La estrategia de Ecopetrol tras la compra de ISA

La estrategia de Ecopetrol tras la compra de ISA

En días pasados, Ecopetrol anunció oficialmente el cierre de la transacción con el Ministerio de Hacienda y Crédito de las acciones de Interconexión Eléctrica S.A (ISA). Lo anterior significó la venta del 51,4 por ciento que tenía la nación en ISA, para pasar a ser controlada por la petrolera. Esto ha causado debate y polémica en diversos sectores por los intereses que están en juego.

Para entender este anuncio y negocio, es necesario remontarse a junio del 2020, cuando el Gobierno reveló las cuentas de su plan de financiamiento de 2021 en medio de los estragos generados por la pandemia. De esa manera, en el nuevo plan se incluyeron 12 billones de pesos que debían ser conseguidos a través de la venta de los activos públicos del país. En medio de este contexto, Ecopetrol presentó una oferta para adquirir la participación de ISA.

Así, por esta transacción, el Estado recibió alrededor de 14 billones de pesos que, al cambio de hoy, son 4 mil millones de dólares. Esto representa, de alguna forma, un alivio en medio del panorama del déficit fiscal del país. Sin embargo, y como se mencionó, esta enajenación ha causado polémica en dos aspectos relevantes.

Por un lado, la compañía (ISA) seguirá siendo pública, pero de manera menos directa, pues las acciones pasarán a manos de una empresa (Ecopetrol). Por otro lado, detrás de esta compra están en juego diferentes intereses por parte de la petrolera, especialmente los relacionados con la transición energética.

Bien lo anunció el presidente de la compañía, Felipe Bayón, cuando se presentó la oferta para estas acciones: “esta adquisición significa un hito en la historia de Ecopetrol que nos fortalecería en el sector energético nacional e internacional y nos permitiría acelerar la transición energética en la que estamos comprometidos”. 

No se puede olvidar que, dadas las consecuencias climáticas de la utilización de los combustibles fósiles, las grandes petroleras incursionarán más paulatinamente en la generación de energía eólica, solar o de gas para reducir su huella de carbono.

De tal forma, por la adquisición de ISA, Ecopetrol se volvería más fuerte y con mayor capacidad para crear energía limpia a través de la redes eléctricas.

Asimismo, que el Estado haya adquirido estas acciones de ISA por 14 billones, significa que dejó de invertir esa cantidad en exploración y explotación de hidrocarburos para gastarlo en energía eléctrica; un asunto que nunca había sido de del interés de la compañía, ya que en sus planes financieros no estaba contemplada la inversión en transmisión eléctrica.

Sin duda alguna, esta operación va más allá de resolver la compleja coyuntura económica que estamos afrontando. Con esta transacción, Ecopetrol podría convertirse en un actor clave para la transición energética en América Latina y el pacífico (Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras, Paraguay y Perú). Ahora, se debe avanzar en los temas regulatorios y normativos para que la petrolera incursione en la verdadera transición y así pueda aprovechar la infraestructura existente y progresar en las energías no convencionales.

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