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Vuelve el cuento de la negociación

Nuestra incapacidad de aprender lecciones parece ilimitada. El cuento de que los narcotraficantes se desmovilizan nos lo vienen echando hace muchos gobiernos. Que Pablo Escobar y su tropa de sicarios se iban a someter a la Justicia. Luego que los del Valle. Luego que los paramilitares. Y ahora que las Bacrim. Entendamos algo de una vez por todas. Los narcotraficantes no se desmovilizan, se transforman y legalizan.

El cuento de la desmovilización de los narcos siempre está precedido de una ola de violencia que presiona el llamado a la paz, luego tenemos un respiro y tensa calma y posteriormente retornamos a un incremento de la violencia, en el que volvemos a afirmar indignados que no negociaremos con narcos y criminales. Un clásico cuadro de ciclotimia.  

Las tretas para caer en el cuento de la desmovilización de los narcos son de variado estilo. Que de queridos nos iban a pagar la deuda externa. Que nos iban a entregar la plata y las rutas. Y el último cuento fue que iban a reparar a las víctimas y contar la verdad. Terminamos en que los extraditaron los cómplices de su verdad y en que a las víctimas las estamos reparando con nuestros impuestos. En últimas, el cuento siempre surge dependiendo de cuánta gente matan y qué tanto le dañan al gobernante de turno las condiciones y estadísticas de seguridad.

En el plano internacional, Colombia lleva 30 años perdidos declarándose ferviente abanderado de la inútil guerra contra las drogas, que en la práctica ha sido la guerra contra los campesinos cocaleros, mientras el resto de la cadena mafiosa, la más rentable, progresa impunemente. Mientras los directores de la Policía ganan condecoraciones y comisiones internacionales con el cuento del “éxito”, en nuestro país recogemos los muertos y padecemos la inseguridad y los prelados de la Iglesia siguen pidiéndole al Presidente que los autorice para negociar con los narcos de turno.

En el plano nacional hace falta que de una vez por todas entendamos que lo que funciona contra las mafias no es la desmovilización falaz sino la justicia eficaz. Y que cada desmovilización falaz deja a la justicia como un hazmerreír y al resto de la sociedad más desprotegida frente a la presión de la siguiente generación mafiosa.  

Además de aceptar esa evidencia y actuar de conformidad, la mayor limitación de la justicia para ser eficaz ha sido la complicidad de sectores políticos y de la Fuerza Pública con la mafia. Mal que bien, gracias a la judicialización de la parapolítica hemos subido el costo de complicidad de la política con la mafia. En cambio, estamos en mora de hacer una depuración de alto nivel en el Ejército y la Policía.

Por el destape de los falsos positivos y por ser receptor de cooperación americana se han incrementado los controles sobre el Ejército. En cambio, la Policía es una rueda suelta, sin controles efectivos y con una altísima corrupción que se oculta bajo la buena imagen de su director.

Llevo meses recorriendo el país investigando los riesgos que se ciernen sobre el proceso electoral de este año. Una de las conclusiones a las que he llegado es que la actual división territorial de la mafia consiste en que la bacrim Erpac (la de alias ‘El loco Barrera’ y el desaparecido alias ‘Cuchillo’) trabaja en llave con sectores del Ejército para controlar las rutas de salida a lo largo de la frontera con Venezuela, desde Arauca pasando por Vichada y Vaupés, hasta la frontera con Brasil en el Amazonas. Y que las mafias de la otra mitad del país, (Rastrojos, Paisas y Urabeños) se disputan el control de las salidas por Norte de Santander, la Costa Caribe y la Costa Pacífica y trabajan más en llave con sectores de la Policía, aunque también del Ejército, según su presencia. Esa es la división de los dos grandes carteles de hoy. 

Tanto los sectores del Ejército como de la Policía integrantes de estas mafias se encargan fundamentalmente de custodiar el transporte y embarque “seguro” de la droga, por lo cual son jugosamente recompensados.

Las Farc, por su parte, han perdido capacidad de administrar rutas y embarques exclusivos, excepto en Arauca y otras zonas de la frontera selvática con Venezuela y también con Ecuador.

Entre la Fuerza Pública y las bacrim han hecho replegar a las Farc y las han relegado a producir pasta de coca y vendérsela a la bacrim del respectivo territorio, que es la que usualmente tiene la ventaja de refinamiento, transporte y exportación. Los narcos contrainsurgentes también son cosa del pasado. 

La Policía es hoy a las bacrim lo que el Ejército fue en su momento a los paramilitares. Es decir, es el factor armado determinante para su operación, expansión e impunidad. Con los paramilitares reconocimos los errores demasiado tarde. Actuemos para que nuestra ceguera e incapacidad histórica no se repita de nuevo con las bacrim.

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COMENTARIOS

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Marleny Barrera López

9 julio - 7:19 pm

Claudia, valiente y honesta, además de analista profunda. Es muy dura su columna, por la verdad que encierra. El narcotráfico es la peor lacra que existe en Colombia, por ella aún tenemos guerrilla y los niveles tan altos de violencia, además de la permanente amenaza a la justicia y la corrupción de nuestra fuerza pública. Su denuncia amerita respuesta inmediata de los directores del Ejércio y de la Policía, este último, infortunadamente tiene hermano detenido por narcotráfico, aunque la mejor manera para demostrar que no tienen política de aliarse con los actores del narcotráfico es la captura del loco Barrera y de rastrojos y urabeños.

cierto

9 julio - 5:13 pm

Mejor expuesto, imposible. Esa es la única realidad, que demuestra que quienes de alguna forma, así sea de buena fe, consideran que uno de los "logros" de Uribe fue la aberrante ley de Justicia y Paz, están rotundamente equivocados. No pasó de ser una farsa para proteger a los mismos criminales que ahora un cura propone perdonar de nuevo. Que les repitan indefinidamente los beneficios a estos muchachos de Uribe, cada vez que a él se le ocurra cambiarles el nombre. A este paso, van a terminar indemnizados por el gobierno como "víctimas", respetados por la sociedad, más respaldados por algunos medios, y por qué no, hasta canonizados por la Iglesia.

DC

9 julio - 4:47 pm

Y a todo esto agréguele que el colombiano promedio no se entera de nada. El Estado controla los núcleos urbanos y pare de contar, el resto es tierra de nadie.

juank387

9 julio - 4:39 pm

Buena columna, habría que aclarar que el sofisma es que no hablan de negociación sino de sometimiento aunque evidentemente cae en la dinámica cíclica que menciona Claudia López.

Con el actual esquema de guerra contra las drogas se mantiene otro ciclo en el que no importa que tantos capos caigan siempre surgen otros para cubrir un mercado ilegal y en extremo lucrativo. Yo creo en salidas negociadas pero estas no son las condiciones.

PabloEstudiante

9 julio - 3:53 pm

Muy bueno el artículo.
Me queda una duda: ¿si se fortalece la policía -en un caso hipotético de ausencia de corrupción- la salida armada sería la mejor opción (la menos mala)?

Martha

9 julio - 2:45 pm

Muy cierto.Mientras tengamos un ejercito corrupto,policía corrupta,politiqueros mafiosos, ciudadanos indiferentes y sobretodo las mafias internacionales,gobiernos y bancos que llenan sus arcas con dineros sucios,esto no mejorara.

Jalule

9 julio - 1:45 pm

"Llevo meses recorriendo el país investigando los riesgos que se ciernen sobre el proceso electoral de este año. Una de las conclusiones a las que he llegado es que la actual división territorial de la mafia consiste en que la bacrim Erpac (la de alias ‘El loco Barrera’ y el desaparecido alias ‘Cuchillo’) trabaja en llave con sectores del Ejército para controlar las rutas de salida a lo largo de la frontera con Venezuela, desde Arauca pasando por Vichada y Vaupés, hasta la frontera con Brasil en el Amazonas. Y que las mafias de la otra mitad del país, (Rastrojos, Paisas y Urabeños) se disputan el control de las salidas por Norte de Santander, la Costa Caribe y la Costa Pacífica y trabajan más en llave con sectores de la Policía, aunque también del Ejército, según su presencia. Esa es la división de los dos grandes carteles de hoy."

Como para enmarcar. Te adoro mujer por tu trabajo, por esa honestidad intelectual.
Y ya que pasamos de las flores...

Para mí, es cortina de humo.

Jalule

9 julio - 2:00 pm

Y completamente de acuerdo, pero, ¿desde cuándo es la Policía tan podrida? ¿Quién ha sido, históricamente su mayor contribuyente, qué sectores de producción la han defendido y cómo?
Vamos, que si al Ejército le ha pasado eso, y a media marcha lo revisan, no me imagino lo que pasaría donde lo hicieran de verdad con la Policía. O bueno, sí: la caída completa de los políticos que se quieren lanzar en Octubre.

Solamente alguien terriblemente imbécil e ignorante se creería que después de 8 años de paramilitarismo uribista estamos más cerca de la paz.

Sin apoyar la cultura en su diversidad real -no presentando novelas donde quedan bien ciertas familias de prestantes regiones sino en sus espectros más amplios- no se construye territorio; sin construir territorio, no se siente los cojones de habitar el país y pedir estas respuestas.

Hay que apoyar para alimentar y luchar por el derecho a preguntar. Y esto no es poca cosa, miren lo que le ocurrió a Facundo Cabral (RIP)

Jalule

9 julio - 2:31 pm

Le agrego una cosa más. ¿A nadie le da picazón que Álvaro Uribe Vélez esté viviendo en una guarnición de Policía?
De la Policía. No del ejército. De la Policía Nacional de Colombia.

En la política no existen las casualidades. Ahí hay mucho que saber.

pastrocchio

9 julio - 12:17 pm

Gracias por el articulo y los comentarios muy interesantes. Vivo en una invasion de Buenvantura donde esta relacion parace algo evidente. Pero la cuestion del orden publico y del control territorial esta muy complicada en esta zona. Pues Buenaventura estubo una de las zonas mas violentas de colombia durante los anhos 2001-2004. Ahora el proceso de re-construccion de algo que puede parecer a lo que normalmente llamamos estado que camino tendria que tomar? Sinceramente en estas tierras si no hay negociaciones con los poderes reales de la 'tierra', lo que quedaria seria otra guerra. Y para que y en contra de quien? Ahy finalmente vive la gente que lleva anhos siendo golpeada por el conflicto colombiano junto claramente a los victimarios. Yo creo que esto es un paradojo complicado donde tenemos que dejar la ideologia y tratar de entender bien lo que pasa para buscar soluciones concretas para la paz. Yo de verdad no se que pensar. Por esto les pido a ustedes. gracias!

¿Tiene más información sobre lo que publicamos aquí o nueva información que deba salir en este espacio?

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