¡A parar para avanzar, viva el paro climático global!

¡A parar para avanzar, viva el paro climático global!

Este 24 de septiembre es la protesta climática más grande del mundo y, creo yo, la más importante para nuestra especie. Millones de personas, sobre todo jóvenes y niños, salen a la calle a exigirle a los políticos que hagan lo justo y necesario para proteger su supervivencia. Si nosotros mismos no le hacemos frente a la crisis, entonces ¿quién?. Si no es ahorita mismo, entonces ¿cuándo?

El cambio climático es culpa de nuestra especie pero, asimismo, es nuestra responsabilidad asegurarnos de no destruir el planeta. Hasta el momento, es el único planeta conocido que tiene maracuyá, aguardiente, empanadas y, sobre todo, agua líquida en su superficie, elemento necesario para la vida.

Si bien nos hemos acercado a otros espacios, y la vida en otros planetas puede ser posible, aún falta mucho tiempo para llegar hasta ese punto. A pesar de que ya estamos sintiendo sus impactos y que la situación pinta oscura, la ciencia ha sido clara y repite constantemente que aún estamos a tiempo de hacer algo por cambiar esta senda.

El momento de hacer algo es ahora.

Probablemente usted ha escuchado hablar de Greta Thunberg. La sueca que decidió faltar a la escuela durante 20 días para exigirle a su Gobierno que redujera las emisiones de carbono de su país. Después de allí, decidió protestar cada viernes incentivando a miles de niños y jóvenes a unirse a su lucha. Definitivamente, nadie es demasiado pequeño para marcar la diferencia.

Pero Greta no es la única que está haciendo una diferencia. Alrededor del mundo millones de jóvenes y niños salen a las calles a exigir un futuro para ellos.

En Colombia por ejemplo, 25 niños y jóvenes ganaron una tutela frente al Estado colombiano sobre la protección de sus derechos fundamentales dado el incumplimiento del deber de protección de la Amazonía. Y así, alrededor del mundo, son los más pequeños, que en muchos casos ni votan, quienes hoy se levantan en una sola voz por lo más fundamental para cualquier ser vivo: Un futuro digno.

Si bien podemos tomar acciones individuales para mitigar la crisis, esto requiere acciones más grandes. Muchas de estas medidas se nos salen de las manos como individuos. Parar la deforestación, reducir la combustión de fósiles, proteger los océanos, son medidas que requieren acciones gubernamentales y globales.

Entonces, nuestra acción individual más importante y significativa es exigirles a los gobiernos un cambio inmediato.

Una de las mejores maneras de cambiar la senda por la que vamos es obligando a los Estados a actuar pero primero tienen que escucharnos. Así como la voz de Greta llegó a ser conocida por todo el mundo, sonaría más duro si todos hacemos lo posible porque esas plegarias sean escuchadas.

De hecho, entre más nos movilicemos, más se hable del tema, más nos pararán bolas quienes pueden tomar acciones inmediatas.

Para la muestra, Obama. En su época de senador fue un fuerte opositor al matrimonio de parejas del mismo sexo, pero después de protestas y un llamado incansable por el respeto a los otros, fue uno de los más grandes apoyos a las condiciones legales que apoyen la igualdad para todas las parejas.

Si bien son los niños y jóvenes quienes están liderando estas protestas, son ellos quienes menos representación política tienen. Muchos ni siquiera votan, eligen presidente o son parte de algún partido político. Mientras tanto el resto, los no tan jóvenes, seguimos con los brazos cruzados como si estuviéramos viendo a los niños jugar en el parque.

Pero no, esto tiene que ir más allá. Tenemos que exigirles a nuestros gobernantes acciones concretas y para ya, nada de compromisos y promesas al aire.

Tal vez usted diga que hay otros problemas más urgentes que atender como la desigualdad, el hambre, el racismo, la xenofobia, el machismo, y la cuenta sigue. Pero el cambio climático puede acentuar todos estos problemas. Imagínese un planeta más caliente, donde la tierra deje de ser fértil, el agua empiece a escasear, los huracanes sean más intensos y frecuentes y todos los problemas asociados sean cada vez peores.

Los problemas que vemos hoy, serán, en unos cuantos años, mucho peores. Por ejemplo, la pandemia seguro marcó un antes y después para muchos. Sin duda alguna esta fue la mamá de las crisis económicas, al menos en el siglo XXI.

Lamentablemente, si todo sigue igual, puede no ser la última.

Entonces, salga hoy a la calle. Escriba una pancarta. Cante una protesta. Pero haga algo. No se quede quieto porque eso nos cuesta.

No podemos darnos el lujo de seguir otros tantos años más con los brazos cruzados. Mejor dicho: llegó la hora de la verdad y usted no puede quedarse sin hacer algo al respecto. 

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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