Acabo de desayunarme con la noticia que no soy blogger del año. Ni siquiera obtuve una mención de honor, una medallita de bronce o un diploma de asistencia. Pasé noches en vela pensando temas para el blog y horas puliendo cada frase. Abandoné mis obligaciones de padre, cambié las cervezas con los amigos, las caminatas por la montaña....
Publicidad





