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Latonería y pintura
Mié 3 de marzo, 2010 - 3:28 pm
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Político representa al arte

En medio de tanto artista que afirma hacer "arte político", resulta refrescante encontrar a un político que afirma representar al arte y a los artistas… ¿o se tratará de un artista representando a un político que representa al arte y a los artistas?

 



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Lun 22 de Febrero, 2010 - 3:55 pm
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Bodies: real + fascinante + negocio


En septiembre de 2007, el médico Jody Silliker fue a la exposición Bodies: real + fascinante, organizada por la empresa Premiere Exhibitions en Nueva York.

Silliker pasó de la fascinación real a un real disgusto: “No pude evitar pensar sobre la personas que habían tenido esos cuerpos. ¿Qué los llevó a querer ser preservados como eternos maniquíes para el estudio, el entretenimiento y el lucro de otros? … Comencé a mirarlo todo en detalle y me di cuenta de lo bien formados y de la buena contextura de los músculos de todos los cuerpos. Ninguno presentaba los síntomas de artritis que aparecen normalmente en los dedos de las manos y los pies al final de la juventud. Noté por la forma de los ojos que todos los cuerpos eran asiáticos, pero no me detuve a pensarlo. En el momento en que vi telarañas, polvo en la cara y en el hombro de un cuerpo que estaba iluminado a contraluz, pasé de la ansiedad a la preocupación y al horror. Desde entonces, esas imágenes me persiguen.”

La inquietud del médico llegó ante la ley. Por la presión que hicieron organizaciones de derechos humanos que documentan los abusos en prisiones y campos de concentración en China, y por la nota de un noticiero que demostró que la universidad que producía los cuerpos para Premier era solo una fachada para dignificar una destartalada cadena de ensamblaje, el Procurador General del Estado de Nueva York abrió una investigación y concluyó: “La sombría realidad es que Premier Exhibitions se ha lucrado de exhibir los restos de individuos que pueden haber sido torturados y ejecutados en China. A pesar de que la empresa lo ha negado en repetidas ocasiones, ahora sabemos que Premier no puede demostrar las circunstancias que llevaron a la muerte a estos individuos. Premier tampoco pudo establecer que estas personas dieran permiso para que sus restos fueran exhibidos de esta manera. El respeto por los muertos y el respeto por el público demanda que Premier haga algo más que simplemente asegurarnos que no hay razón para estar preocupados. Este acuerdo es apenas un comienzo”.

El Procurador ordenó disponer de un fondo para reembolsar el boleto de entrada a los que lo exigieran y obligó a Premier a poner un aviso en la exposición y en su página de Internet:

“Esta exposición muestra los restos humanos de ciudadanos chinos o de residentes que fueron recogidos por el Departamento de Policía China. El Departamento de Policía China puede haber recibido los cuerpos de prisiones chinas. Premier no pudo verificar de forma independiente que los restos humanos que usted está viendo no son de aquellas personas que fueron encarceladas en prisiones chinas. Esta exposición muestra cuerpos enteros y partes humanas, órganos, fetos y embriones que vinieron de cadáveres de ciudadanos chinos o residentes. Por respeto a las partes humanas, órganos, fetos y embriones que usted está viendo informamos que fue imposible verificar que no hayan pertenecido a personas ejecutadas mientras estaban encarceladas en prisiones chinas.”

A los espectadores voluntariosos poco les importo la advertencia. Por ejemplo, Felipe Santos, director de la empresa colombiana Enterteiment Marketing Solutions, vio la exposición en Nueva York y sintió “la necesidad de llevarla a Colombia”. Así lo hizo en asocio con Premiere: Bodies: real + fascinante pasó por Medellín, ahora está en Bogotá y próximamente llegará a Cali.

 

“Coolture Marketing” es el nombre que Santos da a su estratagema comercial: “Este término salió de un brainstorming, una mezcla, la fusión entre la educación, pedagogía y cultura con entretenimiento. Vimos que obviamente el tema de mercadeo era muy importante y por eso la parte de marketing. Y pensamos en la parte de cultura, porque al fin y al cabo educación es cultura, entretenimiento es cultura y, cambiándole la “u” por la “cool”, representaba mucho entretenimiento, era lo que se podía sintetizar las tres cosas: la cultura, educación, pedagogía con entretenimiento y con alto grado de responsabilidad social.”

Hay poco de responsabilidad social en la carta de cuatro páginas que Santos le dirige a Ana María González, subdirectora de identidad empresarial de las Empresas Públicas de Medellín, donde no menciona el caso legal de Nueva York y en cambio sí detalla con precisión los beneficios de Bodies: real + fascinante como “inversión rentable e impactante”.

Santos, embalado a punta de “Coolture Marketing”, a cambio de $150 millones de pesos ofrece a la empresa lo siguiente: “presencia en el Plan de Medios local por más de 700 millones de pesos… El Colombiano (mínimo 200 millones de pesos)… Caracol Radio (mínimo 200 millones de pesos)… Caracol Televisión… Revista Soho… Revista Semana… Revista Avianca… derecho a "good will" en campañas propias… 4 vallas… 30 eucoles… pendones… presencia en material y publicaciones del comité científico… sitio web… 250 entradas… visita VIP a 3 grupos de 30 personas… 48 terapias de relajación de 10 minutos… 30 sesiones de 5 minutos en la barra de oxígeno… “

Al final, Santos añade: “estamos seguros que esta exhibición real y fascinante viaje por el cuerpo humano le brindará la oportunidad de que sea reconocida en una exposición que ha logrado a través del mundo tener el mayor número de visitas repetidas de sus asistentes”. En efecto, ahora gracias a Bodies: real + fascinante es posible asociar, una y otra vez, a las Empresas Públicas de Medellín y a todos los patrocinadores —alcaldías, medios de comunicación, compañías de celular, hoteles, museos y hasta a una EPS— con un perchero de carne humana que posa con un balón. El problema está en que nada garantiza que ese cuerpo joven que ahora vemos detenido en una saludable pose deportiva no sea el mismo que hace unos pocos años cargaba un puñal o tecleaba un computador, y estuviera detenido como criminal o disidente y muriera ajusticiado o acribillado.

Los cuerpos de varias personas han sido desollados y disecados, usados —con o sin su consentimiento— para beneficio de una empresa que nos promete una experiencia “fascinante que no puedes perderte y que estará sorprendiendo a los colombianos por su aspecto didáctico, artístico y preventivo”.

Tom Zaller, vicepresidente de Premier, estima que el objetivo financiero de cada una de las paradas de la exposición es generar por lo menos 2 millones de dólares para la compañía. La cifra parece desmedida para la escena colombiana pero basta con saber que la Alcaldía de Bogotá piensa regalar entradas a más de 500.000 estudiantes de colegios distritales para dimensionar el lucro, una suma multimilloria que logrará justificar los varios cientos de millones que Santos y sus socios invierten, por ejemplo, en el Plan de Medios.

Por el obvio morbo que despierta lo prohibido la exposición ha sido descrita como “polémica” y “controvertida”. En varios infomerciales de prensa se ha dicho que “críticos alrededor del mundo, así como la iglesia, han mostrado su preocupación por el origen y uso dado a los cuerpos, que el instituto de Von Hagens sostiene provienen de donantes y se obtienen legítimamente.” Esta es una astucia que pretende hacer pasar la exposición de Premier por la exposición Body Worlds de Gunther von Hagens, el doctor que comenzó a hacer este tipo de muestras y que ante las dudas éticas y problemas legales que tenía al usar cuerpos de origen chino ha preferido no volver a exhibir ni adquirir la mercancía que ofrece ese país.

 
Santos afirma que “Bodies: real + fascinante”, “es una exposición definitivamente pedagógica" y añade: “algunas de las personas que han visto la muestra en Medellín automáticamente han dejado de fumar”. Si esto es así, China se convierte en ejemplo para el mundo. En vista del poco interés que despierta el origen de los cuerpos y la aceptación mundial, casi unánime, de que el fin “pedagógico”, “artístico” o “preventivo” justifica los medios, se abre una ventana de oportunidad que en Colombia deberíamos aprovechar. Por ejemplo, a cualquier genio del marketing se le podría ocurrir revivir la iniciativa que tuvieron en el siglo pasado unos pequeños empresarios colombianos luego de un “brainstorming” tropical: en 1992, los celadores de la Universidad Libre de Barranquilla invitaban a los chatarreros a entrar a la institución para poder asesinarlos a golpazos con la tranca de una puerta; los vigilantes garantizaban con falsedades la idoneidad de la mercancía y vendían los cuerpos a estudiantes de medicina. El asunto se reveló porque un chatarrero soportó la golpiza, se hizo el muerto y pudo escapar al destino paradójico de pasar de reciclador a reciclado, un fin que algunos considerarán “definitivamente pedagógico”. Hoy a esa universidad se la conoce como “Unitranca”.

Gracias a la industria promisoria de los “Bodies” y al ropaje bienpensante que ofrece el “Coolture Marketing”, el país podrá cubrir sus flaquezas y convertir la muerte, el asesinato y sus “desechos” en industria. Mano de obra calificada y “chinos”, perdón, “falsos positivos”, perdón, materia prima es lo que sobra. ¿En manos de qué personas está el futuro de la  educación, la pedagogía, la cultura y hasta el entretenimiento en este país?

 
Nota: un correo fue enviado a info@bodiescolombia.com y otro a Felipe Santos. Se pedía un comentario sobre la decisión del Procurador de Nueva York. El mensaje no tuvo respuesta.


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Vie 19 de Febrero, 2010 - 10:07 pm
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Sobre Nicolás Castro…

Foto de Diana Sánchez:

























Entrevista de Cecilia Orozco:
http://www.elespectador.com/impreso/cuadernilloa/entrevista-de-cecilia-orozco/articuloimpreso188769-una-terrible-injusticia

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Lun 15 de Febrero, 2010 - 3:54 pm
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Premio Luis Caballero: entre lo serio y lo solemne

Un pendón sobre la fachada de la Galería Santa Fe anunció, durante la mayor parte del año pasado, la quinta versión del Premio Luis Caballero; de un tirón despachaba las seis exposiciones de este ciclo de exposiciones. El letrero era un apocado arrume tipográfico que no le hacía justicia a la grandilocuencia que exhibieron en la premiación el “alcalde Samuel Moreno Rojas, la secretaria de Cultura, Recreación y Deporte (e), Yaneth Suárez; y la directora de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Ana María Alzate Ronga” cuando “encabezaron el acto solemne cumplido en el Planetario Distrital”. El boletín de prensa oficial insistió, dos veces y con el mismo adjetivo, sobre lo “importante” del premio: “es el referente internacional del arte colombiano y se ha consolidado como el reconocimiento nacional más importante para artistas plásticos mayores de 35 años con una trayectoria sobresaliente de mínimo 10 años en el campo artístico profesional. Este, es el premio más importante que otorga el Distrito Capital.” El pendón no era solo líchigo en su diseño, su contenido comunicaba otra reducción: eran solo 6 exposiciones de las 8 que debían haber sido. El jurado de selección de la Quinta Versión del Premio Luis Caballero dejó dos cupos desiertos por “considerar que las propuestas restantes no tenían una sustentación conceptual contundente, no hacían un uso adecuado del espacio, y/o no eran viables económicamente.” A esto había que sumar que los proyectos que llegaron a esta instancia solo fueron 19. Bien visto, el Premio Luis Caballero no es tan “importante” como se publicita, sobresale más por el declive de otros certámenes que por la “importancia” que le dan sus organizadores. La “Bienal” del Museo de Arte Moderno se hace ahora cada tres o cuatro años y es tan bajo su perfil que para ahorrarle la infamia a sus participantes reserva el dinero de los premios para el pago de la nómina. Los Salones Nacionales de Artistas ya no son de artistas, son de “temáticas” y sus coronas de reinas, primeras princesas y segundas princesas pasaron a mejor vida (dicen que ahora el reinado es entre curadores). Hay uno que otro premio que solo ofrece “premio”: una suma desmedida de dinero que justifica olvidarse de la estética y exponer en un corredor de piso crujiente y junto a otros competidores ansiosos de ganarse la lotería; este es el caso del Salón Nacional de Arte Bidimensional que organiza la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (“325 artistas con más [de] 500 trabajos”). Tal vez a esa cultura de buhardilla, canelazo, boina y biberón es a lo que el Alcalde Samuel Moreno se refirió en el “acto solemne” cuando dijo: “Hablar de Bogotá, es hablar de la Bogotá Bohemia, cultural, cuna de muchos artistas y de muchos premios como el Luís Caballero…” Los premios son un imán para la solemnidad, sus reglamentos, sus comités de jurados, sus deliberaciones, sus actas, sus ceremonias, sus discursos y, sobre todo, sus galardones tienen la función de dar una impronta de desmedida grandeza a una parafernalia de latón y oropel. Son un mal necesario que logra llamar la atención de la audiencia general pero distrae de lo importante y lo serio. Pero de eso se trata, de divertir. Pan y circo para el pueblo. Lo solemne es un lugar común atractivo. Lo serio —por ser complejo— es difícil de reconocer. Lo importante (y serio), en el caso del “Premio” Luis Caballero, sería la posibilidad de hacer ocho exposiciones individuales, en un espacio amplio y exigente para el que cada artista tenga una propuesta específica con suficiente tiempo de antelación. Importante (y serio) fue, por ejemplo, la actitud de Jorge Jaramillo, el gestor cultural que en 1996, como director de la Galería Santa Fe, juntó el hambre con las ganas de comer: asoció el potencial del espacio de la sala con la potencia de artistas mayores a 35 años. Además, el requisito de la madurez fue correspondido con el reconocimiento de una bolsa de trabajo para que cada artista hiciera su proyecto. Es por esto que el Premio Luis Caballero tiene todo para ser un evento serio, exige a los artistas jugar en serio: a hacer un balance de su carrera, a sopesar esas cosas espontáneas, intuitivas, accidentales e incidentales que fueron logradas por inocencia o por arrogancia, por egoísmo o por afortunado descuido, por terquedad y perseverancia. El espacio de exposición de la Galería Santa Fe es un estadio claro para tener serias expectativas: es tan desolado como provechoso, tan limpio como crudo; y es una palestra exigente y respetuosa, un escenario para exposiciones individuales que no ofrecen las galerías, ni las ferias, ni las bienales, ni las curadurías, ni incluso las instituciones culturales como el Banco de la República, que parecen cada vez más entregadas a la solemne labor de administrar y asegurar no solo obras sino a los que las administran y aseguran. El “premio” Luis Caballero es un espacio único y afortunado. Este espacio privilegiado tal vez nunca ha sido comprendido, pero la de ahora ha sido su peor hora: la última administración distrital ha desplegado toda su artillería pirotécnica y vistosa en la difusión de las actividades de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño en detrimento de la actividad artística del Planetario, donde incluso por un tiempo se cobró una boleta de entrada a las exposiciones. Lo más grave es que la Galería Santa Fe desaparecerá del Planetario de Bogotá a mediados de este año por obras de “reforzamiento estructural”, y aun no tiene sede fija o temporal. Se han hecho promesas solemnes como alojarla en un fantasioso “Palacio para las Artes” o tímidas insinuaciones que buscan por el centro de la ciudad un espacio con la misma escala y acceso peatonal. La Galería Santa Fe es la más visitada del país, no tanto por la “bohemia” de la “Bogotá Positiva”, sino porque tiene un público cautivo atraído por las luces del planetario y que por el hecho de estar en el centro de la ciudad la pone en el recorrido de toda diletancia cultural. Diletante o no, sin el planetario la Galería Santa Fe no será la misma y con la pérdida de este espacio el Premio Luis Caballero perderá lo que le es más esencial. Por el número de propuestas recibidas tampoco parece que los artistas se hayan tomado en serio al Premio Luis Caballero y, si se hace caso al fallo del jurado de selección, los trece proyectos rechazados eran pésimos. Aunque el acta también parece caer en lo solemne: los jurados olvidaron como en versiones anteriores algunos artistas destacados pasaron por el filtro de selección pero luego cambiaron de proyecto en el camino, usaron el dinero de la bolsa para otros propósitos o mostraron cosas viejas. El evento para muchos fue solo un trámite más en miras a posicionar un nombre y un estilo. Otros, ante el poder del espacio, vieron como su idea se quedó en “arte conceptual”. El jurado pareció más cercano a lo solemne que a lo serio: ser serio hubiera sido apostarle a la contingencia de dos exposiciones más, dejar constancia sobre el bajo nivel de algunas propuestas, el resto le corresponde a la crítica. Las seis exposiciones de la quinta versión también se debatieron entre la seriedad y la solemnidad: a muchos artistas no les bastó con centrarse en la seriedad de sus propuestas, sino que les dio por entregarse a una solemnidad grandilocuente con la que pretendieron justificar lo que, aun no se sabe por qué, supusieron que necesita justificación. Luis Caballero, en una entrevista en la Revista ECO en 1978, cuando le preguntaron sobre “la vanguardia artística”, dijo: “El arte reflexiona sobre el arte y los artistas analizan desesperadamente su función, sus medios, su lenguaje. Analizan su gramática o inventan otra nueva, pero con esas gramáticas no se escriben poesías. Y yo creo que el artista no es el gramático sino el poeta…” A la luz de la mirada de Caballero se podría decir que “Expulsión del Paraíso”, de Mario Opazo, la exposición premiada, fue la que más en serio se tomó eso del “poeta” y ensambló varios conjuntos de objetos a lo largo de la sala. Al avanzar por la exposición algo fuerte e impreciso alzaba vuelo. Sin embargo, tocaba resistirse al afán desesperado del artista por alegorizar; “la temática” en vez de ser un área de partida se convertía en un punto final, en pedagogía, retórica, mensaje, “gramática”, en palabras de Caballero; pura solemnidad. Y así pasaba, en mayor y menor grado, con las otras exposiciones: la intuición se presentaba como una explicación técnica o conceptual, discurso de artista “investigador”, un ser que vive de hablar, no hace cosas sino que “desarrolla prácticas artísticas”, justifica todo bajo fuentes filosóficas, sufre de un mesianismo insufrible. Pareciera que el misterio y el silencio son inadmisibles, algo poco serio que “carece de rigor”. Tal vez por eso las exposiciones iban acompañadas de conferencias y proyecciones, un “componente pedagógico” que las vaciaba de extrañamiento y llenaba de información. Parece que los artistas de tanto socializar han perdido esa tontería solitaria, anárquica, que tomada en serio hace la diferencia al momento de crear, confunden el efecto con la causa, se vuelven solemnes: la “sustentación conceptual contundente” que piden los jurados es solo un truco para tener una buena nota académica, ganar el espacio, sacarle dinero al Estado, un carretazo, un indicador, una bella mentira, no es más. Sobre este síntoma, Caballero, en la misma entrevista, dice: “los llamados artistas de vanguardia están haciendo sociología, filosofía o simplemente reflexiones estéticas, y dentro de ese campo es posible que estén haciendo cosas interesantes… no lo sé porque no los conozco… y no los conozco porque no me interesan; pero lo poco que he leído de ellos —y digo leído porque en general sus obras no se ven sino se leen— me parece de una trivialidad y de una pretensión infinitas…” “Tus triunfos, pobres triunfos pasajeros…”, dice el tango. La Galería Santa Fe y el Premio Luis Caballero se han perdido, ambos espacios llegan a su fin. La Historia del Arte se demorará en rescatar lo serio entre tanta solemnidad, tocará esperar que los historiadores no sucumban ante la solemnidad propia de su especialidad y se tomen en serio el arte de narrar. Pero volver a tener un espacio y un “premio” así es algo que habría que buscar en serio… (Este artículo fue escrito para la edición de la semana pasada de la Revista Cambio) Crítica a las exposiciones del Premio Luis Caballero: >>Quinta versión: http://esferapublica.org/nfblog/?cat=45 >>Cuarta versión: http://esferapublica.org/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=327&Itemid=1 Calma chicha: http://esferapublica.org/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=805&Itemid=1 Sobre lo serio y lo solemne: http://www.ted.com/index.php/talks/paula_scher_gets_serious.html

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Lun 8 de Febrero, 2010 - 5:28 pm
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Cambio: censura dura y pura

La edición de la revista Cambio de esta semana acaba de ser censurada, no circulará. La edición estaba dedicada a las razones por las que la revista pasa de ser semanal a mensual, de ser periodismo de investigación a informercial, de dirigida por periodistas a regida por mercadotecnistas. El cambiazo de Cambio no pudo ser uno de los últimos temas de investigación de Cambio, el periodismo no puede hacer periodismo sobre el periodismo. Esperemos que la  protesta se haga sentir, y  al menos se creen algunos grupos nuevos en Facebook que le respondan al negocio, no con críticas argumentadas que le resbalan a la Casa Editorial El Tiempo, filial del Grupo Planeta, sino con actos concretos, por ejemplo:  "me comprometo a no comprar el periódico El Tiempo, no comprar libros editados por Editorial Planeta, no ver City TV…"
("Cambios en el planeta", Osuna, 7 de febrero, 2008)
+ caricaturas > http://www.lasillavacia.com/elblogueo/lospina/5395/dos-caricaturas-tan-efimeras-como-los-hechos

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Sáb 6 de Febrero, 2010 - 3:02 pm
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¡Qué te caiga un pleito! (Sobre Nicolás Castro)

Nicolás Castro, enviado a la cárcel La Picota por un juez “de garantías” porque creó o participó en una página de Facebook en la que amenazaba de muerte al hijo menor del Presidente, ya lleva más de cincuenta días con sus noches en la cárcel. ¿Compartirá celda o tendrá una para él solo? Compartirla en otra cárcel, La Modelo, cuesta $200.000, pero para un interno nuevo el precio sube a $3.000.000 o $5.000.000, dependiendo del patio. ¿Y a quién hay que pagar? A algún preso funcionario o funcionario preso, al que haga la vuelta de repartir la plata entre el roscograma carcelario. En La Modelo la encomienda no tiene costo, pero si además del tubo de pasta de dientes, rollo de papel higiénico, desodorante y jabón se quiere agregar una aspirina, champú, ropa, un libro, el precio se eleva hasta donde lo diga el guardia cateador, entre $300.000 y $500.000. Y si eso sucede en la cárcel que tiene un nombre ejemplar ¿qué se puede esperar de esa otra llamada La Picota? Hace poco un preso, antes senador y ahora interno en el “Pabellón de los parapolíticos”, decidió remodelar su celda, ampliarla casi al doble; contrató a dos reos de otro patio y los puso a trabajar. Al parecer hay presos de tercera que trabajan para presos de primera, todo un sistema de clases y jerarquías basado en el capital metálico y reputacional que tenga el cliente. Cuando la remodelación fue “denunciada” por algunos guardias de La Picota, o hubo alguna diferencia en la repartición de las dádivas, varios presos de la parapolítica se delicaron y pidieron los nombres de los vigilantes sapos. Los políticos presos afirmaron que “tenían influencias” —uno de ellos es el hermano del Ministro de Justicia e Interior— y dijeron tener el poder de “trasladar o retirar del instituto” a los soplones. El caso fue reportado por un noticiero, se armó el escándalo del día y, poco tiempo después, el director de la cárcel fue enviado de vacaciones y los presos que amenazaron a sus guardias conservaron sus beneficios. De algo tiene que servir tener un hermano que trabaja codo a codo con el Presidente de la República. Finalmente, para reivindicar la obra espuria, se anunció que el espacio de la celda en cuestión será cedido como lugar de estudio para que los reos grafómanos rebajen tiempo de condena con sus planas: “No debo volver a corromper a los narcoparamilitares de Antioquia”, sería una buena oración. Es posible que a Nicolás Castro no lo hayan internado en un patio de malevos armados de cuchillo y pipís, que es cómo se recibe a todo nuevo interno con pinta de pudiente; así se asusta al recién llegado, él alarma a sus familiares y pronto todos pagan para mejorar su situación. Castro debe estar tan seguro como los “parapolíticos” en su patio. Nadie quiere que le pase algo, es importante que su caso no llame más la atención, la noticia fue cubierta, quedó cubierta y cubierta está. A Castro le cayó la maldición de los laberintos de la ley: “¡Qué te caiga un pleito!”, dicen por ahí. El proceso, como novela inconclusa de escritor checo, va en que el abogado de Castro pidió un cambio de juez, exige que el caso pase de un juez especializado en terrorismo a un juez penal de Cundinamarca. El abogado basó su impugnación en que la fiscalía “expresó que no estaba adelantando una investigación contra un terrorista”. El reclamo que hizo el abogado defensor quedará en manos de la Corte Suprema de Justicia que deberá decidir quién juzga a Castro, y así es posible que sea excarcelado, un beneficio que no tenía por haber sido clasificado como terrorista y acusado de “incitación a delinquir”, cargos sobredimensionados, sobre todo porque los auténticos incitadores, con sus plagios académicos, negociados y prepotencia, son otros. Hace un tiempo las “autoridades” justificaban un allanamiento y una retención arbitraria con una frase de molde: “se encontraron sustancias químicas para producir explosivos y material de propaganda subversiva”, o en otras palabras: una botella de alcohol, algodón, fósforos y un ejemplar pirata de El Anticristo. Y entonces cualquiera puede ser culpable. Hoy, basta con esculcar un rastro dejado en la red para abrir un proceso por cualquier cosa. El caso Castro no es más que un infomercial punitivo disfrazado de operativo contraterrorista, un mensaje difundido de forma amplía y gratuita por los medios, un paquete que gran parte de la audiencia se tragó sazonado con la grandilocuencia del comunicado triunfalista de los que hicieron las “labores de inteligencia”: “Gran trabajo policial para capturar al hombre que amenazó de muerte al hijo del presidente”. La brutalidad policíaca ha aprendido algo de informática, ahora hay que andar con pies de plomo, vivir en el medioevo, evitar, con juicio y prudencia, a los poderes inquisitoriales que nos rondan, portarse bien: “La Policía Nacional previene a los padres de familia respecto a las implicaciones de carácter legal a que se pueden ver avocados los adolescentes, jóvenes, por la utilización indebida de Internet, la generación de odios, calumnias, difamaciones, instigaciones al delito, etc., que constituyen violaciones al Código Penal. Actualmente se investigan suplantaciones de identidad, amenazas, constreñimientos, matoneo escolar o ciberbulling, incluso ofrecimiento y venta de bebés en Internet que representan un incremento del 42 por ciento que por estos delitos adelanta la DIJIN.” Nota: en la página http://amigosdelalibertaddenicolascastro.wordpress.com/ se puede seguir y participar de las acciones organizadas alrededor del caso de Nicolás Castro.

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Mié 20 de enero, 2010 - 10:02 pm
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Un impostor anda suelto. Eduardo Serrano, “tal vez la voz más autorizada para hablar de artes plásticas en Colombia”, está siendo suplantado por alguien que usa su mismo nombre y tiene con él un asombroso parecido. Este avatar no duda en dar declaraciones a los medios que incluso contradicen y critican lo dicho por Serrano. Una muestra de esta impostura ha quedado en evidencia al contrastar una declaración que dio un Serrano a RCN y otra que dio otro Serrano al portal Plan B. Ambas hacen mención al caso de la artista Tania Bruguera en la Universidad Nacional el 26 de agosto de 2009, en el marco del Séptimo Encuentro Hemisférico de Performance y Política, una acción que al parecer fue anunciada así por la artista en su página de Facebook: “El performance de hoy en colombia es una mesa redonda sobre nociones y necesidades de la figura del héroe por un paramilitar, un líder de los desplazados, un familiar de secuestrado/desaparecido, una guerrillera las far y un elemento sorpresa para el publico”. El elemento sorpresa fue, como bien es sabido, líneas de cocaína servidas en bandejas. Esto desató una pequeña polémica en el establo intelectual y dos semanas después, cuando el acto tuvo eco en los grandes medios, produjo una inmensa reacción en el establecimiento que obligó a ministros, académicos, fiscales y curas a pronunciarse en contra de este arte del desespero. En ambas declaraciones, la de Serrano y su impostor, la del “consultor de arte” y la del “curador e historiador”, aparece un personaje vestido con camisa de rayas en una especie de local poblado de mercancía artística; posiblemente la única diferencia entre las dos situaciones está en la opinión. En una declaración, la que da un Serrano al noticiero RCN, en septiembre de 2009, dice: “No, definitivamente el arte no lo justifica todo” y concluye “no todo lo provocador es arte”. Este Serrano, cauteloso y correcto, evita decir que lo hecho por Bruguera es un performance o una exposición y lo llama “el hecho de la artista en la Universidad Nacional ayer”.  El Serrano de la entrevista a Plan B, en enero de 2010, toma otra postura, en un sección de la entrevista dice que “lo malo” del 2009 no fue “el hecho de la artista” sino “la censura a la exposición de Tania Bruguera en el Museo Nacional” y explica: “la reacción un poquito provinciana de los medios y del público con relación a esa exposición”. El Serrano de RCN se equivoca en la fecha, dice que “el hecho” fue “ayer”, cuando la acción de Bruguera había sucedido hacía más de dos semanas, y el Serrano de Plan B es un Davivienda, “está en el lugar equivocado”, dice que el acto sucedió en el Museo Nacional. Sin embargo, más allá del despiste y esta nula atención por los detalles, lo que queda en evidencia son dos posiciones antagónicas: lo que en septiembre era un “hecho”, en enero se convirtió en una “exposición”, lo que era una acción “violenta” y “bizarra” hecha con “tal de llamar la atención del público y los medios”, paso a ser Arte que puso “el dedo en la llaga de un mal que nos afecta muchísimo a los colombianos”. El Serrano de enero califica al Serrano de septiembre de “provinciano”, el Serrano de septiembre —con su postura solemne— hace ver al Serrano de enero como un oportunista dicharachero que, cuando baja la marea y tiene que opinar ante un medio de comunicación discreto, se atreve a meter sus piececitos en las aguas del disenso.

Lo difícil de este asunto es separar al Serrano impostor del verdadero, la fantasía nos dice que hay dos Serranos o incluso que se trata de muchos avatares, la cruda realidad indica que Serrano solo hay uno. La literatura, en manos de Balzac, en la novela Las Ilusiones perdidas nos dice, en boca de un opinador a sueldo, lo siguiente: “¿Entonces, siente verdaderamente lo que escribe? —le preguntó Vernou con aire zumbón—. En realidad somos mercaderes de frases y vivimos de nuestro comercio. Cuando desee escribir una gran obra, un libro, puede plasmar en él sus pensamientos, su alma, dedicarse a él y defenderlo; pero los artículos, que hoy se escriben y mañana se olvidan, a mi juicio no valen más que el dinero que por ellos se paga.”




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Mié 9 de diciembre, 2009 - 11:30 pm
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Métete a mi Facebook

Circulan vía Facebook tres incitaciones, perdón, invitaciones. Las comparto con el lector:
1. El grupo Libertad inmediata para Nicolás Castro, que cuenta con más de 25000 miembros, incita, perdón, invita a una "Marcha por la libertad de Nicolás y la libertad de expresión" en Bogotá, este jueves 10 de diciembre, a la 1 pm en la Plaza de Toros. Se ha demostrado una y otra vez que las marchas difícilmente logran tener resultados legales pero sí ha quedado claro que son efectivas para alcanzar resultados mediáticos (así sean furtivos). En vista de que el caso de Nicolás Castro es un caso mediático que las autoridades —el Gobierno, la Policía, la Fiscalía— han llevado ante la ley para obtener resultados mediáticos —porque jurídicamente no tienen un caso—, es necesario actuar en términos mediáticos para ver si de esta manera de logra presionar a los representantes de la ley para que desistan en su pretensión de darle un carácter de ilegalidad a un acto de opinión (en Colombia no existe el delito de opinión). Es importante que algunos miles de esos 25000 miembros aparezcan en la plaza para manchar de gente ese lugar, tomar fotos, filmar y redistribuir ese material mediático. Es necesario continuar agitando este avispero para que el caso no corra la misma suerte de otros tantos que generan un ruido inicial pero que luego desaparecen sepúltados entre tanto escándalo (recordar el caso de Miguel Angel Beltrán). La detención de Castro coincide, más por astucia que por casualidad, con el fin de año, cuando las universidades terminan y todos, incluidos los opinadores, queremos descansar.

2. El grupo Consintamos a Jero y Tomasito, que cuenta con mas de 1200 miembros incita, perdón, invita a acuchillar, perdón, acuchichar, mamar, perdón, mimar, a los hijos del presidente Alvaro Uribe y "hacerles cosquillitas en sus delicados cuellitos". El grupo espera que "así, estén más relajados y puedan ayudar a su loable padre a sacar el país adelante". Por último, proponen "hacer una recolecta de cartón, botellas, papel (LO QUE USTED BOTA A LA BASURA A ELLOS LES SIRVE). De este modo colaborarles en sus microempresas que sólo propenden por el bien del planeta. Recuerden, si ellos ganan, todos ganamos. Mimémoslos pero con toda."

3. El grupo Le Voy A Dar En La Cara Marica , que cuenta con más de 7 miembros, pero menos de 9, incita, perdón, invita a "responderle así con tantas guevas a la corrupción". Hay que recordar que la frase "Y si lo veo, le voy a dar en la cara, marica" fue usada por el presidente Alvaro Uribe Velez en una conversación telefónica en la que amenazó a Luis Fernando Herrera, alías "La Mechuda", un funcionario que estuvo vinculado a la Presidencia como "Asistente de coordinación", y que fue acusado por Raúl Grajales Lemos, un empresario preso por narcotráfico, de extorsionarlo por más de quince millones de dólares con el fin de evitar su extradición. Grajales era señalado por el gobierno de Estados Unidos como líder del cartel del Norte del Valle (¿Alguien sabe si al fín fue extraditado?). Como lo señaló Daniel Coronell en su columna "Gente con estrella", la llamada fue grabada por la Presidencia y cuando Uribe además de amenazar a "La Mechuda" le dice "Estoy muy berraco con usted y ojalá me graben esta llamada", no está expresando un deseo oculto de ser grabado sino mintiendo con la verdad (Explicación no pedida, acusación manifiesta). La llamada se filtró en los medios y no propiamente porque haya sido un caso de una "chuzada", como lo quiso hacer ver la Presidencia. Además tuvo sus efectos: Uribe subió en las encuestas, se envió un mensaje. Esto es evidente en la razón de ser del grupo Le Voy A Dar En La Cara Marica: "Solo un presidente berraco es capas de responderle así con tantas guevas a la corrupción pa la mierda parapolitico ¡ADELANTE PRESIDENTE!¡" Y lo refuerza alías Princesa Carolina con un mensaje en el "muro" del Facebook: " "AMO A ESTE CUCHO Q ELIJIERON CUCHOS VOTANTES PA PRESIDENTE !!!!! A ESE VIEJO HAY Q METERLO EN EL MONTE PA Q les de en lA CARA A TODOS ESOS MARICAS DE LAS FARC AMO A MI PRESIDENTE X Q ES UN BERRACO ADELANTE PRESIDENTE!!!!!" Espero que la Policía no se ensañe con Princesa Carolina, la saquen de su mundo de fantasía y la manden a la cárcel de El Buen Pastor, después de todo, para bien y para mal, como en el caso de Nicolas Castro, es solo una opinión.

"No estoy de acuerdo con usted, pero me batiría para que usted pudiese seguir expresando sus opiniones", decía Voltaire.








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Lun 7 de diciembre, 2009 - 12:52 pm
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Arte Ingreso Seguro


Así como el Ministerio de Agricultura creo el Programa Agro Ingreso Seguro con el objeto de “promover la productividad y competitividad” y  “reducir la desigualdad en el campo y preparar al sector agropecuario para enfrentar el reto de la internacionalización de la economía”, la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, ejecutora del presupuesto de artes plásticas de la Alcaldía de Bogotá, creo “Consonancias”, un programa de residencias artísticas con el “fin de propiciar encuentros, de ampliar y consolidar las relaciones e intercambios” y “fomentar que se establezcan relaciones fuertes entre los artistas y curadores de Brasil y Colombia”. Para esto lanzó una convocatoria pública de “residencias artísticas internacionales” en el año 2008.

Las residencias artísticas son una actividad cada vez más frecuente en el mundillo del arte, son programas que le permiten a los artistas ser unos trotamundos, visitar y residir en ciudades ajenas en un lugar que, por sus condiciones espaciales —un taller— y relacionales —buenos contactos y diálogo—, propicia la creatividad. Es usual que muchos artistas, después de prestar su servicio militar universitario, se dediquen a saltar de una residencia a otra, algunos como tarzanes profesionales pasan de liana en liana sin tocar nunca el suelo, ni la realidad; otros las ven como una oportunidad para concentrarse en un trabajo serio que hace parte integral de su trayectoria. La gran mayoría de residencias son manejadas por organizaciones sin ánimo de lucro que reciben subsidios de fundaciones culturales, son una especie de oenegés del “arte por el arte”. Por lo general, piden “un proyecto de creación para ser desarrollado en alguna de las […] ciudades […] objeto de la […] convocatoria”, como era el caso de la que realizó la Fundación Gilberto Alzate Avendaño para, en este mismo caso, “otorgar diez (10) becas de residencias artísticas de cuatro semanas de duración, en colaboración con la Galería Vermelho y con el Atelie Da Imagen, en las ciudades de Sao Paulo y Rio de Janeiro en Brasil”.

Pero de las diez becas ofrecidas por “Consonancias” solo cinco fueron otorgadas y cuando en enero de este año Andrés Matute, uno de los 39 artistas rechazados, pidió amablemente en un correo una “retroalimentación” sobre la supuesta falta “de solidez formal y conceptual” de su propuesta, su pedido fue respondido por Jorge Jaramillo, funcionario de la institución y también jurado, con un resignado “debemos esperar a ver si responden nuestra solicitud”. Jaramillo se refería a los otros tres jurados que habían participado en la selección: los brasileros Eduardo Bueno Brandao, Patricia Gouvea y la colombiana María Iovino, que no solo participaba como juez sino que era parte del programa: fue la persona contratada por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño para “gestionar y realizar un programa internacional de exposiciones y residencias artísticas”.  Iovino, además, había participado con anterioridad en actividades de la Galería Vermelho y también tenía claros vínculos laborales con los cinco artistas seleccionados para las residencias. En marzo, como nunca recibió una respuesta, Matute publicó un texto en esferapública.org titulado “Caso Iovino-alzate-consonancias: ¿corrupción o coincidencias?”. Iovino, algo enardecida, le respondió a Matute en el foro: “usted se expone a una demanda por injuria y por calumnia”, y terminaba, “tranquilícese, malentender también es una forma de comenzar a entender. Sólo tiene que comprender y corregir la distorsión que hace. A veces eso sucede en la cárcel.”

Iovino en su respuesta centró su defensa en la calidad de las propuestas de los artistas seleccionados, sin entrar a detallarlas, y basó su argumentación en la humanidad y trayectoria de los escogidos: “Me declaro orgulloza (sic) de tener un excelente e inteligente diálogo con cada uno de ellos. Lo que ha sucedido con sus carreras después de que he insistido en sus nombres me prueba el acierto de mi señalamiento”. Pero esto no era lo que estaba en cuestión sino una serie de inquietudes que Matute había planteado y que quedaron sin resolver: la inexistencia de actas de selección que justificara con argumentos de valor la disparidad abismal entre los 5 proyectos seleccionados y los 39 rechazados, y el hecho de dejar 5 puestos desiertos; el porqué de escoger una galería privada con un programa de residencias incipiente sobre otros ofrecidos por instituciones sin animo de lucro y con programas de residencias más fundamentados; y otra más, la negación de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño a revelar un presupuesto de los gastos de producción de la convocatoria. La respuesta que obtuvo Matute fue: “El presupuesto de la convocatoria Consonancias fue de $100.000.000 Cien millones de pesos de los cuales se asignaron $50.000.000”.

El asunto quedó ahí pero dejó gran sinsabor: se hizo evidente cómo una acertada política pública, un programa de residencias internacionales y de intercambio para artistas, se ponía al servicio de una gestora cultural y una galería privada; además fue molesto ver cómo un funcionario, Jaramillo, se hacía el de la vista gorda, y un jurado y contratista, Iovino, no tenía el menor problema en amenazar a un ciudadano que buscaba algo de claridad sobre el proceso de asignación de dineros públicos.

Iovino argumentó que la escogencia de los artistas se hizo bajo una criterio de “excelencia” y le decía con sarcasmo a Matute: “Supone usted que Eduardo Brandao, Codirector y Curador de la Galería Vermelho, uno de los espacios dedicados al arte contemporáneo más reconocidos en el mundo en la actualidad, es un estúpido que hace lo que yo le diga”. Además, sobre el “nivel” de la escogencia, decía: “Jorge Jaramillo le podrá atestiguar que fue el propio Eduardo Brandao, después de que hicimos juntos la primera lectura de las propuestas, impresionado por el escaso nivel en diversos aspectos con que se respondió a la convocatoria, quien primero expresó enorme preocupación. Fue muy directo en reiterar su interés en empezar a desarrollar proyectos con Colombia, pero aclarando que su Galería y su proyecto de residencias CISA, se abría a la excelencia. Insistió en que después de haber trabajado tanto tiempo con enorme esfuerzo por defender independencia de pensamiento con excelente nivel, no estaría dispuesto a bajar ni un poco la referencia que había construido.”

Al parecer el programa de residencias “CISA” solo existe en la mente de Iovino y de Brandao (ni siquiera aparece en la página de Internet de la galería). La historia cuenta que en un comienzo la Galería Vermelho pensó en usar parte de sus espacios para ofrecer residencias pero relegó esta área improductiva para hacer productivas exposiciones. Luego tuvo a su alcance una casa vecina a la galería para hacer las “residencias”, pero nunca llegó a un acuerdo concreto con los propietarios que hasta el día de hoy solo alquilan cuartos. Para los artistas colombianos que llegaron a Sao Paulo no hubo acompañamiento y cada uno debió arreglárselas como mejor pudo en base a una incipiente lista de contactos; efectivamente el programa de “residencias” logró “propiciar encuentros”, “ampliar y consolidar las relaciones e intercambios”, pero esto se limitó al trato con taxistas, meseros e improvisados arrendatarios: los artistas “en residencia” vivieron en cuartos arrendados esparcidos por esa megalópolis, piezas en casas y apartamentos de otros artistas (unos amables, otros no tanto). En cuanto al desarrollo de los proyectos propuestos, estos quedaron al libre albedrío pues si las condiciones de alojamiento eran precarias, el espacio para trabajar, concentrarse o dialogar, era incierto.

 

A la Galería Vermelho y a Iovino lo que pareció importarles desde un comienzo fue que los artistas colombianos hubieran traído en su equipaje las obras para una exposición colectiva “de excelente nivel” que estaba planeada de antemano y que incluía el trabajo de otros 13 artistas colombianos, una muestra que estuviera a la altura de la alta “referencia” que la galería “había construido”. Esta intención se refuerza con un “mico” que estaba colgado desde el comienzo en el texto base: “Entre los artistas que atiendan esta convocatoria se seleccionarán participantes en el Programa de exposiciones. Así mismo, podrá recomendar la inclusión de concursantes no seleccionados para las residencias en las exposiciones que surjan del intercambio entre los dos países.” (y efectivamente incluyeron a 13 artistas adicionales). A la luz de estas astucias, se vio que las tales “residencias” eran solo una fachada altruista, lo que importó desde el comienzo fue “realizar un programa internacional de exposiciones”, esto era explícito en el contrato de Iovino con la Fundación Gilberto Alzate Avendaño pero apenas era mencionado en la convocatoria de “Consonancias”. Es revelador el nombre que le dio Iovino a su exposición: “Asimetrías y Convergencias", pues la verdad, en lo de las “residencias” hubo bastante de “asimetría” en la escogencia y desarrollo, a la vez que se dio una gran “convergencia” de intereses y exclusión. Y para más asimetrías basta leer el texto de Iovino para la exposición, un pastiche de generalizaciones, que revela que la gestora puede tener un buen gusto adquirido pero a la hora de traducir imágenes a palabras pela el cobre con su descuidada y sosa redacción, un fragmento: “La información es múltiple e inabordable en todos los campos, mientras paralelamente aumentan a diario las posibilidades de generar imagen y texto, así como los canales a través de los cuales ello se puede hacer. En un panorama como éstos, dejó de entenderse lo fundamental e inclusive, la misma lógica de las cientos de propuestas que surgen a diario. Entretanto, ganó lugar un hábito ingenuo con la sobreabundancia, en el que es inevitable que reinen la confusión y el desconcierto, y en consecuencia, el extravío.” Efectivamente, la palabra es “extravío”, la redacción de los textos de Iovino da cuenta involuntaria de eso mismo.

 

“Asimetrías y Convergencias" fue abierta en septiembre con algún impacto, la inauguración salió registrada en Vogue Brasil, ahí se ve a algunos de los artistas y a la curadora, ella parece estar contenta y tenía razones para estarlo: en términos sociales el programa “Consonancias” funcionó, la galería comercial se benefició de un subsidio del estado colombiano para posicionar su marca, la gestora cultural Iovino sumó una exposición más a su hoja de vida y los funcionarios de Fundación Gilberto Alzate Avendaño sumaron un indicador más a su informe de gestión (“Artistas bogotanos exponen en Brasil” fue como la institución publicitó la gesta). Y los artistas que hicieron uso de este subsidio pudieron bajarse a Brasil, pasar un mes en Sao Paulo, sumar una experiencia más a su fugaz carrera y asistir a una inauguración donde algunos espontáneos asomaron a ver a sus “coleguinhas latinos”. Este grupo de artistas colombianos pueden ser muy críticos en sus obras pero no harán públicas las críticas que tuvieron sobre la “residencia” o sobre la incomodidad de sentirse usados, saben que uno no muerde la mano que lo alimenta, así el alimento en esta ocasión haya salido de dineros públicos y para que la ropa sucia pudiera ser lavada en casa se dejaran de otorgar subsidios a “extraños”.



Es paradójico, este tipo de programas de asistencia terminan agravando los problemas que intentan resolver, si las quejas en el medio del arte local son su provincianismo, su falta de circulación y oportunidades, su clientelismo, su impostura ética, esta iniciativa incentiva esa percepción y, peor aún, la internacionaliza. Tenemos políticas públicas por un lado pero notorias preferencias por el otro y en aras de una supuesta “excelencia”, o de facilitarle a una galería privada materia prima para su funcionamiento comercial, o de entregarle a una gestora cultural los recursos para coronar su exposición, o de que la Fundación Gilberto Alzate Avendaño lave a punta de cultural la imagen del político Gilberto Alzate Avendaño, se exige, a riesgo de amenazas, una tolerancia inusitada (sobre todo para la crítica). Pero este caso solo involucra cincuenta millones de pesos, más los gastos extra que no quisieron ser revelados, una tormenta en un vaso de agua comparada con la aguas caóticas del mar de las políticas públicas; a fin de cuentas, este es solo el estado del arte. Al final, blindados a toda crítica, todos tan contentos…

 



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Mié 25 de Noviembre, 2009 - 11:59 am
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Dos caricaturas (tan efímeras como los hechos)

Cuenta Beatriz González en su ensayo Visiones paródicas: risas, demonios, jocosidades y caricaturas que la palabra caricatura fue impresa por primera vez después de la muerte de su inventor, Annibale Carracci (1560-1609). González muestra como Carracci y sus hermanos después de trabajar arduamente en las imágenes que les exigía el arte por encargo que le hacían a la causa de la Contrarreforma, usaban su tiempo libre para salir a la calle a dibujar las figuras que veían en la esfera pública. Carracci encontraba gran motivo de placer en los dibujos ociosos que rayaba, todos esos mamarrachos en que las figuras sufrían una “alteración de su forma por medio de la acumulación de defectos, sin quitar nada de su parecido”.

 
González menciona que la raíz de la palabra caricatura en italiano es “caricare”, es decir “cargar”, y reflexiona “¿Qué se carga? Se carga la fealdad sobre la belleza.”. A la vez, en su ensayo hace un recorrido por la caricatura en Colombia para terminar con tono escéptico en una pérdida de fe en la acción que ejerce este medio sobre la opinión pública; cita a Adolfo Samper, que enfrentó al poder conservador en la década de 1940 y que consideró que esta expresión gráfica era “tan efímera como los hechos”. Para probar la convivencia actual donde a gran parte de la fauna del poder no le importa copular abiertamente con el descaro, González menciona el caso de un político colombiano al que le preguntaron, “¿Qué es lo que más falta le va a hacer del poder?” y contestó sin titubear: “Las caricaturas de Osuna”.

 
Sobre Osuna no solo se pronuncian políticos, también lo hacen otro tipo de personajes, por ejemplo, el editorialista y columnista de El Tiempo, Enrique Santos, en la última edición de la Revista Credencial, que incluye un especial sobre el caricaturista, dice: “Osuna me dibuja muy bien, pero muy feo. En realidad nunca me ha molestado: hay que entender que los caricaturistas son por esencia malévolos y vergajos. Él es el mejor y mordaz, aunque a veces es demasiado sutil. Hay que estar tan informado como él para entenderlo mejor”. A Santos le importa si lo dibujan feo, que se cargue de fealdad su “belleza”, tal vez por eso, en alguna entrevista, otro caricaturista, Antonio Caballero, definió a este periodista como “un tipo muy inteligente y muy frívolo”.

Santos también tiene algo de razón al decir que Osuna es demasiado sutil, sus caricaturas, además de ser una causa de placer, son cápsulas de información que requieren algo de contexto para ser entendidas; pero tampoco son jeroglíficos, basta con hojear los dos libros antológicos de Osuna y leer las breves leyendas que acompañan sus “rasgos y rasguños” para tener un panorama completo de la historia de Colombia desde 1954 hasta la actualidad; no sobra, si se quiere tener una visión del siglo XX, empatar el ejercicio de Osuna con el de otros caricaturístas, en especial con el de Ricardo Rendón cuyas obras han sido bien compiladas en la antología hecha por Germán Colmenares titulada “Ricardo Rendón, una fuente para la historia de la opinión pública”.
Hay que ver la historia a partir de la mirada de los caricaturistas, la importancia de esta óptica radica en que la caricatura “carga” la historia de manera diferente a como lo hace el periodismo y la academia. Cuando Colmenares se refiere a "opinión pública” señala el origen de donde brotan las ideas a las que da forma la caricatura: usa como material desde los comentarios “malévolos y vergajos” hasta el aspecto físico de los protagonistas; el académico y el periodista no pueden hacer uso de estas fuentes públicas, de hacerlo deberán responder ante la ley por injuria, ante sus pares por falta de rigor y sus señalamientos serán clasificados como “ataques personales”. Pero es precisamente este el espacio donde actúa la caricatura que por vía del arte —del dibujo y la literatura— adopta una forma bufonesca para cargar de fealdad la belleza del retrato oficial. La caricatura usa anécdotas y figuras para hacer visible un situación crítica, general, pero furtiva, es por eso que años después de sucedido un incidente la exposición de los hechos hecha por un buen caricaturista resultará fundamental para contar todo aquello que el informe periodístico y el tratado académico omitieron. Detalles que, por carecer de fundamento o que por corrección y coacción política se quedaron por fuera de la historia, son convertidos por el caricaturista en íconos que permanecen, monumentos al ridículo que reciben primero una ofrenda repetida, la risa, y que luego de este jovial anzuelo pueden ser leídas a contrapelo para esculcar en la gaveta de la historia lo que se quedó por decir. La caricatura, en estos casos, es la venganza de la verdad.

Para la muestra dos caricaturas de Osuna, tan efímeras como los hechos:

1.
La libertad de impresión

14 de octubre de 2009

José Obdulio Gaviría  azuza a Roberto Pombo, editor de El Tiempo, para que despida del periódico a la columnista Claudia López. El señor Gaviria, en su columna “Quien les va a creer”, publicada en ese mismo periódico el día miércoles 16 de septiembre, lo había pedido: “¿Por qué, para hablar de EL TIEMPO de ayer, por ejemplo, una señora cuya sabiduría es repetir agravios, tiene espacio preferencial semanal, mientras que Saúl Hernández, un analista que roza la genialidad, sólo merece espacio marginal y quincenal?”. Su sugerencia fue oída y dos semanas después se hizo efectiva con una nota de la dirección, añadida al final de la columna de López, en la que le comunicaban su despido. Es importante señalar que uno de los argumentos de Pombo para despedir a la columnista fue que las afirmaciones López en su última columna eran “falsas, malintencionadas y calumniosas” y que descalificaban el trabajo periodístico de esa casa editorial. También, en una carta dirigida a López, con un tono sentido, como de bolero, Pombo le escribió lo siguiente: “…a mi juicio, tu columna no fue una crítica al manejo que le dio El Tiempo a determinada información ni una invitación a reflexionar sobre los conflictos de interés. Fue una bárbara descalificación ética de todos los periodistas que trabajamos aquí, redactores y directivos, bajo el señalamiento reiterado de fabricar información con el fin de obtener beneficios políticos para algunos socios y económicos para los accionistas mayoritarios. Esta y no otra es la razón del rompimiento, y tiene que ver con los mínimos sentimientos comunes que debe haber entre compañeros de viaje. Si piensas que somos lo que tu dices, no tiene sentido que sigamos juntos. Lamento mucho que haya sucedido de esta manera y te agradezco haber expresado todo este tiempo tu pensamiento independiente en estas páginas.”

Sin embargo, revisando las páginas editoriales, el columnista Gaviria sería alguien más cercano a incurrir en afirmaciones “falsas, malintencionadas y calumniosas” y a no compartir “los mínimos sentimientos comunes que debe haber entre compañeros de viaje”, cuando en su columna del mes de septiembre se refiere a Rodrigo Pardo, director de la Revista Cambio (también suscrita a la Casa Editorial El Tiempo)  como “líder actual de la bigornia” (el diccionario define esta palabra como “gente pendenciera que anda en cuadrilla para hacerse temer”). Lo raro es que la dirección de El Tiempo sí se indignó con las afirmaciones de la columna de López,  muchas de ellas bien sustentadas, pero las de Gaviría las ha dejado pasar sin más ni más. Pombo ha dicho que “no son cosas comparables”, que lo que describió López en su columna, la fabricación de una noticia por parte del periódico, no es “la descripción de un comportamiento periodístico criticable” sino “una sindicación de algo que es delito”, “una bárbara descalificación”. Lo gracioso es que Pombo, con sus declaraciones, se caricaturiza a sí mismo como delincuente y se descalifica como editor, pues los argumentos expuestos por López no pudieron ser refutados por el periódico y son el modus operandi con que se hacen muchas de las noticias que ahí se publican: “la fabricación sesgada empezó con una pregunta en un foro en el tiempo.com, siguió con una nota que destacaba lo dicho por los foristas y concluyó con un supuesto artículo de análisis”, dijo López en su columna. Tal vez por esos giros de sofista es que Osuna le dibuja a Pombo al lado de la pantalla del computador, no un crucifijo sino la imagen de Hernando Santos, director fallecido del periódico: es una estampita gordinfleta, medio hombre y medio trompo, que gira  y cambia de dirección: redacta las notas de dirección al compás que le marca el gobierno de turno.

2.
La estrella del planetario
4 de noviembre de 2009

A la izquierda aparecen tres jueces de la Corte Suprema de Justicia que son interpelados por el presidente Alvaro Uribe para que no se ensañen con su asesor, y ahora “periodista” estelar de El Tiempo, José Obdulio Gaviria. Al novel “periodista” lo dibuja como un impúber, con traje de escolar y parado sobre una página que da cuenta de su repentina intelectualidad, la Wikipedia. Osuna reproduce el mote caricaturesco con que Uribe se ha referido a la Corte Suprema de Justicia; “Sepulcros” los llama, para invocar la voz de Jesús en el Evangelio de San Mateo en sus invectivas contra los escribas y los fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre!” El burro hablando de orejas, podría decir uno para pasar del salmo bíblico a la metáfora rural, un contrapunto afín al lenguaje de predicador chalán que usa Uribe en su estrategia de comunicación.

La defensa que hace Uribe de su acólito se debió a una noticia fabricada en la página de Internet de la emisora La W: “Columnistas denuncian abusos por parte de la Corte Suprema de Justicia contra la libertad de prensa”. Se informaba ahí que en una reunión en El Tiempo “El presidente de la Corte Suprema de Justicia , Augusto Ibáñez y sus acompañantes reclamaron por los escritos del ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria, el ex ministro Fernando Londoño Hoyos, Mauricio Vargas y María Isabel Rueda”, y se afirmaba que el “interés de los magistrados era lograr que el periódico retirara las columnas del ex asesor José Obdulio Gaviria y al parecer las de los periodistas María Isabel Rueda y Mauricio Vargas”. Las conclusiones de la noticia fueron desmentidas tanto por los miembros de la Corte Suprema de Justicia como por El Tiempo. Los jueces afirmaron que habían asistido al periódico invitados por el medio para analizar “cómo veían la información que se publicaba sobre la Corte”, y que al final un comentario de uno de ellos, sobre la extrañeza que le causó el despido de Claudia López en relación a las afirmaciones desmedidas que hacía José Obdulio Gaviria, fue lo que produjo el chisme, recogido con prontitud por los columnistas Rueda, Vargas para vindicarse como víctimas a luz de un ataque que resultó infundado. Al final solo quedó en evidencia la extraña intención que hubo tras la publicación de esta nota quince días después de sucedida la reunión, y que le permitió a Uribe, como lo muestra Osuna, una nueva invectiva contra las instituciones, esta vez como defensor de la libertad de prensa: “No es admisible que jueces de la República vayan a las direcciones de los periódicos a pedir que descabecen periodistas, porque esos periodistas son críticos de decisiones de jueces de la República”. Otra vez el burro hablando de orejas, basta cambiar jueces por Presidente de la República y ver como salen a relucir las calificaciones y afirmaciones de Uribe en relación a los periodistas y críticos de su gobierno, (“cómplices del terrorismo”, “cobardes”, “mentirosos”, “canallas” , “difamadores profesionales”, “comunistas camuflados”, los ha llamado).

Presidente y novel “periodista” están parados ante la puerta giratoria del periódico El Tiempo: una representación literal de la poca firmeza de esa casa editorial que afirmó enfáticamente que los miembros de la familia Santos que abandonaran el periodismo por la política no podrían volver a entrar por la puerta del periódico. Osuna usa la puerta giratoria no solo para mostrar la política giratoria editorial puesta al servicio de la política sino para mostrar como el nombre del periódico es una veleta que presta su franquicia al mejor postor: el Grupo editorial español Planeta que adquirió el 55% del periódico (en la caricatura, José Obdulio Gaviria podría estar vestido con la ropa prestada de su hijo, Juan José Gaviria, que trabaja para Planeta como director editorial). Un par de zapaticos de tacón, uno de ellos volando, es lo único que queda de Claudia López en El Tiempo, cuyo despido intempestivo pudo ser producto de una orden superior venida desde España, pues en su última columna mencionó lo inmencionable: uno de los negocios más importantes que busca concretar el Grupo Planeta en Colombia, ganar la licitación de un canal de televisión. Dice Claudia López: “La calidad periodística de EL TIEMPO está cada vez más comprometida por el creciente conflicto de interés entre sus propósitos comerciales (ganarse el tercer canal) y políticos (cubrir al Gobierno que otorga el canal y a su socio en campaña) y sus deberes periodísticos.”

Al fondo de la escena, Roberto Pombo sonríe con astucia, un gesto extraño en él que casi siempre posa en las fotos con una cara solemne y de aletargada benevolencia, la caricatura deja ver el orgullo que siente el editor al poder impartir una lección bien aprendida: uno no muerde la mano que lo alimenta.


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Mar 20 de octubre, 2009 - 3:22 pm
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Claudia, Fanny y Winston (El arte de editar #2)



En la página 10 de la sección “Domingo a domingo”, del 18 de octubre, el periódico El Tiempo hizo un repaso a las noticias de la semana que pasó, en la esquina inferior izquierda había un destacado que bajo el título de “ELTIEMPO.COM/” mostraba “las más leídas”:

—‘Nunca pensamos que una simple denuncia terminara en esto’, hermano de Fanny L. Perez. (con 443 comentarios registrados en el portal de internet)

—‘Fabián Ramírez’ estaría tras el plan para asesinar al periodista Herbín Hoyos, quien se iría de Colombia. (403 comentarios registrados en el portal de internet)

—Colombia venció 2-0 a Paraguay en último partido de eliminatoria al Mundial del 2010. (398 comentarios registrados en el portal de internet)

Resulta extraño que “Reflexiones sobre un escándalo”, la columna de Claudia López, que tuvo esa semana 1.761 comentarios registrados en el portal de Internet, no aparezca en esta lista (estos comentarios, a diferencia de los de las otras noticias, fueron borrados). Igualmente extraño es que “Razones de una decisión”, el editorial con que el periódico justificó el despido de la columnista a raíz de esa columna, con 1.192 comentarios, tampoco califique como lo más leído. ¿O será que lo más comentado no es lo más leído?



Una fuente de análisis externa a “ELTIEMPO.COM/”, “Google.trends”, herramienta alterna que permite ver los términos de búsqueda más populares en períodos de tiempo y zonas determinadas, muestra que al cruzar “Claudia Lopez”, “Fanny Lorena”, “Herbin” y “Paraguay”, en Colombia en el mes de octubre, los dos primeros nombres marcan resultados importantes. El buscador funciona sin tíldes y a Fanny L. Perez hay que quitarle el apellido y llamarla con la misma confianza que uso la prensa; “Paraguay”, o el fúbtol, le gana a todas; “Herbin” lamentablemente no figura. “Fanny Lorena” triplica a “Claudia López”, claro, esa noticia comenzó antes y además recibió un mayor despliegue informativo. Basta leer los titulares registrados en “ElTIEMPO.COM/” para darse cuenta del interés mediático que tuvo ese caso de desaparición:

Viernes 9:
—Extraña Desaparición De Joven Que Trabajaba En La Universidad Distrital ‘Ernesto, ¡Me Están Atacando...!’
—Apareció joven universitaria que era buscada desde el martes en Bogotá

Sábado 10:
—Fanny Lorena Apareció Viva
—Fanny Lorena Apareció En Portal De Transmilenio De El Tunal
—Nuevas evidencias que hacen dudar de versión de joven desaparecida encontraron autoridades
—Su Familia La Buscaba Desde El Martes; No Recuerda Nada Fanny Lorena Apareció En Portal De Transmilenio De El Tunal
—Autoridades dudan de versión de Fanny Lorena Pérez, mujer reportada como desaparecida

Domingo 11:
—Fanny Lorena Mantuvo Tres Días En Vilo A Su Familia Policía Duda De Las Versiones Dadas Por Joven Desaparecida

Lunes 12:
—La Joven Sufrió Ayer Un Ataque De Ansiedad; Las Autoridades Dudan De Su Versión El ‘Novelón’ De Fanny Lorena —Llamadas de celular y retiros de cajero el día que desapareció, dudas en caso de Fanny Lorena Pérez
—El ‘Novelón’ De Fanny Lorena

Martes 13:
—Alcalde ordena llegar al fondo en el caso de Fanny Lorena, la joven que estuvo desaparecida
—Voz que le dice 'cállese' a Fanny Lorena se oye en mensaje donde pedía auxilio, dice su familia

Miércoles 14:
—'Nunca pensamos que una simple denuncia terminara en esto', dice hermano de Fanny Lorena Pérez
—Multa Joven Sería Sancionada Por Mentir
—¿Esto le pasa? Enlagunadas o escapadas
—¿Cree usted que Fanny Lorena, la mujer que fue reportada como desaparecida durante tres días miente o está dicendo [sic] la verdad? (Foro del lector: 505 comentarios)

Sábado 17:
El caso de Fanny Lorena (opinión)

La última entrada es llamativa. Se trata de un texto de Ernesto Cortés Fierro, editor jefe de El Tiempo, que en el último párrafo de su columna escribe: “El tema no es de poca monta y de ahí que la verdad no dé espera. Diariamente se denuncian desapariciones en la ciudad que —como en la fábula del Pastorcito mentiroso—, terminan en nada; pero otras seguramente merecerían el mismo despliegue policial y mediático que se le dio a Fanny Lorena.” Resulta paradójico y hasta cínico que el mismo “editor jefe” sea quien diga que hay otras desapariciones que merecen el mismo cubrimiento de este caso, cuando el periódico donde él ejerce le dio más de 16 entradas a esta noticia, con foro incluido, en menos de cinco días; por la evidencia es claro que fue El Tiempo, en gran parte, el medio que contribuyó a darle un despliegue desmedido a la noticia en desmedro de otros casos de desapariciones (por ejemplo, ¿por qué el foro de El Tiempo no se uso para discutir el caso de Claudia López?).



Y si se trata de mujeres “desaparecidas”, hay un nuevo incidente de desaparición que “no es de poca monta”. En el menú desplegable de “Buscar otros columnistas” en ELTIEMPO.COM/, aparecen desde vivos como José Obdulio Gaviria hasta muertos como D’artañan, pero hay un nombre que brilla por su ausencia: Claudia López; desapareció de la lista y ahora para leer sus columnas publicadas los lectores deben buscarlas a través de “Google”, queda esperar que el editor no bloquee el enlace residual que por una ruta oblicua lleva a ELTIEMPO.COM/.

Por estos días ha sido recurrente afirmar que el periódico El Tiempo tuvo todo el derecho, como empresa, de tomar la decisión que tomó, en eso han coincidido un grupo de columnistas que incluye a José Obdulio Gaviria (que le dijo a dijo a BBC Mundo que el despido de la columnista era "algo natural”), y al columnista y miembro del comité editorial de El Espectador, Hector Abad (que dijo que los dueños del periódico “nunca van a aceptar que uno de sus columnistas desprestigie la marca desde sus páginas; no sería natural.”) Ambos están equivocados, lo que no debería ser natural es que un periódico se asuma como dueño de la información y la esconda, la fabrique o la borre según su conveniencia, y además use su poder como medio para favorecer sus propios intereses políticos (favoreciendo a su candidato), comerciales (buscar ganar la licitación de un canal de televisión) o familiares (tener un cena navideña en amor y en paz en Cartagena o en el Country Club). Ya lo decía María Clara Mendoza, defensora del lector, desde un cargo que lleva vacante por más de un año en El Tiempo:

“…toda democracia requiere un periodismo que cumpla a cabalidad su función de proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para tomar sus propias decisiones y la orientación necesaria para comprender la compleja realidad en que viven. Esto, en pocas palabras, significa que el oficio periodístico debe ejercerse bajo la premisa ética de la información como bien público”

Si la información es un bien público, el que la noticia sea sobre un medio no convierte al medio cuestionado en dueño y señor feudal de la noticia. La libertad que usó El Tiempo para elegir fundarse en el periodismo es la misma libertad que asiste a la crítica en su derecho a expresarse; no se puede tener lo uno sin aceptar la otro. Pero la libertad de periodistas y lectores no es muy tolerada por las directivas de El Tiempo que parecen haber sopesado el daño colateral que les iba a traer el escándalo del caso López con los beneficios de enviar un mensaje claro, contundente y permanente a todos sus empleados, incluidos los columnistas: antes que ejercer la crítica deben practicar la censura, en vez de ser autocríticos deben autocensurarse; lo que para muchos resultará de lo más cómodo.
 



En este punto los lectores de la novela 1984 recordaran la función que cumple Winston Smith, el protagonista de la alegoría distópica publicada por George Orwell en 1949. Winston trabaja para el Ministerio de la Verdad, ahí retoca los documentos del pasado para que se adapten a las “verdades” del presente; tal vez alguien así fue quien borró con inusitada prontitud los 1.761 comentarios de la columna de Claudia López, o fue el que se encargó de que esa noticia no figurara como la más leída; y ahora es él quien ha borrado el nombre de la columnista del menú de opinión (Internet resulta ser el medio ideal para borrar, ahí no quedan ni las cenizas); vaya uno a saber que más cosas ha hecho este sumiso y diligente funcionario y que otras tendrá por hacer: el pasado se borra o se retoca, el presente se fabrica y manipula, definitivamente el tiempo no se detiene…

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Mar 13 de octubre, 2009 - 9:01 am
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El arte de editar #1

Mañana, en el foro del lector de la página de internet de la Casa Editorial El Tiempo la pregunta del día será la siguiente: "¿Piensa usted que columnistas como Claudia López –que hacen afirmaciones falsas, malintencionadas y calumniosas– deben formar parte de nuestro periodismo?" Luego publicaran una nota titulada "Solidaridad y aprobación genera entre los lectores de eltiempo.com la decisión de El Tiempo de pedirle la renuncia a Claudia López", en la que destacaran que "la mayoría de usuarios le pide al periódico que se mantenga en su decisión" y que "hubo muy pocos que defendieron a López". Luego del foro inducido y la nota destacada, remataran con un artículo cuyo título sentenciará: "Nuestro periodismo sale fortalecido. El Tiempo logra ventaja sobre otros medios".

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Jue 1 de octubre, 2009 - 1:57 pm
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Lecciones de estética samuelina IV: El truco del falso túnel

ALCALDE OBRERO "El Alcalde nos dio 72 horas para solucionar el problema", le dijo a la prensa Liliana Pardo, directora del Instituto de Desarrollo Urbano, cuando el viernes 5 de diciembre de 2008 cerraron la Avenida Circunvalar en Bogotá, entre las calles 38 y 53, para limpiar un derrumbe sobre la vía.  En pocas horas se formó un equipo de 100 trabajadores que se puso a la tarea de remover la obstrucción. Durante ese puente festivo el Alcalde Samuel Moreno hizo varias apariciones en la obra luciendo una pinta de obrero pret a porter (botas de caucho y sudadera negra con rayas amarillas). El burgomaestre supervisó el trabajo y dio avances a los medios de comunicación, la vía no solo lleva al Alcalde del trabajo a su casa sino que es un atajo cómodo para una inmensa minoría que además de carro tiene una alta influencia sobre las encuestas de opinión. La obra fue entregada el martes en la mañana con inusual diligencia y prontitud.

Esto, por supuesto, no ha sucedido con el camino peatonal que conduce al Cerro de Monserrate, que permanece cerrado “por el peligro de un deslizamiento de tierra y la caída de una gran roca” desde marzo de 2009 y que continuará así hasta marzo del 2010.

En agosto de 2008 Samuel Moreno lanzó la campaña "Yo cuido el camino a Monserrate porque es mi Hábitat", con el propósito de “limpiar el sendero peatonal y aplicar acciones para mantenerlo libre de basuras”, pero la iniciativa, como tantas otras, se quedó en pura lúdica: “miles de ciudadanos recibieron, en pleno camino a Monserrate, la vacuna ambiental: por medio de una jeringa sin aguja, la aplicación de cinco gotas de agua en la palma derecha de cada transeúnte que simbolizaron la conciencia ambiental que cada caminante debe tener”. En diciembre la prensa registraba quejas no solo sobre las basuras, “las aguas residuales que son arrojadas desde la parte alta del cerro por la Curia y por los restaurantes instalados en el lugar”, sino por el olor a orín que emanaba de los baños públicos en la punta del cerro: “Como no tenía plata colombiana debí entrar aquí. La verdad está muy feo”, afirmó Frederick, un norteamericano de paso por la “Bogotá Positiva”.

La inane campaña de Moreno se juntó al rosario extraño de proyectos y promesas que propicia el magnetismo de este monte aserrado. Tres ejemplos: uno, la concubina de Juan Roa Sierra, el asesino de Jorge Eliécer Gaitán, declaró que su machucante subía a Monserrate los domingos siempre a la misma hora, en las mañanas, y que bajaba por las tardes con una mochila repleta de piedras. Dos, el 13 de febrero de 1998, ante el Señor Caído del santuario de Monserrate, el presidente de la República, Ernesto Samper, y el alcalde mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa “pusieron de pie el proyecto metro, el cual, de cumplirse con el cronograma establecido, empezará a rodar dentro de cinco años” (¿no era Moreno el alcalde del metro?). Tres, el técnico de la “Decepcción” Colombia de fútbol, Jorge Luis Pinto, en una entrevista, condensó el fervor católico y el deportivo que propicia el icono bogotano, le preguntaron: “Si Cristo dio su vida por la humanidad, ¿usted qué estaría dispuesto a hacer por la clasificación al Mundial?”, él respondió: “Lo mismo que hizo Cristo, por ejemplo, subir descalzo a Monserrate y con la cruz a cuestas. Nuestro Señor hizo de todo, menos engañar y yo es lo único que puedo realizar, no engañar, ir de frente en las cosas y hacer lo que me corresponde.” Al final el técnico, como tantos otros, fue crucificado, no se le “dieron las cosas”.

ES MUY FÁCIL CRITICAR Pero es “muy fácil criticar”, dijo Samuel Moreno en  una entrevista en agosto de 2009, "Gracias a mi abuelo aprendí a soportar las críticas", añadió.  Así que Moreno consideró afortunada la decisión del cierre de Monserrate antes de la Semana Santa de este año “porque 15 días después hubo tres derrumbes. Y si no estuviera cerrado seguramente hubiera habido ahí una tragedia”, una amenaza que siempre ha estado presente en el camino, como lo señalan unos anuncios permanentes y bien diseñados: “¡Precaución” Caída de material. Transite por su derecha”. Pero en el 2008 el anuncio de derrumbes no fue impedimento para que el jueves de la Semana Santa, en la noche, a partir de las 10 p.m., las personas comenzaran a subir a Monserrate; el viernes, el gerente de la empresa del Teleférico declaró que unas 600.000 personas habían subido y aseguró que en los 10 años que lleva en el lugar nunca había visto un Viernes Santo con tantos devotos y tan pocos problemas. 

Los derrumbes a los que se refería Moreno no tenían porqué tener la magnitud alarmista de “tragedia”, son más bien deslizamientos previsibles de orden menor y hasta existe la sospecha de que pudieron ser propiciados de forma intencional por los especialistas en alarmismo. Los deslizamientos menores que habitualmente ocurrían eran limpiados por el grupo de voluntarios del Sindicato Comité Ecológico de Monserrate, ellos carecen de la labia de Moreno pero si usan la razón y el pragmatismo, según su director Héctor Parra, el domingo 1 de marzo de 2009 se habían encargado de lidiar con un derrumbe en la zona del segundo caracol o Rompepiernas: "nos tocó a nosotros limpiar y picar las piedras que cayeron con solo una barra, todo lo hacemos nosotros, porque nos tienen olvidados". Al parecer los miembros de este comité son los únicos que se tomaron en serio aquello de "Yo cuido el camino a Monserrate porque es mi Hábitat".

Desafortunadamente la inoperancia samuelina fue insensible a la acción práctica del comité, el primer domingo luego del cierre del camino la propaganda de la Alcaldía empapeló el cerro haciendo circular unos volantes alarmistas que decían: "Por tu vida y la de Monserrate ¡No subas!" y recomendaban otros rumbos: visitar el cerro de Guadalupe, usar los “puntos de actividad física”, ir a una “estación de spinning”. Esto causó molestia no solo entre los comerciantes sino entre las autoridades eclesiásticas, el rector del santuario de Monserrate, José Daniel Falla, le pidió a la Alcaldía rectificar: "Cuando se dice una verdad a medias es una mentira. Aquí está diciendo que ‘Por tu vida y la de Monserrate ¡No subas!', pero se puede subir por medios mecánicos y no lo están diciendo… Estamos preocupados para la Semana Santa. Los medios mecánicos (teleférico y funicular) no dan abasto. Pueden subir solamente en 12 horas 10 mil personas; un viernes santo aquí llegan 200 mil… Sólo esperamos que tengan pronto solucionado todo y que no vaya a pasar lo que sucede en muchas otras obras de la administración pública, donde dicen que se terminarán en tres meses, pero las acaban en seis”. A pesar de la insistencia del cura el asunto quedó en manos de Dios (o del Alcalde).

EL BIENESTAR El cierre del camino, más que un acto de prevención estructural por “el peligro de un deslizamiento de tierra y la caída de una gran roca”, fue un cierre politiquero. Basta leer a contrapelo la declaración de Augusto Mendivelson Ojedal, funcionario de la personería, la institución distrital que le sugirió a Moreno cerrar el camino, para notarlo: "el interés general prima sobre el particular y debemos velar por la seguridad de los ciudadanos, además si el día de mañana hay una catástrofe se van es en contra de los entes de control". En otras palabras, el interés particular de las mediocres carreras administrativas de unos funcionarios prima sobre el interés general de unos ciudadanos, los cientos de miles que van a Monserrate, incluidas las familias que suben a pie el fin de semana (no todos pueden pagar los $14.000 por persona que el tiquete ida y vuelta por funicular o teleférico). El cierre no parece estar centrado en el bienestar de los usuarios sino en evitarle a la Alcaldía un escándalo mediático a raíz de una posible “tragedia”. Nancy Bermúdez, vendedora y madre cabeza de familia de tres hijos, dijo: “No cerraron el camino ni siquiera cuando lo estaban haciendo ni cuando sucedieron otros problemas, como cuando se cayó una piedra grande, y ahora sí lo hacen sólo por dos derrumbes, que no son tan graves”.

"En Monserrate sí le podíamos rezar largo. Yo me quedaba y le ofrecía el Rosario", dijo Esperanza Labrador, una católica consumada que le tuvo que rezar al Señor Caído por menos de tres minutos en la capilla del Sagrario, en Bogotá; la Semana Santa de este año el icono tuvo que ser bajado de Monserrate en vista de que los creyentes no podían subir. "La medida [el tiempo límite para rezar] se tomó para que no se formaran aglomeraciones de creyentes al frente del altar de la estatua", explicó el coronel Víctor Hugo Rojas, encargado del operativo de seguridad. Mientras tanto el perímetro al cerro de Monserrate se cercó con alambre de púa desde la estación del funicular hasta el Parque Nacional, una medida agresiva, costosa y además inútil: por ejemplo, Jaime Díaz,  “subió a Monserrate por una trocha y a sus 68 años arriesgó su vida para cumplir una promesa: Alcira, su hermana, sufre desde hace dos años de cáncer en la matriz. A las 11:30 a.m., Díaz llegó a la misa, se refrescó con el agua bendita que desde el atrio lanzaba el sacerdote Daniel Falla, quien no entendía del todo por donde este fiel había subido a la cima.” El fervor católico es acompañado por el fervor deportivo de una cantidad ingente de deportistas que durante los últimos seis meses han pasada por debajo de la cerca, en la madrugada, antes de las 6 a.m. que es cuando llega la policía; al subir ven como por meses no se ha hecho casi nada en el camino, ni siquiera han sido removidas dos rocas que cayeron, o que fueron fotogénicamente “caídas”, tampoco ha hecho su aparición la tan anunciada “gran roca”, pero eso sí, se le hizo un tejido en alambre de púa a un portal cerca a la cima, una malla de espinas que refuerza el irónico lema que corona la entrada: “Propiedad Privada del Señor de Monserrate”.

ENCUENTROS CERCANOS DEL TERCER TIPO Los deportistas y su terca persistencia recuerdan una escena de la película “Encuentros cercanos del tercer tipo” de Steven Spielberg, donde un grupo de personas atraviesa barreras puestas por el Estado pues no creen en el anuncio de una epidemia mortal que pretende alejarlos de una gran montaña ominosa que los llama para una gran ceremonia: en la película es un encuentro con extraterrestres, en Monserrate, para los deportistas, es ver nacer cada día un nuevo sol y respirar el aire limpio que viene del valle impoluto que está detrás de Bogotá. Pero el encuentro del tercer tipo en todo caso ocurrirá, ya no con el sol y menos con extraterrestres, pero si con una nueva lección de estética samuelina: la Alcaldía anuncia la construcción de un “falso túnel” en el camino, un diseño hecho por una firma suiza que “estuvo de visita en Bogotá”. Dicen que la estructura ya comenzó a construirse, tiene 35 metros de longitud y está hecha con “geomalla visado, un material resistente a la tensión, tubería corrugada galvanizada y concreto.”; será instalado “en el sector conocido como Rompepiernas, uno de los más peligrosos por las piedras que amenazan con venirse abajo.” Los costos (estimados) de construcción son de 1.750 millones de pesos. El túnel es “falso” porque no atraviesa la montaña sino que se posa sobre el camino como un apéndice. “Con el túnel, el cerro de Monserrate completaría dos obras de ingenieros suizos, pues el teleférico también es obra de ellos”, concluyó un periodista jactancioso al recitar su tarea investigativa.

Basta subir a Monserrate para darse cuenta que parte esencial de la experiencia consiste en estar a cielo abierto y es precisamente en el sector de Rompepiernas donde los deportistas y visitantes más lo valoran: es el punto donde empieza la mejor vista y por lo empinado del camino es donde más oxigeno debe respirar el caminante (¿el diseño contempló a los usuarios del camino?). Construir un túnel en este punto, ignorando por completo la naturaleza del lugar y las particularidades del asenso demuestran que la obra es más el producto de una mentalidad suiza cuadriculada que hace cálculos aceitada por la codicia criolla mientras babean por un millonario contrato.  Un verdadero trabajo de ingeniería se habría enfocado en el muro de contención en el tramo donde la montaña amenaza derrumbe. Pero el túnel es más acorde al talante burdo y fanfarrón de esta administración, un ejercicio inocuo de burocracia, una cortina de humo que justifica la ineptitud del cierre del camino por más un año por “razones de seguridad” y un ejercicio más de clientelismo para “hacer estudios geotécnicos y geohidrológicos” (tal vez proporcionales a los estudios contratados en el 2006 para el Tranmilenio en la carrera séptima que costaron 9 mil millones de pesos y fueron poco determinantes al momento de tomar la última decisión).

MUNDO TERRENAL En Monserrate no solo se mira al cielo, en una madrugada despejada se ven las crestas de los nevados del Huila y del Tolima. También hay un mundo terrenal que debido al cierre ha ido extinguiéndose; los vendedores de las casetas que en un momento se mantuvieron firmes han sido vencidos, algunos se lo merecen pues hace siete años la Alcaldía les pagó una indemnización por sus terrenos, pero otros, lo que no quisieron tranzar, han protestado: "Dijeron que el cierre duraría seis meses, pero eso se va a alargar. Y la situación para 280 vendedores es incierta. Hay muchos que siguen ahí porque no quieren perder los puestos de trabajo, además, los problemas de seguridad son diarios porque la Policía solo está hasta las seis de la tarde", dijo Rubén Darío Quintero, presidente del sindicato de la parte baja de Monserrate. Y no solo se trata del comercio y de cómo reventarlo, también hay rastros de vida que han quedado expuestos al vaivén burocrático: un anciano que sube y baja todos los días desde hace décadas y a veces expone su record en una camiseta que luce con orgullo, un par de niños madrugados que descienden peinaditos con su uniforme de colegio, una anciana parca que cocina con leña y le cuida el terreno a un propietario que ya recibió la indemnización, una caravana de mulas sobrecargadas, un gallo, una gallina y sus pollitos, un grupo de perros gozques que han visto como desaparecen misteriosamente sus dueños y miran circunspectos a cada persona que sube como pidiendo una explicación: imposible explicarles a los arrechos del progreso que todo esto es parte del patrimonio intangible del camino.

Muchos de los puestos de ventas han sido destruidos, unos eran casetas metálicas con propagandas ruinosas de gaseosas, otros construcciones hechizas donde se juntaba el ingenio, la decoración y la necesidad (afines a la estética de los comienzos del famoso restaurante de Chía Andrés Carne de Res, hoy convertido en franquicia  y parque temático para disfrutar del arribismo con pasión y billete). Pero todo debe desaparecer, la poca imaginación de los gobernantes así lo exige, otra motivación política justifica el cierre del camino: los millones de personas que suben al año a Monserrate son un “target” que hace apetitosa la concesión comercial de la ruta. Es posible que el próximo año haya una larga serie de kioskos cromados hiperdiseñados, como los que pululan en Bogotá, a más de 20 millones la instalación de cada uno, que tampoco tuvieron en cuenta a los usuarios y hoy se ven tugurizados porque los dueños debieron acomodarlos a sus necesidades (los cubículos sancochan la mercancía si hay sol o la empapan si hay lluvia). Además, es posible que el comercio sobre el camino le sea entregado a franquicias que se encarguen de mantener todo limpio y a cambio promocionen sus marcas, los negocios ya no serían atendidos por sus propietarios sino por administradores que supervisaran el trabajo de empleados malgeniados y malpagos, los nuevos dueños de estas concesiones, gente “bien” y bien estudiada, sí serían agentes de progreso capaces de ver el potencial turístico del lugar, no como la gleba que ha vivido del cerro por más de un centenar de años sin saber como “optimizar” el usufructo del terreno.

EL PROGRESO El progreso obnubila a los bogotanos, como lo relata Armando Caicedo Garzón, en 1982, en un texto sobre Monserrate: “En este 1929, los cachacos se tornaron amnésicos por el modernismo. Ya se olvidaron de don Pedro Valenzuela, el millonario sacerdote, más rico que un cura con tres parroquias que fascinado con el imponente cerro, se obsesionó en 1620 a los 82 años de fundada Bogotá con la idea de construir una ermita en su corona. Ni recuerdan a Bruno Valenzuela, uno de sus parientes, quien antes de meterse de monje cartujo, dejó toda su fortuna para la construcción de la iglesita. Ni del maestro Lugo, el formidable artesano a quien se le encargó la imagen del Senor Caído . Pero mucho menos se acuerdan de los miles de fieles anónimos que los precedieron, pecadores arrepentidos que para expiar sus culpas, treparon durante años, por tan peligrosos riscos, cargando uno a uno, cada ladrillo, cada piedra, y cada instrumento de albañilería, necesarios para construir arriba la primera ermita. ¡Ah! cachacos desmemoriados. ¿Cómo será cuando les construyan el teleférico? Hasta se les olvidará que alguna vez tuvieron funicular.”

En esta línea de pensamiento el alcalde Samuel Moreno ha logrado que por más de un año Monserrate sea olvidado, que desaparezca de la ruta de millones de visitantes, un truco digno del mago David Copperfield: tocará esperar hasta marzo de 2009 para ver que sale del sombrero de este bufón que funge como alcalde.

—Lucas Ospina

 



 




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Vie 11 de septiembre, 2009 - 10:05 pm
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El arte de editar (introducción)

¡Vaya coincidencia! Hoy, justo dos días después del anuncio de que la Corte Suprema de Justicia reafirmó su fallo sobre el consumo personal de drogas como NO delito, el periódico El Tiempo se interesa por un evento que sucedió  17, sí, 17 días antes: "Polémica por artista que ofreció cocaína en performance en la Universidad Nacional"

El "arte de conducta" que propició la artista cubana Tania Brugera con su provocación, es también cosa de "editores": los Santos por fin admiten su interés por la cocaína y a través de su periódico pican y alinean la noticia para que coincida justo a tiempo con las aspiraciones superiores de los que se quieren perpetuar en las fiestas del poder.

Medio país ya se embaló, los noticieros de los dos canales privados de televisión abrieron su sesión de conductismo de la noche con la misma noticia, su enfoque —junto al de artistas beatos, académicos, ministros y párrocos— coincide con el lema de una campaña institucional antidrogas donde una infante impúber repite una y otra vez:  “Dile no a la mata que mata

(Continuará…)

 


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Jue 10 de septiembre, 2009 - 10:29 am
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Lecciones de estética samuelina III: El siempre en el ahora


"Fatales consequencias de la sangrienta guerra en España con Buonaparte. Y otros caprichos enfáticos" fue el título escrito por Goya en el ejemplar de grabados de la serie Los Desastres de la Guerra que le regaló a su amigo el crítico Ceán Bermúdez. La lámina número 75 ha sido descrita por la Historia del Arte de la siguiente manera:
 
Farándula de charlatanes. Aguafuerte, aguatinta, punta seca y buril (c. 1810). De nuevo Goya vuelve a ridiculizar a los frailes, aunque con el lógico miedo a la Inquisición restablecida (Molida, 1863). El pajarraco del primer término tiene una vestimenta ambigua, puede ser fraile, magistrado, académico, burócrata, buhonero o militar, y en el dibujo preparatorio aparece con un sable (Lafuente, 1952). Goya critica aquí a ideólogos y políticos que pontifican con grandes palabras pero en cuyo sentido no creen (Lecaldano, 1975). La estampa pudiera estar relacionada con el cardenal Luis María de Borbón partidario de los liberales, que salió a recibir a Fernando Vil con orden de no reconocerle como rey si no juraba la Constitución, pero se contradijo al besar la mano que le presentó el rey (Vega, 1992). A la vez, a partir del robo de un grabado de la serie, ocurrido en Bogotá (Colombia) el 11 de septiembre de 2008, se ha visto esta imagen como un triste presentimiento de lo que de verdad aconteció: un evento cortesano donde los burócratas de la cultura se reunieron en la fundación del político Gilberto Alzate Avendaño para embaucar a punta de maquillaje; con la disculpa de disfrutar el arte de Goya contribuyeron —a cambio de dádivas— con el arduo y extenso proceso de lavandería que tiene por objeto limpiar toda mancha de fachismo de la vida y obra del político que da nombre a la institución que los convocó (Ospina, 2008).
 
Los “caprichos enfáticos” son la parte final de la serie de grabados, van del número 66 al 82, y se diferencian del resto de la obra porque hacen una reflexión crítica sobre aspectos políticos e ideológicos que han envuelto los hechos narrados: el vampirismo de los legisladores, la superstición popular, la corrupción política, la vanidad triunfante o la injusticia se convierten en alegorías que muestran el reverso del decorado, el trasfondo y la razón última de los desastres de la guerra.
 
Bibliografía.
Lafuente F. (1978). Los caprichos de Goya. Madrid, Editorial Gustavo Pili.
Lecaldano, P. (1976). Los Desastres De La Guerra. Madrid, Editorial Prensa Española.
Molina, A. (1987). Goya Nuevas Visiones (1a. ed.). Barcelona, Planeta-De Agostini.
Ospina, L. (2008). De la corporéité du langage. Le corps comme pre-texte et comme texte en soi-même. Tésis de doctorado, Université de la vie, Lourdes.
Vega, J. (1996).  Caprichos de Francisco de Goya: una aproximación y tres estudios. Madrid, Calcografía Nacional, Fundació Caixa de Catalunya y Fundación El Monte.



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Bogotá, 1971. Profesor, Universidad de los Andes. A veces dibuja, a veces escribe.





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