Francia Márquez Mina, soy porque somos

Francia Márquez Mina, soy porque somos
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Francia Elena Márquez Mina, madre orgullosa, cabeza de familia, hija de agromineros, nacida en el municipio de Suárez al norte del departamento del Cauca, es reflejo de las rutas de la segregación social y encarna la invisibilización y la muerte sistemática a la que ha sido sometida la población en Colombia, con un ensañamiento particular en mujeres, jóvenes, población negra e indígena y rural.

Esa mujer, que siempre escuchó que la política no es para “personas como ella”, es la primera mujer afrodescendiente de Colombia en llegar a la Vicepresidencia, con 11,2 millones de votos y tras dos siglos de sangre, representa un nuevo capítulo en la historia del país.

Colombia, que se declara como un Estado social de derecho, ha vulnerado y violado los derechos de las comunidades negras que siguen trazando rutas para escapar del yugo colonial que les impide hablar de igualdad, democracia y libertad.

Evidencia de ello es el blanqueamiento de Juan José Nieto Gil (primer presidente negro del país) y del general José Prudencio Padilla (militar de las guerras de independencia); o la negación de la existencia de Casilda Cundumí Dembelé (lideresa afrodescendiente que luchó contra la esclavitud). Estos son solo unos ejemplos de los hombres y mujeres de las comunidades negras e indígenas cuyos aportes a la consolidación de nación han sido invisibilizados. Por ello, la llegada de Francia a la Vicepresidencia tiene un tono especial en la representación de las mayorías históricamente excluidas en Colombia. 

Paula Marcela Moreno Zapata fue la primera mujer negra en gabinete presidencial al asumir el Ministerio de Cultura en 2007; le siguieron Carmen Inés Vásquez Camacho, ministra de Cultura (2018); Mabel Gisela Torres Torres, ministra de Ciencia y Tecnología (2020) y Angélica María Mayolo Obregón, ministra de Cultura (2021). Así, la mayora vicepresidenta llega para seguir construyendo un Gobierno con la cara y el color de nuestra gente.

Francia es activista social, trabajó la minería tradicional, sembró la tierra y fue empleada del servicio doméstico; es abogada; especialista en Escrituras Creativas; Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos (2015) y Premio Goldman Medio Ambiente (2018). Su trayectoria es de lucha contra la deshumanización, por ella, por su familia, su comunidad y por Colombia; y su participación como fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro Urrego fue decisiva para el triunfo en las elecciones de 2022.

Francia Márquez Mina reconoce las trayectorias que la abrazan, las juventudes, las mujeres, los grupos étnicos, las disidencias sexuales, las personas con discapacidad, el campesinado, trayectorias que representan un voto de confianza, un mandato para iniciar el camino que transformará Colombia. Como ella lo llama: “un compromiso de integridad y transparencia. Un mandato por la vida”. 

No será fácil. Mientras el mundo busca recuperarse de la crisis humanitaria generada por el covid, Colombia no solo se ve afectada de manera desproporcionada por la pandemia, sino que también debe hacer frente a una serie de violencias estructurales que golpean día a día a la población y que profundizan la segregación y la fragmentación. De manera particular las elecciones estuvieron marcadas por heridas que ratifican la urgencia del cambio, y ese es el eco que encarnan Francia Márquez Mina y Gustavo Petro Urrego.

Francia Márquez Mina, soy porque somos
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El mapa electoral reafirma que el nuevo Gobierno deberá asumir desafíos importantes para mejorar las condiciones de vida de la población, especialmente de las zonas periféricas del país donde las expresiones de violencia son más intensas, las zonas más afectadas por el conflicto armado, lo que deriva en altas expectativas frente al cumplimiento del Acuerdo de Paz con las Farc y el inicio de diálogos de paz con el ELN.

A esto sumamos demandas alrededor de la distribución de tierras, acoger las recomendaciones de las plataformas de derechos humanos, trabajar por la justicia social y ambiental, y, por supuesto, una de las promesas de campaña más ambiciosas: la creación del Ministerio de la Igualdad que busca hacer frente no solo al racismo estructural, sino también trabajar por la igualdad de género, de clase, por los derechos de la comunidad Lgbtiq+ y contribuir a cerrar brechas sociales.

El enfrentamiento a la pobreza será un hito decisivo y requerirá políticas específicas que respondan al panorama de los últimos cuatro años, periodo durante el cual la pobreza monetaria aumentó considerablemente: en el total nacional, pasó del 34,7 % en 2018 al 39,3 % en 2021. Eso implica que, de cada 100 colombianos, casi 40 están viviendo en condiciones de vida inferiores al mínimo aceptable.

De acuerdo con el Dane entre 2018 y 2021 la pobreza extrema saltó del 3,9 % al 7,9 % en Colombia. La pandemia dejó desprotegidos a los hogares colombianos, aun después de los subsidios del Gobierno, y esta pobreza debe ser enfrentada con enfoques diferenciales, interculturales y de género que reconozcan que la población negra, afrocolombiana, raizal y palenquera vive en un 30,6 % de pobreza multidimensional (11 puntos por encima de la pobreza nacional) y en 81 % de trabajo informal, lo que evidencia la precarización particular de su calidad de vida.

Las estimaciones de la Cepal para la pobreza extrema en América Latina también aumentaron. Según las nuevas proyecciones, la tasa de pobreza extrema en la región subirá de 13,8 % de la población en 2021 a 14,9 % en 2022, es decir, 1,1 puntos porcentuales más que en 2021. Por lo que se hace fundamental fortalecer las relaciones con los gobiernos de la región y, de ser posible, proyectar una salida colectiva a la crisis.

El pueblo llegó a la Casa de Nariño, lo hizo con la alegre rebeldía, con esperanza, con ilusión, con urgencia de cambio y necesidad de escribir una nueva historia, de vivir sabroso. En este proceso es fundamental afinar las expectativas y reconocer que el cambio en Colombia comienza a escribirse, pero no será una tarea de un día para otro. Al contrario, se requerirán gobiernos que den continuidad a políticas y programas orientados al abordaje de las principales problemáticas del país; respeto y garantías para la oposición y la protesta social y, especialmente, la participación activa de la ciudadanía, desde el control social, desde las diversas instancias institucionales y estrategias de organización social que hagan realidad la promesa de un Gobierno con y para la gente.

Inicia el gobierno del "soy porque somos". En palabras de Francia: “Esta nueva página de la historia de Colombia la escribiremos todas y todos. Gustavo Petro y Francia Márquez estaremos liderando la transformación del país, pero como siempre les he dicho, sin ustedes no podremos avanzar”.

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