El valioso aporte de los emprendimientos sociales en Educación a la construcción de la Paz

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En el país se han generado bastantes discusiones, no sabemos si las suficientes, sobre cómo la mayoría de proyectos de vida de muchos jóvenes se frustra cuando quieren ingresar a la universidad. Actualmente si un joven no tiene los suficientes recursos para costearse una universidad privada, o si el puntaje no le da para ingresar a una universidad pública, o si no es suficientemente pilo para acceder a una beca, estos sueños se ven limitados y el futuro está prácticamente truncado.  Esta reflexión cuenta una historia de un emprendimiento social en Educación.


Recientemente son cada vez más las voces que nos invitan a reflexionar sobre el contexto amplio de la paz, una paz sin polarizaciones, una paz sostenible que va más allá de la dejación de las armas de un grupo, una paz  en la cual la sociedad y el Estado en su conjunto hagan frente a los retos en materia de equidad y convivencia;  tenemos mucho que  acordar como país y mucho más por hacer. 

Todos sabemos que la falta de oportunidades y las inequidades son un terreno que se debe abordar si queremos hacer que la paz sea sostenible; también es muy recurrente escuchar que en educación, es precisamente la falta de oportunidades en condiciones de equidad lo que limita el sueño de muchos niños, niñas y jóvenes; esa falta de oportunidades para estudiar y trabajar hace que nuestros jóvenes sean más vulnerables de caer presos en caminos “alternativos”, ser reclutados para la guerra,  sumar las cifras de trabajo informal; el cual, apenas da para subsistir y no alcanza para el semestre de una universidad. 

En el país se han generado bastantes discusiones, no sabemos si las suficientes, sobre cómo la mayoría de proyectos de vida de muchos jóvenes se frustra cuando quieren ingresar a la universidad. Actualmente si un joven no tiene los suficientes recursos para costearse una universidad privada, o si el puntaje no le da para ingresar a una universidad pública, o si no es suficientemente pilo para acceder a una beca, estos sueños se ven limitados y el futuro está prácticamente truncado. 

De todo lo anteriormente mencionado, no hay ninguna verdad revelada, es el relato de una situación  muy bien conocida y estudiada por muchos. Pero hoy, queremos invitarlos  hacer una reflexión no sobre todo aquello  que hace  falta, sino sobre lo que se está haciendo y principalmente, sobre lo que los jóvenes están haciendo en pro de la educación.  Esta reflexión cuenta una historia de Aspirantes, un emprendimiento social en Educación. 

En  junio del 2010, Andrés Manrique un joven de 17 años tenía un sueño: entrar a la universidad. Como es común, Andrés no contaba con los suficientes recursos para pagarse una universidad privada, ni tampoco el puntaje necesario para ingresar a la universidad Nacional. Pero Andrés no se quedó paralizado, indagó sobre cómo hacer realidad su sueño, buscó en Google: “¿Cómo entrar a la Universidad Nacional?” y encontró  el  Blog de la Nacho, gracias a este espacio donde se brinda información sobre cómo ingresar a la universidad; Andrés encontró 6 conocidos en su misma situación y resolvieron ayudarse mutuamente, fueron creando grupos de estudio colaborativo con el fin de  compartir el conocimiento y prepararse para el examen que abría no solo las puertas para entrar a la Universidad Nacional, sino también a sus sueños. 

En ese mes de junio de 2010, estudiando en parques, colegios y bibliotecas, empezaron 6 aspirantes, de los cuales 3 ingresaron a  la universidad;  en el siguiente semestre Andrés y sus ahora amigos, hicieron una convocatoria por Facebook, llegaron 60 aspirantes, de los cuales  20 lograron ingresar; en la siguiente, llegaron 200 aspirantes, ingresaron 95. Después de 5 años se han dictado cerca de 3.000 clases en aulas nómadas, tienen 350 voluntarios profesores, más de 80.000  reproducciones en Youtube de los talleres virtuales,  903 beneficiarios y un total de 450 jóvenes que han logrado ingresar a la Universidad. Esto, literalmente con las uñas, estudian en aulas nómadas; a veces tienen espacios, a veces no; a veces tienen para el bus, a veces no. Lo hacen gratis, con amor, con pasión, no son un grupo de estudio ya son una familia.

Andrés Manrique hoy tiene 23 años, entró a la universidad solo después del cuarto intento,  actualmente estudia psicología y tiene aprobada una doble titulación con ingeniería de sistemas, y cuando se gradúe quiere ser un Investigador docente para  aportar a la construcción de la educación en el país.

Cuando le preguntamos a Andrés sobre lo más valioso de su proyecto nos cuenta con gran entusiasmo: “Aspirantes me ha brindado una maravillosa oportunidad y después de estos 5 años haciendo parte de él, debo agradecer por permitirme conocer personas extraordinarias y establecer lazos de amistad duraderos, por cada instante que ha aportado en mi formación como ser humano, por cada uno de los logros que me ha permitido alcanzar como ser estudiante activo de esta gran Universidad y poder colaborar a los demás, finalmente porque durante todo este tiempo me permitió comprobar que las oportunidades están ahí, sólo hay que buscarlas demostrando que vale la pena soñar.”

Y esto es justamente un emprendimiento social en educación, ir por los sueños,  hacer parte de la solución y llenar ese espacio vacío que deja el Estado o un privado; Andrés y su grupo de colaboradores no fueron en contra del mundo y del sistema, tomaron la rienda de su vida y con las uñas, esfuerzo y disciplina han generado oportunidades en condición de equidad para 450 jóvenes, quienes hoy tienen un futuro distinto al que hubiesen tenido si Aspirantes no existiera.

Si esto no es paz, entonces ¿qué lo es?.  Aspirantes es solo un ejemplo de numerosas iniciativas invisibles pero poderosas que están liderando nuestros jóvenes en todos los ámbitos. Colombia en su conjunto debe mirar más hacia sus jóvenes y lo que hacen. Eso del bono demográfico no es solo una teoría, en Colombia hay mucho potencial en nuestros jóvenes; el llamado a toda la sociedad y al Estado, es para  que  involucren y apoyen a esta generación que no se queda inerte mirando como los problemas sociales la agobian, ellos y ellas van y construyen, hacen  parte de la solución, no esperan apoyos para empezar, simplemente emprenden, lo que al principio era una  idea, genera impacto social y cambia la vida de otros, por lo tanto la contribución a la paz es significativa.

Si quiere conocer más de esta historia y saber cómo apoyarla, ingrese a http://www.aspirantes.org/ o también, puede inspirarse hoy 24 de noviembre con la historia de Andrés Manrique, quien a partir de las 5:30 pm en el Club de Oficiales de la Fuerza Aérea, contará el propósito, los impactos y las proyecciones de Aspirantes en el marco de la Feria de Proyectos Constructores de Paz de la red de liderazgo Origen; red a la cual orgullosamente pertenezco y que junto a  Andrés Gaitán, Anyi Patiño, Catalina Benavides, Juan Navia, Nelly García,  Ross Mary Castro, Silvia Aguirre, Sebastián Velásquez y Vicente Moreno, nos ha impuesto el reto de en 4 semanas dar valor agregado a la iniciativa Aspirantes; reto que hemos asumido con gran entusiasmo pues como líderes, estamos convencidos que la educación es la principal herramienta para generar una paz sostenible.

También puede seguirnos en vivo en la transmisión que se realizará por Periscope ingresando a la cuenta de Twitter de @TodosEducacion.

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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