Ayda Quilcué: de la Minga al Senado
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Ayda Quilcué es una de las candidatas que aspira a la curul de la circunscripción indígena. Fue la líder de la última Minga de los indígenas sobre la Panamericana.
Fotos: Laura Rico Piñeres. |
La circunscripción indígena se ha convertido en una microempresa de avales. Partidos que nunca han tenido una filosofía particularmente ambiental o prominorías ahora se disputan estas dos curueles en el Senado. Y amenazan con hacer de lado los dos partidos que tradicionalmente han ganado en esta circunscripción.
Ayda Quilcué es la candidata de los pueblos indígenas del Cauca a la circunscripción indígena del Senado. Es, de lejos, la líder indígena más importante del país. Quilcué fue una de las líderes más visibles de la multitudinaria marcha indígena organizada en el 2008 desde el Cauca hasta Bogotá para exigir al Gobierno respeto a las tierras y a la autonomía de los grupos indígenas. Durante la Minga, Quilcué se trenzó en un debate con el Presidente Uribe cómo pocos se han visto en estos ocho años sobre la concepción del mandatario sobre el desarrollo del país.
El 16 de diciembre del 2008, al día siguiente de que Quilcué regresara de Ginebra, donde denunció ante la ONU las violaciones de derechos humanos de los indígenas en el Cauca, su esposo Edwin Legarda fue asesinado, mientras se desplazaba en una camioneta por la localidad de Totoró, Cauca. La dirigente indígena acusó a miembros del Ejército del crimen. Los militares alegaron que Legarda no había acatado la orden de parar en un retén, pero el examen forense arrojó que el automóvil fue impactado por 17 balas desde todos los lados lo que ponía en duda la versión oficial. En mayo de 2009, fueron detenidos siete militares por el asesinato.
La Silla Vacía entrevistó a Quilcué sobre la plataforma que busca defender en el Congreso y sobre diferentes procesos del país.
La Silla Vacía: Cuando la ASI decidió apoyar la candidatura de Sergio Fajardo, usted prefirió abandonar la Alianza Social Indígena y recoger firmas. ¿Por qué?
Ayda Quilcué: La decisión de haber ido con las firmas obedece a que por ser una candidatura que obedece a una decisión colectiva de los pueblos indígenas, tiene que responder a un proyecto político que se ha venido construyendo hace rato.
En la ASI, en la convención en la que me ratificaron como candidata, también fue avalado Sergio Fajardo. Cuando ya él es candidato de la ASI, los pueblos indígenas dejamos el precedente de que no apoyabamos a Sergio Fajardo porque en términos de su proyecto social indígena no había mucha claridad.
¿Por qué no había claridad?
Se observa que Sergio Fajardo incide para que la Alianza Social Indígena cambie de nombre, de indígena por independiente, porque una de las indicaciones es que el nombre indígena no deja avanzar en la propuesta de partido o de movimiento como país y que era necesario cambiar para crecer como movimiento. Fue una de las justificaciones que hicieron en la convención, y que como movimiento indígena rechazamos diciendo que iba en contra de la dignidad de los pueblos indígenas.
Pero Fajardo ya no va con la ASI sino con firmas.
Sergio Fajardo se retira de la ASI y recoge firmas lo que significa que ya no es candidato de la ASI sino de Compromiso Ciudadano, pero ASI nacional y Compromiso Ciudadano acuerdan que todos los candidatos de ambos partidos deben corresponder a las políticas de esa bancada. Una política que tiene una tendencia uribista y que no corresponde a ese compromiso social que los indígenas hemos venido construyendo.
¿Cuál es su propuesta entonces para llegar al Congreso?
Como candidata debo conducir esta propuesta a rearfimar los proyectos sociales que ya se vienen conduciendo, el tema de los derechos humanos, la defensa del espíritu de la Constitución. El tema de la educación, la salud, el territorio y el medio ambiente. Y el tema de de los derechos de las mujeres.
Esa propuesta es tan general que la podría hacer cualquier candidato. ¿Hay alguna plataforma específicamente para los indígenas?
Las normas se hacen para los colombianos. En lo indígena, el tema de salud propia e intercultural. Pero mi propuesta más importante es frente a la defensa de los derechos humanos, que no son solo indígenas sino de todos los colombianos.
Usted también defendió los derechos de su comunidad en las marchas indígenas por la Carretera Panamericana. ¿Qué quedó de esa minga?
La marcha que lideramos no fue una marcha coyuntural, sino la reivindicación de los derechos permanentes. Quedó un proceso importante, y demostró que cuando la comunidad se levanta para exigir los derechos vale la pena generar los escenarios de debate que fue lo que sucedió con Uribe. Desmentir lo que el Presidente dice a nivel internacional, de que Colombia está en posconflicto, de que se está construyendo paz en Colombia. La minga reflejó que está la guerra, que están matando a los civiles, que no hay una política de protección de derechos humanos, que los indígenas estamos en exterminio. Se mostró la criminalización de las protestas. También se desmintió el Estatuto de Desarrollo Rural, que era lo más lesivo contra el territorio. De alguna manera logramos que la comunidad internacional y nacional haya puesto los ojos frente a los indígenas, cuya situación ha empeorado.
¿Ha empeorado? Los homicidos de indígenas han disminuído.
El año anterior asesinaron muchos indígenas. Asesinaron varios líderes en el Cauca. Cometieron masacres como la del pueblo Awa. Las persecuciones sistemáticas que hemos vivido dirigentes indígenas en Colombia continúan.
Hace unos meses estuve en la Sierra Nevada de Santa Marta y las autoridades indígenas sentían que la presión de los grupos armados había disminuído.
En algunos sitios sí, pero en el Cauca, por tener esa trayectoria de resistencia civil ha sido la más golpeada. Que el Gobierno haya creado una organización paralela como la de la Opic para romper la unidad indígena nos ha golpeado.
¿Cómo fue la creación de esa organización?
El ministro Fabio Valencia Cossio propició un encuentro de indígenas que son evangélicos de la Alianza Cristiana, y en ese escenario crearon esa organización. Líderes de la misma religión dicen que son indígenas pero que respaldan las políticas de Seguridad Democrática. Querían poner a los mismos indígenas en contradicción para romper la unidad indígena. En esa creación hizo presencia el Ministro y en el acta de creación firman los militares que hicieron presencia. Aquí vale la pena aclarar que en el XIII Congreso del CRIC participaron las comunidades evangélicas indígenas que hacen parte de los resguardos, y dijeron: ‘nos llevaron con mentiras, dizque para trabajar proyectos de desarrollo, no para crear otra organización. Hubo fue unos líderes que se prestaron para eso’.
¿Y para que querría el Gobierno crear una organización indígena paralela?
La Minga contribuyó para desmentir al Gobierno y lo que el Gobierno pretende es tener a los indígenas y llevarlos a diferentes escenarios internacionales y decir que los indígenas si compaten con él las políticas de Seguridad Democrática y que sí están construyendo escenarios de paz y seguir con su política de exterminio.
¿Y qué pruebas habría de que el gobierno tiene una política de exterminio de los indígenas?
Cuando fui consejera del CRIC y cuando nosotros continuamos en la exigencia de los derechos de los pueblos indígenas, Uribe en muchos escenarios nos señaló, dijo que nuestros procesos estaban permeados por las Farc. Fue una justificación para que las Fuerzas Armadas tengan la justificación de asesinar a los indígenas. Lo otro, cuando él ofrece recompensas y dice: ‘hay que pagarle a los indígenas para que delaten a sus propios líderes’, como lo dijo en un consejo comunitario en el Cauca.
Tampoco firma la Declaración Universal de los Pueblos Indígenas. Dijo: ‘me abstengo porque va en contravía de la Constitución’. Explicó que porque en el tema territorial no hay territorios vedados y por eso la política de Seguridad Democrática debe estar ahí. Y lo ha implementado con mucha fuerza
¿Pero no es lógico que no haya territorios vedados para la fuerza pública?
Para nosotros, la Fuerza Pública no es garantia de seguridad. Rechazamos la Seguridad Democrática porque en donde ha habido militarización de territorio, o donde hay bases militares, es donde hoy está la presencia de las multinacionales para la explotación de las minas y demás recursos minerales. Es una estrategia para decir ‘hay seguridad’ pero en realidad es para darle vías a las multinacionales. Esta política ha creado el conflicto armado en los territorios indígenas, ha costado desplazamiento.
Cuando escribí un libro sobre la resistencía indígena, pueblos como Caldono habían sido destruídos por las Farc cuatro veces. Eso no ha vuelto a suceder con la misma frecuencia. ¿No significaría eso que por lo menos en esos aspectos la política de seguridad ha funcionado?
No, porque la Seguridad Democrática es lo que más nos pone en riesgo. Primero porque a la población cualquiera de los bandos los declara objetivo militar. O por intereses económicos o de seguridad democrática. Hay enfrentamientos y las víctimas son la población civil. Los señalamientos son por el conflicto armado. Pero tiene más de fondo, y es el interés de explotar el desarrollo económico de las multinacionales. Eso no quiere decir que hayan respondido a la problemática estructural social de los pueblos. Explotan los recursos naturales, y ¿quién se lleva los recursos? Las multinacionales. El gobierno lo que pretende es crear unos programas que vuelven mendigos a todos los ciudadanos pero que no resuelven la pobreza.
¿Por qué se opone a la presencia de las multinacionales en la región?
El tema de la represa de la Salvajina en el Occidente del Cauca se ha enfrentado con la comunidad de Morales. Allí hay una represa donde desplazaron a los campesinos y nunca le resolvieron el tema territorial y mucho menos social. Pero esa riqueza se la está llevando la multinacional que está allí, la hidroeléctrica EPSA. La gente ve pasar los cables y no tiene luz.
Ese es el tema de las multinacionales.
Se supone que la inversión extranjera genera empleo. ¿No ha generado trabajo para los indígenas?
No es cierto, sencillamente porque si es una multinacional tiene que buscar gente que responda a su política y nosotros no respondemos a su política. Lo otro es que no les dan empleo porque la gente no está preparada para ese tipo de multinacionales que es gente cualificada, porque la gente no tiene un nivel académico. Y si lo tuviera, si no responden a la política pues tampoco lo emplean.
Usted chocó de frente con Uribe sobre el tema de las tierras y los proyectos de agrocombustibles. ¿Por qué es ese tema tan sensible para los indígenas?
La relación de nosotros los indígenas frente a la tierra, es nuestra madre, nos cuida, nos protege. Si la explotamos vemos las consecuencias que ya estamos viendo: el calentamiento global. Quienes la explotan hoy ven solo la tierra como algo para explotar y destruir, pero no miran que viene otra generación, que hay que cuidar la naturaleza porque se va a necesitar el agua, el bosque. Esas dos visiones chocan.
¿Qué propone para conciliar esas visiones, pues para la mayoría de los colombianos es más importante el desarrollo?
En principio lo que el gobierno colombiano tiene que entender es que hay una diversidad de pensamiento. Entender esos principios del mundo indígena. El problema es cuando esquematiza una sola politica para todos. Supongamos que las multinacionales destruyan todo, ya no tendríamos futuro ninguno. Hay que hacer un análisis profundo no solo sobre el desarrollo económico sino sobre el desarrollo de los humanos y de la naturaleza.
En la práctica, estas visiones colisionan, por ejemplo, en el tema de los biocombustibles.
Con los combustibles se generan monocultivos de caña o palma africana. ¿Pero le resuelve el hambre? ¿A quién benefician? A los trabajadores, a los coteros, los lleva de nuevo a la esclavitud, los obliga a responder a una mano de obra barata bajo las condiciones del monocultivos. Son visiones muy distintas a las nuestras.
¿Qué ha pasado con la Guardia Indígena? Ya no se oyen las hazañas heróicas del pasado
La Guardía Indígena continúa, pero una cosa es que los medios masivos hayan querido opacar estos procesos de resistencia, el trabajo de la guardia ha sido permanente. Ha crecido, incluso.
¿Cómo ve el auge de las bandas criminales, muchas de las cuáles operan en el Cauca?
La desmovilización de los paramilitares nunca hubo, se reencaucharon en un proceso diferente. Es una estrategia de ir acabando con la gente que defiende los derechos, porque responde a un sistema de defensa del pueblo. El sicariato ha aumentado, y ahora ponen a los mismos indígenas en las redes del Estado. Cuando ya no hay compañeros indígenas de las milicias de las Farc, el Ejército les ofrecen plata.
¿Llevan a los indígenas de informantes?
Si no los cogen, los involucran.
¿Y cuál es la situación de la guerrilla en el Cauca?
Nunca he entendido la política de la guerrilla, porque cada vez que los grupos armados actúan, golpean al pueblo. Lo que ha hecho la política de Seguridad Democrática es reorganizar la guerrilla. Ahora no actúan con grandes grupos, sino con grupos pequeños. En Corinto fue un grupo pequeño, se quitan y desaparecen. Y andan por toda parte y hay militares por lado y lado.
Después de liderar tantos procesos, ¿por qué optó por el Congreso?
Parto de que no fui la que escogí el Congreso. He sido respetuosa de las decisiones de la comunidad. La comunidad nos da las directrices. En esta ocasión decidió que representara a las comunidades indígenas, un reto muy difícil y muy nuevo.
Pio
Es necesario que los pueblos indigenas sean representados por personas valientes como ayda... ojala obtenga su curul, por la memoria de estas etnias y el mandato sagrado de la tierra.. fuerza ayda no estas sola hay personas concientes contra los homogenizadores del pensamiento y los territorios... mil bendiciones y adelante ¡¡¡