La negligencia frente al hampa en Barranquilla

La negligencia frente al hampa en Barranquilla

Han sido años con una precaria atención al tema de seguridad que ha venido empeorando con el tiempo. Una visión poco integral sobre el tema que se ha enfocado -como ya es normal en Barranquilla- en una fuerte inversión en infraestructura, anuncios destemplados (como el del entonces alcalde Álex Char de sacar al Ejército), y el recambio continuo de los generales de la Policía en búsqueda de un efectivísimo de corto plazo. Al final nos sigue regresando a la zozobra y el miedo ciudadano. Estos últimos meses en la ciudad han sido tenebrosos.

Las cifras son dicientes y no es un problema únicamente de percepción, como se viene promoviendo por parte de las administraciones. Según la Fundación Ideas para la Paz (FIP), Barranquilla fue la única ciudad de Colombia en donde los homicidios no bajaron en 2020 -a pesar de la pandemia-, y, para el observatorio de seguridad de la Uninorte, en el mismo año aumentaron los homicidios, el terrorismo y la violencia intrafamiliar.

La seguridad es uno de los grandes retos de Barranquilla -después del hambre que azota con fuerza a la ciudad-. Por eso no se colige el esfuerzo público con lo complejo de la problemática que venimos arrastrando desde hace varios años. Gran parte de las dificultades radica en la no asunción del problema, tratándolo como si no existiera. La negligencia ha sido histórica y en este Gobierno es pasmosa.

Tenemos unos fuertes rezagos en inversión en justicia y el sistema penitenciario. El alcalde no fue capaz de sumar esfuerzos con la gobernación para la creación de una nueva cárcel que, aunque no es lo fundamental, es necesaria debido al alto hacinamiento carcelario. La parálisis es total. El Observatorio de la Justicia de Protransparencia se ha cansado de advertir sobre el déficit de investigadores y jueces en la ciudad que puedan consolidar una gestión más ágil en la judicialización del delito.

Finalmente, no hay nada en cuanto a una política social robusta que mitigue las causas de la seguridad y, sobre todo, nada de liderazgo. ¿Cuántas reuniones del área metropolitana para atender la seguridad se han convocado? ¿Cuántos comités de seguridad distritales? ¿Dónde está el responsable de la seguridad en la alcaldía de Barranquilla? ¿Hay alguno?

Lo único que conocemos de asumir responsabilidades y respuestas es un reciente comunicado de prensa del alcalde en donde tímidamente, hace alusión al tema pero que no responde a las necesidades ciudadanas. Más que cartas públicas pidiendo solidaridad, necesitamos respuestas concretas en el corto, mediano y largo plazo.

Se requiere una hoja de ruta sobre seguridad en la ciudad liderada desde la Alcaldía, no dejarle esa responsabilidad únicamente a la Fuerza Pública. ¿Debemos pensar en la ciudad en una secretaría de Seguridad? Pero también soluciones concretas, un plan metropolitano de seguridad concertado junto a una mayor inversión en justicia y una robusta política social.

La poca prioridad del Gobierno distrital a la seguridad y favoreciendo únicamente la infraestructura no puede ser la respuesta a los complejos días de seguridad que vivimos. Mientras miramos para otro lado y cambiamos generales de la Policía, la ciudad no encuentra sosiego frente al hampa y el crimen. La inseguridad continua imparable.

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