Los tres temas claves de los precandidatos en la Andi

Los tres temas claves de los precandidatos en la Andi

La reciente asamblea de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) sirvió de escenario para escuchar a 15 de los muchos precandidatos presidenciales: los ministros, los regionales y los senadores, dándonos una muestra de su conocimiento del país, de dónde creen que están los principales problemas, sus estrategias, y quién es cada uno. Ellos, según su experiencia, evidenciaron su talante.

Los ministros mostraron un gran conocimiento del manejo de los temas nacionales; los regionales, del manejo de los temas locales; y los senadores, muy buenos para diagnosticar y argumentar; el ideal es que se combinen estas fortalezas. Pero esto hasta ahora comienza.

Revisando sus propuestas, y a pesar de las diferencias, se identifican tres áreas comunes: empleo, pobreza y regiones.

Todos coincidieron en resaltar la importancia de aumentar el empleo como estrategia de inclusión social y reactivación económica. Resaltaron a las empresas como fuente generadora de empleos y cómo algunos sectores son llamados a liderar la generación de empleo. Sin embargo, hay temas que se deben reforzar: el problema es mayor que el desempleo y las características del tejido empresarial.

El desempleo debe verse en compañía del subempleo. Hoy el nivel de desempleo es del 14,4 %, según informa el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), equivalente a 3,5 millones de personas. Pero no podemos desconocer que 35,7 % de las personas ocupadas, es decir 8,6 millones de personas, se sienten subempleadas. Es decir, sienten que lo que hacen es inferior a lo que podrían hacer. Esta insatisfacción suma a nuestros problemas sociales. Nada más frustrante que estudiar una carrera profesional y no conseguir empleo en lo que uno estudió, por ejemplo.

Por lo tanto, es loable la propuesta de los precandidatos de pensar en generar entre cinco y siete millones de empleos, pero se quedan cortos, pues la necesidad de generación de empleos dignos pasa, tranquilamente, de los 12 millones: 3,5 desempleados y 8,6 insatisfechos.

A lo anterior, debemos sumarle quién generará esos empleos. El tejido empresarial del país está compuesto, en su mayoría, por microempresas (91,4 %), es decir, empresas muy pequeñas que, a riesgo de generalizar, trabajan por el diario y muchas se mueven entre lo formal e informal.

El promedio de empresas por cada mil habitantes es de tan solo 30, pero hay municipios donde a duras penas se llegan a ocho o diez mientras que un estándar internacional, no ideal, es de 50. Si queremos crear empleo debemos crecer en el número de empresas pequeñas, medianas y grandes. Tenemos que dejar de ser un país de microempresarios.

El otro lugar común fue la pobreza. En efecto el país ha visto cómo las grandes conquistas sociales se perdieron en el último año, fruto de la pandemia, evidenciando la vulnerabilidad de nuestro modelo social.

Hoy, con una pobreza monetaria del 42,5 % de la población y una extrema de 15,1 %, tenemos que hacer algo. Pero ese "algo" no puede generalizarse, pues el gran aumento se dio principalmente en las cabeceras municipales, en las grandes ciudades, invitando a pensar en estrategias diferenciadas, a reconsiderar la relación campo-ciudad, e incluso estrategias tan exitosas en la urbanización, como el sistema de ciudades.

Sin embargo, un tema tan complejo como la pobreza no se puede abordar solo desde el componente monetario, como lo hacen los subsidios y transferencias, sino que requiere entender su dinámica multidimensional, para comprender cómo los factores afectan la pobreza. Factores que, dicho sea, varían según la región.

El tercer lugar común fueron las regiones. Todos los candidatos mencionaron, con mayor o menor énfasis, la necesidad de que en el país se piensen las soluciones desde y con las regiones.

Descentralizar el gobierno, trabajar con las regiones, aumentar las transferencias a los gobiernos regionales, entre otras, fueron las ideas propuestas. Todas ciertas. Pero el tema regional no es solo un tema de más o menos autonomía, presencia y recursos, también es un tema de capacidades, de tener condiciones para el desarrollo.

Hay departamentos que crecen mucho más que otros gracias a la preparación de su gente, a la infraestructura que poseen, al capital que logran atraer. Estos tienen universidades, empresas medianas y pequeñas; mientras que otros viven de lo que el Gobierno central les transfiere, mejoran solo en la medida en que el Gobierno central les permite, tienen poca vialidad, pocas empresas, pocos profesionales con exposición.

El tema regional implica profundos diagnósticos regionales, estrategias individualizadas por regiones o departamentos, fórmulas específicas. Ya se han planteado los temas comunes; ahora vienen las estrategias. Esperemos que nos digan cómo lograrán estos cambios.

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