El refugio entre bananos

El refugio entre bananos

En un barco de banano viaja una pareja de náufragos. No quedaron perdidos en el mar, sino en la tierra de Colombia. Como pudieron, convencieron a unos marineros que les dejaran subir de polizones. Un polizón es un viajero clandestino, que se la juega al subirse a un barco y que el capitán del barco no quiere para nada llevar consigo.

¿Dónde esconderse en una travesía de más de una semana de viaje? 

En las cámaras frigoríficas, el banano se mantiene fresco, pero ellos pasan frío y hambre. Los bananos están verdes, pero alimentan de una forma monótona y gélida. 

Cuando llegan al otro lado del Atlántico, el barco atraca en Bilbao, pero el frigorífico en el que viajan no se queda ahí, viaja para el siguiente destino. 

Agotados y ateridos por el frío, dormitan en medio de una hipotermia que acecha. Entonces, como en un sueño que se alarga, no se dieron cuenta de que el barco zarpó de nuevo hasta que llegaron por segunda vez, en esta ocasión al puerto de Zeebruges, en la región de Flandes, en Bélgica. 

Las historias del banano de Urabá están cruzadas por los grupos paramilitares que cobraban unos céntimos de dólar por caja, para financiar la guerra, y de cargamentos de armas en barcos que después se llevaban banano.

Él y su compañero de viaje salieron agazapados del barco en la noche, y fueron a un hotel a buscar cama y calor, pero estaban en un estado tan lamentable que los encargados del local llamaron a las fuerzas de seguridad. 

La policía hizo su trabajo, y cuando ellos contaron que eran colombianos y que habían llegado a Bélgica escondidos en un barco bananero, los detuvieron ipso facto y los enviaron a la cárcel. 

Para escapar del horror también hay que llevar pasaporte.

En todos los países la cárcel ofrece contactos que, si no eres delincuente, te enseñan el camino. Pero también tiene relaciones significativas. 

El sacerdote de la cárcel habla español, escucha su historia y les cree. Les ayuda y los orienta para hacer la demanda de asilo. Con una organización de nombre Salhaketa, que significa DenHuncia, así, con una hache en medio por los barrotes a los que hacía referencia, como un caligrama de Apollinaire que escribía poemas dando forma con un dibujo a las palabras. 

Publicamos hace años un manual que se llamaba Defenderse en la cárcel, que incluía los recursos jurídicos para hacer valer tus derechos dentro de la prisión, que es un territorio de exclusión dentro de otro más grande que el 80 por ciento de los que están dentro viven también afuera. 

Así, cuando no había abogado de oficio, el detenido podía copiar el recurso a mano y poner su nombre para que las cosas pudiesen ser leídas en un lenguaje aceptable para el juez. 

Las formas en cómo se traducen experiencias vitales a formatos administrativos está llena de despropósitos y de audacias.

En el Petit Chateau, una guarnición militar que se convirtió ahora en un centro de acogida para personas refugiadas, se quedó viviendo unos meses. No pudo traer documentos, ni papeles que probasen su relato. Pero le fue -dentro de lo que podemos decir- bien, porque aunque los formatos son sordos, las cosas hablan solas, si hay quien escuche.

El exilio colombiano sigue prolongándose en este conflicto que no se acaba, y donde los demandantes de asilo encuentran cada vez las puertas más cerradas. Que haya un proceso de paz con las Farc no quiere decir que las víctimas de las continuidades de la violencia y de la falta de respuestas del Estado a la necesidad de seguridad de líderes y territorios no necesiten protección internacional. 

El asesinato de líderes y lideresas tiene su correlato en amenazas, desplazamiento y exilio. Las puertas deberían estar abiertas, porque aceptar a quien huye del horror es una contribución efectiva a pararlo. Esta es parte de la tarea, involucrar la protección internacional de refugiados y refugiadas, como parte del apoyo a la paz.

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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