Centro de Memoria invisibiliza a uniformados víctimas

Centro de Memoria invisibiliza a uniformados víctimas
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La subjetividad es quizás aquel elemento cardinal que distancia a la historia de la memoria histórica. La primera fundamenta sus trabajos de investigación en el método científico, en tanto que la segunda –si bien hecha mano de procesos de investigación social–, se apoya fundamentalmente en la memoria de los individuos y sus relatos, por lo general cargados de mitos, sesgos y verdades acomodadas.

Mientras la historia se reescribe con nuevas evidencias y hallazgos, la memoria histórica poco o nada ahonda en las contradicciones y las zonas grises que se esconden en las narrativas propias de los conflictos armados, en especial aquellos de índole interno o no internacional. Verbo y gracia, hasta hace poco la historiografía consideraba que la civilización había nacido en Mesopotamia, en el fértil valle ubicado entre los ríos Tigris y Éufrates, pero el hallazgo arqueológico de Göbekli Tepe, en el sudeste de Turquía, hecho al traste dogmas históricos edificados hace un siglo.

En este orden de ideas, resulta fundamental entender el quid del asunto, para así valuar en su real proporción el trabajo de instituciones que, como el Centro Nacional de Memoria Histórica (Cnmh) y la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad (CEV), han edificado verdades sobre el conflicto armado colombiano con visos de absolutismo, sustentando su quehacer en la memoria individual y colectiva de nuestra sociedad y los relatos que las circundan.

En este contexto, la verdad en Colombia se ha convertido en una especie de commodity de gran valía, suscitando una verdadera guerra por este botín que, al final del día, se traduce en réditos políticos para quien logra posicionar un relato sobre el otro. Este comportamiento ha sido una constante del quehacer del Cnmh desde su génesis en 2011, en el entendido de que los directores del organismo jamás han ocultado sus evidentes sesgos ideológicos y políticos.

En este intrincado tablero de ajedrez, la verdad y la memoria de algunos grupos de víctimas de nuestro conflicto intestino han fungido cual peones que son sacrificados con tal de dar jaque mate al adversario ideológico. Es el caso de colectivos que aglutinan a miles de víctimas de graves crímenes de guerra y graves violaciones a los derechos humanos atribuidas a las Farc-EP en más de seis décadas, entre los que se cuentan más de 400 mil soldados y policías y sus familias. Estos últimos son considerados víctimas por la ley 1448 o Ley de Víctimas.

Invisibilizar al militar y policía víctimas

Durante la regencia de Gonzalo Sánchez Gómez (2011-2018), el Centro Nacional de Memoria Histórica, verbo y gracia, se encargó de invisibilizar al máximo a las víctimas que dejó la guerra en las filas de la Fuerza Pública. En esta tarea fue secundado por quien consideró su principal escudera en el organismo, la politóloga María Emma Wills, quien fungió como asesora de la dirección general.  

En aquella época, algunos funcionarios del Cnmh sostenían que los uniformados no debían ser considerados víctimas, pues el riesgo era inherente a su profesión. Según fuentes consultadas para escribir esta historia, que solicitaron mantener su identidad en secreto, esta argumentación la escucharon de manera recurrente los oficiales y suboficiales de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional responsables de memoria y verdad en el seno de las instituciones armadas de Colombia.

Ahora bien, sin ánimo de actuar como defensor del trabajo del sucesor de Sánchez Gómez en la dirección general del Cnmh –el antioqueño Darío Acevedo Carmona, ampliamente cuestionado por diferentes sectores desde su nombramiento–, este historiador de la Universidad Nacional sí dio cabida a los uniformados en el relato del conflicto armado que se teje en esta entidad.

Durante su mandato, el Centró habilitó un micrositio web denominado 'Nuestra memoria cuenta', donde se alojaba material audiovisual y bibliográfico de la fuerza pública relacionado con temas de memoria histórica, en específico las historias de vida de 14 militares y policías víctimas del conflicto. De hecho, este mini portal fue presentado oficialmente durante un acto en el Hotel Tequendama a finales de julio de este año, ceremonia que contó con el acompañamiento del Comando Conjunto Estratégico de Transición, Ccoet.

Pero la dicha duró muy poco; como quiera que María Valencia Gaitán, la recién nombrada directora general del Cnmh y sucesora de Carmona Acevedo, ordenó eliminar la semana pasada este micrositio que por más de cuatro años alojó información con memorias de los militares y policías víctimas y sus familias. Nelson Ramírez, un soldado profesional víctima de minas antipersonales y director del club deportivo Héroes de Honor ‒equipo de futsal cuyos integrantes con prótesis practican este deporte‒, fue una de las víctimas que me llamó para denunciar este comportamiento indecoroso y nada ético de la nueva dirección del Cnmh. Según él, del canal de YouTube, por ejemplo, fue ocultado el documental ‘Con los pies en la tierra’, pieza audiovisual cuyo lanzamiento oficial está previsto para hoy lunes 28 de noviembre.

Fue tal el malestar que generó la decisión, que el Cnmh se vio obligado a redactar una nota aclaratoria calendada el miércoles 23 de noviembre, la cual llegó a mis manos a través de una fuente confiable. El documento, que al parecer no es del dominio público y aún no aparece publicado en el sitio web de la entidad ‒por lo menos no mientras escribía estas líneas‒ señala que en este proceso de revisión estaría incluida la estrategia de comunicación, particularmente “[…] el rediseño de la página web del Cnmh y de sus canales de difusión. Este proceso gradual ha incluido la salida del especial digital ‘Nuestra memoria cuenta’…”.

Si bien en la nota aclaratoria se asegura que los contenidos “[…] relacionados con este espacio siguen activos en nuestro canal de YouTube (SIC)…”, no explica el porqué, en esta revisión y reestructuración de la página web del Cnmh, el único material afectado es aquel que contienen las narrativas de los policías y militares en calidad de víctimas y sus familias. Desde que Gaitán Valencia asumió el cargo, el Centro habría iniciado una especie de purga disfrazada de proceso de “revisión y de reestructuración”, porque, según ella, Acevedo Carmona priorizó algunas versiones acomodadas sobre el conflicto armado y silenció otras muchas memorias.

Pues resulta que esta arquitecta, quien no tiene mayores pergaminos para ser la directora general del Cnmh ‒salvo ser la nieta del asesinado caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán y militar en el Pacto Histórico‒ estaría tomando el mismo camino de ese antecesor que tanto ha cuestionado en medios de comunicación. Otro nombramiento más donde el presidente Gustavo Petro coloca uno de sus alfiles que no tiene ni el conocimiento ni la experticia necesarias.

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Nota aclaratoria del CNMH

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