Financiar el transporte público (segunda parte): el Plan Multimodal a 2035

Financiar el transporte público (segunda parte): el Plan Multimodal a 2035

La financiación del transporte público tiene dos componentes: la infraestructura y la operación. En la nota anterior hablamos de la operación. En esta nota me refiero al plan a 2035 que tiene que cumplir varios pasos para que se adopte la decisión definitiva de inversión. Es bueno tener esa lista de proyectos que deben ser estudiados, evaluados (ojalá bien) y estructurados para contratación. El reto financiero de ese plan de inversiones no es menor. Son 40 billones de pesos (cifras preliminares) adicionales a los 32.3 billones que ya están en ejecución para la primera línea metro, el Regiotram de Occidente y las troncales (Av 68, Av Cali, Corredor Verde Séptima, extensiones Caracas Sur y NQS Soacha).

Expansión del Sistema Multimodal

Hemos tenido dificultades en crear un proyecto de ciudad a mediano y largo plazo sobre esto. Intentos como el Plan Maestro de Transporte de Japan International Cooperation Agency (Jica) de 1996, la red expandida de troncales y primera línea del metro de 2000 y el Plan Maestro de Transporte de 2006 son esfuerzos que no lograron consolidación por diversos motivos. Se quedaron en planes que solo se implantaron parcialmente.

La red de TransMilenio aprobada por el Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) en 2000 de 388 kilómetros tiene 114, 29 por ciento de lo planteado. El Plan Maestro de Transporte de 2006 propuso iniciar los componentes férreos y de cables e implantar el Sistema Integrado de Transporte Público (Sitp). Sólo se construyó uno de tres cables, se contrató la primera línea metro que estará en operación en 2028 y se implantó parcialmente el Sitp. Quince años después al Sitp le quedan haciendo falta los patios, contratar algunas zonas y retirar los servicios provisionales que siguen rodando con vehículos viejos y contaminantes, en guerra del centavo con el transporte organizado.

Nos hemos dedicado más a discutir que a hacer (no es algo que diga por primera vez).

Desde 2006 no iniciamos ningún corredor significativo de transporte masivo, demoramos más de ocho años en iniciar el cambio de flota de los buses de TransMilenio y algunos siguen insistiendo en un metro subterráneo que estaba “listo y financiado” aunque no sea cierto: los estudios eran de ingeniería básica avanzada (intermedio entre ingeniería preliminar y diseño), no de diseño definitivo, no se había estructurado la contratación, los costos subieron significativamente por la devaluación del peso al final de 2015, la financiación dependía de una aprobación final del gobierno nacional (que siempre tendrá la potestad de apoyar o no las solicitudes locales) y no se habían obtenido las aprobaciones de endeudamiento ni los créditos de banca multilateral.

Por todas estas discusiones y planes de movilidad no ejecutados resulta muy valioso que logremos una visión de mediano plazo y no estemos cada cuatro años discutiendo nuevas ideas geniales. El plan conceptual aprobado por el Conpes y realizado de manera conjunta por los gobiernos Nacional, de Cundinamarca y de Bogotá es una buena lista de proyectos que se suman a los que ya (por fin) están en marcha: la primera línea de metro de Bogotá (PLMB), el Regiotram de Occidente y las troncales de la Avenida 68, Avenida Cali y Autopista Sur (en Soacha). Si bien está en proceso de diseño, se incluye el Corredor Verde de la Carrera Séptima entre las iniciativas en ejecución (es un proyecto que hace parte del paquete de cofinanciación de la Plmb) y será financiado 100 por ciento con recursos locales.

Como anteriores decisiones del Conpes (ver por ejemplo el Conpes 3667 de julio de 2010) una cosa es el plan (listado de proyectos) y otra bien distinta la decisión definitiva de inversión de las nuevas líneas de metro, trenes regionales, cables, troncales, y ejes de acceso regional. Las condiciones establecidas por el Conpes para que los proyectos se aprueben de forma definitiva incluyen:

  • Entrada en funcionamiento de la Región Metropolitana Bogotá Cundinamarca, entre las cuales se encuentra la radicación de la Ley Orgánica ante el Congreso de la República de conformidad con lo establecido en el Acto Legislativo 2 de 2020, por el cual se modifica el artículo 325 de la Constitución Política.
  • Entrada en funcionamiento de la Autoridad Regional de Transporte para la Región Bogotá-Cundinamarca en el marco de las leyes vigentes.
  • Fortalecimiento institucional que permitan adelantar su ejecución, una vez aprobados los proyectos.
  • Mantener actualizado el Modelo de Transporte de Cuatro Etapas de Bogotá Región e ir mejorando en conjunto la información de los municipios.
  • Articular los procesos de diseño, evaluación y adopción de políticas y medidas de gestión integral de la demanda, de transporte de pasajeros, carga y logística en la Región Bogotá- Cundinamarca Revisar y actualizar los POT y planes de movilidad de la ciudad y los municipios de la región.
  • Adelantar los estudios y documentos necesarios para la presentación de los requisitos técnicos de acuerdo con la Resolución 20203040013685 del Ministerio de Transporte de 2020, iniciando por los proyectos priorizados para el corte 2035. (Son 10 requisitos resultado de estudios de estructuración técnica, legal, financiera, institucional, ambiental y social; de hecho cumplir estos requisitos para la Primera Línea Metro fue lo más difícil de cara al Conpes 3900 del 25 de septiembre de 2017 que la aprobó de forma definitiva).
  • Implementar proyectos enmarcados en el Artículo 97 de la Ley 1955 de 2019 para desarrollar las fuentes alternas de financiación.
  • Revisar, analizar y definir la solución integral que busque la óptima conexión de Bogotá-Región con la red férrea central y nacional de acuerdo con el Plan Maestro Ferroviario y sus líneas de acción y revisar la ubicación óptima para las estaciones de transferencia intermodal.

Es decir, quedan varias tareas a cargo del Distrito, el Departamento de Cundinamarca y los municipios para que la decisión definitiva de inversión de los proyectos de este plan a 2035 se logre, así como fueron necesarios múltiples procesos para que se aprobara la financiación de la Primera Línea del Metro, del Regiotram de Occidente y de las troncales en marcha en Bogotá y Soacha.

La tarea es completar estos requisitos y obtener las aprobaciones definitivas por lo menos para la Segunda Línea del Metro y el Regiotram del Norte en la ventana de oportunidad que se tiene con el actual gobierno nacional: hasta antes del plazo de ley de garantías de las elecciones de 2022 (27 de enero de 2022). Quedan seis meses. Luego estaremos sujetos al vaivén electoral y a la decisión del siguiente gobierno nacional aunque se pueda aprobar algo después de elecciones, 19 de junio y el 6 de agosto de 2022. Por cierto, los cambios políticos nacionales y locales son la principal causa por la cual los planes anteriores cambiaran o no se ejecutaran (ver El avance del metro requiere que los intereses nacionales y distritales estén alineados).

Una recomendación es que los estudios de factibilidad cuenten con buenas evaluaciones de alternativas y no sean solo la “factibilización” de las ideas que ya se tienen. Pero ese sesgo tecnocrático no pega. Si no hay evaluación de alternativas (me sorprendería mucho que las hicieran aunque sea lo correcto) por lo menos que las evaluaciones de costo-beneficio estén bien hechas y no tengan dobles contabilidades ni beneficios que no corresponden a los costos, como pasó con la propuesta de metro subterráneo (ver análisis de Álvaro Pachón, Bogotá y su Metro de la Fantasía, 2015).

Por supuesto que vale la pena soñar, proponer, estudiar y ejecutar. Y por eso es muy bienvenido este Conpes que preselecciona algunos proyectos y traza una hoja de ruta a 2035. El principal ingrediente para lograr este plan es el acuerdo político entre los niveles nacional, distrital y del departamento, algo que fue esquivo en el pasado. Luego está la preparación técnica y la financiación: allí un reto serio porque las condiciones fiscales son muy complejas para todos. Amanecerá el 27 de enero de 2022 (o 6 de agosto de 2022) y veremos; en cualquier caso, un plan es la base del siguiente.

Continuará…

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