¿Hacía donde iría Colombia en el escenario internacional 2022-2026? (II)

¿Hacía donde iría Colombia en el escenario internacional 2022-2026? (II)
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El segundo análisis de las propuestas sobre política exterior se basa en las propuestas de los candidatos Sergio Fajardo y su vicepresidente Luis Gilberto Murillo. Teniendo en cuenta la importancia que tiene el accionar de Colombia en el escenario internacional, es fundamental que la ciudadanía conozca a profundidad y de manera clara las estrategias y propósitos de los candidatos en materia internacional.

Mirada internacional de Fajardo y Murillo

Inicialmente, el documento destaca el enfoque hacia la integración regional y la importancia que le otorga al multilateralismo, fundamentados en los pilares de la educación, innovación, ciencia y la tecnología. Se proponen reposicionar al país en la arena internacional, planteándose un ambicioso reto: “Colombia tiene que recuperar su presencia en el mundo y fortalecer la capacidad institucional y el capital humano que atiende las relaciones exteriores para enfrentar las nuevas realidades del siglo XXI”.

Esencialmente, Fajardo y Murillo proponen unos ejes transversales sobre los cuales construirán su accionar para los cuatro años de gobierno.

Por una parte, plantean “promover la integración latinoamericana y contribuir a formar una nueva agenda global de defensa de la democracia, reforma a la política contra las drogas, medidas para enfrentar el cambio climático, justicia social y económica, política migratoria y construcción de paz”.

Primero, asumen como vital la relación con los EE.UU., lo que debe conducir a otorgarle una fuerte dinámica en términos comerciales, inversión y dialogo político. No queda duda de que parten de la premisa que estamos ante un escenario complejo, luego de la intervención en política electoral por parte del exembajador Santos y la bancada del partido de gobierno en las presidenciales norteamericanas. En ese mismo contexto temático, se propondrá apoyarse en Europa para la consolidación de la paz, acompañado de una necesaria profundización de las relaciones con el continente asiático.

Por otro lado, se destaca la importancia que le otorga al tema de género. Parte de la premisa de honrar estrictamente los compromisos internacionales adquiridos por el Estado, lo que debe conducir a desarrollar acciones coordinadas entre todas las instancias responsable de su implementación.

Sumado a que se reconoce que la perspectiva de equidad de género no se reduce a la paridad, ejercerá la defensa y promoción de la igualdad entre hombres y mujeres como bien público universal. Esté en el foco de la política de relacionamiento con el mundo y del liderazgo que se aspira ejercer en los distintos foros y escenarios internacionales que se ocupan de esta agenda

El tercer punto es muy innovador. Propugnará por una modernización del Servicio Exterior. Resalta la importancia de la digitalización progresiva de los consulados para mayor eficiencia en su gestión y trámites. Además su objetivo se enmarcará en una transformación de lugares para el desarrollo de actividades culturales, de formación personal y profesional, deportivas, de encuentro con la comunidad colombiana y latinoamericana. La idea es propiciar procesos de integración con la comunidad y las autoridades locales. Este punto es realmente importante en la era digital que exige cada vez mayor competitividad de las instituciones y adaptabilidad al cambio.

Adicionalmente al factor género, se contempla el componente generacional. Para Fajardo y Murillo, los jóvenes son actores en la política exterior en la medida que cuenten con las herramientas para saber incorporar buenas prácticas mundiales al contexto nacional y proyectar el país al mundo. Para esto, los programas de formación e intercambios serán cruciales. El reto será desarrollar las competencias para la empleabilidad, tales como el bilingüismo, la digitalización, la gestión ambiental, la aptitud matemática práctica y la comprensión de lo internacional, al mismo tiempo que se tratan de procesos de internacionalización e incorporación de mejores prácticas provenientes de otras partes del mundo.

Sin embargo, el texto deja tres interrogantes que valdría la pena profundizar. Primero, los mecanismos para desarrollar la integración regional, especialmente, por las complicaciones históricas que América Latina ha tenido en su proceso de relacionamiento estratégico. Segundo, las estrategias en la era postpandemia; los años que vienen requerirán de un gran esfuerzo para impulsar a Colombia en un escenario que golpeó fuertemente a la sociedad y la economía. Por último, el futuro de la política en la lucha contra las drogas. ¿Continuará con el manejo tradicional?

Esta columna fue escrita en coautoría con María Angélica Salazar y Emily Rodríguez Padilla, miembras del Comité de Relaciones Internacionales Ceri.

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