La Silla Vacía investigó sospechas sobre las elecciones presidenciales
Desde la semana pasada circulan por Internet decenas de 'pruebas' sobre un supuesto fraude en la primera vuelta presidencial el 30 de mayo pasado. En Facebook un grupo llamado "¿Cuál primera vuelta?" ya cuenta con más de 40 mil usuarios, muchos de los cuales están dedicados a inspeccionar la página de la Registraduría.
La irregularidad que detectaron varias personas - la mayoría partidarias de Antanas Mockus - es en apariencia contundente. En varias mesas encontraron que los votos consignados en el acta de los jurados (el formulario E-14) no coincide con los que se reportaron en el preconteo y se entregaron al país el pasado 30 de mayo. Y que casi siempre las diferencias perjudican a Antanas Mockus.
El preconteo no es una cifra oficial sino un adelanto que dan las autoridades el día de las elecciones para que el país conozca quiénes son los ganadores. Cuando cierran las mesas, los jurados cuentan los votos y dictan los datos por teléfono a una empresa de comunicaciones para que vaya entregando resultados inmediatamente. Luego llenan el acta oficial de la votación (conocido como E-14). Y es entre los E-14 y el preconteo donde se encuentran las irregularidades.
Dada la gravedad y avalancha de denuncias, La Silla Vacía convocó el apoyo de los usuarios y con más de 60 de ellos, revisamos de manera aleatoria 1.010 mesas de votación (del total 71.777 que hay en el país). Es decir, cerca del 1,5% del total. Obviamente que este monitoreo de ninguna manera puede considerarse una investigación de rigor científico.
Algunas mesas fueron escogidas a partir de irregularidades denunciadas por usuarios a La Silla Vacía y al portal eleccionestransparentes.com, y otras de manera aleatoria. Sin embargo se procuró abarcar de manera exhaustiva varias zonas. Así, entre otros, se revisó el 45% de las mesas de Soacha, el 45% de las de Soledad, Atlántico, y el 90% de las de Carmen de Bolívar, para un total de 1.010 mesas. Las irregulariades encontradas fueron plasmadas en una matriz (ver abajo).
El primer tema que se analizó fue la diferencia de votos entre los formularios E-14 y el preconteo en relación con Mockus y Santos. De las 1.110 mesas analizadas, encontramos que en 30 de ellas hay un número incorrecto de votos en lo que atañe a los dos candidatos punteros.
Después de sumar y restar la diferencia de votos contabilizados en los E-14 llenados por los jurados y los votos reportados el día de elecciones, encontramos que en esas 1.010 mesas, a Mockus le ‘quitaron’ 858 votos y a Santos le ‘sumaron’ 659 votos.
Si se considera que el promedio de votación por mesa es 280 votos, proyectando estos datos al total de votos nacionales, resultaría que Mockus habría tenido unos 100 mil votos más, lo cual es una variación inferior al uno por ciento reportado el día de elecciones. Y en términos reales cambiaría muy poco el panorama político.
Esta revisión por parte de La Silla Vacía coincide de manera preliminar con las explicaciones dadas por la Registraduría el martes después del escrutinio, que es el proceso mediante el cual la Comisión Escrutadora, conformada por delegados de la Registraduría y del Consejo Nacional Electoral y eventualmente de la Rama Judicial, suma los resultados de los E-14. Es decir, que ya no tiene en cuenta el preconteo dictado el día de elecciones sino solo los formularios llenados por los jurados.
"La comparación entre la información del preconteo de la primera vuelta presidencial y el resultado de los escrutinios generales arroja que las diferencias tanto por mayor o por menor cantidad de votos para todos los candidatos, los votos nulos y las tarjetas no marcadas, equivalen al 0,68% de los datos divulgados el 30 de mayo.", dijo la Registraduría. Es decir, los voceadores se equivocaron en algunos casos, pero no tanto como para alterar de manera significativa el resultado.
La Silla Vacía también comparó el resultado de los escrutinios en siete departamentos y Bogotá (los E-26) y lo que arrojó el preconteo - donde la gente encontró las irregularidades - y la diferencia sigue siendo muy baja. En Bogotá, por ejemplo, según las cifras oficiales, el preconteo no incluyó 2.976 votos a favor de Mockus y 3.373 a favor de Santos. Menos del 0,4% de variación.
¿No hubo fraude?
Este análisis muestra que el ejercicio de comparar los preconteos con los formularios E-14 no va a arrojar la prueba reina de nada, salvo casos aislados de jurados que 'ayudaron' a su candidato o ejemplos de errores de quienes participaron en el proceso de dictar los votos. Pero no el ‘fraude’ en la magnitud que se está denunciando en Facebook.
Ahora bien, este ejercicio tampoco descarta de plano que haya habido un fraude. Pero si éste se hizo, empezó con la manipulación de los E-14, donde la revisión que hicieron los usuario de La Silla Vacía sí dejó en evidencia irregularidades y contradicciones.
Al recoger las irregularidades entre el preconteo y E-14, lo más preocupante no son los 50 o 100 votos de diferencia entre el uno y el otro, sino los problemas del acta que levantan los jurados el día de la votación.
En las 1.010 mesas revisadas, los usuarios encontraron decenas formularios con enmendaduras y tachones, 95 donde los jurados no firmaron, o no pusieron la cédula o no pusieron su huella. Y tres formularios en blanco y nueve que no aparecen.
Por ejemplo, en una de las mesas del Divino Salvador en Bogotá, los jurados pusieron un total de 238 votos, pero dejaron en blanco cuántos eran para cada candidato (ver foto). Y en otros casos pueden verse tachones o números ilegibles, como es el caso de una mesa de Soledad, Atlántico, donde no se entiende ni los votos por Noemí Sanín, ni los de Jairo Calderón (ver foto). También se observan formularios donde la cifra de la votación aparece escrita en espacios del formulario diseñados para un solo dígito, como si los números hubieran sido añadidos después.
Por otro lado, se encontraron 85 cédulas que no aparecen en la base de datos de la Registraduría acreditadas como jurados electorales. Si se calcula que en promedio hay tres jurados por mesa, esto quiere decir que un poco menos de tres de cada 100 jurados fueron reemplazados por otros. Proyectado a nivel nacional, serían 6.400 jurados.
Según un funcionario de la Registraduría, es normal que esto suceda. "La base de datos es sobre todo de las principales ciudades, pero hay municipios pequeños donde no se cuelgan los datos completos. También es posible que un jurado no se presente y se haga un nombramiento local", explicó a La Silla Vacía.
Adicionalmente, la ley establece como requisito que la información sobre los jurados esté publicada localmente y no necesariamente en la página de Internet. Esta divulgación aparentemente se hizo pero no lo pudimos verificar.
Más allá de eso, las mismas personas que fueron jurados de votación el pasado 30 de mayo lo serán el próximo 20 de junio.
¿Qué se hace frente a las irregularidades?
Hay muchas formas de hacer fraude. Desde los registradores locales que pueden marcar los tarjetones por su cuenta antes de que se abran las urnas hasta la selección de los jurados. Un jurado ‘comprado’ puede inflar los votos a favor de su candidato, anular votos válidos del contendor o ‘habilitar’ tarjetas no marcadas. Y entonces, lo que escriben en el E-14 ya está viciado. Y lo de menos es si estos formularios coinciden con el preconteo o no.
El 30 de mayo se registraron 77.500 tarjetas no marcadas. Ahora, después del escrutinio, se sabe que 39.900 de estas no eran tarjetas no marcadas. Es decir, que podrían estar a favor de un candidato.
También es un hecho que en muchas mesas se incineraron votos. La Silla Vacía tiene identificadas 39 mesas donde esto sucedió, y en siete de ellas se incineraron más de 100 votos.
Por eso es tan clave la labor de los testigos electorales. La oportunidad para detectar irregularidades es el día de la elección. Allí los testigos electorales pueden protestar y, más adelante con la información, pueden hacer que el partido pida una revisión del escrutinio de la mesa. Es decir, que abran las urnas y cuenten físicamente los votos y los comparen con los E-14.
Ayer la presidenta del Consejo Nacional Electoral contó que no se denunció ni una sola queja de fraude el día de las elecciones. Aunque los seguidores del Partido Verde han manifestado su indignación en Facebook y sus sospechas frente al fraude, los dirigentes del Partido no hicieron uso de la herramienta más efectiva para comprobar que este existió y es impugnar las mesas donde hay sospecha para que la comisión escrutadora abra las arcas triclave y cuente los votos.
Según la Registraduría, se expidieron tantas credenciales para testigos como mesas en el país para cada partido. Sin embargo, el día de elecciones muchos testigos verdes denunciaron que no recibieron la acreditación firmada por al Registrador. También dijero que la Policía no los dejó entrar a algunos puestos de votación; que no los dejaron estar cerca para ver el conteo de los votos, o que les decomisaron las guías que tenían para tener la información de qué hacer.
También se denunció que no les dejaron a los auditores de sistemas de los verdes vigilar como era debido la transmisión de los datos el día de elecciones.
El 30 de mayo la campaña verde denunció ante el Ministerio de Defensa y el general Óscar Naranjo las quejas contra la Policía en algunas partes del país (ver confidencial). Y aunque ayer entregaron un informe ante la Registraduría y la Procuraduría sobre las denuncias que han hecho los ciudadanos, no pidieron la revisión de mesas específicas, lo cual hace el Consejo Nacional Electoral.
Enrique Borda, encargado del día de elecciones del Partido Verde, dijo a La Silla Vacía que el Partido contrató una empresa para que sume los E-14 de Bogotá y los contraste con los E-24 para ver si la última palabra que dio el Consejo Nacional Electoral sobre el total de votación por municipio es exacto. Con esa información, decidirán qué hacer.
Este tema está lejos de tener un punto final en el debate nacional, aunque oficialmente ya está cerrado. Ayer, cuando el Partido Liberal pidió que no hicieran un cierre del escrutinio, denunciando serias irregularidades en unas mesas, el Consejo Nacional Electoral le contestó inmediatamente que el escrutinio estaba completado, y que la única acción que quedaba era una demanda ante el Consejo de Estado, que se tardará años en resolverse.
Por ahora puede decirse que la denuncia que circula en Facebook de que le hicieron fraude a Mockus no tiene bases sólidas. Pero sí hay varios lunares frente a lo sucedido el 30 de mayo que valdría la pena aclarar ante la opinión pública antes de la segunda vuelta.
Acá está la matriz de denuncias que nos ayudaron a hacer los usuarios de La Silla Vacía.
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marlytous
santo presidente y estoy orguyosa de eso gue viba santo jaaaaaajaaaaaaaa