De Liliana Rendón a la representación política de las mujeres

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Que inclusión no es igual a representación o el caso de Liliana Rendón. 

Es posible que no necesite presentación, pero mejor la presento: ella es Liliana Rendón, política antioqueña, ex concejala de Medellín, ex diputada de Antioquia, ex senadora y, dentro de poco, ex candidata a la Gobernación de Antioquia por el Centro Democrático.

Es la misma que recordamos por sus nefastas declaraciones aquella vez que Hernán Darío “El Bolillo” Gómez estuvo en la palestra pública por la supuesta agresión a una mujer en un bar en Bogotá. Esa vez, Liliana Rendón dijo en entrevista a Yamid Amat que “hay una conducta celo-típica que es una patología dentro de la mujer, que incita, que provoca, que induce a reacciones gravísimas como las que tuvo el Bolillo” (Vea el video).

Desde distintas orillas hubo reacciones y le intentaron explicar a la entonces senadora que las violencias contra las mujeres no tienen justificación, pero ella siguió justificándolas.  

Es la misma que actualmente ha agitado el ambiente político en Antioquia previo a las elecciones locales por cuenta del aval que el uribismo le está arrebatando de las manos. Después de ser declarada por Óscar Iván Zuluaga como la candidata del Centro Democrático, desatendiendo las sospechas que existen sobre sus métodos políticos; ya ni el mismo senador Álvaro Uribe se atreve a responder si Liliana Rendón es o no es su candidata; él usualmente tan locuaz, ahora guarda silencio.

Toda esta contextualización para decir que su participación en política me recuerda que las contribuciones de las mujeres en este ámbito no son necesariamente transformadoras y que como lo ha sintetizado la profesora María Emma Wills: inclusión no es igual a representación; en otras palabras, la presencia física de una mujer no deriva per se en la defensa y promoción de los derechos de las mujeres. Por eso mismo, tengo mis reservas ante las declaraciones de Uribe en el sentido de promoverla como la candidata de las mujeres. Cuando aún ella se encontraba en sus afectos, alcanzó a presentarla de la siguiente manera: “Con Liliana en la Gobernación las mujeres se sentirán orgullosas. Porque no es solamente elegir a una mujer. La garantía es una gran Gobernación para que las mujeres se sientan representadas”.

Sin embargo, quiero hacer una salvedad. Me molesta el juzgamiento desproporcionado que reciben las mujeres políticas. El problema no está sólo en que su apariencia física o su conducta sexual concentren la atención de algunos medios de comunicación, de parte de la ciudadanía y de algunos de sus colegas de ejercicio; está también en la forma irrespetuosa y sexista como se las trata y en que la expectativa social del rol 'femenino' puesto al servicio de la política es que sean un modelo de virtud, exigencia a la que no se somete a los hombres. 

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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