Adaptabilidad y resiliencia en el Pacífico colombiano

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El Diplomado de Innovación para la Solución de Problemas nos reafirmó que los líderes y lideresas del Pacífico somos riqueza, poder, abundancia y unidad.

Esta columna fue realizada en coautoría con Lizeth Sinisterra Ossa.

Este contexto de pandemia puso una serie de desafíos a las organizaciones de base y consejos comunitarios para la continuidad de sus procesos de liderazgos en los territorios del Pacífico colombiano. Frente a este escenario, Pacífico Task Force y el Centro Eduteka de la Universidad Icesi diseñaron conjuntamente una estrategia de formación orientada a fortalecer las capacidades de lideresas, líderes y autoridades étnicoterritoriales para adaptar sus estrategias organizativas en respuesta a las rigurosas circunstancias que generan emergencias como el covid.

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Foto 1. Cortesía de Pacífico Task Force.

Precisamente, este 16 de marzo de 2021, 36 líderes y lideresas de Tumaco, Timbiquí, Buenaventura y Quibdó recibieron su diploma de graduación del Diplomado en Innovación para la Solución de Problemas, en el que las y los acreditaron como los nuevos liderazgos que continuarán trabajando por la búsqueda de soluciones innovadoras a diversas problemáticas que enfrentan en sus territorios. 

Para Jessica Perlaza Caicedo, integrante del Comité del Paro Cívico de Buenaventura:

“Este diplomado me pareció muy pertinente para poder tener más herramientas y dinamizar las acciones en Buenaventura. El tema de saber que aprendería sobre innovación fue lo que más me llamó la atención, la forma en cómo de diversas maneras uno puede estructurar ideas y encontrar nuevos caminos para darle solución a las problemáticas del distrito”.

A través de una metodología de aprendizaje basada en proyectos, las y los participantes tuvieron la posibilidad de conocer en cada etapa del proceso de innovación cuáles son los modos de pensamiento y las herramientas para solucionar problemas en diferentes contextos educativos, sociales y comunitarios.

Estas 36 personas terminaron su diplomado con doce iniciativas que buscan atender de manera innovadora problemas críticos que han existido en sus comunidades y que fueron agudizados por el covid. Según Katherine Gil, este proceso representó para el territorio y para la comunidad el fortalecimiento de capacidades y la posibilidad de idear, desde la mirada de los líderes y las lideresas junto con el territorio, soluciones arraigadas a las prácticas comunitarias. Es decir:

“No es que estemos solucionando alejados de la realidad, sino diseñamos conectados para poder generar el desarrollo que nosotros consideramos que merece el territorio”.

Este proceso formativo se desarrolló a través de sesiones virtuales y fue pensado desde el trabajo colaborativo y de cocreación. Yolima Valencia Ocoró relató:

“A mí me gustó mucho este proceso, porque investigamos mucho, aprendimos. Nosotras hicimos un proyecto en Timbiquí sobre las parteras. Averiguamos cómo las parteras atendían un parto antes y cómo lo hacen ahora, identificamos que se valen de las hierbas, de cosas caseras y ahora las siguen usando, pero se han articulado y recibido más apoyo de los centros de salud. Me gustó mucho trabajar en grupo y estar creando con las compañeras que me correspondieron”.

Fue mucho el tiempo de dedicación y compromiso que durante 13 semanas brindaron las lideresas y los líderes a este proceso, sin importar la falta de virtualidad y recursos tecnológicos, ya que prevaleció su interés de crecimiento personal, el compromiso que tienen con su trabajo organizativo y las aspiraciones de contribuir a construir condiciones que dignifiquen la vida individual y colectiva. Las 36 lideresas y líderes que finalizaron el diplomado no se destacan solo por la dedicación y perseverancia frente a todos los retos que se presentaban en la educación virtual, sino también frente a la demanda del trabajo colectivo en medio de grandes dificultades de movilidad e incluso de seguridad y demás responsabilidades que regularmente tiene una lideresa o líder comunitario. 

Son lideresas y líderes que se destacan todos los días y especialmente durante los días más críticos generados por el covid. Se pusieron al frente buscando responder de manera creativa, innovadora y eficiente a otra crisis, dentro de las tantas que están siempre acechando a la región del Pacífico y su gente. Por eso, desde Pacífico Task Force queremos destacar que estamos hablando de lideresas y líderes que dedican buena parte de su vida a buscar soluciones a los problemas que aquejan a la comunidad, enfrentando grandes retos y desafíos en condiciones muy precarias y amenazantes.

Por lo tanto, se desarrolló un diplomado adaptado a las necesidades prácticas de personas que están buscando resolver día a día las muchas vicisitudes que su ambiente les plantea. Un espacio donde se abordan estas situaciones con un lente crítico y propositivo, en tiempo oportuno y adecuado para las características culturales, institucionales y de contexto —teniendo en cuenta particularidades de género, etarias, de discapacidad y en general necesidades específicas de la comunidad—. Así, el desarrollo del diplomado fue un proceso de adaptabilidad en sí mismo.

Uno de los mayores aprendizajes que nos deja esta experiencia proviene de sus protagonistas. De las lideresas y líderes del Pacífico aprendimos que lo que a veces se conoce como resiliencia son procesos de adaptabilidad que se dan naturalmente en una región que ofrece mucho y a la vez tiene un nivel de demanda extremo. El clima, el aislamiento y la precariedad en el cubrimiento de necesidades básicas no son la única demanda.

El Pacífico está habitado por personas con una cultura de altos estándares de calidad de vida, donde el disfrute, el goce del uso del espacio y el tiempo para darle oportunidad al cuerpo, a la mente y al espíritu de amar y ser amadas(os); de tener autonomía y condiciones de decidir sobre sus propios destinos; de disfrutar de buena salud y bienestar; de acceder al alimento; y de producir y recibir conocimiento son parte fundamental de su desarrollo personal y colectivo.

Los elementos de la naturaleza y el entorno del territorio se adaptan junto con las personas. Entonces, se crean condiciones y formas de adaptación del medio a sus necesidades fundamentales. Es una relación simbiótica y recíproca de adaptabilidad que responde a los diferentes ritmos y generan armonía. Y aun cuando la despiadada violencia institucional y armada impone desafíos tan grandes —como el de defender la vida que siempre se ha protegido y sostener en equilibrio la armonía rota por esa barbarie— ese espíritu creativo está siempre ajustando las condiciones para continuar su proyecto de vida. Por esta razón, el desarrollo del Diplomado de Innovación para la Solución de Problemas se siente como un grano de arena en esa tarea de ajustes constantes que las lideresas y líderes están asumiendo.

La experiencia del diplomado nos dejó otros aprendizajes. Un programa de una universidad dispuesto a revisarse para responder a las necesidades concretas de quienes lo reciben de tal forma que haya un verdadero beneficio. Una tutora y un tutor dispuestos a recibir del saber que también brindan las y los participantes para adecuar metodologías, tiempos, visiones de contexto y ampliar la comprensión de qué son las necesidades en un marco de estándares de calidad de vida muy altos. Una iniciativa como Pacífico Task Force que, pensándose la región en su integridad e integralidad, se ha planteado el propósito de ofrecer respuestas que contribuyan a problemas estructurales a partir de una situación estructural.

Por eso la filosofía de Pacífico Task Force está arraigada con lo ancestral del Ubuntu, porque ciertamente nuestras lideresas y líderes, en esta experiencia con el diplomado, nos reafirmaron que somos riqueza, somos poder, somos abundancia, somos unidad, y es hacia ese principio de existencia que Pacífico Task Force se encamina.

En el caso de Katherine Gil, en representación de su organización, asegura que esta graduación sigue ratificando la pertinencia de la existencia y las acciones desarrolladas por la alianza porque, “además de propiciar espacios para diagnosticar las situaciones de los territorios, este diplomado nos hace sentir orgullosos y orgullosas, pues gracias a la formación que recibimos pudimos movernos en pro del territorio”.

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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