"EPM es el socio bobo de UNE"

Silla Sur

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Con Tigo-UNE, Millicom se ha ido quedando con buena parte del patrimonio de EPM, mientras que la empresa arrastra, como pata coja, su imagen corporativa.

“Hoy el dueño de UNE no es EPM, el dueño es el que toma las decisiones sobre la empresa (Millicom). Hoy somos el socio bobo de UNE”.

Eso lo dijo en campaña el alcalde electo de Medellín, Daniel Quintero Calle, durante el conversatorio sobre EPM que organizó el sindicato de profesionales de EPM (Sinpro) en septiembre de 2019, y en el que participé como moderador.

El hecho de que los medios influyentes de Colombia no mencionen ni a EPM en relación a Tigo-UNE, pone de presente la incapacidad de la clase dirigente regional que renunció a tener una Telecom, que se constituye hoy en la imprescindible autopista de la cuarta revolución industrial y en la garantía del acceso de la población de menos recursos al Wifi gratis.

La única mención reciente la ha hecho la revista Semana, que la catalogó entre las 25 empresas que más aportan al país.

La revista sitúa el origen de la meteórica carrera cinco años atrás: “cuando las compañías Tigo y UNE (propiedad de EPM) se fusionaron, el sector de las telecomunicaciones en Colombia vivió un verdadero revolcón”. 

Eso es porque después de 2014, la red de Tigo se ha expandido en el 83 por ciento del territorio nacional, y sus inversiones también han sido cuantiosas, por cerca de 4 billones de pesos.

El gerente de Tigo, Marcelo Cataldo, explica que hay dos factores detrás de ese logro: primero, sus trabajadores tienen un 190 por ciento más productividad que el resto del sector; y segundo, “la ONG Transparencia por Colombia la reconoció como la compañía de telecomunicaciones más transparente”.

Lo llamativo es que Millicom, su socia, ahora tiene activos por 1.500 millones de dólares, pero cuando llegó a Colombia para ser socia de OLA, hasta EPM y ETB le tuvieron que prestar porque “por su alto endeudamiento no tenía quién le prestara”, dijo hace seis años Juan Esteban Calle, exgerente de EPM entre 2012 y 2015, antes de que se cerrara la fusión Tigo-UNE.

Ese negocio, que autorizó el Concejo de Medellín en el Acuerdo 17 de 2013, por iniciativa del alcalde y gobernador electo Aníbal Gaviria y del Gerente de EPM Calle Restrepo, establecía  en el artículo 1, numeral G, que “la sociedad conservará la razón social UNE-EPM Telecomunicaciones”. 

Un dato que corroboró EPM, como contó el periódico El Mundo en ese entonces: “La transacción que se realizó entre UNE y Millicom fue una fusión por absorción por medio de la cual la organización local absorbió a la multinacional internacional, compañía que se disolvió sin liquidarse y transfirió en bloque, por sucesión universal, todo su patrimonio a UNE”, dice el artículo.

Entonces, ¿Por qué Tigo como razón social sigue existiendo? Devolvámonos a la historia del romance de Millicom y EPM.

Un negocio cuestionado 

Millicom empezó operaciones en Colombia en 1994 como socio de la empresa de telecomunicaciones Celcaribe, de capital mixto, aportado por algunos  departamentos de la costa y empresas de telecomunicaciones.

En 2003, Millicom vendió la empresa a Comcel, hoy Claro, por 125 millones de dólares, suma igual a la que invertiría tres años después en OLA, de acuerdo con la firma D&B Hoovers. Se desconoce lo que haya pasado con sus socios públicos, en lo que respecta a su participación, consentimiento, etcétera.

Ese mismo año, EPM y ETB pusieron a funcionar una empresa de telefonía celular de propiedad conjunta llamada OLA-Colombia Móvil; y en octubre de 2006 Millicom queda con el control de OLA, con la mitad de la propiedad más una acción.

Así OLA se convirtió en Tigo-Colombia Móvil, y desapareció la razón social de OLA y toda la inversión en posicionar la marca se perdió.

El periódico económico Portafolio conceptuaba entonces que “la compañía europea se ha constituido en "la mejor opción" para la empresa colombiana, necesitada de recursos para enfrentar la fuerte competencia de los operadores internacionales”.

Pero el manejo de Tigo-Colombia Móvil no fue el mejor.

La Contraloría de Bogotá encontró, luego de una auditoría en noviembre de 2011, alto endeudamiento del 85,8 por ciento al finalizar el año 2010, pérdidas por cerca de un billón de pesos y,  por lo tanto, pérdida patrimonial durante sus años de operación.

Sin embargo, la revista Dinero, del Grupo Semana, ignoraba el informe de la Contraloría de Bogotá y decía que “Millicom y EPM han mantenido una relación cercana y exitosa durante los últimos seis años como socios en la compañía Colombia Móvil –Tigo”.

A pesar de estos resultados desastrosos, la fusión fue aprobada por el Concejo de Medellín, a solicitud del Alcalde Aníbal Gaviria, y Millicom se quedó con el control de UNE, después del pago de una prima por 150 millones de dólares. 

Es decir, Millicom tiene la mayoría de acciones con derecho a voto, aunque EPM tiene la mayoría accionaria (50 por ciento más uno). Por lo tanto, Millicom toma las decisiones de la empresa, y EPM es el “socio bobo”. 

Lo que vino después de la fusión no fue bueno.

Primero, vinieron despidos de trabajadores. En 2016, Esteban Iriarte, Presidente de UNE-Tigo informó en el Concejo de Medellín que “durante 2015 hubo 334 personas contratadas, 23 despedidas por justa causa y 170 sin justa causa”.

Esta situación ha sido caracterizada por la Presidente del sindicato Sinpro, Olga Lucia Arango, como la de un “deterioro del clima laboral en la empresa”.

Emtelco, por ejemplo, bajo el control de la “nueva” empresa (Tigo-UNE), ha sido catalogada como una de las diez peores empresas para trabajar en Colombia. La misma compañía reconoce que en “2014 tuvo 29 diligencias laborales administrativas y fue vinculada en 23 acciones de tutela que tenían que ver con los derechos de los trabajadores”.

Por otro lado, Tigo traspasó en octubre de 2015 por sustitución patronal el personal operativo de UNE-EPM a la empresa china Huawei, cerca de 600 trabajadores que temen por sus condiciones de estabilidad laboral.

El Presidente de Tigo, Marcelo Cataldo, sustentó su posición en el Concejo de Medellín a favor de la decisión con el argumento de  la necesidad de hacer “alianzas estratégicas, que las hace toda la industria de telecomunicaciones a nivel mundial y nacional con empresas de servicios gerenciados”. 

En segundo lugar, el Grupo Millicom ha usado a UNE para que contrate con Millicom “servicios de publicidad, instalaciones, infraestructura y asesoría, para desviar a su favor dineros de la empresa, aumentando costos y disminuyendo utilidades para EPM”, escribió Luis Fernando Múnera en noviembre de 2015.

¿Qué pudo pasar con Tigo y qué podría estar pasando ahora con las operaciones internacionales de UNE-Tigo en pagos de licencias, derechos de autor, patentes o derechos de comercialización?

En tercer lugar, empezó a hacer desinversiones. Tigo vendió 2.126 torres de transmisión a ATC Infraco por 182 millones de dólares, en 2011”; y seis años después, en 2017, vendió 1.200 más.

En cuarto lugar, se endeudó para financiar sus inversiones. Cataldo informó al Concejo de Medellín que entre 2010 y 2016 se invirtió en Colombia, por parte de Millicom, 3 mil 100 millones de dólares, siendo la segunda empresa inversora en el país, después de Isagen.

Incluso, Millicom emplea la calificación crediticia de EPM, su socio, para colocar bonos de deuda en el mercado.

Según el gerente Cataldo, “la calificadora de riesgos Standard &Poor’s, confirmó la calificación de capacidad de pago de ‘AAA’ de UNE EPM Telecomunicaciones S.A. y de su filial, Colombia Móvil S.A. ESP. También confirmó la calificación de deuda de largo plazo de ‘AAA’ de los Bonos de Deuda Pública Interna de UNE-EPM Telecomunicaciones S.A. ESP por 300 mil millones de pesos, de los Bonos UNE 2011 por 300 mil millones y de los Bonos Tigo-Une 2016 por 540 mil millones”

Pero, el informe de Cataldo fue cuestionado. La concejal del Centro Democrático María Paulina Aguinaga sostuvo que: “Hoy tenemos una entidad (UNE) que entregamos con aproximadamente 700 mil millones de pesos de deuda y que pasó a tener 2.3 billones de endeudamiento. Eso ya nos dice en qué estamos parados”.

En lugar de dar las utilidades ofrecidas durante estos años, según Aguinaga, UNE lleva pérdidas acumuladas por un valor de 520 mil millones de pesos. 

Además, como contó El Mundo en diciembre de 2017, Millicom estaría apropiándose de elementos importantes del patrimonio de EPM, con la entrega de la operación y el traslado de su personal operativo con sus conocimientos a Huawei, y la venta de 1.200 torres de transmisión a American Tower.

En el debate de los candidatos a la alcaldía sobre EPM, convocado por el sindicato Sinpro, el alcalde Quintero dijo que “si nos quedamos en la posición en la que estamos, en año y medio nos están pidiendo capitalización por lo menos de un billón de pesos con el propósito de reducir nuestra participación en UNE. Eso es exactamente lo que ha venido pasando en Movistar, aquí nos van a hacer lo mismo”, añadió.

Millicom se fue quedando con la cabeza del león y con la creación de valor, mientras EPM arrastra, como pata coja, su imagen corporativa. ¿Qué empresa puede decir que comienza con 125 millones de dólares y que tiene hoy un activo de 1.200 millones; es decir, 8,6 veces más en menos de 13 años como socio de EPM? 

Eso sí es un éxito para Millicom, pero un fracaso para EPM, con las pérdidas de valor y patrimonio en telecomunicaciones.

Ser el “socio bobo” amerita una reflexión seria del alcalde sobre esta fusión, y en consecuencia actuar, como ha prometido.

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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