Lecturas de la victoria de la izquierda

Lecturas de la victoria de la izquierda
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El triunfo de Gustavo Petro en las elecciones presidenciales admite varias lecturas y evaluaciones a partir de diferentes registros y miradas. Veamos dos lecturas: su significado y sus características.

Primero, esa victoria de la izquierda tiene, entre otros, los siguientes significados:

1. Es la primera vez que un candidato de izquierda pura es elegido presidente de Colombia, marcando una ruptura en 200 años de existencia como república independiente.

2. Es la demostración de la solidez de la democracia colombiana, pues las reglas de juego electorales funcionaron y la derecha permitió la alternancia y entregó el poder sin objeción alguna.

3. Es la relegitimación de las instituciones, del régimen y del establecimiento, que por 50 años fueron inútil y violentamente atacados por la guerrilla. La izquierda ya no se alza contra el sistema sino que se incrusta en él, se acomoda y, por esa vía, lo consolida. El Estado, la democracia, la Constitución y las Fuerzas Militares salen fortalecidos.

4. Es la comprobación de que no era necesaria la toma armada del Palacio de Justicia por parte de la guerrilla, toma que expuso y dejó numerosas víctimas, ya que el poder se podía conseguir por las urnas y de manera pacífica.

5. Es la constatación de que era falsa la narrativa de que los presidentes de Colombia los elegía el imperialismo norteamericano; todo eso era pura fantasía colonialista.

6. Es el triunfo de la periferia sobre el centro, desde el punto de vista del mapa electoral, salvo el caso de Bogotá, que también votó a la izquierda.

7. Es un resultado de varios procesos que venían madurando, como el desgaste de la derecha, el malestar social, la crisis de los partidos y el proceso de descentralización.

8. Es la oportunidad para que la izquierda demuestre qué tanto está preparada para gobernar a nivel país. Hasta ahora lo había hecho solo a nivel de entidades territoriales.

Segundo, el triunfo de Gustavo Petro tiene, entre otras, estas características:

1. La presidencia de Petro es una presidencia política, ideológica, de debate, de polémica. Se gobierna a través de anuncios y declaraciones, que casi siempre critican algo. Y esa exposición mediática hace que haya más presidente que gobierno.

2. La izquierda vino, más que a gobernar, a mantenerse en el poder. El Gobierno sigue en campaña. Para ello está trabajando con las bases y las comunidades, haciendo presencia en escenarios públicos y permeando la sociedad en forma silenciosa, sobre todo a nivel regional, para ganar espacio político y electoral.

3. Se confirma que es más fácil hacer oposición que gobernar, más fácil criticar que hacer, más fácil denunciar que cumplir metas. Es por eso que el Gobierno ve en el Estado de derecho al “enemigo interno”, que no le deja hacer locuras. En los primeros 100 días de gobierno hay importantes avances legislativos y de paz, que era algo que la izquierda ya hacía cuando era oposición; pero en otros sectores donde se requiere gestión se advierte impericia, descoordinación y confusión.

4. Los dirigentes de derecha no siempre se quieren, pero se suelen unir porque tienen principios e intereses similares, mientras que los dirigentes de izquierda no siempre se quieren (en esto coinciden con la derecha), pero se diferencian en que no se unen lo suficiente porque solo tienen promesas similares. El bolsillo une; los sueños, no.

5. Al cambiar de roles, la incoherencia se apoderó de todas las orillas ideológicas: la derecha antes decía que “si al presidente le va bien, al país le va bien”; ahora no dice lo mismo e incluso algunos abogan para que al presidente le vaya mal. Y la izquierda antes decía que los gobiernos eran oligarcas y títeres del imperialismo; ahora no dice lo mismo.

6. Se ha reiterado la forma tradicional de lograr consensos en el Congreso, en especial a partir de sus dos peores prácticas: Petro logró una mayoría parlamentario al juntarse con mucho personaje de sospechosa ortografía y al recurrir a mermelada, puestos y contratos. Es una nueva incoherencia, pues eso siempre lo criticó la izquierda.

7. La economía tiene un horizonte difícil, por fenómenos internos y externos. De un lado, el Gobierno ha enviado señales contraproducentes al mercado, fruto de la mala comunicación, la ingenuidad y la improvisación; de otro lado, el Gobierno hereda poco espacio económico, fruto de la deuda, el déficit fiscal, la inflación, la tasa de crédito, el desempleo y la informalidad. Y a ello habría que añadirle la devaluación del peso y las invasiones que afectan el derecho a la propiedad privada. El 2023 podría ser un año muy difícil para la economía. 

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