Llegó la hora de ocupar el Concejo de Bogotá

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De 2.716.360 bogotanos que votaron al Concejo de Bogotá en 2015, el 86% no recuerda por quién lo hizo. ¿Qué consecuencias tiene esto para la ciudad? Póngase las pilas y revise cómo está la movida política en la capital.

**Foto de portada: Bogotá Opaca, por Hugo Guanumen

 

Es supremamente pedagógico ver como la mayoría de los medios de comunicación se enfocan en caracterizar, visibilizar y abrirle sus micrófonos a los candidatos y candidatas a la Alcaldía de Bogotá. Sin embargo, poco se habla de las listas al Concejo, de lo importante y complejo que es elegir bien entre tantas candidaturas, o de la gestión de la corporación que toma las decisiones más importantes de la ciudad. 

La verdad, aunque es un tema delicado, no me sorprende. La Alcaldía de Bogotá es, sin duda, el cargo de gobierno más importante después de la presidencia y toda la atención mediática se concentra allí. Pero quiero hacerle a usted, querido lector, un par de preguntas que, quizá, me permitan ejemplificar mucho mejor la necesidad de empezar a prestarle más atención al futuro del Concejo de Bogotá. 

Le pido el favor que vaya contestando mentalmente cada una de estas preguntas:

  • ¿Usted votó a la Alcaldía de Bogotá en 2015? 

  • ¿Recuerda por quién votó?

  • ¿Votó al Concejo de Bogotá en 2015?

  • ¿Recuerda por quién votó al Concejo entonces?

  • ¿Sabe si su candidato o candidata, aquella vez, fue elegido?

  • Digamos que su candidato, en ese entonces, llegó a ser Concejal, ¿tiene idea qué hizo su representante durante estos cuatro años?

 

En primer lugar, déjeme agradecerle por hacer el ejercicio de recordar y responder a cada una de estas preguntas.

En segundo lugar déjeme contarle que, según cifras de Contrial (2016), solo 50.000 bogotanos consideran que el concejal es su representante más cercano, el 89 por ciento no se acuerda por quién votó, y del 6 por ciento que recuerda por cuál candidato votó, solamente el 4 por ciento sabe si su candidato salió elegido.

Así que si no supo cómo responder a las tres últimas preguntas, es entendible, esto le pasa a la mayoría de bogotanos. Sin embargo, esto también es una muestra de los grandes problemas de representación política en la capital.

Por si no se había dado cuenta, en el Concejo de Bogotá se toman, en gran parte, las decisiones más importantes de la ciudad.

Se discuten los acuerdos normativos, se realizan debates de control político, se aprueban los presupuestos, se discuten los temas más importantes de la ciudad como el sistema de transporte, la seguridad, y la viabilidad ambiental de la ciudad, entre otros, y se aprueban los planes de ordenamiento territorial (POT) que deciden el rumbo de la ciudad y el uso del suelo por periodos de 12 años.

Sí, leyó bien, 12 años, es decir lo que duran 3 alcaldes gobernando. 

Si usted es de los que tiene una excusa para no votar al Concejo, o se rajó en las preguntas anteriormente formuladas, le cuento que según cifras de la Registraduría, en las elecciones de 2015 en Bogotá se presentaron cinco veces más votos sin marcar y tres veces más votos en blanco en las elecciones del Concejo que en las de la Alcaldía.

Esto quiere decir, en otras palabras, que aunque un ciudadano “y” o una ciudadana “x” haya ido a votar por algún candidato a la Alcaldía aquel domingo 25 de octubre de 2015, no supo por quién votar al Concejo, y prefirió entregar la papeleta sin marcar o con un voto en blanco.

Para que tenga en cuenta, en 2015 fueron al rededor de 361.297 votos al Concejo que se quedaron por ahí, entre el blanco o sin marcar. Así que, quizás, en esta cifra se pudo haber quedado su voto.

Esto demuestra un elevado desconocimiento ciudadano frente a las diferentes opciones que existen para elegir a un representante al Concejo de la ciudad.

Aunque muchos dirán que se trata de indiferencia o desconfianza frente a la corporación, este fenómeno pasa por un ejercicio de visibilidad mediática, pedagogía ciudadana y reflexión colectiva frente a la forma en que llegan los concejales a sus cargos, y lo que significa elegir bien o mal en términos prácticos para un ciudadano del común.

Por ejemplo, si usted se fija, los últimos tres alcaldes de Bogotá han tenido grandes problemas de aprobación.

En 2008, cuando aún no se había destapado el Carrusel de la Contratación, Samuel Moreno ya tenía un nivel de aprobación de tan solo el 31 por ciento, en 2015 cuando Gustavo Petro terminaba su gobierno contaba con un 71 por ciento de desaprobación, y hoy en día, Enrique Peñalosa tiene una imagen negativa del 78 por ciento. 

Sin embargo, ¿usted sabe qué partidos y/o movimientos políticos han hecho parte del Concejo durante esas tres administraciones? ¿recuerda usted por quién votó, en aquel entonces, cuando Samuel Moreno negociaba con los Nule la tercera fase de Transmilenio? o ¿quien lo representó a usted en el Consejo durante la Alcaldía de Petro? ¿ese concejal hacía oposición? ¿de qué manera? ¿sabe usted cómo votó su concejal en los temas más importantes para la ciudad durante la administración de Peñalosa? 

Le hago todas estas preguntas para que se de cuenta de la importancia que tiene votar por alguien, de manera consciente, al Concejo de Bogotá y estar pendiente de su gestión. No sirve de nada tener un buen o mal alcalde o alcaldesa si no se cuenta con una corporación capaz de hacer control político de alto nivel, o de sacar adelante los proyectos que más le convengan a la ciudad y a los bogotanos.

Si bien los concejales de Bogotá tienen el deber ético de actuar en pro del bien común y no en favor de intereses personales o de sus casas políticas, esto no siempre sucede.

Existe una crisis de representatividad que ha llevado a la ciudad por un callejón sin salida, por una senda que no propone una visión colectiva de ciudad, y que, de una u otra manera tiene cansada a la ciudadanía. 

Esto resalta la necesidad de preguntarse desde ya, cómo se están conformando las listas al Concejo de Bogotá, quienes las van a encabezar, quienes son las candidatas y candidatos con los que usted más se identifica, qué candidatos se están reeligiendo, por cuantos periodos han estado allí, cómo han votado durante su último mandato, qué intereses representan, cómo han llegado a esa curul, y sobre todo, preguntarse si ellos y ellas lo representan a usted. 

Si aún no tiene claras las respuestas a todas esas cuestiones, entonces le invito a que piense y reflexione sobre la importancia que tiene empezar a interesarse por estos temas, si bien esto no está en la agenda pública ni en los medios de comunicación hoy en día, ya es hora de que haga el deber de identificar liderazgos más colectivos, que trabajen de manera transparente, que fomenten la participación ciudadana en los asuntos del Concejo, que construyan ciudad con la gente y sobre todo, que sean capaces de innovar y llevarlo a usted a ocupar la política de la ciudad.

 

@guanumenseb

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