A veces, como técnico, a uno le toca opinar contra la corriente. La salud merece discutirse al margen de la controversia política de coyuntura. Estoy de acuerdo con las intenciones detrás de los decretos de salud, aunque no con la forma como fueron concretadas esas intenciones. ¿Por qué estoy de acuerdo con las ideas de fondo? Tener un Plan Obligatorio de Salud respetado por todos es importante; el POS establece en blanco y negro las intervenciones de salud que podemos financiar y las que no podemos financiar (por ejemplo cirugías estéticas para verse mejor). Como la lista de intervenciones es taxativa, el derecho a la salud se volvió exigible: los colombianos podemos exigir acceso al contenido del POS mediante tutelas. En educación no hay nada parecido: por ejemplo, ¿tienen nuestros hijos derecho a útiles escolares y alimentación escolar; o cuando los reciben, se trata de un “favor” del gobernante de turno?
Pero los bordes del POS son porosos inevitablemente, y no hay reglas claras para manejar la porosidad. Los médicos, en su autonomía, a veces deben ordenar intervenciones no incluidas en el POS, para proteger la vida de pacientes que así lo necesitan. Ciudadanos, a su vez demandan a veces intervenciones y medicamentos que no están contenidos en el POS; y cuando se interponen tutelas, los jueces las secundan en nombre del derecho a la salud. El gobierno paga. La cuenta ha crecido tanto que el gobierno quiso ponerle freno; (i) porque buena parte de esas cuentas financian personas que tienen capacidad de pago (al menos parcial); (ii) porque en algunos casos llegan cuentas de intervenciones cuya necesidad para proteger la vida sería discutible; y (iii) porque la presión financiera sobre la salud creció enormemente (5 billones de pesos) con el apropiado fallo de la Corte Constitucional que ordena igualar el POS pagado por el Estado a los más pobres, y el de los que pueden pagar por su cuenta su propio seguro. Con razón, el gobierno quiso intervenir.
Los decretos crearon crear reglas para manejar las porosidades (“prestaciones excepcionales”, al decir de los decretos). Es indiscutible que se necesitan reglas. La discusión debiera ser sobre las reglas apropiadas y sobre cómo se hacen cumplir. El camino no es la fuerza. Hay que construir un acuerdo sobre el POS y sus reglas. El POS es una decisión. Esa decisión necesita legitimidad.
Al retal.- Mi voto en la consulta interna del Partido Verde para escoger su candidato a la Presidencia será por Antanas Mockus. Para el senado votaré por John Sudarsky, y por la lista verde, cerrada, a la Cámara de Representantes.