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Observatorio de Venezuela
Sáb 6 de marzo, 2010 - 10:47 am
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La CELAC y la perspectiva venezolana

Por Hugo Eduardo Ramírez Arcos

En la última década el sistema internacional ha estado en un constante proceso de reacomodación. Entre distintos intereses en pugna, nacen y mueren institucionalidades que buscan dar sustento a procesos políticos regionales que esperan contrarrestar la hegemonía política de los líderes tradicionales o que por el contrario se constituyen como alineaciones en la búsqueda de obtener un lugar en las complejas relaciones de poder que existen entre los países.

En Latinoamérica se vive una era de sobreinstitucionalidad regional, así como también se vive una época de cambios estructurales en varios de los países que conforman la región.

En este contexto, en la Cumbre de la Unidad celebrada por el Grupo de Río, en Cancún (México) nace la idea de crear la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) entre los 32 países que asistieron a la reunión. Esta Comunidad verá su nacimiento en Caracas, el 5 de julio de 2011, donde se establecerán sus estatutos, así como los reglamentos para su instauración definitiva.

Es significativo el hecho de que la reunión programada sea llevada a cabo en territorio venezolano, en tanto que lejos del pragmatismo, es claro que la participación y el protagonismo que se le de a Venezuela dota de contenidos ideológicos a las iniciativas. Es claro que una reunión del Fondo Monetario Internacional no tendría lugar en Caracas.

Venezuela se convierte entonces en uno de los actores que más llaman la atención entre el consenso general de los 32 países de esta propuesta que busca la consolidación de una nueva institucionalidad entre todos los países de América menos Estados Unidos y Canadá (una América sin norteamericanos).

Denuncias de Venezuela

Como de forma recurrente, los temas de la agenda internacional se mezclan con el plano de lo interno, para el Presidente Chávez “el imperio yanqui es el más grande obstáculo que trata de impedir nuestra unidad”, denunciando que desde el momento de la propuesta de la CELAC se ha iniciado una campaña para deslegitimar al gobierno de Venezuela.

Entre los agravios y amenazas que identifica el Presidente Chávez, incluye temas que van desde las acusaciones por parte de la Real Audiencia de España de mantener vínculos con la ETA , el ELN y las Farc, así como la gira de la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton y la reciente visita del director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), Leon Panetta, a Bogotá.

Otro de los puntos críticos, tiene que ver con el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), órgano “principal y autónomo” de la Organización de los Estados Americanos (OEA) el cual denuncia graves violaciones a los derechos humanos en Venezuela.

Tarek El Aissami, Ministro del Interior y Justicia afirmó que este informe “raya en mentiras y forma parte de las campañas de difamación del Imperio.”, así mismo Gabriela Ramírez, Defensora del Pueblo, deslegitimó los datos provenientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la cual el Presidente Chávez anunció el retiro de Venezuela.

 

Perspectivas de la Región

Pasando por alto las consideraciones del gobierno venezolano sobre el papel de los Estados Unidos en la región -que serían materia de un escrito mucho más extenso- se debe reconocer retomando el tema de la CELAC, como el mismo Presidente Obama lo ha hecho durante su campaña, el peso que tienen los Estados Unidos al interior de cada una de las instituciones que conforman, por lo que ante el debilitamiento de su influencia internacional, una estrategia efectiva puede estar en el respeto por las instituciones interamericanas. Philip Crowley, portavoz del Departamento de Estado, destacó en este sentido que la propuesta de la CELAC “es acorde con los objetivos del gobierno de Washington en la región”.

Dos factores serán claves entonces a la hora de pensar en el futuro que tengan estas nacientes organizaciones internacionales. El primero, tiene que ver con el compromiso de los Estados por asumir sus directrices, así como el interés que tengan por participar de forma activa (con recursos, tiempo, etc.) dentro de las mismas.

La politización de los instrumentos internacionales ha llevado en algunas ocasiones a que la forma en la cual los Estados se comporten dentro de los mismos, esté determinada más por los ires y venires de las disputas ideológicas, que por un compromiso político a largo plazo que permita a las organizaciones convertirse en referentes reales de integración, así como en actores claves a la hora de dirimir conflictos entre los países que las conforman. Las relaciones al rededor de Unasur son un ejemplo claro en este sentido.

Un segundo punto tiene que ver con el papel de los lideres regionales, en tanto que a pesar de lo que parece identificarse como el creciente desmoronamiento de la hegemonía estadounidense en la región, nuevos países, como Brasil y México empiezan a tomar nuevos espacios. La forma en la cual estos mantengan relaciones con otros países, como Venezuela y Colombia, así como las instituciones que apoyen y el papel que desempeñen dentro de las mismas, serán piezas claves en la conformación de estas nuevas institucionalidades.


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Lun 22 de Febrero, 2010 - 8:02 pm
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La crisis energética y la propuesta colombiana

Francesca Ramos Pismataro

Hugo Eduardo Ramírez Arcos

 

Cuando Hannah Arendt se pregunta qué es la política advierte: “en nuestro tiempo, si se quiere hablar sobre política, debe empezarse por los prejuicios que todos nosotros, si no somos políticos de profesión, albergamos contra ella”. En el estudio de la realidad política venezolana, los prejuicios sobre cualquier tema muchas veces se convierten en las razones para justificar acciones y posiciones -no sólo por aquellos que no son políticos de profesión-, trazando relaciones que la mayoría de las veces no tienen conexiones tan causales como en últimas se quiere mostrar. Esta situación aplica tanto para opositores como para seguidores del gobierno.

 

Para evidenciar este hecho basta remitirnos a la crisis energética por la que atraviesa el país. En un contexto de radicalización del proyecto de Revolución Bolivariana y de elecciones legislativas, la falta de energía se ha convertido en el principal tema de la política interna venezolana entre chavistas y oposición, y a raíz de la propuesta de Colombia, también en un tema de política exterior.

 

Venezuela es un país que al igual que la gran mayoría de países latinoamericanos se precia de tener una gran cantidad de recursos naturales. Sin embargo, la falta de visión y de planificación, sumado al fenómeno del niño que desde hace meses golpea al país hace que la reserva hidroeléctrica del Guri -la tercera central más grande del mundo- sea hoy insuficiente para el abastecimiento eléctrico nacional.

 

En este contexto, surge la propuesta colombiana. El ministro de Minas y Energía Hernán Martínez, anuncia la posibilidad de vender electricidad a Venezuela, una propuesta sin lugar a dudas interesante en medio de la ausencia de canales de comunicación y de “relaciones diplomáticas” entre los dos gobiernos.

 

Sin embargo en Venezuela, y durante el tiempo que transcurrió entre la presentación de la propuesta formal por parte de Colombia y el anunció del presidente Chávez al respecto de “no tener ningún problema en considerar la propuesta si la oferta es buena”, se presentaron reacciones diversas reflejo de la alta polarización política y del papel del ingrediente colombiano en ésta (Brasil y Ecuador también han hecho propuestas sin que se genere polémica en torno a ellas).

 

Conocida la intención de Colombia por los medios, fue seguida de las declaraciones primero del vicepresidente de Venezuela, Elías Jaua, dando a entender que no  necesitarían de este convenio, para que luego el ministro colombiano insistiera en ella afirmando que: “él [refiriéndose a Chávez] en realidad no ha dicho que no definitivamente. Yo creo que el pueblo venezolano está pasando por una situación difícil por este racionamiento de energía, nosotros podríamos ofrecerle algo de energía, estamos en ese estudio y yo formalmente estaré haciendo el ofrecimiento de todas formas”, la noticia fue tema de distintos editoriales de la oposición que vieron con malos ojos las reticencias del gobierno venezolano frente a la propuesta energética colombiana.  

 

Así, el editorial del periódico “Tal Cual” señaló: “Tenemos al lado un país que puede proporcionarnos algunos kilovatios y el gobierno lo rechaza, pero se trae unos técnicos cubanos que en materia eléctrica están en la Edad de Piedra, para que asesoren”; hay que recordar que en la política venezolana de nuestros días, países como Cuba y Colombia son reflejo ideológico de cada uno de los bandos. En la misma visión crítica, el editorial del Periódico “El Nacional” del 16 de Febrero se refirió al vicepresidente Jaua como “el gran saboteador de una ayuda eléctrica que nadie nos regala, sino que cobran y podemos pagar”. Y completando todo este conjunto de prejuicios de parte y parte, el ministro de Energía y Petróleo Alí Rodríguez Araque, que en un inicio dijo que se podría estudiar la propuesta, declaró que era “muy sospechoso que haya una especie de concertación entre los medios [de oposición venezolanos] y el Gobierno de Colombia, [lo que] pareciera ser más una operación política” pidiendo que se hiciera una propuesta seria señalando los megas y el precio por megawats.

 

Ahora en bien en el plano domestico la crisis energética ha politizado y sembrado grandes prejuicios sobre las acciones del gobierno. Desde el rechazo de varios sectores por la compra de ocho generadores eléctricos a la empresa General Electric, en tanto que se trata de una empresa estadounidense, hasta el hecho de que los sectores más radicales en contra del Chavismo, como lo denuncia el diputado Carolus Wimmer, vicepresidente del Parlamento Latinoamericano, Grupo Venezolano, llaman “a sabotear las medidas de ahorro de agua y luz implementadas por el Gobierno Bolivariano”. Relata Wimmer, “hemos visto gente con una manguera botando el agua en las calles, […] y derrochando luz porque creen que con eso van a tumbar a Chávez y lo que hacen es provocar un gran daño al país”.

 

Ante esta situación el Gobierno venezolano ha publicado desde el 25 de Enero en la Gaceta Oficial un decreto dirigido a las residencias de Caracas que establece el pago de una tasa fija de hasta 1 Bolívar por metro cúbico de agua para los primeros 40 metros cúbicos, aumentando el precio exponencialmente en la medida del consumo. Así mismo el Ministro del Medio Ambiente, Alejandro Hitcher aseguró que a partir del primero de marzo entrarán en vigencia multas equivalentes a varias veces el costo básico del agua para aquellos que no controlen el consumo.

 

En este sentido y recapitulando los argumentos expuestos habría que resaltar dos cosas, la primera directamente relacionada con la propuesta colombiana que en el fondo es atractiva para Venezuela en tanto que se constituye en un primer paso por parte del gobierno colombiano después del último desencuentro Uribe-Chávez. Por supuesto como toda acción política ésta no estará desprovista de un interés político, sin embargo de ser aceptada por parte de Venezuela envía una señal positiva y crea las condiciones para la reapertura de algunos canales de comunicación entre los dos gobiernos, aunque al mismo tiempo diste de ser aún la clave para generar confianza que nos permita superar la etapa de conflictividad de la relación binacional.

 

En el marco actual, un segundo punto clave para lo que se avecine estará en la forma en la cual los opositores al gobierno capitalicen la crisis, así como de la forma en la cual el gobierno responda a las acciones que ésta emprenda.


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Lun 8 de Febrero, 2010 - 6:35 pm
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Las Razones del Otro

Francesca Ramos Pimataro
Hugo Eduardo Ramírez

Si se trata de reflexionar sobre las razones y fundamentos que tienen los gobiernos de Colombia y Venezuela, para nadie es un secreto que lo que en Venezuela se magnifica en Colombia se ignora, y viceversa. Es decir, lo que para la opinión pública colombiana se convierte en el sinónimo de desmoronamiento del gobierno de Chávez, como es el caso de las marchas en contra del cierre RCTV desde el lado venezolano aparece como carente de sentido y se vuelve en una fortaleza del gobierno, en el caso Colombiano, con ciertos bemoles aplicaría la misma situación: dos agendas públicas, dos formas de relacionarse.  

La política exterior en este sentido es quizás una de las políticas más representativas sobre la cual se puede proponer una reflexión sobre las razones del “otro”, ya sea para “aprender con el rival y/o con el enemigo”, o para reformular la forma maniqueista en la cual estamos abordando el problema binacional, justificando las soluciones para aquellos que se identifican como los problemas dentro de la agenda binacional, en este sentido podríamos pensar como una propuesta de salida a la crisis el llegar a consensos mininos en las dos naciones sobre aquellas que se identifiquen como las amenazas por parte de los dos gobiernos.

Tiene razones de más el gobierno venezolano al sentirse amenazado por la cooperación militar norteamericana, al igual que las tiene el gobierno colombiano al respecto del expansionismo del proyecto del presidente Chávez. Cada uno de estos temores confirma los preconceptos sobre el otro y justifica la toma de acciones en contravía de soluciones que lleven a feliz termino las relaciones entre los dos países.

Cada vez es más urgente el comprender las razones del otro, ya sea para “aprender con el rival y/o enemigo” o simplemente con el animo de comprender que las ideas e ideologías de los gobiernos no sólo explican el mundo sino que también ayudan a redefinirlo. 


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Vie 22 de enero, 2010 - 9:18 pm
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El nuevo Ministro de Energía

Por Hugo Eduardo Ramírez Arcos

Alí Rodríguez Araque es uno de los hombres de confianza del presidente Chávez, quien esta vez se enfrenta a una difícil tarea. Nombrado el 15 de enero como Ministro de Energía Eléctrica, sustituyendo a Ángel Rodríguez -quien por tres meses ejerció el cargo-, deberá afrontar el grave problema energético que acosa a Venezuela y que un año de elecciones tan importantes (como lo son las elecciones a la Asamblea Nacional de Venezuela el 26 de septiembre) será uno de los puntos de tensión tanto para el PSUV, como para la oposición en su conjunto.

El actual Ministro de Energía Eléctrica se ha desempeñado en una gran cantidad de cargos dentro de la Administración del presidente Chávez. Desde Ministro de Energía y Minas, Secretario General de la OPEP, Presidente de PDVSA, Canciller de la República (donde defendió ampliamente al presidente Chávez), Embajador en Cuba (pronunciándose frente a las acusaciones a Gian Carlo Di Martino por posibles vínculos con las Farc), Vicepresidente del PSUV, y Ministro de Finanzas, ha cumplido hasta ahora el papel de ser la figura clave en momentos de tensión.

Su historia política no comienza con la administración del presidente Chávez. Bajo el seudónimo de “Comandante Fausto”, Rodríguez militó en las guerrillas comunistas que se opusieron al periodo posterior al Pacto de Punto Fijo de 1958, el cual a pesar de constituirse en el inicio de la vida democrática venezolana, excluyó del poder al Partido Comunista Venezolano (el más antiguo entre los partidos modernos del país, fundado en 1931).

Para el año de 1966 Alí Rodríguez junto a Douglas Bravo (Ex guerrillero, hoy crítico de Chávez) hace parte del Partido de la Revolución Venezolana (PRV), dejando las armas en 1983 e incorporándose a la vida política por vía de los partidos “Causa Radical” (entre 1983 y 1997) y luego en “Patria Para Todos”.

Entre las múltiples tareas que ha ocupado en la Administración de Chávez, tuvo que enfrentar el reto de estar al frente del Ministerio de Finanzas en la crisis económica internacional, haciendo frente a la devaluación del precio del petróleo. Cerrando su gestión en este ministerio cuentan hechos como la implementación del sistema unificado de compensación regional (sucre), moneda virtual entre los miembros de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) fijada en 1,25 dólares y la cual será la moneda de intercambio entre sus integrantes. Esto sin contar su papel en el reciente plan de devaluación del Bolívar y sus esfuerzos por crear una reforma legal que castigara a los especuladores.

Si bien para Chávez ha sido un hombre de confianza y un funcionario ideal, las reacciones de la oposición ante el nuevo titular del ministerio no se han hecho esperar. El descontento de la oposición frente a la responsabilidad de esta nueva tarea, tendrá al Ministro Rodríguez en la mira de ambos polos políticos. Resta esperar entonces los resultados que producirá una “ficha clave” ante un problema energético que amenaza minar la popularidad del gobierno venezolano.

 

 

 


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Sáb 16 de enero, 2010 - 11:04 am
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Un principio difícil

Francesca Ramos Pismataro

Hugo Eduardo Ramírez Arcos

 

En medio de un año que representa grandes retos para su administración, el presidente Hugo Chávez de acuerdo con el artículo 237 de la Constitución presentó ante la Asamblea Nacional “un mensaje en que dará cuenta de los aspectos políticos, económicos, sociales y administrativos de su gestión durante el año inmediatamente anterior”.

Los grandes logros de la administración en 2009 siguen siendo las “Misiones Sociales”, junto a una disminución de la pobreza del 24,2%. Pero frente a estos logros parecen ser muchos más los desafíos para el 2010.

En la profunda politización de la sociedad Venezolana son pocos los hechos y fenómenos que no sean relacionados (por opositores y seguidores) con Chávez. La crisis energética por la que atraviesa Venezuela no podía ser la excepción.

Los niveles del Embalse del Guri (Hidroeléctrica que genera cerca del 70% de la energía venezolana) tienen al país al borde de un colapso eléctrico nacional. Según el presidente Chávez “la única y verdadera causa del racionamiento eléctrico es la sequía”, pero para la oposición se trata más de un problema de equivocada planeación en el manejo e inversión de los recursos en el sector eléctrico.

Dejando de lado a qué y/o a quienes pueda asignársele la responsabilidad, el futuro político del país se enfrentará a una variable ausente en los comicios anteriores que es exógena: la crisis energética. Con respecto a su manejo ya ha tenido sus efectos. Primero la decisión de Chávez de revertir la medida de racionamiento en la gran Caracas un día después de adoptada. También este hecho desencadenó en la salida del Ministro de Energía Eléctrica,

La forma en la que se enfrente y se resuelva esta crisis será uno de los puntos definitivos en unas elecciones – las de la Asamblea Nacional -tan estratégicas para distintos sectores venezolanos.

Se inicia un año en el que el gobierno de Chávez tratará de evitar los costos políticos de problemas como la delincuencia, la corrupción, la inestabilidad del sector petrolero y la recesión económica que golpeó a todos los países en 2009, todo con el nuevo presupuesto generado por la devaluación.

Las esperadas lluvias de mayo, los resultados efectivos del plan energético, la capacidad de la oposición para organizarse y el manejo de la inflación serán, en este sentido, hechos definitivos en este año para el futuro del proyecto político del Presidente Chávez. Esta vez, una victoria contundente en los comicios de septiembre no es evidente.


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Dom 20 de diciembre, 2009 - 2:04 pm
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El caso de los Yukpa


Por Andrés Felipe Otálvaro

El pueblo indígena Yukpa habita en el Perijá, ramificación de la Cordillera Occidental perteneciente a la zona limítrofe colombo-venezolana. Hay cerca de 3000 Yukpa que conviven en el Estado Zulia venezolano con las étnias Wayúu y Bari.

Conquista y colonización conllevaron actos violentos de exterminio y expropiación cuyos resultados se relacionan con la disminución dramática de la población de este grupo étnico que llegó a alcanzar las 50000 personas y que alguna vez poblaron una vasta zona comprendida entre el valle del río Cesar y el Lago de Maracaibo.

El gobierno de Venezuela ha puesto en marcha mecanismos legales e institucionales para reivindicar los intereses y los derechos de las distintas 35 comunidades indígenas venezolanas. El cacique yukpa de la tribu Shaktapa, Sabino Romero, insiste en la importancia de la recuperación de tierras en nombre de su gente y la entrega de una titulación colectiva definitiva al conjunto del pueblo Yukpa, acompañada por el pago de las indemnizaciones correspondientes a terratenientes.

Aunque el presidente Hugo Chávez se pronunció en favor de la causa yukpa y ordenó la creación de una Comisión de Demarcación en 2000, la entrega de títulos ha sido fragmentada y lenta. Además diversos actos de violencia han ocurrido como resultado de un enfrentamiento complejo en el que se vinculan disputas antiguas entre los mismo Yukpa, el actual proceso demarcación y atribución de títulos y la intervención de los ganaderos que provocan divisiones entre las comunidades.

En la sierra del Perijá existen importantes reservas de carbón con los ojos atentos de grandes corporaciones globales sobre ellas; las fuerzas militares venezolanas tienen planeada la construcción de una base militar fronteriza en la región; y la presencia paramilitar, guerrillera y de desplazados colombianos vuelve más compleja aún la situación.

Este caso que tiene ver con reivindicaciones indígenas se vuelve altamente complejo en su manejo para el gobierno del vecino país, por el hecho de ubicarse en un entramado de múltiples realidades fronterizas y por ello representa un reto inmenso en la coherencia revolucionaria enfrentada a la realidad de incentivos de terratenientes, diferentes actores de la comunidad, y toda una gama de grupos humanos que perderán y ganarán de manera sustancial en esta difícil y caótica realidad regional de la que en resumen no se habla. 


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Vie 11 de diciembre, 2009 - 7:21 pm
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Presupuesto Venezolano 2010

Por Hugo Eduardo Ramírez Arcos.

 

Este martes 8 de Diciembre se aprobó el presupuesto venezolano, conforme a la Ley de Presupuesto derivada del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007 -2013, con éste el gobierno de Hugo Chávez enfrentará el 2010, un año que según distintos analistas, no será nada fácil para su gobierno, por distintos motivos, como las elecciones de la Asamblea Nacional, la inestabilidad económica y los altos niveles de corrupción.

 

El presupuesto ha sido sancionado, entre la gran inflación que aqueja a los venezolanos, junto con las denuncias de la oposición acerca de un presupuesto enfocado en reducir los recursos que son asignados a las gobernaciones. Lideres opositores como Ismael García, calificaron como “desproporcionado” el monto asignado dentro del mismo al Ministerio de la Presidencia (1.500 millones de dólares).

 

La cifra total del Presupuesto es de 74 mil 142 millones de dólares (con la expectativa de mantener un crecimiento económico del 0,5%). Los cálculos del gobierno tienen como base un precio del petrolero que se mantenga alrededor de los 40 dólares por barril (Cifra que para el día de hoy es de $70,54). En Venezuela todo puede cambiar y si antes se le acusaba al gobierno de ser muy “positivo” en sus cuentas, hoy se le acusa de ser “previsivo” de más.

 

En este panorama, Rodrigo Cabezas, ex ministro del Poder Popular para las Finanzas y hoy dirigente nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) mencionó el que parte de estas expectativas sobre el precio del petróleo estaban enfocadas en la crisis mundial, que como en todos los países, no fue ajena a la economía venezolana. Sin embargo, sin importar las reducciones el 45,73% del presupuesto será destinado al gasto social.

 

Como siempre la falta de consenso es la regla general dentro de los distintos sectores políticos en Venezuela.   


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Sáb 5 de diciembre, 2009 - 3:49 am
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¿Son los mineros el problema?

Por:

Francesca Ramos Pismataro

Hugo Eduardo Ramírez Arcos

 

Los problemas entre Colombia y Venezuela se han vuelto problemas personales y como en todos los conflictos de este tipo, cualquier incidente y en particular en la zona de frontera se convierte en la excusa ideal para mantener el nivel de la crisis y las sucesivas denuncias y/o recriminaciones de uno y otro lado

El gobierno venezolano está dispuesto a enfrentar los costos políticos y económicos, antes de retroceder en su protesta sobre la cooperación militar de los Estados Unidos en Colombia. En su contraparte, el gobierno colombiano insiste en denunciar el proyecto del presidente Chávez, como un proyecto expansionista.

Cualquier argumento es utilizado en la actualidad para reafirmar las hipótesis de amigo – enemigo. A pesar que muchos de estos incidentes ya habían existido entre las dos naciones, se manejaban con diplomacia y con la colaboración de los comandantes de las brigadas del ejército en la zona, que entienden que en muchos de estos fenómenos la cooperación es la salida efectiva.

Esta semana el protagonismo fue para los mineros colombianos deportados de territorio venezolano. Las versiones de los medios de comunicación en Colombia las tenemos a la orden de idea, sin embargo esta semana Brasil y Francia, también hablaron del mismo tema, pero no de la misma forma.

Uno de los periódicos más importantes de Sao Paulo, publicó un artículo que lleva como título “Zarkozy lanzará campaña contra mineros brasileros en la Guyana Francesca”, dentro del mismo se informa que “este domingo dos helicópteros Puma del ejercito [francés] y otro EC 145” participaran de esta operación contra los mineros ilegales. (http://www1.folha.uol.com.br/folha/mundo/ult94u371063.shtml). Al mismo tiempo los presidentes de Brasil y Francia se reunirán el miércoles para convenir el acuerdo de seguridad que operará en la zona, para frenar el paso de mineros ilegales al territorio de la Guyana. En estos términos, el artículo señala que los “dos jefes de Estado quieren superar la retórica de buenas intenciones que hasta ahora caracterizó su relación y crear una verdadera asociación estratégica”.

Guardando sus proporciones, ¿qué pasa entonces en el caso colombiano?, ¿a quien vamos a culpar de todo desde Colombia cuando no esté Chávez en el poder? Es hora que el gobierno adopte una política integral de frontera.


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Vie 27 de Noviembre, 2009 - 9:34 pm
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La sociedad civil como la base para la solución

Por: Francesca Ramos Pismataro

En toda crisis hay actores de distinta índole y diversos ámbitos que se benefician del enfrentamiento entre dos países. En el caso colombo-venezolano, los primeros son los presidentes de ambos países.

Algún beneficio político debe traer a los mandatarios el conducir la relación binacional a niveles de tensión como los actuales, además que parecen estar dispuestos a asumir los costos de afectar una relación binacional altamente interdependiente.

No hay que entrar en la discusión sobre las responsabilidades de uno y otro mandatario en el deterioro actual de una relación binacional que, en los últimos 8 años, ha transitado de momentos muy positivos a unos muy negativos.

La relación ha pasado de momentos en los que ambos gobiernos se comprometieron con desarrollar proyectos binacionales de largo alcance -incluyendo una posible solución al diferendo- a otros desastrosos caracterizados por actuaciones, descalificaciones y acusaciones –sin lugar a dudas de tono muy distinto entre uno y otro presidente - pero igual de letales para la relación binacional que fue haciendo de la desconfianza su cimiento.

No hay que olvidar que ambos mandatarios tienen proyectos políticos de naturaleza distinta, pero de largo alcance y que quieren seguir por un par de años más en el poder. Esta situación llevará a radicalizar los discursos en uno y otro gobierno. Lamentablemente también lo hará la percepción tanto de colombianos como de venezolanos.

Chávez como figura no es solamente un factor de polarización en Venezuela, sino también en Colombia. Y Uribe en grado distinto no sólo lo es en Colombia, sino también cada vez más en Venezuela.

Si bien es cierto como planteábamos en un artículo anterior, que seguimos sin soluciones reales ante la crisis binacional, estamos seguros que la salida tiene que partir de la voluntad política de ambos gobernantes. Cada uno debería adelantar alguna acción concreta, generadora de confianza para la contraparte.

Quizás los actores más perjudicados por el deterioro de la relación deban ser quienes incentiven este tipo de acción. Los empresarios, los comerciantes, la comunidad binacional y los colombianos y venezolanos que compartimos tantos lazos, somos los actores llamados a contener cualquier intención agresiva y/o belicista –de dónde venga- así como presionar a nuestros gobernantes para que encuentren una salida a la crisis actual.


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Vie 20 de Noviembre, 2009 - 5:45 pm
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Por una visión más amplia

Por Hugo Eduardo Ramírez Arcos

  

A pesar de que el objetivo del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, sea entender las dinámicas de la Venezuela profunda, la actual tensión, junto con el trato irresponsable que algunos medios de comunicación le están dando al tema, nos lleva a tomar la decisión de insistir en algunos temas que siguen pasando por alto muchos sectores, que privilegian más la confrontación ideológica, que salidas mucho más pragmáticas ante la actual situación.

 

Si en algo podemos estar de acuerdo es que hablar de guerra y apelar a los sentimientos por encima de la razón, es una estrategia con resultados efectivos. Colombianos y venezolanos vivimos en países politizados, lugares donde el nacionalismo y el odio o amor a alguno de los dos proyectos políticos, se ha convertido en la condición necesaria para ser un “ciudadano de bien” o “un revolucionario”.

 

En un escenario como este, no son pocos los que en la actualidad se aprovechan de esta situación para ganar un poco más de audiencia, o así como también, para ganar los afectos de la gran cantidad de ciudadanos que han caído en este juego.

 

Ser antichavista o antiuribista, se convierte en la primera decisión a tomar. Luego todo se vuelve más fácil. Desde el canal de televisión, el programa de radio, y hasta el tipo de lenguaje que utilizan las partes, vemos dos sociedades que desesperadamente buscan sustentar su identidad, y crear cohesión, a partir del antagonismo.  

 

Es una verdadera lastima que esta cohesión se cree alrededor de odiar al presidente del país vecino y no alrededor de alguno de los múltiples problemas que aquejan a los dos países. Decirle “paramilitar” o “narcotraficante” al presidente Uribe desde territorio venezolano, tiene el mismo efecto que llamarle al Presidente Chávez “loco” y “terrorista” desde Colombia. Hasta ahora son pocos los chavistas y uribistas, que han dejado de respetar a sus líderes, en función de las quejas provenientes del país vecino.

 

Proponemos mirar la realidad desde dos puntos de vista, desde dos perspectivas, para luego elegir la que mejor se ajuste a sus ideales, tras un ejercicio reflexivo.

 

A continuación encontrará una lista de medios clasificados según la forma en la que presentan su información. Tome usted la decisión de a quien DECIDE creerle, pero no deje de escuchar el otro lado de la historia:

 

“Chávistas & Afines”:

 

·        www.venezuelanalysis.com/

·        www.aporrea.org/

·        www.abn.info.ve/

·        www.rnv.gov.ve/

 

“No Chávistas & Opositores”:

 

 


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Vie 13 de Noviembre, 2009 - 9:56 pm
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Seguimos sin Soluciones

Por:

Francesca Ramos Pismataro

Hugo Eduardo Ramírez Arcos

 

Se ha vuelto frecuente entre los analistas del caso venezolano -entre los cuales nos incluimos- anunciar, ante cada nueva escalada en la ya complicada relación binacional Uribe-Chávez, que nos encontramos ante una más difícil que las anteriores.

 

Hoy tenemos que decirlo una vez más: estamos enfrentado la más crítica de las crisis entre los dos países durante la última década. Cuando pensamos que nada se puede complicar más, la manera en la que mutuamente se conciben hoy el uno al otro (Chávez-Uribe) dentro de la relación binacional -como enemigos y factores de amenaza a la seguridad nacional- ha sabido contribuir a profundizar las tensiones y las retaliaciones.

 

Bloquear la movilidad de los ciudadanos de frontera y el tránsito de las mercancías perjudica tanto a colombianos como a venezolanos. En la zona de frontera se vive una crisis social y económica que puede empeorar, que debe ser solucionada y que requiere de acciones concretas de ambos gobiernos, y no como algunos creen sólo de uno.

 

Tras el rechazo del Presidente Chávez a la propuesta de Brasil de crear un sistema conjunto de vigilancia fronteriza entre Colombia y Venezuela, además de la decisión de del Consejo de Seguridad de la ONU de no tomar acciones ante las denuncias presentadas por Colombia, la búsqueda de salidas multilaterales a un conflicto de naturaleza binacional, pareciera no ser el camino. 

 

Según el Presidente Chávez “el problema no es la frontera, el problema son las bases militares”. Para nosotros, en este camino de desconfianzas y de nacionalismos que se está sembrando entre los dos gobiernos y sus ciudadanos, el problema real está en concebir la relación como un “juego de suma cero” que imposibilita la búsqueda de cualquier solución en la cual las partes tengan que ceder en su posición y tengan que cooperar conjuntamente para el beneficio de las mismas.

 

Seguimos sin respuestas efectivas de los dos gobiernos, encaminadas a la solución de la crisis. Extrapolando la metáfora de la película de Mathieu Kassovitz, titulada “El odio”, queremos alertar que en las relaciones binacionales “hasta ahora todo va bien” pero no sabemos hasta cuando…: 

 

“Es la historia de un hombre que cae de un edificio de cincuenta pisos.

Para tranquilizarse mientras cae al vacío, no para de decirse:

“hasta ahora todo va bien”, “hasta ahora todo va bien”, “hasta ahora todo va bien”,

pero lo importante no es la caída: es el aterrizaje”.

 


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Vie 6 de Noviembre, 2009 - 8:51 pm
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“Esto no lo arregla ni Juanes”

Por: Hugo Eduardo Ramírez Arcos.

 

En razón de los lamentables hechos que han ocurrido estos últimos días en la frontera que comparten Colombia y Venezuela, vemos la necesidad de llamar la atención sobre la sensibilidad de la relación binacional, en un espacio territorial con flujos y dinámicas independientes, que en muchas ocasiones superan las decisiones de los dos gobiernos que mantienen en la actualidad una posición de marcado centralismo en la relación, pasando por alto las dinámicas propias de los espacios de frontera. 

 

Hay quienes piensan que “esto no lo arregla ni Juanes”, refiriéndose al concierto celebrado en la frontera en 2008 sobre el puente Simón Bolívar (cerrado varias veces esta semana), el cual constituye la vía más importante para el comercio binacional, así como también uno de los puntos fronterizos más poblados, entre los 2219 Km que componen la frontera Colombo-Venezolana. Tanto Colombia como Venezuela son hoy victimas de la ausencia de instituciones binacionales que puedan sobrevivir a crisis entre los gobiernos nacionales, como la que se está presentando en la actualidad.  

 

Si bien han existido importantes esfuerzos como las Zonas de Integración Fronteriza (ZIF), en el marco de la CAN (de la cual Venezuela ya no hace parte), así como el trabajo realizado por la Comisión Binacional de Frontera (Combifron) y la Comisión Presidencial para la Integración de Asuntos Fronterizos (Copiaf), lo cierto es que las rupturas ideológicas entre los dos países han primado por encima de la creación de instrumentos de cooperación que estén en beneficio de las dos partes.

 

Las acciones u omisiones de los dos gobiernos guiarán en cierta medida el rumbo y la composición que tomen ciertos flujos fronterizos, los cuales no se detendrán en razón de las coyunturas políticas, sino que por el contrario buscarán la forma de adaptarse a las “trabas institucionales” que les impongan los dos gobiernos, como lo han venido haciendo desde los comienzos de la relación binacional. A pesar de que algunos insistan en lo contrario, se debe reconocer que entre colombianos y venezolanos no se puede plantear un “nacionalismo metodológico”, bajo el cual se suponga que nuestras fronteras nacionales son a su vez fronteras culturales y económicas.   

 

En 1989 el libro titulado “Crisis y Fronteras – Relaciones fronterizas binacionales de Colombia con Venezuela y Ecuador”, compilado por Cristina Barrera, llamaba la atención sobre dos dimensiones de análisis de los flujos fronterizos, las cuales vemos como necesarias, a la hora de buscar salidas ante los hechos que se están presentando y los cuales ya han tomado la vida de varias personas, razones de más para repensar el papel que tendrán estas dinámicas dentro de un panorama político tan incierto entre los dos gobiernos.

 

En este sentido, las “relaciones tangibles” y fácilmente cuantificables, como sería el caso de las relaciones y flujos migratorios legales, sobre los cuales los Estados tienen un control directo, son aquellas que en la actualidad se ven severamente afectadas. Por el contrario las “relaciones no tangibles”, es decir, aquellas que no son fácilmente controlables por los Estados, como el contrabando, el narcotráfico, los paramilitares, las guerrillas y la delincuencia común, son aquellos que ante la falta de la cooperación entre los dos gobiernos, pueden valerse de la frontera como el espacio ideal para escapar de la legalidad.

 

Sin una salida que contemple soluciones binacionales y no unilaterales, los únicos que se verán beneficiados por la situación serán los actores ilegales que operan en la región, generando un panorama de inestabilidad y empeorando las condiciones de vida de los habitantes de frontera.

 

 

LINKS SUGERIDOS:

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Barrera, Cristina (Comp) (1989). Crisis y fronteras. – Relaciones fronterizas binacionales de Colombia con Venezuela y Ecuador. Bogotá: Ediciones Uniandes.


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Vie 30 de octubre, 2009 - 6:20 pm
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Milicia Bolivariana: La actual polémica

Francesca Ramos Pismataro Hugo Eduardo Ramírez Arcos Entre las múltiples reformas del gobierno de Hugo Chávez, la ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, promulgada el 6 de octubre del 2009, incluye cambios importantes no sólo en materia de seguridad y defensa para Venezuela, sino a su vez configura un nuevo rumbo en las relaciones cívico-militares dentro de lo que se ha denominado como el “marco de la corresponsabilidad entre el Estado y la Sociedad, como fundamento de la seguridad de la nación” contemplado dentro de la Constitución de 1999 (Artículo 326). ¿Qué es la Milicia Bolivariana?: Según lo expone el artículo 43 de la nueva ley, “es un cuerpo especial organizado por el Estado Venezolano, integrado por la Milicia Territorial y Cuerpos Combatientes , destinada a complementar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en la Defensa Integral de la Nación, para contribuir en garantizar su independencia y soberanía”. Las Milicias responden a la idea expresada ya hace unos años por el gobierno, en relación con una consolidación y profundización de la unión cívico-militar y la participación popular en tareas de la defensa nacional. Ante estos cambios introducidos en los estamentos militares una de las críticas más fuertes la ha pronunciado Rocío San Miguel, Presidenta de la ONG “Asociación Civil Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional”, la Milicia Bolivariana, junto con las nuevas reformas, desequilibrarían el sistema de controles entre la sociedad y el estamento militar, en tanto que en el deber ser democrático el “poder militar debe subordinarse al poder civil”, situación que según San Miguel estaría en riesgo por los principios consignados en esta ley, pudiendo convertirse esta Milicia Bolivariana en una “guardia pretoriana” que contribuiría a la militarización de la sociedad. Para el gobierno la creación de las milicias responde a una estrategia de defensa que ha consolidado en los últimos años. Ya en el 2005, contemplaba probables escenarios de amenazas a la soberanía y su proyecto de revolución, que iban desde una guerra asimétrica o de cuarta generación, un golpe de Estado, subversión y acciones de grupos separatistas -promovidos por organizaciones políticas transnacionales-, hasta un conflicto regional. Ante estos escenarios la ley establece “entrenar, preparar y organizar al pueblo para la Defensa Integral de la Nación…”. Más allá de la polémica, lo cierto es que estos escenarios tienen un impacto en el pensamiento militar y en el funcionamiento de la organización castrense en la Venezuela de hoy... Bibliografía Decreto N° 6.239 con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (2009). Disponible para descarga en: http://www.minci.gob.ve/documentos/9/464855/?desc=2dareformaleyorganicadela20091014-1125.pdf Ramos, Francesca & Andrés Otálvaro (2008). “La Fuerza Armada Nacional en la Revolución Bolivariana”. En: Desafíos. Bogotá: N°18, Universidad del Rosario, Centro de Estudios Políticos e Internacionales, semestre I de 2008, ISSN: 0124-4035. pp. 12 – 49. Disponible para descarga en: http://www.urosario.edu.co/cienciapolitica/documentos/cepi/articulos_revista_desafios/Desafios18.pdf

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Vie 23 de octubre, 2009 - 9:46 pm
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¿Una Nueva Oposición?

Ronal F. Rodríguez Miembro del Observatorio de Venezuela. La oposición venezolana desde la llegada de Chávez hace una década, no ha sido siempre la misma, de hecho se pueden identificar cinco diferentes oposiciones según sus protagonistas y momentos, que de una u otra manera han tratado de derrotar o salir de Chávez. La primera oposición, “la tradicional”, liderada por Acción Democrática -AD- y el Comité de Organización Política Electoral Independiente -Copei-, partidos políticos históricos que se opusieron a la propuesta de cambio constitucional, en los términos fijados por el presidente Chávez, y la cual jugó un papel protagónico hasta las megaelecciones del año 2000. La segunda oposición, “la antidemocrática”, fue liderada por sectores radicales que valiéndose de Fedecámaras, la Confederación de Trabajadores de Venezuela -CTV- y algunos medios de comunicación pugnaron por la salida antidemocrática, y son tristemente recordados por el Golpe de Estado del 11 de abril del 2002 así como por la organización del paro-sabotaje económico y petrolero a finales de ese mismo año y principios del 2003. La tercera oposición, “la confundida”, fue dirigida por una multiplicidad de actores, llamada la Coordinadora Democrática, que tenía por objetivo retirar a Chávez de la presidencia a través de un Referendo Revocatorio. No obstante fue atosigada con la Lista Tascón y el Programa Maisanta , y respondió desconociendo los resultados del 15 de agosto de 2004 y llamando a la abstención en las elecciones de la Asamblea Nacional del 2005, lo cual dio a los sectores oficialistas el dominio del poder legislativo. La cuarta oposición, “la democrática”, conformada por líderes políticos como Manuel Rosales, Julio Borges y Teodoro Petkoff, entre otros, aunó esfuerzos para enfrentar al chavismo en las elecciones presidenciales desde la trinchera electoral y democrática. A pesar de la aplastante derrota electoral del año 2006, sentaron las bases para vencer la Reforma Constitucional del Oficialismo a finales del 2007. Después de ello, los resultados de las elecciones regionales del 2008 y los de la enmienda constitucional al inicio del presente año, así como el asilo de Rosales en Perú y el hostigamiento a algunos líderes de la oposición, pueden ser interpretados como un nuevo punto de ruptura en dirección a la creación de una “Nueva Oposición”. La “Nueva Oposición” es una fuerza heterogénea que aun carece de lideres visibles, en la que se han sumado diferentes actores como: el movimiento estudiantil, los medios de comunicación, los nuevos y viejos partidos políticos, los gremios y sindicatos, las organizaciones y colectivos de ciudadanos, así como algunos agentes externos. Esta nueva oposición se debate entre las salidas democráticas y antidemocráticas para enfrentar al oficialismo chavista y actúa la mayoría de las veces de forma desorientada. Por ejemplo, partidos políticos que no logran ponerse de acuerdo dejando entredicho la existencia de una unidad, o el movimiento estudiantil, el cual se ha mitificado y sobredimensionado. De la organización de esta última oposición, y de su diferenciación frente a las anteriores, dependerá que se pueda contrarrestar la hegemonía chavista en Venezuela… Nota al lector: La tipología presentada es producto de una investigación en curso que adelanta el autor.

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Vie 16 de octubre, 2009 - 4:32 pm
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Algunas razones que soportan el estudio de Venezuela desde Colombia

Por Hugo Eduardo Ramírez Arcos A diez años de la llegada de Hugo Rafael Chávez Frías al poder, la historia venezolana resulta tanto intensa como interesante. Tal y como lo menciona Ricardo Chávez Castañeda (escritor mexicano): “dividir el tiempo en un ‘antes’ y un ‘después’ nunca es superfluo. Permite encajar una lógica de causalidad” (Chávez, et. al., 141). El proyecto de “Revolución Bolivariana” se enmarca así mismo en una ruptura llamada “la Quinta República”, con el fin de remarcar un antes y un después en relación con las instituciones tradicionales venezolanas. Este gobierno tanto para opositores como adeptos al proceso, a pesar de sus continuidades en algunos aspectos -entre las cuales académicos como Carlos Romero identifican el presidencialismo, su dependencia del petróleo y su tendencia a buscar el liderazgo regional-, marca a su vez rupturas y propone nuevas estrategias políticas que llaman la atención no sólo por la manera en la que enfrentan los que hasta 1998 eran los paradigmas rectores de la política en la región, sino que a su vez, por la forma en la que plantea un conjunto de medios y estrategias para cumplir con sus objetivos ideológicos. En este contexto particular, el Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario se incorpora en este espacio de la Silla Vacía con un gran objetivo, como lo es brindar información sobre los actuales procesos políticos venezolanos, con el fin de generar un efecto que permita dejar de pensar en Venezuela de una forma un tanto “automática”, a través de preconceptos, ideas sin fundamento, y la mayoría de las veces basadas en la desinformación. El maniqueísmo con el que se aborda el tema, dificulta la creación de propuestas que logren “normalizar” la relación binacional, buscaremos en este sentido ser objetivos y brindar información amplia a los lectores. Por tratarse de un grupo, compuesto por personas con diferentes visiones, no intentaremos pasar como imparciales. El trabajo académico, permite construir opiniones, sin embargo, en temas tan politizados y que involucran tantos sentimientos encontrados como la gran mayoría de los relacionados con la política, sentar posición será parte integral de nuestro ejercicio. BIBLIOGRAFÍA Chávez, Ricardo [et. al.] (2006). Crack: instrucciones de uso. Barcelona: Random House Mondadori.

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El Observatorio de Venezuela de las Facultades de Ciencia Política y Gobierno, y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario ofrece breves reflexiones sobre el acontecer político venezolano. 

Integrantes:

Francesca Ramos Pismataro

Directora del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario. Coordinadora Académica del programa de Relaciones Internacionales de las Facultades de Ciencia Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales de la misma universidad. Profesora Principal en relaciones internacionales. Profesional en Finanzas y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia con Maestría de la Grande École de Commerce de París ESCP y de la European School of Management en Oxford.

Hugo Eduardo Ramírez Arcos:

Politólogo de la Universidad del Rosario (Bogotá - Colombia), diplomado en Teoría y Práctica del Desarrollo Humano en el Contexto Colombiano (Universidad del Rosario y PNUD), estudiante de la Maestria en Sociología en la Universidad Nacional de Colombia. Profesor auxiliar en el curso de Política y Sociedad de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario. Profesor auxiliar en el curso de Perspectivas de Venezuela de la Facultad de Relaciones Internacionales de la misma Universidad. Joven Investigador del Observatorio de Venezuela.





Acerca de este blog


Espacio del Observatorio de Venezuela de las Facultades de Ciencia Política y Gobierno, y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario dedicado a breves reflexiones sobre el acontecer político venezolano.