Anoche el Presidente Juan Manuel Santos le habló al país y ciritó duramente el fallo de la Corte Internacional de Justicia. 

Foto: César Carrión - SIG

 

Ayer en la tarde, Juan Manuel Santos hizo una alocución presidencial en la que se rasgó las vestiduras por el fallo de la Corte Internacional de la Haya que definió el diferendo limítrofe entre Colombia y Nicaragua. Dijo que la Corte había “cometido errores graves” y criticó a la sentencia de tener “omisiones, errores, excesos, inconsistencias, que no podemos aceptar”. Son los mismos calificativos que se le podrían aplicar a la forma como el Gobierno ha manejado esta crisis que era previsible.

El 24 de abril, es decir hace siete meses, el Gobierno ya anticipaba que la Corte podría fallar en este sentido. Las declaraciones de la Canciller María Ángela Holguín así lo indicaban:

Siendo una experta en derecho internacional, Holguín seguramente era consciente de que la jurisprudencia de la Corte en casos similares no beneficiaría del todo a Colombia. Por eso, ella comenzó a preparar el terreno diciendo que “a las dos partes les dan cositas” y que los fallos de la Corte suelen ser “salomónicos”. Incluso citó el precedente del fallo de la Papelera entre Uruguay y Argentina.

Pero ante la polémica que generaron sus declaraciones, que incluyó el que algunos congresistas como el liberal Luis Fernando Velasco pidiera en el Congreso su renuncia, la estrategia de comunicación del Gobierno frente a este tema dio un viraje y de ahí en adelante Casa de Nariño le apostó todo al spin.

Con una estrategia que han aplicado en otras ocasiones, desde Palacio concentraron sus esfuerzos en convencer a los grandes medios de que no cabía ninguna posibilidad de que Colombia perdiera.

Las omisiones

Para ello decidieron ciertas “omisiones”. La más grande fue hacer énfasis en su total optimismo de que la Corte reconocería la soberanía del país sobre las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (un tema que no estaba en disputa porque la Corte ya había decidido eso en 2007) además de los cayos de Serrana, Serranilla, Roncador, Albuquerque, Bsjo Nuevo, Sureste y Quitasueño (que Colombia ganó con este fallo).

Los grandes medios le compraron al Gobierno este discurso y así lo registraron este fin de semana con titulares que apuntaban a dar "un parte de tranquilidad".

“Colombia aguarda con optimismo el fallo de la Corte Internacional de Justicia”, dijo la embajadora ante ese tribunal, Sonia Pereira a la W Radio.

A Blu Radio, el exministro Julio Londoño Paredes, quien lideró la defensa de Colombia en la Haya dijo que “todos debemos estar seguros de que las cosas van a salir bien para nuestro país (…) no puedo hacer una suposición de que el fallo vaya a ser desfavorable, esa consideración no está en nuestro inventario y el fallo necesariamente tiene que ser a favor de Colombia.

El Tiempo tituló “Colombia confía en el fallo de la Haya” y citó a James Crawford, uno de los asesores internacionales del equipo de defensa de Colombia ante la CIJ: Crawford “calificó de "ridícula" esa pretensión de Nicaragua, basada en la tesis de dos costas continentales enfrentadas. "No creo que tenga ninguna posibilidad de éxito", afirmó.”

También dijo que la canciller María Ángela Holguín se declaró "convencida" de que la línea de delimitación marítima se fijaría al occidente del archipiélago, como planteó Colombia. En efecto, esta línea se fijó al occidente de San Andrés y Providencia pero mucho más cerca de la costa colombiana de lo que pedía este país.

Colombia pedía que se trazara una línea equidistante entre su costa y la de Nicaragua y al final la Corte utilizó un ‘test’ de tres fases que le terminó entregando a Nicaragua soberanía sobre 40 mil kilómetros cuadrados de mar territorial, un área que, además, es rica en pescado (los diarios nicaragüenses estaban hablando de que allí se pueden capturar unas 60 mil o 70 mil toneladas de pescado al año) y posiblemente también en gas.

El Gobierno omitió cualquier referencia a la posibilidad de perder esta cantidad de mar, a pesar de que casi todos los expertos internacionales entrevistados por los medios en los últimos meses consideraban que este era el escenario más seguro.

El internacionalista Enrique Serrano dijo que un cambio de la situación actual en términos de áreas marinas "parece inminente".  El profesor de relaciones internacionales de la Universidad Externado Eric Tremolada pronosticó antes del fallo que era “muy seguro” que Colombia perdería mar puesto que la Corte seguramente sugeriría un nuevo trazado bajo criterios de equidad. En el mismo sentido, se manifestó el profesor de derecho internacional de la Universidad del Rosario Ricardo Abello quien afirmó la semana pasada: “Veo muy difícil que la Corte le otorgue a Colombia espacios marítimos al oeste del meridiano 82”.

Para varios internacionalistas era obvio que existía una posibilidad, y grande, de perder mar frente a Nicaragua. Y a juzgar por la jurisprudencia citada por la Corte en contra de Colombia en este punto no era una suposición aventurada.
 

Haga click sobre la imagen para verla más grande. Aquí se ve la pretensión que tenía Colombia (a la izquierda) y como quedó su territorio marítimo después del fallo

 

Uno de los argumentos más poderosos utilizados por la Corte para darle más mar a Nicaragua es la desproporción entre el tamaño de su costa frente a la de las islas colombianas. Afirma que cuando existe esa desproporción (en este caso era de 1 a 8) la Corte debe considerar cambiar la equidistancia y aplicar una fórmula diferente a la matemática. Respalda esa afirmación con jurisprudencia de los casos de Camerún vs. Nigeria; Rumania vs. Ucrania; y Canada vs. Estados Unidos. En otros dos casos donde había esa inequidad, la Corte dice que ella misma cambió la frontera: en Noruega vs. Dinamarca en 1993 y en Libia vs. Malta en 1985.

Frente a este punto los 15 jueces votaron de manera unánime. Y los dos jueces (Keneth Keith y Xue Hanqin) que aclararon el voto lo hicieron para decir que la línea equidistante que proponía Colombia y que operaba de facto hasta ahora era tan inequitativa en contra de Nicaragua que tres cuartos del área marítima quedarían para Colombia, lo cual significaba una desproporción de 20 a 1.  Y que por lo tanto, la Corte se había equivocado metodológicamente al haber partido su análisis de esa línea equidistante.

 

Los excesos y las inconsistencias y los errores

En julio Juan Manuel Santos hizo un Consejo de Ministros en San Andrés y estuvo allí en el desfile militar de conmemoración del 20 de julio.

Foto: Felipe Pinzón- OP Cancillería

Pocos días antes había estado la canciller María Ángela Holguín. Fue en esa ocasión que habló de los fallos salomónicos de la Corte de La Haya, mención que produjo molestias pues fue vista como derrotista.

Foto: Felipe Pinzón- OP Cancillería

El equipo que manejó todo el proceso jurídico estuvo encabezado por los excancilleres Julio Lodnoño y Guillermo Fernández de Soto, quienes aparece nacá durante la lectura del fallo  en el Palacio de La Paz de La Haya.

Fue tan unánime el fallo que parece un "exceso" que Santos en su discurso haya dado a entender que estaría considerando desconocerlo. Lo sugirió al invocar el artículo 101 de la Constitución que dice que los límites fronterizos sólo podrán modificarse a través de tratados aprobados por el Congreso.

Sobre todo porque toda la primera mitad del discurso lo dedica a darle legitimidad a la Corte en lo que tiene que ver con la parte del fallo en el que le reconoce a Colombia la soberanía sobre los cayos. La "inconsistencia" es clara: le reconoce la legimitidad al fallo o se lo desconoce. Pero no puede hacer ambas cosas.

Lo cual conduce al "error". O al primer error. La Corte Internacional de Justicia es el principal órgano judicial de Naciones Unidas y el más importante tribunal internacional para resolver diferencias jurídicas entre Estados. Si Colombia llega a desconocer el fallo, Nicaragua podría llevar al país ante el Consejo de Seguridad ya que Colombia se ha comprometido a respetar los fallos de la Haya. Ese escenario sería gravísimo para Colombia pues si el Consejo de Seguridad decide evaluar a este país puede encontrar cosas aún más graves que incumplir ese fallo.

Santos sabe eso y por eso, su discurso parece más un aspaviento patriótico que otra cosa. Lo verdaderamente patriótico habría sido prepararse y preparar al país y para un fallo que tenían que saber que venía.

“Hoy quiero decirles a los sanandresanos que nos comprometemos a encontrar mecanismos y estrategias concretas, y con resultados –incluso negociando los tratados que sean necesarios–, para que no se desconozcan en ningún momento sus derechos. Y vamos a trabajar con los pobladores del Archipiélago pues somos conscientes de sus realidades y actividades de pesca”, dijo Santos en su discurso.

Dado lo previsible del fallo, ¿no se han debido preparar esas estrategias de antemano para anunciarlas apenas saliera el veredicto?

El mismo representante de San Andrés y Providencia Jack Housni había pedido la semana pasada al Presidente  adelantar la fecha de la convocatoria a reunión extraordinaria de la Comisión de Relaciones Exteriores para “hacer una reunión extraordinaria unos día antes porque nos permitirá confeccionar un plan A y un plan B, dependiendo del fallo de la Corte”. El Presidente no lo pudo hacer porque estaba en Portugal.

Tocará ver el impacto político que tenga este fallo sobre el gobierno. El tema de las relaciones internacionales es en el que mejor calificado sale Santos desde que arrancó su gobierno y su canciller es la ministra estrella. Pero este tipo de amputaciones territoriales tienen un impacto sobre la psiquis colectiva y es posible que una vez baje la efervescencia patriótica quede en evidencia que el Gobierno proyectó un optimismo falso.

Santos no tuvo nada que ver con haber perdido ese territorio puesto que esta disputa y la estrategia de defensa se definió hace más de una década. Sin embargo, por la forma en que manejó la crisis, él recogerá la sensación de pérdida de los colombianos y por más spin que le ponga, tendrá que lidiar con el duelo.

Comentarios
Mar, 2012-11-20 03:55

"Con una estrategia que han aplicado en otras ocasiones, desde Palacio concentraron sus esfuerzos en convencer a los grandes medios de que no cabía ninguna posibilidad de que Colombia perdiera." está repetido dos veces.

Mar, 2012-11-20 05:09

Excelente análisis Juanita.
El discurso de Santos fue equivocado.
Colombia tiene dos océanos en completo abandono, y el pequeño Atlántico como lo denominaba la poetisa Dulce María Loynaz-el Caribe-, entregado a las multinacionales : Santa Marta tiene el Mar contaminado por la Drumond, y a San Andrés si no fuera por el reclamo de Nicaragua, apenas lo determinarían.
El centralismo criollo le ha dado la espalda al Mar,ha sido incapaz de reconocer las riquezas del Océano y la importancia para la supervivencia del planeta, será porque al estar atrapados por las frías montañas y el verde bucólico de la sabana que podría ser una remembranza de la campiña inglesa, ensimisma de tal manera que combinado todo con los campos de golf ¡para qué océanos¡¡¡.
Mientras el abogado de Nicaragua cosmopolíta, esplendido y con argumentos de peso
sonreía triunfal, Londoño y su anacronismo insistía en su gran "ganancia".Sean serios,maduros y reconozcan que se equivocaron.El Mar es vida,y Colombia perdió Vida.

Mar, 2012-11-20 04:52

Excelente análisis Juanita.
El discurso de Santos fue equivocado.
Colombia tiene dos océanos en completo abandono, y el pequeño Atlántico como lo denominaba la poetisa Dulce María Loynaz-el Caribe-, entregado a las multinacionales : Santa Marta tiene el Mar contaminado por la Durmond, y a San Andrés si no fuera por el reclamo de Nicaragua, apenas lo determinarían.
El centralismo criollo le ha dado la espalda al Mar,ha sido incapaz de reconocer las riquezas del Océano y la importancia para la supervivencia del planeta, será porque al estar atrapados por las frías montañas y el verde bucólico de la sabana que podría ser una remembranza de la campiña inglesa, ensimisma de tal manera que combinado todo con los campos de golf ¡para qué océanos¡¡¡.
Mientras el abogado de Nicaragua cosmopolíta, esplendido y con argumentos de peso
sonreía triunfal, Londoño y su anacronismo insistía en su gran "ganancia".Sean serios,maduros y reconozcan que se equivocaron.El Mar es vida,y Colombia perdió Vida.

Mar, 2012-11-20 04:59

El pacífico, un océano tal vez más rico que el pequeño atlántico, en completo abandono y pobreza.
El Mar no es solo para bañarse en él o recrearse con el rumor de sus olas, y esto parece que desde inmemoriales tiempos ha sido de árdua incomprensión por la élite retrógrada criolla que ha manejado las relaciones internacionales de Colombia.Sin Mar y sin ferrocarriles seguiremos involucionando hasta llegar al paleolítico.
Santos no es el culpable pero asuma el fracaso diplomático con sinceridad y sin sofismas de distracción.
Y los medios que dejen de replicar como loros lo que dice el gobierno y asuman su incapacidad para análisis como este que acaba de hacer la Silla Vacía.

Mié, 2012-11-21 00:29

Una Nación es más que la suma de piedras y arena que constituyen su territorio o la lengua que hablan sus habitantes. Una nación la hacen sus individuos vivos.

Esto que expresó un gran artista, Fernando Pessoa, se revela en momentos como este, como una gran verdad.

Seamos honestos: no somos sino una unidad forzosa sin otro aglutinante que una mera forma patriotera; falta una real unidad. El dolor es ficticio, si al Estado le doliese algo, no habría el abandono de tantos lugares, incluso apenas a 100 kilómetros de Bogotá, ni el nivel de corrupción tan descarado que como sociedad exhibimos.

Vale recordar que Panamá deseaba desde mucho antes de su separación, desprenderse de Colombia por razones de abandono, y no fue tan "robo" de Estados Unidos como se nos enseñó en el colegio. De hecho, Panamá estuvo muy poco tiempo unida a La Gran Colombia.

Colombia es una ficción en mucho; realidad en quizás menos.

Esperemos que las gentes puedan están donde mejor las traten los gobernantes.

Mar, 2012-11-20 05:07

Sin el Mar los Fenicios no habrían podido influir el mediterraneo europeo,sin el Mar
-una gran carretera de aguas global-la armada inglesa no habría podido combatir al tirano alemán-Hitler-, ni Colón habría podido llegar a América.
Qué le pasa a la "diplomacia Bogotana"?
Siempre equívocos en sus razonamientos,
Ensimismados,erráticos,torpes,parroquiales,
de insufrible ego,
Reflexionen.

Mar, 2012-11-20 05:11

Quién le redactaría ese mediocre discurso?

Mar, 2012-11-20 07:19

Indiscutible que se conocía el sentido del fallo, no sus particularidades y eso fue lo que hizo en su momento la canciller, pero como siempre la manía colombiana de creer que las palabras son superiores a los hechos, el gobierno (cobarde) reversó para no enfrentarse a un desgaste antes de tiempo y se puso a seguir la corriente de una sociedad practicamente ignorante en materia de derecho internacional, claro que se debió trabajar en un plan b para enfrentar la situación de los afectados que, según parece a primera vista, son los pescadores colombianos, pues ellos deben ser ahora la preocupación, eso hubiese mostrado madurez y no aplazar o maquillar una reacción que se venía venir claramente. Ahora, es ridículo criticar lo desfavorable y alabar lo favorable del fallo, nuevamente se enseña la falta de seriedad del gobierno colombiano y de su sociedad. Juanita será posible modificar la palabra spin, por una en español, parapeto, cortina de humo, hacerse el loco, seguir la corriente?

Mar, 2012-11-20 08:58

De acuerdo, como lo dije en el comentario anterior: http://www.contrapunto.co/?module=nota&i=223

Mar, 2012-11-20 08:29

los comentarios de Kathy son apropiados pertinentes, proporcionados, muy diferentes con lo que vemos ahora en otros medios. Persecución a la ministra, quien advirtió o sea, que conocía de la justicia que emitiría en su sentencia la corte. Los colombianos deberíamos reunir nuestro sentido patriótico alrededor de las costas y sus gentes para aprovechar y darles oportunidad de beneficio de todo el mar territorial disponible que no es poco. Pero darle un no definitivo a Uribe que quiere hacer de esta nueva pelea una oportunidad para desquiciar a los colombianos en el estado gaseoso y bobalicón del patrioterismo y ponerlos al servicio de su concepción de la autoridad por medios militares sean públicos o secretos, nacionales o internacionales. Tambien sera esta la oportunidad para que el mundo vea a Uribe, pensando y actuando como realmente es, un usufructuador de la violencia.

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