Los nuevos escenarios de la deliberación política en Barranquilla

Los nuevos escenarios de la deliberación política en Barranquilla
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“Todos los ciudadanos deben contar con oportunidades iguales y reales (no solo formales) de participar en el proceso democrático”. Este es uno de los 5 criterios clásicos para definir las democracias en un Estado-nación. Hoy, sin decir que estemos frente a una realización total de este criterio, sí es posible afirmar que en Barranquilla deliberar, debatir y compartir ideas sobre los asuntos públicos es un ejercicio de partcipación democrática, real e inclusivo, cada vez más común.

Este año, teniendo como telón de fondo varias jornadas electorales, en la ciudad se gestaron nuevos espacios de deliberación política y participación ciudadana, posibilitando la cualificación y democratización del debate político. Esto ha sido posible ya que la discusión de la agenda pública se ha sacado de los espacios tradicionales (instituciones administrativas, medios de comunicación y los salones de clase) para ser llevada a las calles, posibilitando el diálogo entre ciudadanos y académicos en contextos más informales.

Uno de estos espacios son las “Tertulias a la calle”, organizadas por la Fundación Foro Costa Atlántica. Estas tertulias se llevan a cabo en barrios populares de la ciudad y tienen lugar en la terraza de un vecino, convocando a quienes, de manera libre y espontánea, deseen conversar sobre política electoral, democracia, populismo, la importancia del voto informado, clientelismo y otros temas. La discusión la inician profesores universitarios, quienes delimitan los conceptos y los adaptan a la realidad del país y la ciudad. Luego, la palabra la tiene la ciudadanía, los vecinos, quienes expresan sus opiniones de manera libre y manifiestan sus inquietudes, generando un intercambio fluido de ideas entre todos los presentes.

El segundo es el de “Frías y política”, convocado por las organizaciones juveniles: Marea Política y Veeduría Mallorquín y un grupo de jóvenes profesionales interesados en la construcción de ciudadanía  activa, quienes por redes sociales invitan a la ciudadanía a reunirse en una tienda y con una cerveza deliberar sobre temas políticos. Los dos espacios cuentan con un moderador que orienta la discusión y ordena la participación.

Estos espacios, creados desde la ciudadanía, son importantes para el desarrollo de la democracia local toda vez que:

  1. Contribuyen a desmitificar la visión generalizada de una ciudadanía barranquillera de espaldas a lo público, con una marcada desafección por los asuntos políticos: la existencia de diálogo ciudadano en espacios amplios indica que cada vez más sectores de la sociedad buscan escenarios para ser escuchados desde su visión, intereses y propuestas.
  2. Generan procesos que aportan a la gobernanza local: en la medida en que propician interacciones entre los diferentes actores (organismos públicos, sector privado, sociedad civil, academia) destinadas a tratar problemas y preocupaciones sociales, proyectando oportunidades para el conjunto de la sociedad. De hecho, de forma ideal, las conclusiones derivadas de estos escenarios deberían poder incidir en procesos de política pública local y posterior control ciudadano.
  3.  Representan diferentes visiones de una misma sociedad, más allá de las posturas ideológico-partidistas: son escenarios en los que participan jóvenes, adultos mayores, estudiantes, mujeres, etc. Escenarios que nos ayudan a conocer, comprender y contrastar las visiones “comunes” de los temas de ciudad.
  4. (Re)significan el espacio “público”: no al azar estas conversaciones se generan en espacios tradicionales como “la terraza” o la tienda. Se trata también de la identidad que, como barranquilleros, generamos en torno a los espacios públicos, populares, para, en total libertad, hacer escuchar nuestra voz sobre lo que nos interesa a todos en un contexto marcado por el respeto por la palabra y las opiniones diversas. La esfera pública como punto de encuentro, retroalimentación y reflexión sobre los asuntos cotidianos para construir opinión pública.

Consideramos que es necesario visibilizar estas experiencias ya que acercan las discusiones políticas a los ciudadanos en formatos sencillos, incluyentes y participativos. De ahí que sea importante sostenerlos, ampliarlos y diversificarlos, sobre todo en la coyuntura post electoral. Pasaron las elecciones, pero los problemas y desafíos del barrio, la ciudad y el país se mantienen activos.

Sin duda, la deliberación contribuye al desarrollo de competencias ciudadanas, al entender que la democracia no se agota con el ejercicio electoral sino que se vive en ella cuando tolero a quien piensa distinto y tramito mis diferencias políticas por medio del diálogo y la búsqueda de soluciones colectivas a problemas comunes.

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