“Votar en blanco en esta segunda vuelta es una forma de lavarse las manos”

Silla Cachaca
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Después de las elecciones del domingo muchos votantes de Fajardo están pensando votar en blanco o no votar, hablamos con Miguel García y Juan Carlos Rodríguez del Observatorio de la Democracia de Los Andes, para entender como podrían actuar los electores en segunda vuelta.

Después de las elecciones del pasado domingo, muchas personas que votaron por Fajardo y por De La Calle estarían considerando votar en blanco como en efecto lo anunciaron esos dos candidatos, o abstenerse de votar.

 

La Silla Académica habló con Miguel García y con Juan Carlos Rodríguez Raga, del Observatorio de la Democracia de la Universidad de Los Andes, expertos en comportamiento electoral y quienes han publicado varios artículos en ese sentido como "Hechos recurrentes, fenómenos diferentes. Abstención Electoral y voto en blanco en las elecciones presidenciales del 2014" e "Izquierdas y Derechas en Colombia. Una mirada rápida a los rasgos sociodemográficos del espectro ideológico del país", para entender como funcionan esos fenómenos y cómo se pueden comportar los electores en una segunda vuelta.

La Silla Académica: Con los resultados del domingo, muchas personas que no se sienten identificadas con ninguno de los candidatos quieren votar en blanco. Usted dice que ese tipo de votantes se caracterizan por el desinterés por la política ¿se puede decir que quienes voten ahora en blanco son apáticos?

Miguel: En los estudios hemos encontrado que quien vota por un candidato tiene mayor interés en política que quien lo hace en blanco, pero no se puede decir que éste es apático en tanto que vota, lo que implica una acción de su parte.

De hecho, su decisión es compleja en cuanto requiere cierto nivel de análisis, cierta capacidad cognitiva, pues vota por una opción abstracta.

Lo que caracteriza los votantes en blanco más allá de la coyuntura es una postura crítica frente al sistema. En el contexto actual, frente a los dos candidatos presidenciales.

Aunque en esta segunda vuelta puede aumentar el porcentaje de voto en blanco dada la coincidencia de esa postura crítica con el tipo de votantes de Fajardo, creo que de esos muchos hoy ya deben estar ubicados en uno o en otro lado, pese a la señal del ex candidato y de Robledo de votar en blanco.

L.S.A.: ¿Cómo se ha comportado el voto en blanco anteriormente?

Miguel: No tenemos la pista comparada porque son muy pocos los países que tienen esa opción. Lo más cercano es México donde se cuentan los votos literalmente en blanco.

En Colombia el fenómeno ha ido creciendo dado que tiene un efecto jurídico en cuanto puede invalidar la elección en una primera vuelta si supera el cincuenta por ciento de los votos y obligar a que se repita con otros candidatos.

Los casos de pequeñas poblaciones en Colombia como Taganga en Santa Marta, Barú en Cartagena y Piedras en Tolima, donde el voto en blanco ha sido numeroso, tienen un efecto demostración pues envían el mensaje que puede tener un impacto político si muchas personas lo replican.

L.S.A.: ¿En qué contextos suele aumentar?

Miguel: Cuando hay carencia de alternativas y cuando se quiere enviar un mensaje contundente de descontento con los gobernantes.

L.S.A.: El voto en blanco no tiene efectos en segunda vuelta ¿debería eliminarse?

Miguel: La razón de ser de la segunda vuelta presidencial es darle más legitimidad al ganador. En este caso, el voto en blanco no tiene efectos en la segunda vuelta porque ya fue derrotado y los dos candidatos que pasaron fueron validados.

Adicionalmente, lo típico es que los efectos del voto en blanco aún en primera vuelta sean reducidos pues para que tengan un impacto requieren una acción colectiva demasiado grande dado el umbral, unos ciudadanos pensando de forma sincronizada y decidiendose por algo tan abstracto que dificulta esa opción. Los casos típicos no son Piedras ni Barú.

Independientemente del efecto me parece bien que haga parte de nuestras instituciones porque nos permite mandar un mensaje a los políticos.

L.S.A.: ¿Estaría de acuerdo con que votar en blanco es favorecer a Duque?

Miguel: En términos prácticos sí. Dada la distancia que le sacó Duque a Petro, éste necesita prácticamente que la mayoría, si no la totalidad de votantes de Fajardo, se vayan con él. Cada voto en blanco es un voto menos para Petro del cual depende para ganar.

L.S.A.: Usted dice que la mayoría de votantes de Fajardo ya están ubicados en uno y otro lado ¿Por qué cree que no vaya a tener tanta influencia la señal de Fajardo de votar en blanco?

Miguel: En los estudios sobre comportamiento electoral hay algo que se conoce como las predisposiciones. Uno tiene una orientación política, una opción religiosa, un estatus socioeconómico, elementos que ayudan al votante a tomar una decisión dada una coyuntura.

También hay unos factores de corto plazo que influyen que tienen que ver con lo que se dice en campaña, escándalos, entre otros.

El llamado de los líderes puede ser determinante para los votantes que dadas sus predisposiciones tienen una especie de conflicto, lo que técnicamente se conoce como una presión cruzada: ‘Yo quisiera hacer esto, pero hay algo que me lo impide, entonces oigo la voz del líder que me lleva hacia donde él está ubicado’. Aquí es donde las campañas y lo que dicen los candidatos ayudan a mover, hacia uno u otro lado, a las personas que están indecisas.

De acuerdo con la psicología del votante éste siempre busca una justificación para tomar sus decisiones electorales.

En redes sociales, por ejemplo, se ven opiniones del estilo ‘ya que el Partido Liberal obligó a Iván Duque a honrar los Acuerdos y los derechos de las minorías, entonces yo ya estoy tranquilo’. Eso era lo que ese elector necesitaba, dada su predisposición y la ausencia de la opción que más le gustaba, para moverse hacia esa dirección.

Del otro lado se da lo mismo: ‘Ya que Petro no va a estatizar, ya que no va a convocar una Asamblea Nacional Constituyente, ya que se moderó en esta posición, entonces voy a votar por él’.

Otros que tienen una predisposición muy fuerte de base en contra de Duque y Petro, lo que necesitan es la señal del un líder como Fajardo o Robledo para votar en blanco.

Juan Carlos: En esta elección se da también la reacción contra un líder. Algunos que estaban indecisos al ver, por ejemplo, que el Partido de la U, el Liberal, Cambio Radical, se fueron con Duque pueden decidir votar por el otro.

L.S.A.: Ustedes han encontrado que es menos proclive a no votar quien no lo hizo en elecciones anteriores. ¿Podría eso hacernos predecir que los votantes de Fajardo van a volver a votar en una segunda vuelta en vez de abstenerse?

Juan Carlos: Yo creo que el aumento de la participación en primera vuelta tiene que ver con personas que no tienen el hábito de votar pero que encontraron en Fajardo una opción, en ausencia de éste recuperan el hábito de abstenerse. Adicionalmente, el 17 de junio hay tres partidos del mundial; yo apuesto que eso va a jugar en contra de la participación.

Miguel: Los estudios dicen que aumenta la participación cuando hay algo en juego en la elección, que, en este caso era quién pasaba con Duque a segunda vuelta. También aumenta cuando hay más opciones porque movilizan a los distintos tipos de electores.

L.S.A.: En ausencia de eso ¿va a aumentar la abstención?

Miguel: Es posible. Unos dirán que hay menos en juego porque el resultado ya está cantado: tres millones de votos de diferencia que le sacó Duque a Petro es demasiado. Además, la señal de las élites, en este caso Fajardo y Robledo, líderes de la Coalición Colombia, es que votarán en blanco, entonces pensarán algunos ‘para qué me tomo el trabajo de salir a votar. Mejor me quedo viendo el partido de fútbol.’

Pueda ser que esta tendencia la reviertan las encuestas, que tienen la función de retroalimentar la viabilidad de un candidato, en cuanto muestren que todavía se puede ganar.

Eso pasó en la primera vuelta cuando empezaron a indicar que Fajardo estaba creciendo, lo que efectivamente estaba sucediendo.

L.S.A.: ¿Cómo creen que se van a distribuir los votantes de Fajardo en esta segunda vuelta?

Juan Carlos: Según la teoría espacial del voto, uno podría pensar que los candidatos y los votantes se ubican en un eje que para efectos de resumir muchas cosas es el que va de izquierda a derecha. El votante va a votar por el candidato que perciba más cerca de su propia posición en ese eje.

En esta elección se decía que Fajardo tenía más chance de ganarle a Duque que Petro porque los votantes en Colombia, contrario a lo que se dice sobre la polarización, están más ubicados en el centro.

Si hubiera pasado Fajardo, los de izquierda calculan que él está más cercano que Duque.

Quienes, por seguir con este ejemplo, están ubicados muy a la izquierda, en el caso que hubiera pasado Fajardo, podrían haber visto las dos opciones demasiado lejanas y por consiguiente verlas como lo mismo, en cuyo cosa habrían votado en blanco o se habrían abstenido.

Esto podría explicar, por ejemplo, el voto en blanco de Robledo en 2014. Cuando Santos y Zuluaga, un candidato de centro y uno más de derecha, pasaron a segunda vuelta, él los percibía como iguales (el mismo establecimiento) pues estaba muy alejado de ellos.

Teniendo dos opciones que perciben como extremas, si son indiferentes frente a uno u otro, tienen más probabilidad de abstenerse de votar o hacerlo en blanco.

Miguel: El supuesto detrás de esa teoría es que los votantes de Fajardo se distribuyen normalmente, es decir, la mitad está en el centro y la otra mitad se reparte entre los que están más a la izquierda y los que están más a la derecha. Bajo este esquema analítico, Duque tendría asegurada la presidencia porque necesita menos votos.

En la práctica, tenemos los resultados de las encuestas que se hicieron antes de la primera vuelta pero no los micro datos para perfilar los votantes ni la distribución real de los votantes que puede estar más concentrada hacia un lado y de eso depende lo que Duque y Petro logren captar.

L.S.A.:Pero esa teoría espacial no explica la postura de Robledo en 2018…

Juan Carlos: En este caso no. Petro está claramente más cerca de Robledo que Duque. La decisión de votar en blanco en esta ocasión se explicaría por otros factores, peleas viejas, por ejemplo.

 

L.S.A.: Eso estaría pesando más que otro factor que opera en los votantes y es lo que está en juego… por ejemplo el Acuerdo de Paz

Juan Carlos: Robledo puede ser un caso especial.

Hablar de izquierda o derecha es un atajo mental, una forma de simplificar la realidad, pues esas categorías agrupan diferentes dimensiones que no son colineales y entre las cuales la gente no siempre es coherente sino que fija unas prioridades. Con base en ellas es posible que los votantes de Fajardo se inclinen por una u otra opción.

Miguel: Además las predisposiciones del votante que tiene un orden de prioridades, que a la hora de votar lo inclinan en un sentido u otro.

Juan Carlos: Para algunos lo que está en juego en estas elecciones es la defensa del Acuerdo de Paz como se pactó y, seguramente, se van a inclinar por Petro, mientras otros, que creen que quedó mal negociado, lo harán por Duque.

Para otros lo más importante es la defensa de una economía de libre mercado y votarán por Duque mientras otros creen en la necesidad de una economía redistributiva con impuestos para los más ricos y votarán por Petro.

Otros encuentran que lo más importante es la defensa de los valores tradicionales de la familia y votarán por Duque mientras para otros la protección de los derechos de las minorías y de las libertades sexuales e individuales es lo más privilegiado y se irán por Petro.

Todos estos ejes pueden intentar agruparse en derecha e izquierda.

¿Qué otros temas pesan en estas elecciones?

Juan Carlos: Hay otros temas que han pesado en estas elecciones que son más difíciles de subsumir en este eje izquierda-derecha. Un ejemplo es la corrupción, que Fajardo trató de explotar, desde el centro. En la medida en que las maquinarias de los partidos se alinearon con Duque,  la lucha contra la corrupción parece mejor representada en la candidatura de Petro.

Otro tema que no tiene que ver con la distinción izquierda derecha es la legalidad versus la ilegalidad, que si bien no ha jugado un papel tan importante si lo debería tener. Del lado del uribismo hay unos antecedentes criminales conocidos: Agro Ingreso Seguro, la compra de la reelección, la parapolítica, las ejecuciones extrajudiciales.

Los votantes prefieren malo conocido que bueno por conocer.

Miguel García

L.S.A.: Esos son algunos de los temores que tienen los votantes de un regreso al poder de Uribe pero también lo tiene respecto a la incertidumbre de lo que pase en un gobierno de Petro ¿qué peso tiene eso en los votantes?

Miguel: En estas elecciones está en juego también la incertidumbre versus la certidumbre. Desde el punto de vista de la psicología del votante, los electores suelen ser conservadores, no les gusta arriesgar mucho. Como dice el refrán los votantes prefieren malo conocido que bueno por conocer.

Los colombianos vivimos en un equilibrio que es el statu quo. Es un equilibrio sub óptimo en cuanto hay desigualdad, violencia, corrupción. Es lo que conocemos y hemos naturalizado. Eso lo representa una alternativa como Duque y todo el Establecimiento.

Del otro lado está Petro que representa una opción que rompe con el equilibrio pero genera incertidumbre a lo que se suma la forma como sus opositores han construido el posible mundo al que nos llevaría ese político, que es toda la teoría del castrochavismo, que como categoría analítica es un desastre, con el riesgo de expropiación, la nacionalización de las empresas, etc.

Juan Carlos Rodríguez. En ese sentido la campaña de Duque va a vender a Petro como un salto al vacío mientras la de Petro va a vender a Duque como más de la misma politiquería.

L.S.A.: ¿Qué explica que unos votantes hayan superado el miedo y Petro esté en la segunda vuelta?

Juan Carlos: La existencia de las Farc cerraba un espacio muy grande a la izquierda pues dada su posición ideológica y su accionar violento repudiado por todos era fácil que el votante asociara a un candidato de izquierda con las Farc y fácil para el Establecimiento estigmatizar cualquier opción de izquierda como la que le hacía el juego a las Farc.

En ausencia de esa guerrilla, el votante se siente más tranquilo y eso es un elemento nuevo en la política colombiana. El fenómeno electoral de la primera vuelta es Petro, no Duque, a pesar que no quedó de primero, porque nunca nadie con una plataforma de izquierda había pasado a segunda vuelta y con ese volumen de votos. En términos espaciales el espectro de la izquierda se amplió.

 

El fenómeno electoral de la primera vuelta es Petro

Juan Carlos Rodríguez

En su artículo resaltaba que en Colombia en 2006 a diferencia de casi el resto de la región los votantes estaban más ubicados a la derecha ¿vamos en contravía de lo que pasa en América Latina?

Juan Carlos: Desde 2004 hasta 2012 con base en el Barómetro de las Américas que mide opinión pública vimos esa tendencia. Mientras en la región hubo una ola de gobiernos de izquierda en Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Ecuador, en Colombia el ciudadano promedio tendía a la derecha.

¿Por qué?

Juan Carlos: Yo creo que en otros países, más que olas y tendencias, hay alternancia de fuerzas en el poder. En Chile, por ejemplo pasaron por gobiernos de la Democracia Cristiana como los de Aylwin y Frei, luego por los gobiernos socialistas de Lagos y Michelle Bachelet, luego a uno de derecha que fue el de Piñera, después Bachelet y, ahora, nuevamente, Piñera.

En Colombia, a partir de 2012, el ciudadano promedio se ha corrido ligeramente hacia la izquierda y en ese sentido, quizá sí estamos un poco tarde respecto al resto de la región.

Una gran cantidad de gente quiere cambios, quizá no en los valores de la familia, pero sí, por ejemplo, en la redistribución de la tierra y, con la desmovilización de las Farc, hay más espacio para una izquierda democrática.

La distribución ideológica en Colombia varía regionalmente en todo caso. El votante que vive en Bogotá está más a la izquierda del resto del país lo que es consistente con las alcaldías de izquierda que ha tenido y con el poco eco que tiene la propuesta de Duque, donde quedó de tercero.

 

¿Por qué no ganó Petro en la capital?

Juan Carlos: Su alcaldía le atrajo muchos seguidores, pero también muchos detractores. Cuando se evalúa su gestión en Bogotá parece que se hablara de dos ciudades distintas.

En la capital hay un grueso de votantes independientes que no está con los partidos tradicionales y que, ante la resistencia que genera Petro, se acerca a una opción como Fajardo que representa una nueva forma de hacer política.

Usted dice que a partir de sus análisis, en la derecha “no parece haber diferencias entre quienes simpatizan con los partidos tradicionales Liberal y Conservador”. ¿Eso permite entender que los partidos de la Unidad Nacional como Cambio Radical, la U y el conservatismo y ahora el Liberal se hayan ido con Duque?

Ha habido una tradición de canibalismo de la izquierda en Colombia.

Juan Carlos Rodríguez

Juan Carlos: Sí. Lo que explica que hayan podido hacer una alianza es que son afines, ven una amenaza a su privilegio en la opción petrista. Además, estos partidos son adictos al poder.

Del otro lado ha habido una tradición de canibalismo de la izquierda en Colombia. En un análisis comparado, en Uruguay existe el Frente Amplio que se consolidó con la terminación de la dictadura. Llevan tres gobiernos seguidos, 12 años seguidos en el poder. Tabaré Vásquez, Pepe Mujica y Tabaré Vásquez otra vez.

Son una coalición de partidos que por dentro se pelean fieramente, pero dirimen sus diferencias internamente. A veces esas diferencias les impiden avanzar en ciertos temas como la reforma a la educación que es urgente pero hacia fuera son un bloque, compiten de esa forma contra el establecimiento representado por las partidos tradicionales Blanco y Colorado que son como los equivalentes al Partido Liberal y Conservador en Colombia.

En Colombia, quienes se ubican del centro hacia la izquierda no han logrado superar sus diferencias ni coordinarse alrededor de un programa y una opción con posibilidades de poder.

En Colombia, quienes se ubican del centro hacia la izquierda no han logrado superar sus diferencias ni coordinarse alrededor de un programa y una opción con posibilidades de poder.

Juan Carlos Rodríguez

¿Creen que Petro podría movilizar nuevos votantes para que superen las barreras de tiempo, información y dinero para votar que de acuerdo a sus estudios son una de las causales del abstencionismo?

Miguel: Miguel: Yo creo que esos ciudadanos ya están movilizados. Más que superar problemas estructurales de recursos lo que Petro tendría que flanquear es un problema motivacional, de interés por la política, de aquellas personas que no se cruzan con información sobre la campaña.

¿Cualquier participación del electorado es buena per se así sea en blanco?

Miguel: En una democracia hay un deber ético de participar en elecciones. Adicionalmente, este votante que suele ser independiente le quita poder a las maquinarias y al clientelismo.

El éxito de Petro en la Costa es una clara muestra de eso.

Juan Carlos Rodríguez.: Yo considero que votar en blanco en esta segunda vuelta es una forma de lavarse las manos. Para esos votantes lo que está en juego no es tan importante como su autoimagen, como la incapacidad de conciliar en su fuero interno votar por uno de los candidatos y decir después que lo hicieron. Es una especie de posición de superioridad moral que lleva a la persona a ubicarse por encima de esas dos opciones.

Miguel: Quienes voten en blanco lo harán porque no logran tener en su balance de predisposiciones algo que los haga inclinarse en uno u otro sentido. Si para alguien pesa más el tema de la paz que el económico, votará por Petro, si por el contrario pesa más el económico lo hará por Duque y, para quienes pesan igual, sumado a la señal que mandaron Robledo y Fajardo probablemente votará en blanco.

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