Una firma de constructores ha cambiado, motu proprio, el nombre al aeropuerto de la ciudad, El Dorado. Tal parece que ahora es El Nuevo El Dorado, aunque de nuevo tiene poco: tosca y confusa la salida de pasajeros, innumerables cebras peatonales que nadie respeta, acceso deprimente a los taxis, imposibilidad física de llegar al parqueadero con maletas. Y vaya parqueadero: amén de ser el más costoso del país, es sucio, sin señalizaciones, mal genio de los operadores y provisto de controles que se dañan permanentemente. Y eso es lo nuevo. Porque lo que si es ya tradicional, lo que se ha respetado a profundidad es el no cumplimiento de las normas, que los mortales de esta ciudad estamos obligados a cumplir: los permisos ante la curaduría y otras autoridades para construir y demoler. El Nuevo El Dorado se construye, al parecer, sin licencia de construcción, seguramente sin licencia ambiental, sin licencia de demolición. ¿Cómo pudo ser? ¿Quién autorizó el inicio de los trabajos? ¿Qué curaduría conceptuó al respecto? ¿Qué autoridad estará obligada a hacer cumplir la norma? No sabemos…
Toda persona, cuando emprende una obra en el país, debe tramitar unos permisos, ANTES de iniciar los trabajos. TODO EL MUNDO. Y más si se trata de algo que pertenece al Estado. Permisos que se surten ante una curaduría urbana, quien para otorgarlos debe conocer los planos de la obra a desarrollar, estudiara su coherencia con el plan de ordenamiento local, mirará los asuntos ambientales y de tránsito, etc. Y después, si todo está en orden, ordena al dueño de la obra que coloque, para conocimiento de TODOS, un aviso informando que tipo de obra va a ejecutarse, y que curaduría estará al frente del proyecto. Cualquier persona puede ir hasta la Curaduría del caso y revisar los documentos y oponerse al mismo si lo considera. Es la Ley. Si los dueños y contratistas no hacen caso, la alcaldía local, en este caso la de Fontibón deberá apersonarse del asunto, solicitar la documentación y si no existe, ordenará suspender los trabajos.
Bueno y también, en nuestro caso, el del Nuevo El Dorado, no existen avisos de curaduría, al parecer no hay permisos de obra, y desconocemos si la alcaldía local ha tomado cartas en el asunto. Lo cierto es que la obra se ejecuta al parecer al margen de la ley, desde hace mucho tiempo.
Porque será que todo aquello que tiene que ver con los factores: concesion - Uribe - Millones sale mal....... este del Dorado no es el primero ni el unico...tambien esta el runt (valla dolor de cabeza)... tramites en linea o gobierno en linea (nunca ha funcionado elpasado judicial en linea)... 2500 vias (no han podido acabar).....construccion de vias.....etc...etc...etc
Aquí la cosa es que, además de la gravedad de lo que usted apunta, porqué no se pueden hacer bien las cosas, con todo lo que han costado. Y citaba entonces lo desastroso que es llegar con maletas al parqueadero, el parqueadero mismo y sus tremendas tarifas para el pésimo servicio que se ofrece, esa salida de pasajeros con un par de pinches banquitas que además se encuentran de espalda y contra los vidrios, la toma de los taxis…Y pensar que así iba a quedar antes de la demolición aprobada por el Presidente. Mejorarán las cosas después de la hasta ahora ilegal demolición que se viene? Y por último, el mismo nombre de El Dorado es también patrimonio de todos los colombianos. Es parte de su historia. ¿Quien autorizó su cambio, por el de Nuevo el Dorado, así fuera de manera temporal?
Juli
No entiendo si estos trámites y documentos son obligatorios, por qué se autorizó la construcción. ¿Cuáles son las autoridades responsables? ¿A quién están beneficiando directamente? ¿Quiénes hacen parte de la empresa beneficiada y qué relación tienen con el Distrito o Estado? y ¿Qué autoridades tendrían que haber respondido al menos a las preguntas planteadas acá?