Los humedales al garete

Los humedales al garete

Estos ecosistemas han sufrido, a nivel global, de un enorme maltrato y desprecio. Han sido desecados, rellenados, urbanizados o contaminados, como si se tratase de un problema generado por la propia naturaleza. No en vano, en el año de 1971 se determinó la necesidad de firmar, entre cientos de naciones, el tratado internacional de humedales Ramsar.

Colombia también hizo parte y, en consecuencia, promulgó la Ley 357 de 1997, mediante la cual se comprometió a proteger todos los humedales ubicados en su territorio nacional. A partir de entonces los humedales comenzaron a hacerse visibles y a contar con un marco normativo, cada vez más complejo, para la defensa y conservación de la vida silvestre acuática.

Bogotá, ciudad de los humedales, cuenta desde el año 2018 con la declaratoria del Complejo de Humedales Urbanos Ramsar, conformado por once de estos ecosistemas. Se esperaba que, por fin, después de 25 años de trabajo ciudadano a favor de su conservación, la mala gestión institucional para su manejo comenzaría a cambiar.

Pero no ha sido así y la actual propuesta de Plan de Ordenamiento Territorial, radicada hace un mes ante la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), así lo confirma. Por estar repleta de artículos contrarios, no solo al tratado Ramsar, sino también a la Política Distrital de Humedales y, en general, a la legislación ambiental vigente (es el Estado de derecho invisibilizado). De ser aprobado, sin ajustes de fondo, en los humedales la vida silvestre pasaría a estar en un segundo plano, debido al predominio de artículos que privilegian el uso comercial antes que la conservación: se permite la instalación de estaciones radioeléctricas, la realización de eventos, la ganadería, la agricultura, agroecología, aprovechamiento de frutos secundarios del bosque y la instalación de luminarias, entre otros (ver artículos 16, 38, 39 y 230). Pareciera, entonces, que para esta administración es más importante generar derechos de usos productivos que proteger, con coherencia, el patrimonio ecológico de Bogotá.

Entonces, contrario al compromiso ambiental establecido por la administración de la alcaldesa Claudia López y de la Secretaría Distrital de Ambiente con los ciudadanos —que por décadas hemos trabajado por la conservación de estos ecosistemas— la suerte de los humedales pareciera estar echada al garete. Y en contravía de la promesa de campaña, plasmada en su plan de desarrollo, esta invaluable diversidad biológica podría perder para siempre la posibilidad de supervivencia y ser reducida a su mínima expresión. 

Es decir, los pocos animales y plantas silvestres que resistan el aumento de la presión humana sobre las áreas donde habitan —que hace décadas ya es enorme—, serán los únicos que permanezcan en el tiempo. Las especies endémicas (únicas en una región), que por lo general requieren de zonas muy bien conservadas, serían las más afectadas.

“Los humedales son vitales para la sobrevivencia humana”. Ramsar, 2015.

“Los humedales están entre los ecosistemas más diversos y productivos. Proporcionan servicios esenciales y suministran toda nuestra agua potable. Sin embargo, continúa su degradación y conversión para otros usos”. Ramsar, 2021.

Temas destacados

Este espacio es posible gracias a

Verde

*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

Compartir
0
Preloader
  • Amigo
  • Lector
  • Usuario

Cargando...

Preloader
  • Los periodistas están prendiendo sus computadores
  • Micrófonos encendidos
  • Estamos cargando últimas noticias