Cuatro campañas para reducir el machismo en las vías

Cuatro campañas para reducir el machismo en las vías

Después de dos ejercicios de discusión con más de 30 personas en total, nos quedó claro que hay mucho que hacer y que existen buenas ideas con las cuales se puede comenzar a trabajar para resolver el problema de machismo en las vías. Pero también tenemos el sinsabor de aprender de muchas experiencias vividas directamente donde el machismo se hace evidente de maneras grotescas e injustas y que incluyeron desde “piropos” (siempre ofensivos) hasta la violencia inherente en la forma como hablamos y nos comportamos en vía y fuera de ella.

Un profundo, peligroso y tóxico océano del machismo en las vías

La posición de poder que tiene una persona al conducir un vehículo de una o más toneladas es mayor que la simple energía cinética que representa violentamente su presencia en el entorno urbano. Tristemente, ese mismo poder lo ejercen una y otra vez no solamente los conductores de vehículos motorizados, sino quienes andan en bicicleta y también agreden física y verbalmente a otras personas que circulan por la ciudad.

Por esto, hemos venido trabajando para formular soluciones. Este es el segundo reporte sobre nuestro avance con la ayuda de muchas personas.

De dónde veníamos a esta hackatón

En noviembre del 2020, con el apoyo de Bancolombia hicimos un primer ejercicio con gente experta en diferentes temas con el que se buscó generar propuestas específicas para afrontar el problema del machismo en las vías (y las consecuencias resultantes) a través de un ejercicio donde se valoraron las situaciones problemáticas y se exploraron alternativas para superarlas. Lo que encontramos esa vez está resumido en este post y, además de eso, Santiago Borda publicó su visión de cómo podría realizarse un trabajo de economía conductual al respecto y María Fernanda Molinares preparó otro artículo donde analiza cómo funciona el problema.

Pero no queríamos quedarnos ahí porque en ese primer taller finalizamos el ejercicio con varias ideas de “qué se podría hacer” para afrontar el problema de machismo en las vías. Según los resultados del primer taller y algunas discusiones con expertas, encontramos que podíamos hacer un segundo ejercicio donde se pudiesen formular campañas con los que donde se hagan cambios de valores y comportamientos para promover el cuidado y valores menos asociados a la masculinidad tóxica (incluye amuletos, stickers, campañas en redes sociales, etc).

Qué hicimos

Para avanzar en la definición de campañas, invitamos nuevamente a gente de diferentes ámbitos y disciplinas que pudiera ayudarnos con esta discusión y lograr, ojalá, producir ideas bien consolidadas de campañas que se pudiesen implementar en un futuro. Además de eso, tuvimos reuniones preparatorias con gente del gobierno de Bogotá (porque nos concentramos en esa ciudad) y de Colombia (porque tenemos una Agencia Nacional de Seguridad Vial que trabaja bastante en estos temas).

Las cuatro campañas

Durante el evento pudimos formular cuatro campañas que podrían describirse de la manera siguiente.

Campaña 1: Una campaña que busque desescalar el lenguaje con el que nos dirigimos unos a otros en situaciones de conflicto en vía. Puede abarcar desde el momento en que se publicitan los carros y se venden hasta el momento en que ha sucedido un siniestro y los conductores se bajan a “dialogar”; incluyendo además el lenguaje que se utiliza dentro de un carro con sus ocupantes (“vieja tenía que ser para manejar tan mal”), pero, también, el comportamiento no verbal entre conductores de automóviles o motos (hacerse “pistola”, vocalizar los gritos para que los entiendan sin oírlos, etc.).

Campaña 2: Una campaña que resalte el hecho de que las mujeres conducen con más precaución que los hombres y refute la creencia según la cual los hombres son unos “ases del volante”. En esta no solamente se intentaría dar claridad sobre los hechos (por ejemplo, que son más los hombres involucrados como protagonistas de siniestros), sino que además se definieron slogans asociados a las mujeres conductoras de manera positiva y se propuso que se vinculara con iniciativas como la Línea Calma de manejo de la ira.

Campaña 3: Cambiar los valores que los hombres asocian con su masculinidad al conducir, donde en lugar de entender la velocidad y el riesgo como características masculinas se puedan también asumir el cuidado, la empatía por otros usuarios de la vía y la idea de “no somos machos y somos muchos - en la vía”. Esto se asoció, además, a la idea de matoneo como un comportamiento parecido al que tienen algunos conductores en la vía (al matonear al otro más débil). 

Campaña 4: Reformular las expectativas sociales que se tienen de un conductor a través de estrategias de economía conductual. Esto es similar a la campaña que cambia valores pero profundiza la estrategia específica con la cual se pueden generar expectativas sociales de conductores como quienes cuidan a los demás, humildes, cuidadosos, pacientes y pacíficos. Esto se relacionó con unos mensajes de “soy buen conductor y cuido al peatón / ciclistas / cedo el paso” y que podría representarse gráficamente con un sticker en la parte de atrás o adelante del vehículo.

Todas las campañas tienen en común la importancia del monitoreo (para ver los cambios antes y después), la necesidad de involucrar diferentes medios para implementar las campañas (desde Tinder hasta cuñas radiales y “activaciones en sitio”) y el involucramiento de líderes de opinión.

Cómo seguimos

La situación crítica que afrontamos en las vías con machismo por doquier es evidente, pero también parecen ser evidentes las soluciones y posibles campañas para mejorarlo. Lo que hicimos en noviembre de 2020 y ahora en junio de 2021 fue dos ejercicios puntuales para comprender el problema y luego formular ideas para resolverlo. Lo importante es que cualquiera pueda continuar este trabajo y apoyarlo con su tiempo, fondos y proyectos más desarrollados.

Al igual que lo que presentamos en noviembre, lo que presentamos aquí es un resumen muy breve del trabajo y el material que produjimos durante las dos sesiones, y queda a disposición de quienes tengan interés de avanzar en esto.

Sobra decir que el resultado de estos dos ejercicios es gracias a la participación de los expertos y expertas de las distintas redes de La Silla Llena, quienes aceptaron la invitación para sentarse durante unas horas a echarle cabeza a este problema que padecemos todos pero del que pocos hablan. A Bancolombia, también, que no solo apoyó estos ejercicios, sino que participaron activamente durante las sesiones con sus ideas. La conversación sigue.

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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