La Rolita, las bicis compartidas y los días históricos

La Rolita, las bicis compartidas y los días históricos
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Bogotá tiene días chéveres. Hoy fue uno de esos. Más que histórico, que es una palabra muy fuerte, pero que pasa una vez por semana en Bogotá (ver esta búsqueda en Twitter), hoy fue un día muy bonito con dos inicios: el de la operadora de transporte público de la ciudad “La Rolita” y de la operación del sistema de bicicletas compartidas de Tembici.

Para las personas que estuvieron asociadas a estos procesos es un día totalmente feliz. Poner en marcha cosas en Bogotá no es fácil. En los dos casos son sueños y trabajo de muchas personas durante varios años, con esfuerzos y frustraciones en el camino, pero con la alegría del trabajo culminado y bien hecho. Para los críticos, que sobran, son temas de impacto moderado, que debieron hacerse distinto, que no cubren toda la ciudad, o que implican graves riesgos.

Creo que a muchos les gusta debatir, discutir, tener la razón, así no cambien nada en el mundo. Hoy el mundo cambió un poquito y ojalá ese cambio sea una evolución (no todo cambio lo es).

Me da mucha satisfacción ver las dos iniciativas operando. Me gusta mucho el despliegue que hace la administración: muestra mucho cariño y cuidado. Muestra optimismo y ganas de transformar el estado de las cosas. Muestra gestión, pero ante todo, resultados.

Me trae mucha nostalgia del inicio de TransMilenio hace 22 años, donde también hubo alegría, confianza y satisfacción por el logro. Ahora viene la gestión del día a día, el cuidado y mejoramiento continuo, la expansión y la innovación permanentes. Algo que Bogotá se había olvidado de hacer, por andar discutiendo alternativas, cambiando lo poco que se avanzaba y por falta de aprecio por lo que tiene (véase Una agenda de movilidad sostenible para Bogotá ¿Volver al pasado?).

La Rolita, escoba nueva barre bien

Hoy hubo lanzamiento con ministro y todo el equipo a bordo. El video pegajoso es genial. Proyecta cariño y cuidado. Algo que busca La Rolita, y que necesita todo el sistema de transporte público de la ciudad. 

 

Un orgullo bogotano es contar con la flota de buses eléctricos de baterías más grande del mundo (fuera de ciudades chinas); una bonita competencia con Santiago de Chile, que nos va a volver a pasar al final de este año con la incorporación de 900 unidades ya contratadas. Pero chévere estar en el mapa de la electromovilidad con 1.485 e-buses (por ahora todos chinos, 99% de BYD y el 1% restante de Yutong).

Entre los anuncios que hizo el ministro Guillermo Reyes durante el lanzamiento de La Rolita está su intención de fortalecer la electromovilidad e incluirla en el Plan de Desarrollo del Gobierno de Gustavo Petro. Es una buena idea apoyar a las ciudades en la transición a flotas de buses eléctricos: mejor servicio (menos ruido y vibración), cero emisiones de tubo de escape de contaminantes locales y de gases de efecto de invernadero y, si hay apoyo nacional a la adquisición de flota, menos tarifa técnica y menos hueco financiero en las ciudades con Sitm, Setp, Sitp (la sopa de letras de los sistemas de transporte urbano en Colombia). Puede ser más efectivo ese apoyo que grandes proyectos de metro y trenes de cercanías, que también son buenos pero llegan a un número limitado de personas y requieren recursos inmensos.

La novedad de La Rolita es ser un operador público en Bogotá. Paula Doria hizo una historia contando las ventajas y retos de la nueva empresa. Vale la pena destacar que en la Alcaldía de Gustavo Petro se presentó al Concejo de Bogotá la iniciativa de crear la empresa pública de buses (y acabar TransMilenio).

La idea parte de la concepción del Estado empresario que no persigue lucro y ha sido recogida por sectores de izquierda en nuestro Concejo. Por ejemplo, María Fernanda Rojas siente con razón el logro como propio, indicando que la operadora pública “permitirá conocer a fondo la operación para ajustar costos y no temer por licitaciones desiertas”.

Me parece genial que tengamos un operador público. Como nueva entidad distrital va a funcionar muy bien: tiene todo el apoyo y respaldo de la Alcaldía, la Secretaría de Movilidad y de Transmilenio S.A. (gestor del sistema, juez y parte). Tiene buses nuevos eléctricos, conducidos por mujeres principalmente, que tendrán muy buen recibo en la comunidad de Perdomo y la conexión a otras zonas de la ciudad. Para que se mantenga funcionando bien, especialmente después de cambios de administración, será importante que se proteja de la burocratización natural de las entidades públicas, que mantenga buenos estándares de mantenimiento y operacionales, y que genere la información sobre costos que reclaman los promotores de la operación pública.

En Colombia las experiencias con operación pública de buses no son las mejores desde el punto de vista de costos. El Metro de Medellín, que opera los buses de Metroplús-Alcaldía de Medellín, y Transcaribe, operador público en Cartagena, tienen costos mayores por kilómetro que los operadores privados de Bogotá, contratados luego de licitaciones públicas. La experiencia de la Empresa Distrital de Transporte Urbano, liquidada al inicio de los años noventa en Bogotá, no se puede repetir: buses y trolebuses sin mantenimiento oportuno y 13 conductores por cada bus, cuando lo recomendado es 2,3.

Al final, lo importante no es si es público o privado, es que opere bien, tenga buen aseo y mantenimiento, y preste los servicios a costo razonable para la ciudad.

La alcaldesa anunció que La Rolita se extenderá, en primer término, a la operación del Cable de Ciudad Bolívar, que es el modo de transporte mejor calificado en Bogotá, y cuya concesión vence en 2024. Espero retomar esta nota en unos años y reportar que La Rolita es una empresa querida y eficiente gracias al cuidado de sus usuarios, administradores y futuros alcaldes y alcaldesas.

Las bicicletas compartidas y maravillosas

Para complementar el día chévere, hoy Tembici, el operador de las bicicletas compartidas de Bogotá, puso en marcha las primeras estaciones. Es un gran logro, también resultado de un proceso largo de propuestas, fracasos y aprendizajes. Este hilo de David Serna lo cuenta bien: 14 años de ires y venires, y trabajo de muchas personas.

Este modo complementará el transporte en el centro expandido (un sector amplio de Chapinero, Teusaquillo, Barrios Unidos y Usaquén). Los retos de implantarlo fueron grandes, como lo cuenta Ana Puentes en esta nota de 2021, antes de la licitación

Ahora el reto es el cuidado, que no sea vandalizado, que no se roben las bicicletas, que tengamos seguridad en el uso, que funcione bien el aplicativo, que se balanceen las estaciones (no encontremos estaciones sin bicicletas y otras estaciones llenas donde no podamos dejarlas). Y que se expanda a otras zonas de la ciudad con tarifas razonables e incluso integradas al Sitp-TransMilenio.

La presentación del sistema también muestra cariño y cuidado. Ahora nos toca también a los usuarios. 

Nostalgia de 22 años de inicio de TransMilenio

El día chévere de hoy me trajo la nostalgia del comienzo de TransMilenio hace casi 22 años. También se inició con todo el optimismo, expectativa positiva, esperanza por la ciudad, con la idea de permanencia y éxito en el tiempo.  

Pero las cosas cambiaron; el cariño de administradores y usuarios se fue perdiendo, la calidad del servicio se deterioró, los buses no se reemplazaron a tiempo, las estaciones y carriles no tuvieron mantenimiento oportuno, durante 15 años no se iniciaron expansiones. Ya el sistema lleva cuatro años como “mayor de edad”, pero tuvo un grave descuido en su adolescencia y parece difícil que recupere el cariño de los bogotanos. Confío que la euforia del día de hoy, que también vivimos hace años como reportó Alfredo Molano Bravo, no sea una memoria lejana. Por ahora, va un profundo agradecimiento a todos los que hicieron posible el día chévere de hoy. 

Nota: por solicitud de María Villate Gaitán (Gerente de Gobierno de Tembici Colombia), se aclara que las bicicletas de Tembici son compartidas (no públicas), gracias por el mensaje. 

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