Lo que les espera a las mujeres en el próximo Gobierno

Lo que les espera a las mujeres en el próximo Gobierno
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Las perspectivas para las mujeres en este nuevo Gobierno son complejas, independientemente del resultado electoral. Analizando los programas de gobierno de las fórmulas que se están postulando en estas elecciones del 29 de mayo (al menos las tres más opcionadas), es posible ver están plagados de lugares comunes, burocracia, diagnósticos sobre la situación de las mujeres y pocas acciones concretas.

Los programas de gobierno a los que nos tiene acostumbrada la política colombiana no son técnicos ni abundantes en propuestas, y esta contienda electoral no es la excepción. Desde esta columna analizamos los tres programas de gobierno teniendo en cuenta: propuestas concretas, institucionalidad que pretenden crear, viabilidad de las acciones que proponen y discursos en campaña.

Ninguno de los programas se ha adaptado realmente a los cambios y progresos que hecho el país en temas de derechos de las mujeres. No hay acciones sobre cambios en imaginarios sociales machistas o encaminados a la eliminación del acoso sexual en todos los entornos. En ninguno de los programas, por ejemplo, hay un compromiso de nominar mujeres a altas Cortes, aun teniendo claro que a quien llegue a la Presidencia le corresponderán varias nominaciones a la Corte Constitucional. Es por ello que, independientemente del programa de gobierno que se elija en estas elecciones, a las mujeres colombianas les esperan cuatro años de lucha y defensa de los logros adquiridos.

El programa de gobierno de Gustavo Petro tiene un capítulo completo dedicado a los derechos de las mujeres, centrado en el tema de disminuir la carga de cuidado desproporcionado. Pero no deja muy en claro cómo se hará y si el presupuesto de ese sistema de cuidado que se propone va a estar cargado a los municipios, que ya tienen serios déficits presupuestales. Habla, también, de empleabilidad para las mujeres, pero no aclara cómo va a lograrse y cuáles son las entidades responsables dentro del Gobierno para lograrlo.

Quizá la propuesta más innovadora de Petro es el ingreso básico y pensión digna para las mujeres, en reconocimiento de las labores de cuidado. Sin embargo, de nuevo, no hay claridad sobre de dónde saldrá el presupuesto. Y, más allá del Ministerio de la Igualdad que busca crear, no hay más entidades vinculadas a esta meta.

El programa habla de forma genérica de derechos sexuales y reproductivos en su página 10, pero solo enuncia un plan nacional y la implementación de la sentencia de aborto. El programa de Petro es el único que habla de un gobierno con 50 por ciento de mujeres en cargos públicos. En lo demás, el programa es una enunciación de intenciones sin metas claras o acciones tangibles.

En cuanto a la campaña, el candidato ha tenido discusiones con algunos sectores del movimiento de mujeres por su política de “aborto cero” (que no se ha explicado del todo) y por sus afirmaciones sobre un feminismo instrumental, refiriéndose sobre todo a los sectores feministas que no lo apoyan. También es importante resaltar que tiene como fórmula vicepresidencial a una mujer lideresa negra del departamento del Cauca, lo que abre algunas posibilidades de diálogo con organizaciones de base.

El plan de Sergio Fajardo en temas de mujeres es un poco más técnico y deja instituciones a cargo de los proyectos que está proponiendo.

Por ejemplo, en el tema del desempleo de las mujeres, habla de poner el servicio público de empleo que ya existe al servicio de esta problemática. Deja claro que, para las mujeres rurales, implementará los Pdet (Programas de Desarrollo rural con Enfoque Territorial) y el Pnis (Programa Nacional Integral de Sustitución) que, de por sí, ya deberían tener un componente de género. Sin embargo, las propuestas de Fajardo no tienen en cuenta que los Pdet aprobados son sobre todo obras de cemento y ladrillo, y muy pocas de estas iniciativas, elaboradas por las mujeres en los planes veredales y municipales, fueron aprobadas.

En cuanto a la justicia, habla con claridad de un sistema de justicia móvil (sin decir de dónde saldrá el presupuesto) y va a potenciar cosas ya existentes como la asistencia jurídica desde la Defensoría del Pueblo a las mujeres víctimas de violencia.

Algo que llama la atención del programa es que tiene un enfoque rural importante: en buena parte de las propuestas habla de empezar a implementación por los municipios priorizados en los Pdet. Es importante decir que el programa de Fajardo es el único que habla abiertamente de derechos sexuales y reproductivos desde una mirada profunda, abordando temas como la violencia obstétrica. El plan habla incluso de contacto piel con piel en el momento del nacimiento y asesoría en lactancia materna.

El programa recoge también la idea de crear un sistema nacional de cuidado, pero sin dejar responsabilidades institucionales claras.

En campaña, el candidato no ha hecho muchas afirmaciones sobre las mujeres, más allá expresar algunas metas de su plan de gobierno. No hay apoyo abierto de sectores antiderechos en su campaña, pero con la posible adhesión de Rodolfo Hernández esto podría cambiar.

En el caso de Federico Gutiérrez, la palabra “mujeres” aparece como un apellido en sus diagnósticos y las enunciaciones de metas, pero no hay propuestas específicas de cómo lograr nada de lo que menciona.

No se habla en ninguna parte del programa sobre el aborto, aunque el candidato ya ha dado su posición en medios de comunicación diciendo que promovería un referéndo para modificar la Constitución y lograr la penalización total del aborto. En derechos sexuales y reproductivos hay afirmaciones generales, sin decir quién va a asumir esas metas y con qué presupuesto.

La mayoría de las metas que se traza Gutiérrez están centradas en el crecimiento económico, y habla de las mujeres solo para decir que las va a priorizar, pero no aclara cómo.

En el programa hay varios temas preocupantes como, por ejemplo, “mujeres inactivas” (página 55) para referirse a quienes se dedican a las labores de cuidado, demostrando que el candidato y su equipo desconocen por completo los avances jurisprudenciales y legales que han reconocido las labores de cuidado como tareas productivas.

Habla de telemedicina para las mujeres rurales, pero no especifica cómo va a superar las barreras de conectividad en el campo. En el programa se asocia a las mujeres con las madres, lo que resulta en una mirada estereotipada y reduccionista y que devela la orientación que el candidato le daría al enfoque de género en un eventual gobierno suyo.

Hay que decir que este programa es el único que habla de mujeres privadas de la libertad, aunque solamente con relación a las gestantes o con hijos/as menores de dos años.

En campaña, el candidato solo ha hecho la afirmación pública que mencionamos sobre el tema de aborto sobre temas de género. Le acompañan en su candidatura sectores conservadores que tienen posturas retardatarias en los derechos de las mujeres, lo que puede tener influencia en la forma en que organice su gabinete y sus acciones de gobierno.

En conclusión, ninguno de los candidatos actuales está del todo en sintonía que las luchas de las mujeres, y los retos de las mujeres colombianas siguen siendo enormes. Más allá de declaraciones de intenciones, promesas de campaña y afirmaciones vacías, las mujeres necesitan un Gobierno que comprenda y escuche sus necesidades, y esté dispuesto a liderar transformaciones estructurales para que Colombia deje de ser un país machista y misógino.

@alejandracollag

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