Lista de chequeo: recomendaciones para el nuevo gerente de TransMilenio

Lista de chequeo: recomendaciones para el nuevo gerente de TransMilenio
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Gestionar el sistema de trasporte público de la ciudad no es nada fácil. El tercer gerente en la administración de Claudia López, Orlando Santiago Cely, tiene en sus manos el día a día de la movilidad de millones de personas. 

Gestionar el sistema de trasporte público de la ciudad no es nada fácil. El tercer gerente en la administración de Claudia López, Orlando Santiago Cely, tiene en sus manos el día a día de la movilidad de millones de personas. Diariamente el servicio troncal mueve cerca de 2 millones de pasajeros en 2.365 buses troncales (762 articulados, 1,330 biarticulados, 273 duales y 941 alimentadores) y 1.850.000 pasajeros día en los servicios zonales con 7.594 buses.

Con el cambio de flota troncal de 2019-2020 se aumentó el número de puestos en 40%. Sin embargo, en 2022 la demanda sigue 20% por debajo del nivel alcanzado en 2019 (antes de la pandemia). En el zonal, la expansión ha sido más alta, incluyendo la flota de e-buses de baterías más grande de cualquier ciudad fuera de China (1,485 e-buses). También se eliminó el SITP Provisional; por eso la demanda supera a la de 2019 en 32%.

La calificación de calidad de servicio subió un poco respecto al año pasado, pero tiene un amplio campo de mejora. La calificación de satisfacción general que realiza directamente Transmilenio S.A subió de 69,2% en diciembre de 2021 a 71,5% en junio/julo de 2022 en los servicios troncales (la diferencia no es significativa). Las peores calificaciones están en seguridad 42,8% (baja de 48,1%) y buses alimentadores 65,9% (sube de 58,1%), y la mejor en conductor 88,8% (sube de 86,9%). En el zonal la satisfacción general subió de 63,0% a 65,9%, la peor calificación fue la de seguridad 54,1% (aumento de 47,5%) y la mejor, el estado del bus 81,2% (leve descenso de 82,0%)

Vuelvo a actualizar una lista publicada en el pasado, con recomendaciones para mejorar, expandir, innovar, integrar y complementar nuestro sistema de transporte público. Si bien la lista es larga y todo suma a la mejora, los temas de mayor urgencia son seguridad, servicio y control de colados.

Las recomendaciones

1. Mejora del despacho y del control operacional para mantener frecuencia. Tal vez las quejas más frecuentes están en la demora e incertidumbre de la llegada de los buses a las paradas. Vemos como pasan varios buses de otros servicios e incluso buses con el letrero “Retomando Servicio” pero nuestro bus no llega rápido (a veces los tableros marcan ++ que significa una espera mayor a 10 minutos). Cuando llega, el bus está repleto, y está seguido por dos o tres buses del mismo servicio, formando un pelotón. Se puede mejorar mucho la confiabilidad del tiempo de espera con las herramientas del centro de control, computarizando mucho el despacho (muchas veces en manos de personas en los portales que despachan erráticamente los buses) y dando instrucciones automáticas a los conductores cuando hay pequeñas desviaciones. Desde 2015 se hicieron ensayos en este sentido con apoyo de la Universidad de los Andes y de la Universidad Católica de Chile. Creo que es un tema urgente para retomar e implementar.

2. Control de intersecciones para evitar bloqueo por el tráfico y agilizar el flujo troncal. Muchas intersecciones son bloqueadas por conductores que siguen en semáforo en verde a pesar de que no hay espacio en la intersección. Hay personal de apoyo para evitar bloqueo, pero se requiere un refuerzo adicional con tecnología. Usar cámaras para identificar sitios bloqueados e incluso para expedir comparendos puede ser útil. Es un problema natural de un sistema en superficie, que requiere atención permanente para mantener el flujo con apoyo de la policía y de los guardas civiles de tránsito. Es inaudito que la Policía a veces desautorice el semáforo en verde de los corredores troncales para dar prioridad en la intersección a vehículos particulares que llevan muchos menos personas, aunque hagan una cola larga.

3. Atención rápida de incidentes para evitar rupturas importantes de servicio. Fuera de los eventos de protesta, que se repiten y acrecientan en época electoral (si ya estamos en año de elecciones), también hay choques, invasiones de carril por particulares (carros, motos, bicicletas), y varadas de buses. Los procedimientos de actuación que pueden ser reforzados. Las protestas son especialmente difíciles, porque si bien son un derecho ciudadano, afectan a miles de usuarios (trabajadores, estudiantes) que tienen que esperar largo tiempo o caminar kilómetros para llegar a su destino. Tal vez el lenguaje apropiado sea de solidaridad con quienes se ven afectados por los viajes y no tanto sobre el daño a bienes públicos, estaciones y buses.

4. Organización de la circulación y espera de personas al interior de las estaciones. Algunas paradas tienen muchos servicios y se genera fricción entre los que esperan y los que quieren entrar. Se puede reforzar la acción de guías para mejorar en este aspecto.

5. Control de colados. El nivel de colados supera 30% en servicio troncal, doblando la cifra de la última medición en 2019. Los colados son una muestra de fracaso como sociedad, que acepta el abuso e incluso lo justifica. Además de las nuevas puertas en proceso de instalación, el tema requiere un refuerzo gigante de seguridad, personal que ayude a controlar en torniquetes. Eso es un costo adicional, pero merece ser invertido, no simplemente para recuperar pérdidas financieras, sino para generar un cambio cultural de lo bueno y lo malo. Es inaceptable que aceptemos el robo. Es un tema que va mucho más allá de TransMilenio y debería involucrar a Gobierno, Cultura y a la Policía Metropolitana. Incluso cambios legales para poder generar desincentivos fuertes a colarse: más que multas, tiempo retenido para audiencia y resolución con inspectores de policía.

6. Control de ventas ambulantes y de mendigos, aumento de la seguridad. Estos aspectos son los que presentan mayores deterioros tanto en buses troncales como en buses zonales. Incluso hay casos graves de violencia contra la mujer, atracos, presencia de pedigüeños y ventas informales. El control es difícil y requiere mucho más compromiso de Transmilenio S.A., la Policía Metropolitna y apoyo de otras entidades del distrito como la Secretaría de Seguridad y la Secretaría de Cultura. Hay también necesidad de apoyo de la Fiscalía para que los procesos contra detenidos estén bien soportados y los jueces de garantías no se vean en el dilema de dejar libres delincuentes, de acuerdo con las garantías que existen al debido proceso.

7. Recuperación de acciones de cultura ciudadana. En el inicio del sistema en 2000 este tema fue prioritario y permitió una muy buena recepción por los usuarios (las calificación de satisfacción superaban 90% en 2001). Ahora el sistema es mucho más complejo y es más dificil impactar a los usuarios. Esto no implica que no deba ampliarse; hay acciones, son claramente insuficientes. Parte del tema parte de una mejor calidad de servicio, pero no es lo único.

8. Rápida atención a quejas y denuncias de usuarios, esencialmente en el caso de abuso a mujeres. El incidente reciente de violación a una menor de edad hizo evidente la falta de protocolos y rutas de atención. Seguramente hay nuevas acciones en este sentido, pero es fundamental mejorar en evitar eventos, y en caso de que sucedan, atenderlos oportunamente y judicializar a los delincuentes.

9. Aumento de la oferta de espacios de estacionamiento de bicicletas, e integración con bicicletas compartidas. El sistema troncal tiene 6,059 cupos disponibles en 21 cicloparqueaderos. Esto ha venido aumentando y eso es valioso, sin embargo, sigue siendo una pequeña fracción del total de usuarios. Muchos cicloparqueaderos mantienen muy alta ocupación, lo que demuestra la necesidad de expansión. Se requieren más oportunidades para que las personas lleguen y salgan en bicicleta del sistema, ampliando el radio de acción y facilitando viajes largos. Ahora también hay Tembici, bicicletas compartidas, que si bien no están integradas tarifariamente, permiten completar viajes en su zona de influencia. Se requiere monitorear el uso conjunto y, si es le caso, también ampliar las estaciones cercanas a las troncales y rutas zonales urbanas.

10. Cuidar la flota nueva y expandir en los nuevos corredores en construcción. El reemplazo de flota troncal era una tarea pendiente desde 2011; con el cambio no solo se amplió la capacidad en 40%, también se redujeron notablemente las emisiones contaminantes con los buses de bajas emisiones troncales GNV Euro 6 y Diesel Euro 5 con filtro de partículas. Las nuevas adquisiciones serán de e-buses (a menos que las licitaciones salgan desiertas), para los nuevos corredores en construcción de Av 68, Av. Cali,y Caracas Sur, y en proceso: Corredor Verde de la Carrera Séptima y Acceso Calle 13. Tenemos en 2022 la mejor oferta de transporte público que ha tenido la ciudad en su historia; las mejoras operativas y de seguridad mencionadas conducen a su aprovechamiento.

11. Control de carriles prioritarios para mejorar la operación de SITP Zonal (y de servicios duales). Esta dificil gestión se perdió: los carriles designados son invadidos por todo tipo de vehículos e incluso carros y camiones estacionados. La calidad de servicio zonal depende en parte de este control. Se puede explorar el uso de cámaras a bordo de buses para hacer el control (entiendo eso requiere un cambio legal, pero es necesario).

12. Reorganización de rutas. Se han realizado cambios operacionales graduales a servicios troncales y zonales, pero parece necesario retomar algunos estudios que se realizaron en el pasado para reestructurar los servicios y mejorar la calidad de servicio y eficiencia. A pesar que ya teníamos los buses nuevos troncales y zonales, la excusa en 2021era cambio en el patrón de viajes después de la pandemia. Transmilenio debería seguir haciendo ajustes “en casa”, que reduzcan la multiplicidad de expresos en ciertas paradas y tenga rutas de ciclo más corto. Los índices IPK (pasajero kilómetro) de 4.24 e IPB (pasajeros bus día) de 949, son muy bajos con respecto al estándar inicial en los servicios troncales (5.5 y 1,500, respectivamente)

13. Aumento de la capacidad y atención al mantenimiento de calzadas y estaciones de corredores existentes. Las estaciones están en proceso de ajuste para la nueva flota biarticulada; también parecen necesarias algunas intervenciones en giros críticos como la Calle 13 con Caracas, la NQS con 28 y la Calle 80 acceso al portal de la 80.

14. Construcción de nuevas troncales y expansión de troncales existentes. Bogotá necesita metro, varias líneas, y más y mejor TransMilenio. Es positivo que ya hay (por fin, después de 10 años sin expansiones) corredores en construcción y en preparación que mejoraran la vida de millones de usuarios. Además avanza la construcción del Metro, Líneas 1 y 2, Regiotram de Occidente, y está en preparación el Regiotram del Norte, así como 6 cables en zonas de montaña. Es conveniente que se exploren también nuevos corredores verdes, de acuerdo con lo estipulado en el POT (Decreto 555 de 2021).

15. Generación de fuentes alternativas de pago, para reducir presión sobre tarifa al usuario. Si bien el Concejo autorizó parqueo en vía y cobro por circulación, y el Congreso la destinación de multas de tráfico al Fondo de Estabilización de Tarifas, la necesidad de transferencias supera el billón de pesos al año. El Gobierno Nacional contribuyó durante pandemia con la mitad del déficit y en el presupuesto de 2023 incluyó una partida para apoyar las grandes ciudades. Una salida es sacar de la tarifa técnica los buses y otras arandelas, y financiar directamente su compra. Volver participe a la Nación de las eventuales ineficiencias de las ciudades no parece tan buena idea; apoyar la compra de e-buses, que reducen emisiones, mejoran la calidad de servicio (menos ruido, más confort), y abaratan la tarifa técnica sería un gran apoyo a Bogotá y todas las ciudades del país con SITM y SETP. Otra idea de nuevos recursos nacionales es incremento a la sobretasa a los combustibles (gasolina), consistente con el discurso de transición energética, y cambiar el impuesto de vehículos asociado al precio a un impuesto asociado al tamaño y contaminación.

De otro lado la administración ha puesto a consideración del Concejo temas como el cobro de estacionamiento fuera de vía y cobro por congestión, que han sido rechazados porque afectan población de menores ingresos con carro (aunque la mayoría de las personas en estratos bajos viajen en transporte público). Ojalá el próximo gobierno distrital retome estas ideas y no tengamos que ir por una participación del predial e industria y comercio año tras año al Concejo, en debates cada vez más farragosos.

Algunos concejales, como Manuel José Sarmiento, insisten en que la clave está en la renegociación de los contratos, porque las utilidades de los operadores son, en su opinión, exageradas. Este tema merece revisión, aunque sea una vía muy compleja y desgastante.

16. Fortalecimiento de los mecanismos de apoyo a la población vulnerable: incentivo Sisbén, subsidio a personas mayores, personas con discapacidad y estudiantes. Se ha realizado un ajuste y se ha incrementado el subsidio a poblaciones vulnerables, pero aún personas de bajos ingresos gastan más del 17% de su ingreso en transporte. Es necesario seguir revisando la expansión de estos incentivos incluyentes y solidarios; para ello son también necesarias fuentes alternas.

17. Cuidar a La Rolita. Es la nueva adición a la movilidad de Bogotá: el operador público de servicios de transporte de Bogotá. Una larga expectativa de algunos sectores de izquierda que favorecen la prestación de servicios públicos directamente por el estado. Una apuesta incierta, dada las experiencias pasadas de la ciudad y también lo que se puede observar hoy con los operadores públicos en Medellín y en Cartagena, donde los costos por kilómetro de operación de buses son más altos que los de los privados en Bogotá. Pero escoba nueva barre bien: tiene buses nuevos, todos eléctricos, prioridad a la contratación de mujeres como operadoras, unos estatutos exigentes frente al desempeño, y una gerenta experimentada. Y también todo el cariño de la alcaldesa; espero que eso dure muchas alcaldías; algo que no pasó con TransMilenio.

Avanzar en todos los aspectos de esta lista es difícil, pero necesario y posible. Espero el colega ingeniero Orlando Santiago Cely tenga muchos éxitos en esta gran responsabilidad con Bogotá. 

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