A raíz de las marchas de agradecimiento a Uribe y de su inminente despedida, vale la pena hacer un balance de la gestión y preguntarse por los aspectos estructurales de su legado. ¿De todo lo que hizo, qué tendrá impacto a mediano plazo? Para bien o para mal.


Usted puede identificarse con los comentarios de nuestros participantes adhiriéndose o no a las opiniones que comparte o rechaza. Puede calificar cada comentario solo una vez y este será contado automáticamente.
La Movida reúne a personajes nacionales que han sido invitados por La Silla Vacía a debatir sobre el tema más importante de cada día, el cuál es planteado como eje de la discusión por nuestro equipo.
Jorge Iván Cuervo
Universidad Externado, Profesor e investigador
Nada
Álvaro Forero
Analista político y columnista de El Espectador
La obra de gobierno de Uribe no es estructural, porque Uribe es continuista y se dedicó a administrar y no a reformar.
Casi todo lo bueno y malo de la presidencia Uribe habrá pasado en diez años. Inclusive en dos años, mucho habrá desaparecido o se habrá modificado profundamente. Desde el populismo, hasta el caudillismo.
Seguirán teniendo peso algunos temas con efecto de largo plazo, como la reelección, la carga económica del incremento del gasto militar, el multipartidismo disfuncional, las bases norteamericanas, el tercer canal, la adicción asistencialista de millones de pobres, las concesiones mal estructuradas, los contratos de estabilidad jurídica.
La pregunta es si la influencia de Uribe sobre la cultura política colombiana, que comparte con las FARC, se mantendrá. Si en diez años la balanza ideológica se seguirá inclinando a la derecha.
Pero comparada con la obra de Lleras Restrepo, o Gaviria, que cambiaron profundamente el diseño institucional del país, la de Uribe
Miguel Antonio Galvis
Instituto de Pensamiento Étnico, Social y Político, Director Ejecutivo
Rodeado en su primera elección presidencial por cerca de 100 congresistas que fueron condenados por parapolítica.
Desmovilizó a los paramilitares responsables de las más atroces masacres, como héroes (aliados en la lucha contrainsurgente) y luego los extraditó, evitando que se conociera la verdad, obstruyendo la justicia y dilatando la reparación de las víctimas.
Sus funcionarios más cercanos (ministros, directores y asesores) trasgredieron las leyes y se extralimitaron; convirtieron el DAS en una policía política contra las altas cortes (que investigaban a los congresistas por parapolítica), a la oposición y a la prensa.
Los trabajadores perdieron conquistas laborales obtenidas en el siglo XX y en cambio los empresarios recibieron subsidios y toda clase de exenciones y dádivas. Una década perdida en materia de salud, educación, vivienda, empleo y reducción de la pobreza, no realizó ninguna reforma estructural contando con el apoyo del Congreso.
Gozó de una alta popularidad.
Sandra Fonseca Garcia
Se recordara la seguridad democrática como (1)una estrategia para combatir –mas no acabar, al menos no en 8 años- a la guerrilla, recuperar la movilidad en el país y el goce de la propiedad rural, con un alto costo para la población mas vulnerable; (2)una estrategia para mejorar la posición política de Colombia en el ámbito internacional, a partir del fortalecimiento de la capacidad militar y alianzas con países desarrollados; (3)una estrategia para la inversión y crecimiento económico favoreciendo algunos sectores, sin desarrollar el agro, mejorar la infraestructura, estimular la redistribucion o generar empleo; (4)una estrategia para mantener formalmente la democracia aunque, valga decirlo, promoviendo la participación política, sin reducir la corrupción, el conflicto o la inequidad, con sacrificio del equilibrio de poderes; (5)en fin, una estrategia efectiva para un país de tradición conservadora, si bien una parte de la población pugna por valores liberales y post materialistas.
Álvaro Jiménez
Uribe fué elegido bajo el imaginario de destruir a la guerrilla, en especial a las FARC. Hoy las guerrillas están derrotadas política y militarmente. Ese será el valor recordado de sus ocho años.
Para derrotar a las FARC, Uribe, se valió de todos los demonios incubados en la larga guerra colombiana. En el corto y mediano plazo vivimos el imperio de bandidos de todos los pelambres en distintos escenarios (municipales, Departamentales e incluso nacionales) adecentados por su acción contra las FARC. Los comunistas, los liberales, la izquierda, todos los opositores al Uribismo que han sido señalados como enemigos de la nación colombiana, recuperarán espacios en la sociedad porque, la polarización y el odio que Uribe convirtió en estrategia no son sostenibles. Habrá que esconder a los viscerales del Uribismo. Esa es tarea de Juan Manuel: Adecentar y tal vez, como promete, transformar. Ya veremos.
Antonio Sanguino Páez
Concejo de Bogotá, Concejal
La "Seguridad Democrática" de Uribe logró consolidar la derrota estratégica de las guerrillas. Este éxito junto a los estandares internacionales en materia de los derechos de las victimas a verdad, justicia y reparación definirán el desenlace final de nuestro conflcito armado.
Pero de Uribe también heredamos unos enormes desafíos: desmantelar los poderes mafiosos que se consolidaron a la sombra de su mandato y construir nuevos arreglos institucionales para reparar los desequilibrios en los poderes públicos derivados de la reelección presidencial inmediata.
Juan Manuel Galán
Congreso de la República, Senador
El gobierno de Uribe ha dejado cosas buenas y malas para la posteridad. Por el lado positivo se cuentan los golpes al secretariado de las FARC, los momentos de gran importancia que significaron las muertes de Iván Ríos y Tirofijo, entre otros, bajas que ningún gobierno en 40 años había logrado conseguir. Esta manera de atacar a la guerrilla, sin duda, será recordada.
Por otra parte, su gobierno también dejará recuerdos negativos que permanecerán durante la próxima década, como todos los escándalos surgidos a lo largo de su administración. Asimismo, la imposibilidad de las víctimas del conflicto para acceder a la verdad y la reparación será un bache negro en estos dos periodos presidenciales. Sin embargo, probablemente el aspecto más negativo que dejará este gobierno y que seguirá repercutiendo, es el hecho que, a pesar de contar con un capital político enorme, todo éste fue derrochado en buscar la reelección y se desperdició la oportunidad de realizar las reformas estructurales.