Querido diario

Un curioso mensaje de correo electrónico llegó a la redacción de La Silla Vacía, a raíz de la publicación de la nota 'Darío Beltrán: el as de Petro para las basuras'. Luego de excusarse de hablar para esa historia, el empresario Beltrán se comunicó con nosotros para felicitar por la "profundidad en la investigación realizada" y precisar que no tiene actualmente ningún tipo de sociedad con Óscar Salazar. También, dijo que los reclamos cuando se empieza un contrato de aseo son usuales y contó que, en 24 años, ha diseñado planes maestros de aseo urbano en 22 ciudades, incluyendo algunas de Panamá, México, Argentina, Ecuador y El Salvador.

El mensaje no tendría nada de particular sino fuera porque llegó desde una cuenta de correo cuyo remitente aparece identificado como Alberto Ríos. Justo en momentos en los que la pelea por las basuras, entre administración y operadores privados, pasa por acusaciones de espionaje y contraespionaje. Como se sabe, Ríos es uno de los actuales privados del aseo que el alcalde Gustavo Petro quiere sacar de la ciudad. Beltrán trabajó para Ríos en Aseo Capital en la década de los 90. La pregunta que queda en el aire es ¿por qué el contratista del Acueducto que está diseñando el nuevo esquema de aseo en Bogotá escribe correos con el nombre de Alberto Ríos, el empresario que la administración quiere sacar del negocio?

Consultado, Beltrán nos dijo que "lo del nombre es un error", mientras que en la oficina de prensa de Ríos aclararon que, en caso de que alguien quiera hacer alguna suplantación, él no utiliza ni correos electrónicos ni redes sociales.

correobeltran

Otros confidenciales recientes

Miércoles, Junio 19, 2013 - 20:24
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Mientras que al Auditor Jaime Ardila se le ha venido enredando la posibilidad de que salga a tiempo un proyecto de ley hecho a la medida de la posibilidad de lanzarse a la reelección, los inscritos para reemplazarlo empiezan a ganar importancia. Como contó nuestro blogger Carlos Suárez varios son muy cercanos a Ardila. Y uno de ellos tiene varias relaciones políticas que le podrían dar más fuerza en su aspiración.

Se trata de Pablo César Díaz Barrera, un abogado santandereano. Díaz fue uno de los primeros contratistas del actual Auditor, desde junio de 2011, y desde entonces también ha tenido contratos con otras entidades de control como las contralorías de Soacha y de Neiva. Antes trabajó en el departamento legal de la Secretaría de Ambiente de Bogotá.

Díaz es hijo del ex director de la DIAN Néstor Díaz Saavedra, quien en ese cargo no le cobró a los Nule sus deudas con el Estado. Díaz Saavedra era un funcionario de carrera de la DIAN que llegó a la dirección gracias a apoyos de políticos conservadores de Santander y era muy cercano a Álvaro Uribe.

La familia Díaz obtuvo un subsidio de Agro Ingreso Seguro a través de una compañía en la que estaban el padre y sus cuatro hijos, como reveló Daniel Coronell.

Otro de esos hijos, hermano del aspirante a la Auditoría, es el ex diputado de Santander y ex alcalde de Floridablanca Néstor Fernando Díaz Barrera, cuya elección como alcalde fue anulada por el Consejo de Estado. Los Díaz son conservadores y uribistas, y muy cercanos entre sí. Eso se manifiesta, por ejemplo, en que el año pasado un diario regional mencionó a Pablo César como posible candidato uribista al Senado para el 2014.

Díaz también es primo de Iván Díaz Mateus, congresista condenado por el escándalo de la ‘yidispolítica’ por el delito de concusión el carrusel de las notarías y quien perdió la investidura por haber sido elegido cuando su tío era director de la Dian. Díaz Mateus le heredó su curul a Lina María Barrera, su pareja y prima de la esposa del coronel retirado Hugo Aguilar, destituido por la Procuraduría y procesado por parapolítica.

Con estos poderosos contactos y el visto bueno del actual Auditor, que ya tenía casi lista su elección en el Consejo de Estado, Díaz Barrera es uno de los candidatos más fuertes a manejar la entidad que vigila a todas las contralorías del país y tendrá un presupuesto de 20 mil millones de pesos.

Miércoles, Junio 19, 2013 - 12:47
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Hace algunos días Metrocali, la empresa pública encargada de las obras del MIO, decidió terminar un contrato para una estación clave para el buen funcionamiento de ese sistema de transporte masivo, por incumplimiento del contratista. Se trata de un contrato firmado por el alcalde encargado Sabas Ramiro Tafur en 2007 para una obra que nunca comenzó. Y en ese contrato aparece una persona que estuvo cerca de varios protagonistas del ‘cartel de la contratación’ de Bogotá.

Cuando se firmó el contrato la representante legal de Hafira Ve Hatziva, la empresa contratista, era Laura Patricia Hincapié Villamizar. Al año siguiente, en 2007, Hincapié apareció en otro negocio polémico y que terminó mal: fue representante legal de una empresa extranjera socia de los Nule.

Hincapié fue apoderada de la empresa italiana Grandi Lavori Fincosit en la Unión Temporal GTM, con la cual los Nule y la esposa de Julio Gómez se ganaron un contrato para recuperar parte de la malla vial de Bogotá en 2008, y cuyo abogado era Álvaro Dávila. Mejor dicho, era una alianza de varios de los protagonistas del ‘cartel de la contratación’ de Bogotá. Ese contrato fue liquidado en 2011 por incumplimiento de los contratistas.

Grandi Lavori, con Hincapié como apoderada, también fue socia de los Nule en su fallido intento por construir el túnel de La Línea.

Así como el contrato de GTM fue liquidado, el turno ahora fue del de Cali, que tenía como objetivo construir la Terminal Calima del MIO. Inicialmente el valor era de casi 23 mil millones, el municipio pagó un anticipo de casi 7 mil y la obra nunca empezó, pues el contratista dijo que los costos eran de casi 70 mil millones, lo que empantanó todo el proceso.

Martes, Junio 18, 2013 - 21:34
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En tiempos previos a elecciones es normal que los delfines comiencen a lanzarse al agua y pocos lo hacen con tres padrinos. Ese es el caso del abogado e instructor de yoga y meditación Juan Carlos Losada, quien prepara su campaña a la Cámara de Representantes por el Partido Liberal y cuyo padre le está buscando una fórmula al Senado.

El padre de Losada es Ricaurte Losada Valderrama, exsenador del Partido Liberal que principios de los 90 terminó inhabilitado de por vida por el Consejo de Estado por haber actuado, de manera simultánea, como Senador y como representante legal de una fundación que administró recursos del Estado. 

Dos fuentes distintas le confirmaron a La Silla que el excongresista buscó al exministro Horacio Serpa para proponerle que acepte a Juan Carlos como su fórmula de campaña al Congreso, pero que Serpa le dijo que no porque ya él tiene fórmula: Andrés Felipe Villamizar, un politólogo que ya se quemó tratando de llegar a la Cámara en 2010 y fue secretario privado de Serpa en la OEA. "Hay un temor de que Ricaurte Losada quiera la curul en cuerpo ajeno a través de su hijo", dijo una de las fuentes.

Pero el exsenador no es el único padrino de este delfín, quien además es sobrino del concejal de Cambio Radical Jorge Lozada (quien escribe su apellido con zeta) y de la concejal liberal María Victoria Vargas, un peso pesado del Concejo de Bogotá que obtuvo más de 18 mil votos en las elecciones pasadas. Vargas lo respalda abiertamente, pero no se sabe si también lo hace el concejal Lozada (que llegó al concejo con más de 11 mil votos), pues podría ser acusado de doble militancia. En caso de que ambos decidieran ayudarle, así no sea de frente, le podrían asegurar una buena votación en la ciudad que sería definitiva pues para llegar a la Cámara por Bogotá en la lista roja se requieren más o menos 25 mil votos. 

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