El gran desafío de la pobreza rural

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Las cifras recientes del Dane muestran una vez más la desigualdad que se vive en el campo.

El informe más reciente del Dane sobre pobreza multidimensional a nivel municipal calculado con base en el Censo Nacional de Población y Vivienda 2018 nos muestra las enormes brechas que siguen existiendo entre el mundo urbano y rural de Colombia.

Si bien las personas que viven en el campo son un número mucho menor comparado a las que viven en las ciudades, la intensidad de la pobreza que experimentan es mucho mayor.

En momentos en que se están elaborando los Planes de Desarrollo Municipal y Departamental, el informe constituye una herramienta clave para la formulación de política públicas y es un llamado a la acción para redoblar los esfuerzos en la superación de la pobreza en todas sus dimensiones en especial en las zonas rurales.   

El índice de pobreza multidimensional que calcula el Dane usa la metodología Alkire-Foster y analiza 5 dimensiones y 15 indicadores. Sus dimensiones incluyen: condiciones educativas del hogar, condiciones de la niñez y juventud, salud, trabajo, acceso a servicios públicos domiciliarios y condiciones de la vivienda. Los indicadores de privación utilizan como unidad de análisis el hogar, que se considera multidimensionalmente pobre cuando hay privación en el 33 por ciento de los indicadores. 

El informe ofrece una cifra de incidencia de la pobreza multidimensional para 1102 municipios del país. Es así como vemos que entre los municipios donde la pobreza multidimensional es más alta están Uribia (La Guajira) 92,2 por cieto, Cumaribo (Vichada) 91,4 por ciento y Alto Baudó (Chocó) 90,6 por ciento. Y entre los que este tipo pobreza es más baja están Sabaneta (Antioquia) 4,5 por ciento, Envigado (Antioquia) 4,9 por ciento y Chía (Cundinamarca) 6,7 por ciento.

Una de las bondades del informe presentado por el Dane es la desagregación municipal y por zonas urbanas y rurales (centros poblados y rural disperso) que se puede apreciar en el visor de mapas. Esta herramienta muestra la radiografía de la pobreza multidimensional para zonas urbanas y rurales en Colombia (ver mapa abajo). Los colores más oscuros indican una intensidad de la pobreza multidimensional mayor al 75 por ciento, los menos oscuros indican una intensidad de 50.1 a 75 por ciento y los más claros de menos del 50 por ciento.

Como se puede apreciar, la mayoría de las zonas urbanas tienen intensidades más bajas (mapa de la izquierda), mientras que en las zonas rurales (mapa de la derecha) se presentan incidencias de más del 50 por ciento y 75 por ciento. Esto muestra que la intensidad de la pobreza multidimensional es mucho más alta en el campo que en las ciudades, y es particularmente alta en las regiones de la Orinoquía, Amazónica y Pacífica.

Contrastes en algunos indicadores

Otro de los aspectos útiles del informe del Dane es la desagregación por indicador, que se puede ver a nivel nacional y municipal. Si miramos tres de los indicadores que ofrece el visor de mapas, logro educativo, acceso a una fuente de agua mejorada y trabajo informal, encontramos patrones similares a las cifras globales (ver mapas abajo).

Como se puede observar, gran parte de la población que vive en el área rural tiene bajo logro educativo, es decir que la educación de los adultos del hogar es menor a 9 años. Así mismo, la mayor parte de esta población no tiene acceso a fuentes de agua mejorada. En las zonas rurales esto significa que no existe servicio de acueducto y la fuente de agua es un pozo, río o dependiente de carrotanques o botellones. Así mismo, la mayoría de la población rural trabaja en la informalidad, es decir que en el hogar hay personas económicamente activas que no cotizan a fondos de pensiones.

Estos son los mapas de esos tres indicadores:

Bajo logro educativo (mapa interactivo aquí)

Sin acceso a fuente de agua mejorada (mapa interactivo aquí)

Trabajo Informal (mapa interactivo aquí)

Más allá de los promedios: las ciudades y la pobreza rural “escondida”

Detrás de las cifras globales de pobreza en las principales ciudades del país, ciertamente inferiores que en otras zonas, se esconden porcentajes altos de pobreza rural. Es decir, las cifras globales pueden resultar engañosas cuando se mira en detalle las diferencias entre la pobreza urbana y rural, pues pueden esconder un alto porcentaje de personas viviendo en hogares multidimensionalmente pobres en el área rural.

Aquí un ejemplo de cómo se esconde la pobreza rural más allá de la cifra global por municipio:

Como se puede observar, la pobreza rural en las principales ciudades de Colombia puede ser dos o tres veces mayor que en las zonas urbanas, lo que muestra una gran desigualdad en el desarrollo de estas zonas. Por ejemplo, en Bogotá, donde la incidencia global de la pobreza multidimensional es del 9 por ciento, existe una incidencia de la pobreza rural del 31.5 por ciento.   

El Dane calcula que para 2020 Bogotá tiene una población de un poco más de siete millones y medio de habitantes (7,743,955) de los cuales 99.5 por ciento (7.715,778) viven en la zona urbana y 0.5 por ciento (28,177) en la zona rural. Lo que nos dice el informe del Dane, es que ese 0.5 por cientode la población tiene una incidencia de la pobreza multidimensional tres veces mayor que el 99.5 por ciento de los habitantes de Bogotá. Los indicadores de analfabetismo, bajo logro educativo y trabajo informal son entre dos y tres veces más altos que el promedio de Bogotá.

Poco hablamos de la Bogotá rural. La mayoría de las discusiones se enfocan a los desarrollos de Transmilenio y el metro entre otros proyectos. Pero no podemos olvidarnos de ese 0.5 por ciento de los habitantes quienes experimentan la pobreza con más intensidad.

Si bien es importante poner atención y priorizar estrategias de superación de la pobreza en los municipios más marginalizados, no podemos olvidarnos de las zonas rurales de las principales ciudades, pues es allí donde la pobreza multidimensional tiene mayor incidencia y se observan los mayores niveles de desigualdad en acceso a servicios básicos.

Llamado a la acción

La pobreza rural es uno de los grandes desafíos que, en alianza con el gobierno nacional, deberán enfrentar los gobiernos municipales y departamentales en su periodo de gobierno 2020-2023.

En la elaboración de los planes de desarrollo departamental y municipal, esta herramienta del Dane muestra cómo se puede orientar la política pública local y regional, pues brinda información sobre qué áreas geográficas e indicadores requieren una mayor atención e inversión pública.

Esta información, usada en conjunto con otros insumos valiosos que se han producido como el Censo Agropecuario del 2014 y el informe de la Misión Rural 2015 ofrece una hoja de ruta para diseñar programas de superación de la pobreza que sean integrales y que puedan atacar simultáneamente las múltiples privaciones que experimentan las personas más pobres.

Para “no dejar a nadie atrás”, como proponen los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es crucial atender la pobreza rural en todas sus dimensiones. Esto implica ir más allá de los promedios y atender a las personas, que si bien tienen menor representatividad comparada con quienes viven en las ciudades, experimentan con mayor intensidad la pobreza.     

Para ampliar información: Boletín técnico, nota medólogica, visor de mapasanexos

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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