El candidato Petro propuso en su programa de gobierno: “Convertir la administración de Bogotá en ejemplo de transparencia en la gestión de los bienes públicos aplicando los principios de planeación y presupuestos participativos, en un combate frontal al carrusel de la contratación, las mafias y el crimen organizado”. Todavía no sabemos cuáles son los principios de los presupuestos participativos, y estamos por ver cómo ellos son el instrumento para el combate frontal al carrusel de la contratación, pues ni la planeación ni la selección de beneficiarios de los programas sociales tienen que ver con la contratación. Al contrario, uno de los problemas de la participacióóóóóón es la sobre-representación de los contratistas entre el público participante.
La participacióóóón (la escribo así para distinguirla de un tratamiento serio de la participación) tiene serios problemas técnicos, conceptuales y jurídicos. Sartori, uno de los grandes teóricos de la democracia del siglo XX, hace una descripción elocuente de la gritería a favor de la participacióóóóóóón en Qué es la democracia: “No lo quieren admitir en teoría, porque en la práctica al grueso de los participacionistas de los años sesenta lo que le interesaba realmente era el asambleísmo, en virtud del cual pequeños grupos de activistas se convertían en las vanguardias atrayentes de masas inertes”.
El gobierno pretende mostrar que el proyecto de plan que se presentó al Concejo resulta ser el ejemplo de que algo vamos logrando. He aquí el cuadro participativo que nos presentan:
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Espacio de participación |
Ciudadanos |
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Cabildos zonales |
10.000 |
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Encuentros ciudadanos – PDD |
12.000 |
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Escuela virtual |
1.700 |
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Cabildos temáticos o poblacionales |
23.000 |
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Cabildos en micro-territorios de salud |
53.000 |
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Consulta priorización CADES y Super CADES |
52.000 |
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Visitas página web |
115.000 |
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GRAN TOTAL |
270.000 |
El texto nos cuenta de otras cifras, pero en todo caso remite al cuadro. La síntesis es: “En total, 270.000 ciudadanos participaron en las discusiones del plan… Hoy en la Bogotá Humana las ciudadanías demostraron su capacidad para visibilizar las problemáticas de la ciudad…”. Es decir, ahora sí, llegó el líder que nos invita y nos da confianza para participar. Estamos entrando en la Bogotá Humana, la nueva Bogotá.
Pero los datos son complicados. Las 115.000 “visitas a la página web” son picadas en la página, ni siquiera se seleccionan las que entraron a leer detalles. ”Haga clic aquí” es la forma de participar, maravillas de las TIC. En realidad, sólo se escribieron algo más de 3.000 iniciativas por esta vía. Por otro lado, no se menciona ningún control de intervención repetida. Yo mismo entré más de 10 veces a ver cómo iba la cosa, así que aporté “10 personas a la participación”. En los encuentros zonales sabemos que las personas que tienen el tiempo, y especialmente la disposición a asistir, van a varios de éstos. Podría contar aquí los detalles de los “micro-territorios de salud”, pero no lo hago por no preocuparlos. La consulta en la priorización de CADES y SuperCADES no era más que una encuesta para llenar. Si peluqueamos lo peluqueable, nos debe quedar poco más o menos los 40.000 de siempre. Y eso.
¿Y qué quedó de la participacióóóóón? “Una gran parte de las propuestas ciudadanas se clasificaron como acciones específicas para ser consideradas… en los bancos de proyectos locales… pero no en el documento del plan”. O sea, por ahora, el esfuerzo quedó en veremos.
Los analistas a cargo de redactar la exposición de motivos hicieron una clasificación de las prioridades a las que apuntaban las intervenciones de los participadores. El resultado, según ellos:
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Programa |
Porcentaje |
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Movilidad humana |
30% |
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Construcción de deberes |
10% |
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Ejercicio de libertades culturales y deportivas |
6.4% |
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Territorios saludables y red pública de salud para la vida |
5.4% |
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Apoyo a la economía popular, emprendimiento y productividad |
4.1% |
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Recuperación de la estructura ecológica principal y de los espacios del agua |
3.2% |
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Promoción del desarrollo integral de la primera infancia |
3.1% |
Resultado que leen así: “Los siete programas considerados por la ciudadanía como de mayor relevancia… evidencian el compromiso de la Bogotá Humana en la redefinición de desarrollo y ocupación de la ciudad”. El texto es confuso, como todo el párrafo de la exposición de motivos del que lo copié. Pero casi con cualquier interpretación que se le dé, el resultado muestra que esta democracia de montonera, desordenada, de afán, sin reglas para escoger entre propuestas anónimas, tiene preocupaciones bien diferentes a las del candidato y posteriormente alcalde. La marca de fábrica del alcalde es su propuesta por la primera infancia, que quedó de séptima entre siete. ¡Qué bien que, a pesar de todo el discurso sobre la participacióóóóóóóóón, al alcalde no le hizo caso! ¡Buena por esa! No sería malo complementar esta buena decisión de continuar con su énfasis en la primera infancia a pesar de la indiferencia de los participadores, con una reducción en las lisonjas a la participacióóóóóón, para poner ésta en su justo sitio, en donde sí puede aportar.