Por: Darwin Cortés
Hace unos meses el gobierno, en cabeza de Colciencias, lanzaba la nueva ley de regalías con bombos y platillos como una estrategia para financiar la ciencia y la tecnología, y así, el desarrollo de largo plazo del país. De semejante optimismo, que aún sigue vigente en Colciencias, quería sacar el título de esta entrada: “Regalías para la Ciencia, Tecnología e Innovación - Camino a la prosperidad regional”.
Sin embargo, los hechos parecen mostrar otra cosa. El pasado 15 de noviembre se reunió el órgano colegiado de administración y decisión (OCAD), para tomar decisiones sobre los proyectos que se van a financiar con las regalías. La información se puede consultar acá. Se viabilizaron 86 proyectos (21 requieren cambios menores), por 475 mil millones de pesos. De estos, 28 son proyectos de fomento en la producción de algún producto agrícola (30.2% del dinero) y 2 en educación (9.4%).
En algún momento se creyó (equivocadamente) que iba a haber más plata para la ciencia en este país. En verdad lo que está pasando es que la plata de las regalías se usa según los intereses de los gobiernos locales y los proyectos de investigación de la comunidad científica del país se quedan sin financiar. Acaba de cerrar la convocatoria más importante en Colombia para financiar proyectos de investigación en todas las áreas. De casi 6000 proyectos presentados se van a financiar 124 proyectos (3 en ciencias sociales) en todo el país, por 17 mil millones de pesos. Cifras mucho menores a las disponibles por regalías.
Seguramente la contribución al desarrollo de los proyectos financiados con regalías no será cero, pero el proceso de selección de esos proyectos se hace de tal forma que no se tiene una idea (ni clara ni borrosa) de la magnitud de su contribución a la ciencia y tecnología que se hace en el país. Del seguimiento y la evaluación de los efectos de esos proyectos sobre la calidad de vida en las regiones solo hay silencio.

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