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Jueves 10 de diciembre de 2009
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¿Un paso en la búsqueda de los equilibrios perdidos?

 
Bien recibida resultó la pRopuesta del ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, sobre la posibilidad de restablecer el Ministerio de Justicia, que no en vano coincide con la llegada de la relatora de la ONU para la independencia judicial. Sin embargo, despierta suspicacia el hecho de que tal propuesta deba enmarcarse “en el contexto de una reforma estructural de la rama judicial”, como afirmó en su intervención en la Serie Houston. Causa suspicacia no porque se deba rechazar de tajo una reforma de este tipo, a saber necesaria sobre todo en lo que se refiere a la descongestión judicial y al fortalecimiento de la institucionalidad jurídica local y regional, sino más bien por el contexto político e institucional bajo el cual se fomenta el debate.
 
No hay que olvidar que una de las tareas que el presidente Uribe no ha podido llevar a buen término ha sido la de adelantar una reforma de la justicia que en lo fundamental busca afectar la estructura de poder de la rama judicial para con ello restarle autonomía e independencia. Lo anterior quedó claro en el proyecto de reforma presentado al congreso en el segundo semestre de 2008 donde, bajo una coyuntura tan apremiante como lo eran los avances en las investigaciones sobre parapolítica (que aun hoy continúan con resultados satisfactorios), el ejecutivo buscó, principalmente, modificar los mecanismos de elección de altos cargos judiciales y establecer la doble instancia para el juzgamiento de los congresistas. Como se sabe, el proyecto terminó siendo retirado por el ejecutivo ante su inminente fracaso en la comisión primera del Senado por la cantidad de impedimentos que presentaron los parlamentarios para su votación (obvio: la mayoría de los responsables de su aprobación o bien estaban siendo investigados por la CSJ o bien habían accedido a esa curul en reemplazo de otros que habían sido juzgados o renunciado a su fuero para someterse a la justicia ordinaria).
 
En este sentido, se debe tener en cuenta que detrás de la propuesta del retorno del Ministerio de Justicia bajo el marco de una reforma estructural de la rama judicial está en juego la independencia de instituciones como la Corte Suprema de Justicia, una de las pocas instancias, sino la única, que ha logrado ejercer un control efectivo al desmesurado ejecutivo. De cara a una posible segunda reelección del presidente Uribe y de un Congreso que poco se renovará luego de las elecciones de marzo de 2010, las declaraciones de Valencia Cossio más que un pequeño paso en la búsqueda de los equilibrios perdidos pueden ser interpretadas como un indicador del optimismo del gobierno para lograr su tan anhelado objetivo de doblegar a la justicia frente al horizonte político que se vislumbra. Interpretación que no resulta descabellada pues bien sabemos que el presidente Uribe Vélez se acostumbró a pensar desde el poder a largo plazo, sin importar los límites temporales que establece la Constitución. 
 
Víctor Barrera
ODECOFI-CINEP