Colombia, la Otan y el próximo presidente

Colombia, la Otan y el próximo presidente
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Discusión con el Ministro de Defensa y altos oficiales de la OTAN en el marco de evento académico realizado por la Universidad del Rosario y la Embajada Británica en Colombia

No mucho se sabe de las ideas de los candidatos presidenciales en los temas de política exterior. La relación entre Colombia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) es uno de esos asuntos sobre los cuales no se discute en campaña electoral.

Se podría pensar que, en un eventual gobierno de Gustavo Petro, si se plantea una política exterior altamente ideologizada, se buscaría un alejamiento de la Organización. Después de todo, muchos de sus seguidores consideran legítima la invasión rusa en Ucrania. La creencia, un poco absurda, de que los ucranianos son nazis y que la expansión de la Otan obedece una especie de imperialismo estadounidense lleva a muchos a creer que el acercamiento con la Alianza es reprochable.

Pero esto no deja de ser especulativo. Puede que Petro mantenga una política exterior más pragmática, respetando las tradiciones y los procesos que llevan décadas de trabajo. Por el lado de Rodolfo Hernández, se podría pensar, de entrada, que estaría dispuesto a continuar por el camino construido, pero su idea de recortar significativamente las misiones diplomáticas no deja de sembrar algunas dudas. Entonces ¿cómo podemos estar seguros?

Cualquiera que sea el escenario que nos depara, independientemente de quién llegue al Palacio de Nariño, vale la pena analizar las razones por las cuales el proceso con la Otan debe continuar.

Los acuerdos

Es importante reiterar que Colombia no es un miembro pleno en la Alianza; su estatus es de "socio global". Los miembros del Tratado están obligados por el pilar de defensa colectiva. El famoso Artículo No. 5 interpreta un ataque a uno de los miembros como una agresión en contra de todos, que debe ser respondido por todos. Contrario a lo que algunos aducen en redes sociales, Colombia no está obligada por esta cláusula. Ningún país está obligado a apoyarnos en caso de guerra, así como Colombia no está obligada a defender a sus miembros.

Pero la Otan no es solo un mecanismo de defensa colectiva; ese es apenas uno de sus pilares. Ante todo, la Organización es una alianza política de estados que ensalzan los valores democráticos y un orden global basado en reglas. Los otros dos pilares incluyen la seguridad cooperativa y el manejo de crisis. Por ello, más allá de la guerra, el ámbito temático de la Otan ofrece un amplio abanico que le permite a Colombia oportunidades de aprendizaje y de contribución.

El proceso con la Alianza no surgió en el último gobierno, ni es exclusivo de alguna línea ideológica reciente en la Casa de Nariño. En 2013 se firmó un primer Acuerdo para la Seguridad de la Información Clasificada y la Cooperación. Fue un acuerdo limitado a garantizar protocolos de seguridad de la información que intercambiaban la Otan y Colombia, pero que en últimas termina siendo una piedra angular para el crecimiento de la relación.

En 2017 se firma un Programa de Asociación y Cooperación individual (Ipcp), que va a ser renovado en 2019, con una agenda de cooperación mucho más ambiciosa: consultas políticas, cooperación en seguridad mundial y fortalecimiento de la paz, ciberseguridad, seguridad marítima, operaciones contra el terrorismo, género y desminado humanitario. Por medio de este acuerdo Colombia se convierte en socio global de la Otan, categoría a la que pertenecen solo ocho estados en todo el mundo: Afganistán (antes del regreso del Talibán), Australia, Irak, Japón, Corea del Sur, Mongolia, Nueva Zelanda y Paquistán.

La relación dio un paso más en 2021 con la firma de un Programa Personalizado de Asociación (Individually Tailored Partnership Program – Itpp) . Es el primer acuerdo en su tipo creado a la medida para la relación con uno de los socios globales, constituyéndose como modelo para las relaciones con otros países. Este Programa va al detalle de cómo se ejecuta y se evalúa el seguimiento de cada una de las actividades de la agenda, y profundiza los asuntos de cooperación, por medio de once objetivos: diálogo y consultas, contraterrorismo, gestión de emergencias, educación y entrenamiento, construcción de integridad y transparencia, desarrollo de capacidades, interoperabilidad militar, idiomas, diplomacia pública, ciberdefensa y cambio climático y seguridad.

¿En qué gana Colombia?

Colombia obtiene grandes ganancias por medio de esta agenda de cooperación. La realidad interna de nuestro conflicto nos llevó a concentrarnos en operaciones contra la insurgencia y el crimen organizado, pero dejando relativamente de lado la participación en operaciones convencionales e internacionales. La agenda de cooperación ha llevado a un proceso de reforma estructural y de estandarización de nuestras Fuerzas Militares, que le permiten, entre otras, interactuar con los países miembros. No se puede ignorar que compartir espacios con las grandes potencias militares nos puede permitir grandes aprendizajes operacionales, y esto se hace real a través de la participación en centros de entrenamiento. Además, el interés de participar en misiones internacionales y de paz exige solidificar las capacidades de interoperabilidad.

La agenda también permite avances en muchos campos. La corrupción ha sido una preocupación constante en el sector defensa, y el componente de construcción de integridad de la Otan será, de forma progresiva, un instrumento para aumentar la transparencia en los procesos organizacionales. Quienes más se preocupan por el cumplimiento de derechos humanos, por ejemplo, deberían apoyar con más fuerza este proceso. No es irrelevante, tampoco, el esfuerzo de bilingüismo que se está realizando al interior de las Fuerzas, especialmente motivado por la interoperabilidad.

El ciberespacio es una de las dimensiones clave de la seguridad y la defensa actual. Colombia está lejos de ser un país de punta en esta materia, y es relativamente vulnerable frente a otros estados con mayores capacidades. La cooperación con países de la Otan puede ayudar a resolver este vacío. No es esto diferente en materia de cooperación científica y tecnológica.

Por otro lado, los asuntos ambientales son cada vez más relevantes en la seguridad e incluso la defensa. Colombia, hace poco, incluyó las amenazas ambientales como asunto de seguridad nacional. En el marco de la alianza con la Otan habrá mucho para aprender en esta materia, y seguramente mucho para compartir. Tampoco se puede dejar de lado la agenda de género en las instituciones de seguridad. Cumplir estándares de la Alianza Atlántica seguramente obligará a Colombia a mejorar sus condiciones en éste y en todos los aspectos incluidos en el Programa.

Pero para Colombia esta alianza no es solo un instrumento de recepción de cooperación. Su capacidad de ofrecer conocimientos la convierte en un medio para su posicionamiento a nivel global. La experiencia colombiana en materia de guerra irregular, desminado militar y humanitario, fuerzas especiales, combate al terrorismo y combate al crimen organizado puede ser ofrecida no solo a los treinta países de la Otan, sino a su red de aliados en diferentes continentes. Además de los socios globales ya mencionados, la Otan tiene el Diálogo Mediterráneo con siete países de esta cuenca, y la Iniciativa de Cooperación de Estambul con cinco países del Golfo Pérsico.

No sobra recalcar que siendo una alianza de países democráticos que procura un orden internacional basado en reglas, el acuerdo le permite a Colombia tener un espacio en este foro de diálogo político sobre los grandes asuntos del orden y la seguridad global. Esto no es nada despreciable.

Quien llegue a la Presidencia de Colombia podría estar cometiendo un gran error si desecha o frena el proceso de Colombia con la Otan. Las ventajas son de gran beneficio para el interés nacional.


Punto final: Este año, Estados Unidos declaró a Colombia como aliado mayor extra-Otan, y esto generó alguna confusión. Esta es una designación unilateral determinada por Estados Unidos frente a sus socios más cercanos que no son miembros de la Otan. Es completamente independiente del proceso de Colombia con la Otan y fortalece la relación bilateral con Estados Unidos.

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