Caí en la trampa de entrar a un gran almacén de cadena de Bogotá –HomeSentry- creyendo encontrar allí algo de lo que me hace falta en casa, y adquirí un par de cosas. Justo después de sufragar su costo y de tratar de salir del almacén constato que ha sido cargada a mi cuenta de ahorros cerca del triple de lo que realmente debía cobrárseme. Amablemente formulo el reclamo, amablemente me ¨colaboran¨ para solucionar MI problema. Resultado: después de dos horas de consultas con redeban, multiban y todas las band, el sistema permite descargar los productos comprados pero NO la devolución de mi dinero. Esto sólo será posible, dicen, ocho días después del impasse, si todo ocurre como lo esperamos. Nada que yo pueda hacer. Ese es mi problema, me informan.
Constato así, una vez más, que finalmente yo, o usted mismo, todos, siempre tendremos que pagar por las consecuencias de un sistema financiero que está diseñado para eso: para cargarle a usted toda la responsabilidad y los costos de todo, sean o no de su resorte.
Pero la verdad es que eso acontece no únicamente con lo financiero. Es con todo lo demás.
Por ejemplo, si se trata de la revisión anual del sistema de gas de su casa, debe usted destinar todo un día de su vida para esperar la visita del técnico, porque Gasnatural no puede decirle a qué hora del día señalado hará el técnico su aparición. Y no importa que usted trabaje o no, que tenga o no a quien dejar en casa a esperar la visita. Lo mismo ocurre con el acueducto en caso de un reclamo, o del servicio de televisión por cable: vamos el sábado en el transcurso del día. O si usted adquiere algo voluminoso en un almacén, debe disponer de todo un día para esperar su entrega.
Y ni que decir si se trata de devoluciones por la mala calidad de los productos adquiridos: le cambiamos el electrodoméstico por otra cosa, pero jamás le devolveremos el dinero..
Siempre tendrá usted las de perder en este criollo y mal copiado capitalismo. En todo. Ahora, por el invierno, que a pesar de las múltiples y serias advertencias del IDEAM, nadie hizo nada al respecto. Y usted, ahora, deberá pagar por las inundaciones, y si salió bien librado, con el incremento en el costo de los productos de la canasta familiar; y pronto lo tendrá que hacer por la sequía que se avecina. Ya está advertido.
¿Hasta cuándo?
Adenda. Dirán ustedes que para mi caso hay que quejarse a la superintendencia financiera. La última vez que lo hice recibí a vuelta de correo una pro forma diligenciada remitiendo la respuesta BBVA a mi queja, en la cual me decía que todo andaba a las mil maravillas. Es cierto. Lo único mal somos usted y yo. Y los demás.