La tragicomedia del dólar, la ministra Vélez y el realismo mágico

La tragicomedia del dólar, la ministra Vélez y el realismo mágico
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Esta tragicomedia empieza desde todo lo que era imposible excepto en los sueños, cuando alguien mesiánico, íntegro, desinteresado, que no fuera de las élites y que toda su vida hubiera luchado contra la injusticia fuera presidente. Solo ese día, este país del realismo mágico sabría que lo que se había intentado ahora sí podría lograrse porque los malvados poderosos no lo podrían evitar.

El sueño grande y colectivo lo conforma, entre otras, la posibilidad de lograr una transición que le permita al país tener una matriz energética más sostenible y, a su vez, alcanzar una menor dependencia del petróleo y de la minería. En el sueño, solo de esta forma habría justicia en el campo, y nunca jamás el país tendría que verse sometido a los malos, a los que crean las pesadillas, es decir, a los poderosos empresarios, a las mineras y a las petroleras.

La realidad, en Colombia a partir del 7 de agosto de este año, cuando Gustavo Petro se posesionó como presidente, es que finalmente el mesías llegó y esa llegada da paso a la tragedia. Planteo que empieza la tragedia porque la realidad es cruel, cruda y visible; la realidad hace que lo infinito pase al tablero y mire a los ojos a los soñadores y les haga saber que, entre lo que se prometió y el ahora hay tiempo, mucho trabajo y mucha paciencia.

La tragedia continúa entonces con Irene Vélez que, a pesar de tener una hoja de vida perfecta para ser ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, fue delegada como ministra de Minas y Energía, una cartera que es estratégica para Colombia porque el país depende económicamente de los recursos que esta genera: solo el sector de hidrocarburos aporta cerca del 15% de los ingresos de la nación.

La comedia de la historia comienza cuando Vélez, al ser una académica, ha buscado hacer pedagogía frente a la transición energética y por eso ha tenido unas salidas verdaderamente desafortunadas, que han sido amplificadas en medios de comunicación masiva y se convirtieron en el centro de una avalancha de memes que se viralizaron en las redes sociales.

Todo lo anterior ha hecho entonces que el realismo mágico colombiano esté descendiendo con toda su fuerza sobre la ministra, haciéndola la única responsable del precio actual del dólar. Y la verdad es que sus declaraciones sí han afectado los mercados, pero no son la causa principal del aumento de la divisa. Esas plataformas que replican incesantemente las metidas de pata de la ministra no dan cuenta de que estamos en una crisis inflacionaria global que es atizada por la guerra en Ucrania y generando que los mercados busquen una moneda como un referente cierto del valor en la que se puedan refugiar. Adicionalmente, no mencionan que Ivan Duque recibió el dólar a 2900 y lo entregó a 4300.

Colombia tiene entonces a una primípara en una cartera clave, con muy poco conocimiento en la materia, liderando una transición de modelo económico del país y eso no está saliendo bien. Todo esto hace que la ministra se vuelva un eslabón débil dentro de la estructura del Gobierno actual. Muestra de esto es la reciente moción de censura que cursa en su contra desde la oposición y los independientes en el Congreso.

No la tiene fácil la ministra porque deberá invertir una parte importante de su tiempo en defenderse de unos poderes hegemónicos que ven en ella una posibilidad real de restarle gobernabilidad al primer Gobierno progresista de Colombia. Por lo tanto, a pesar de que la moción no vaya a pasar, los ataques y los reflectores seguirán estando en ella.

Si la ministra quiere ser exitosa, necesita repartir las cargas de la tarea titánica a la que se enfrenta. Así las cosas, es fundamental que el componente pedagógico de la transición lo tercerice y busque que la conversación la muevan otros actores como la academia o institutos de investigación y ella invierta su tiempo actual en darle tranquilidad a los mercados. Adicional a lo anterior, la ministra debe buscar aliados, ojalá dentro de su sector, de manera que su desgaste de imagen sea mucho menor.

El caso de la ministra Velez muestra que la inteligencia política es central para llevar una cartera tan importante como la de minas y si la ministra no aprende rápido y se deja asesorar de personas con más experiencia política de ella, sus esfuerzos por lograr la transición energética serán tan eficientes como los experimentos de alquimia de Melquiades en la casa de los Buendía.

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