Voy a empezar por el final: ésta es la última entrada de este blog. Hoy se acaba Subversión de los Hechos. O mejor, la anterior fue la última entrada, porque acá solo encontrarán mi despedida. La semana antepasada se acabó Subversión de los Hechos. Es decir, llegué tarde incluso para entregarles mi propia chiva.
En agosto de 2010 Juanita León me propuso que tuviera un blog sobre medios de comunicación en La Silla Vacía. Poco antes habíamos terminado la extenuante cobertura de las elecciones presidenciales y, de paso, yo había dado por terminada mi brevísima carrera como reportero.
En el año que trabajé como periodista y en mis dos años y tres meses como bloguero –casi 60 entradas– nunca me dejó de sorprender el respeto que tiene Juanita por las reglas de juego. La Silla Vacía es periodismo por encima de todo y a pesar de sí mismo. Es la defensa de una idea radical para poder promoverlas todas.
Subversión de los Hechos no habría florecido en un contexto distinto. Y no simplemente porque algún director o dueño de un medio hubiera vetado una crítica en particular, sino porque cualquier intervención –sugerencia, comentario, recomendación– habría cortado de raíz el espíritu del proyecto. Obligarme a pasar mis ideas por el filtro de la conveniencia me habría convertido, como dice Coetzee, en el primer censor de lo que publicara.
Veo este blog como un experimento: el de probar si nuestros periodistas están dispuestos a aceptar el juego que día a día plantean con ministros y senadores; el de probar si los medios de comunicación están dispuestos a cuestionar su propio poder y no siempre el de terceros.
El éxito de este experimento no dependerá tanto de que La Silla Vacía no sea vetada por otros medios por lo que publica o de que alguno de los periodistas que conozco y critiqué me salude la próxima vez que lo vea. El verdadero éxito radica en que otros periodistas y medios de comunicación estén dispuestos a examinar su oficio desprevenidamente. Por el momento hay que decir que acá fue posible hacerlo y que tuvo acogida entre ustedes.
Hoy cierro el capítulo de Subversión de los Hechos por dos razones: por un lado, quiero seguir haciendo cosas relacionadas con periodismo, pero desde otros frentes (tal vez menos entretenidos que éste). En diversas entradas di puntadas sobre algunos, que en realidad vengo trabajando dispersamente desde hace un tiempo: regulación de Internet, protección de fuentes, acceso a la información, acoso judicial a periodistas.
Por el otro lado, aunque siempre habrá temas nuevos, creo que más pronto que tarde empezaré a repetir en el blog mis ideas sobre el periodismo colombiano (sí, la Teoría impura del periodismo es una obra finita). Si a eso agrego que tendré menos tiempo y más frentes abiertos, terminaría haciendo mal y de afán algo que, para que valga la pena, requiere dedicación y empeño.
Tengo el propósito de regresar a La Silla Vacía en el futuro con otro proyecto. Espero que así sea. Hasta entonces, quiero darles las gracias a todos los usuarios por la compañía. Este blog está lleno de ideas de ustedes. También les agradezco a los periodistas (independientes, de La Silla Vacía o de otros medios) por todos los comentarios. Es un indicio prometedor de que son muchos los que están dispuestos a jugar este juego en serio.
Páginas