
Por andar buscando el fraude electoral en el preconteo y los E-14 se dejó pasar por alto el faul más evidente al juego limpio en estas elecciones: la indebida intervención electoral del gobierno nacional y su red política.
Gracias a que la Registraduria Nacional por primera vez digitalizó e hizo públicos los datos de pre conteo y los formularios diligenciados por los jurados, los E-14, miles de ciudadanos descubrieron que las elecciones en Colombia se hacen a lápiz, con tachones, enmendaduras e inconsistencias. Bienvenidos al mundo electoral. El proceso y la jornada electoral en la Colombia de hoy es bastante parecido a como se hacía en el siglo XIX y dista mucho de ser como debería en pleno siglo XXI.
De las diferentes verificaciones hechas por medios de comunicación, como la Silla Vacía [5], o por organizaciones de observación electoral independiente, como la MOE [6], se ha concluido que en por lo menos una tercera parte de las 72.000 mesas de votación instaladas en primera vuelta, no coinciden los resultados consignados por los jurados en los E14 con lo reportado por los contratistas de la Registraduria en el pre conteo. Aunque esas diferencias no sumen más del 2% del diferencial en la votación de los candidatos y por tanto no sean pruebas significativas de fraude, si reflejan cuando menos un nivel de despelote y error humano fenomenal. Dado que la diferencia entre Santos y Mockus fue de más del 100%, un margen de error del 2% en el conteo no significa mayor cosa. Pero si se hubiera dado en las urnas el empate técnico que vaticinaban las encuestas, Colombia estaría paralizada en la mitad de un escándalo por supuesto fraude electoral sin precedentes.
Aunque es apenas comprensible que un ciudadano que tiene en su mano la comparación de algunas mesas con serias inconsistencias crea que encontró la “prueba reina” del fraude (olvidando que está viendo una muestra insignificante y no representativa de las 72.000 mesas instaladas) la cantidad de corriente que se la botado al tema del supuesto fraude en el preconteo ha dejado que pase de agache lo que de verdad alteró sustancialmente el resultado de la contienda presidencial: la indebida intervención política del gobierno.
No hubo Dios, Ley ni Procurador que lograran que el Presidente fuera garante neutral de las elecciones. Pese a que eso le exige la Ley y a la solicitud del Procurador para que fuera ciego, sordo y mudo en las elecciones, el Presidente no hizo más que ver, hablar e intervenir: que si la gallinita doña rumbo, que si los tres huevitos, que si no empollan, que si el caballo discapacitado, que si se atraviesan como vacas muertas, que van a correr del corral los inversionistas, etc. etc. etc. Todo un zoológico político/electoral que habría dado para una serie de Zoociedad si el extraordinario Jaime Garzón estuviera entre nosotros.
Pero ni la intervención electoral del Presidente empezó en esta campaña ni fueron sus declaraciones pro Santos lo que hizo que Santos ganara. Las elecciones presidenciales en Colombia las gana el candidato que sume mayor estructura política y mejor imagen mediática. Y eso lo logró Santos sin ninguna discusión, al margen de cómo lo haya logrado.
Reconocer eso, no impide reconocer también que el Presidente lleva 8 años usando la estructura institucional y presupuestal [7] del Estado para cambiar el mapa político a su medida, y que de eso se benefició Santos al ser su heredero. Con el poder presidencial y el presupuesto [8] gubernamental el Presidente despedazó al Liberalismo, marginó a Cambio Radical, dividió al Partido Conservador y coronó a la U. Esa es la política dirán algunos. No, esa es una manera de hacer política, digo yo. Una manera que consiste en usar el poder del Estado para perjudicar o excluir ilegítimamente a unos de la competencia electoral y beneficiar y perpetuar a otros. Una manera que ha producido violencias, confrontaciones e inequidades múltiples en nuestra historia. El pacto de la Constitución del 91, hace apenas 20 años, se hizo fundamentalmente para evitar ese uso abusivo del poder del gobierno. Pero parecemos negados para aprender las lecciones y aceptar jugar limpio desde el Estado.
Esa manera de hacer política es parte del legado poco seguro y democrático del Presidente Uribe y es parte también de la victoria de su heredero, que no se va a evidenciar en mil revisiones del pre conteo.
@CLOPEZanalista
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[5] http://www.lasillavacia.com/historia/15704
[6] http://www.moe.org.co/home/doc/moe_nacional/19%20-%20PRON_ESCRUTINIOS.pdf
[7] http://www.lasillavacia.com/historia/16024
[8] http://www.globalexchange.org/countries/americas/colombia/electionnewsupdates/6752.html