De empresarios y carteles

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La situación de los corteros de la caña, quienes después de 7 años después de una prolongada y exitosa huelga llevada a cabo en 2008, lleva a reflexionar sobre cómo están sus condiciones laborales, si éstas verdaderamente han mejorado como pregonan últimamente los ingenios azucareros y gremio frente a la sanción impuesta por la Superintendencia de Industria y Comercio al reconocer que existió obstrucción a las importaciones del azúcar imponiendo multa a Asocaña y a 14 empresas del sector. 

Desde que empezó la política de estímulos fiscales escalonada en el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), el área de cultivo de palma de aceite y caña de azúcar viene creciendo, no en los mismos términos de potencias mundiales como Malasia e Indonesia en el primer caso y Brasil en el segundo. Pero para tener en cuenta y según los datos de los gremios de Fedepalma y Asocaña, en el año 2013 había cerca de 477 mil hectáreas con palma de aceite y cerca de 226.000 has de caña de azúcar en el Valle geográfico del río Cauca en la actualidad.

Es de destacar que en uno y en otro caso, los propietarios son familias nacionales con un enorme poder político y económico, presentándose una particularidad y es que para el caso de la palma, se encuentra una empresa extranjera, la cual ha realizado inversiones en ese cultivo, se llama Poligrow y es una empresa bastante cuestionada según hemos conocido recientemente en informes elaborados por la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz e Indepaz, los cuestionamientos van desde el tema de acumulación de baldíos, forma de adquisición de tierras en zonas de masacre, conflictos con comunidades indígenas, en materia ambiental y un largo etcétera.  Pero para ser equilibrados en el análisis habría que decir que las empresas nacionales tampoco es que se distancien mucho de este tipo de prácticas que en Colombia parece tener toda la permisividad, incluso como es conocido ampliamente en el caso del sector azucarero han incurrido en la “cartelización”.

Pues bien, esas son las empresas que controlan la producción de agrocombustibles en el país y que debido al tipo de agricultura de plantación incrementa el área sembrada en cultivos permanentes, el dato es alarmante, según el Censo Nacional Agropecuario de 2014, de los 7 millones 115 hectáreas de área con cultivos, el 74,80% equivalen a cultivos permanentes y tan solo el 15% a transitorios (de ciclo corto para la alimentación), sacando el café estos dos cultivos palma y caña son los que representan mas área sembrada.

Es un tema bastante largo, al cual seguramente volveremos en otra ocasión, pero  esta vez quisiéramos referirnos a un tema en particular, al mundo del trabajo en uno de estos cultivos, a los corteros de la caña, quienes después de 7 años después de una prolongada y exitosa huelga llevada a cabo en 2008, lleva a reflexionar sobre cómo están sus condiciones laborales, si estas verdaderamente han mejorado como pregonan últimamente los ingenios azucareros y gremio frente a la sanción impuesta por la Superintendencia de Industria y Comercio al reconocer que existió obstrucción a las importaciones del azúcar imponiendo multa a Asocaña y a 14 empresas del sector, las conclusiones de la investigación realizada por la Superintendencia son impresionantes, pues señala que los ingenios actuaron de manera coordinada, se comportaron como “bloque” eliminando la competencia que debería existir excediendo sus derechos de asociación y libre empresa, de esa manera y de forma deliberada concibieron una estrategia anticompetitiva, ilegal, concertada coordinada y continuada para bloquear las importaciones de azúcar a Colombia para evitar así que aumentara la oferta y disminuyera el precio interno que pagamos los consumidores y la industria (esto entre otras cosas).  

Pues bien, esa agroindustria que para “defenderse” utiliza el argumento de que con ese fallo y esa multa de $324.000 millones pone en riesgo el empleo, nos llevo a actualizar este tema en el que hemos trabajado en otros momentos.

Un breve recuento, los trabajadores corteros de caña se movilizaron en 2008 exigiendo condiciones dignas de transporte, sanitarios en los frentes de trabajo, zonas apropiadas para comer y un mejor salario. En junio de ese año, cerca de 7.000 trabajadores se concentraron en una Audiencia Pública realizada en el municipio de Pradera (Valle del Cauca) en la que se reiteró la explotación que sufren por parte de los ingenios. Los corteros no cuentan con seguridad social en un trabajo de alto riesgo, en el que muchas veces han quedado incapacitados desde temprana edad, todo a cambio de un salario miserable, que está acreditado por las toneladas de caña cortadas para enriquecer a los dueños de los ingenios.

Los trabajadores han sido engañados sistemáticamente en el peso de la caña cortada, puesto que no tienen ningún control sobre las básculas, por lo que nunca saben si están recibiendo el pago correspondiente a su trabajo diario. Además son víctimas de las empresas prestadoras de salud, administradoras de riesgos laborales y de pensiones de la región, que se niegan a reconocer como enfermedades laborales las afecciones que sobre la salud existen, producto de las extenuantes jornadas de trabajo que pueden ser de 16 horas diarias en el corte. Tampoco les son reconocidas las pensiones de invalidez, cuando por esta misma razón quedan discapacitados debido a recurrentes enfermedades articulares y musculares. Todo eso sigue ocurriendo muy a nuestro pesar. Pero además una nueva amenaza se cernía sobre ellos: la mecanización, el Presidente de Asocaña en esa época que es el mismo en la actualidad, señaló que después de esa huelga se agilizaría la mecanización del corte para que no hubiera  próximos Paros.

Tenemos que 7 años después, el incremento de corte mecanizado desplazó en términos reales el trabajo vivo, en diálogo reciente con trabajadores señalaron que han salido 6.000 corteros de caña, esta reducción considerable obliga a reflexionar sobre los impactos de la mecanización del corte (una máquina desplaza 120 hombres) y por otra parte del modelo implementado por los Ingenios azucareros de vinculación laboral a través de intermediarios. Y es que con la tercerización laboral que impera en el país, se ha pretendido señalar que esa agroindustria eliminó el esquema de  Cooperativas de Trabajo Asociado, CTA, (fuertemente cuestionado en el Plan de Acción Obama-Santos) y que ahora sí contratan de manera directa, pues bien lo que crearon son empresas de cosecha por Ingenio (los corteros las llaman  empresas espejo) las cuales siguen cumpliendo la misma función de intermediación de las CTA y Sociedades Anónimas Simplificadas, SAS.

Ciertamente no se sabe cuál trabajo defienden los empresarios azucareros, los que hemos estado cerca de ese sector, analizando los impactos que genera, observamos que la situación de trabajo esclavo no se ha superado, la película escrita y dirigida por César Acevedo, “La Tierra y la Sombra” lo presentó magistralmente, los trabajadores enferman y mueren por desarrollar esa actividad y lo peor es que estamos constatando que hoy mujeres de raza negra están siendo “enganchadas” para labores de siembra, mediante la figura de “contratistas” (otra forma de intermediación), se les paga por días o por semanas, existe una alta rotación y no tienen seguridad social.

Un amplio conjunto de la sociedad espera que las empresas multadas paguen y además que de verdad les mejoren las condiciones a estos trabajadores que han padecido tener que desarrollar esa labor.

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