La eutanasia en el país de las maravillas

La eutanasia en el país de las maravillas

El fallo a favor de Martha Sepúlveda de autorizar el procedimiento de eutanasia en persona con enfermedad NO terminal marca un hito muy importante en la historia de nuestro país. Un gran avance de la lucha que han liderado por años varios gremios de la salud, especialmente el de los médicos anestesiólogos, manejo del dolor y cuidados paliativos. 

Durante la entrevista que le realizaron, Martha inspira tranquilidad y alegría al saber que fue aprobado su derecho fundamental a la muerte digna. Lastimosamente, por no estar reglamentado en nuestro país, debido a la doble moral y morronguería politiquera existente, hoy una Institución Prestadora de Salud (IPS) le cancela su procedimiento, a pesar de una sentencia de la Corte Constitucional que la permite.

Es necesario, de una vez por todas, reglamentar la eutanasia en nuestro país por las siguientes razones:

  1. El derecho fundamental a una muerte digna.

  2. Nadie sabe, ni conoce, ni se puede imaginar el dolor o el sufrimiento que otra persona o su familia padecen.
  3. El no estar de acuerdo con la eutanasia, el aborto u otro debate ético en nuestro país, no es apología de alienación dogmática para impedir que otros colombianos si puedan acceder a estos y más cuando son decisiones consensuadas con la familia.

No se pueden aceptar los comentarios como “qué débiles al no aguantar o soportar una enfermedad”. A aquellos que los piensan, los invito a preguntarse si estarían dispuestos ustedes y sus familias a soportar una parálisis, un estado vegetal, un cáncer u otra enfermedad que los deteriore progresivamente, los haga depender de otras personas y empeore su calidad de vida. Si usted y su familia, han respondido, “¡Sí! Nosotros estamos dispuestos a soportarlo”, no hay problema. Entonces respeten la decisión de aquellas personas que ven la muerte como libertad, descanso y dignidad.

El hecho que se regule la eutanasia en nuestro país, NO convierte en asesinos al personal de salud. Sigue vigente el derecho fundamental de objeción de conciencia a las personas naturales que no quieran ser partícipes del procedimiento. Aun así, cuando hemos tenido una mascota, NO QUEREMOS VERLA SUFRIR MÁS por edad o alguna enfermedad de base y se toma la decisión de practicarle la eutanasia, ¿Todos los médicos veterinarios y quienes hemos aprobado este procedimiento en animales somos asesinos?

Todo el personal de salud, a diario, trabajamos para acompañar en el dolor, equilibrar la salud o mantener la vida, yendo en contra de la selección natural o de la providencia divina. Ya que, si no interviniéramos, cada uno de nuestros seres queridos fallecerían mucho antes de lo pensado. Desde el área de urgencias con aquellos que llegan accidentados, con heridas por armas o alguna complicación de una enfermedad, hasta mantener por semanas a pacientes en unidades de cuidado intensivo con pronóstico reservado. Lo realizamos por amor al arte y amor a la humanidad. La eutanasia, un procedimiento profesional, que dignifica la vida y la muerte de los seres humanos, no nos convierte en asesinos.

Finalmente, si en Colombia respetáramos al que es y piensa diferente, como sus libertades individuales sin que afecten al colectivo, dejarían de existir dos opciones de morir: por la violencia o por el sufrimiento extremo. Seguiremos en pie para cambiar esta situación.

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