Necesitamos políticas cocreadas para una economía circular

Necesitamos políticas cocreadas para una economía circular
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“Producir conservando y conservar produciendo” se lee en la Estrategia Nacional de Economía Circular (Enec). Con frecuencia olvidamos la limitación de los recursos naturales en un mundo de ocho mil millones de personas. Con este ritmo de crecimiento, al 2050 duplicaremos las necesidades de recursos como biomasa, combustibles fósiles, metales y minerales e incrementaremos la generación de residuos en un 70% (Sisclima).

No tomar acciones de mitigación frente al cambio climático generará pérdidas de un 5% del PIB global anual y exigirá una inversión de USD 90 trillones en los próximos 15 años para financiar infraestructura adaptable a los desafíos del cambio climático y el desarrollo de pago por carbono.

Y aunque la transición energética es tema principal en las discusiones políticas, esta solo aborda el 55% de las emisiones mundiales de gases efecto invernadero (GEI) ¿Y el 45% restante? La economía circular juega un papel clave.

Los retos de la economía circular

Acorde a la Ellen MacArthur Foundation, si el sector moda lograra una transición hacia la circularidad, recuperaría 500.000 millones de dólares de valor perdido anualmente. Pero para recuperarlo, necesitamos un diseño circular y modelos de negocio circulares pensados en el rediseño, reparación, reutilización y reciclaje.

Un incremento eficiente en la recolección (postindustrial y postconsumo) de textiles y prendas de vestir crearía nuevos empleos que, planificado de manera correcta, aportarían a la inclusión social y al bienestar de la población, en especial en sectores informales y vulnerables.

La Ellen MacArthur Foundation estima que una transición hacia la circularidad podría crear 322.000 puestos de trabajo directos en el sector reciclaje (generalizado en todas las industrias productivas). Por cada 10.000 toneladas de recursos reciclados en lugar de incinerarlos, se crean 36 puestos de trabajo adicionales.

Políticos, empresas, academia, sector financiero y sociedad tenemos la responsabilidad de, juntos, liderar la formulación de políticas públicas coherentes y coordinadas que faciliten la transición hacia la circularidad. Estas deben estar acompañadas de sistemas de información y data para recopilar, consolidar y procesar estadísticas que permitan tomar decisiones responsables e informadas. América Latina y el Caribe (ALC) aún se encuentra atrasado en estos sistemas de información.

Políticas dirigidas a la economía circular deben incluir también programas de formación técnicas y tecnológicas en áreas como la recolección, clasificación, reparación, supraciclaje y reciclaje de textiles u otros materiales empleados en el sector moda, creando nuevas oportunidades de formación para instituciones como el Sena.

Recomendaciones de la Ellen MacArthur Foundation

La economía circular en ALC requiere marcos regulatorios y políticas enfocadas en los tres principios de la circularidad: 1) diseñar productos sin polución ni desechos, 2) materiales y productos en constante (re)circulación y 3) regeneración de la Tierra.

Estas políticas deben, además, impulsar aspectos para mejorar la durabilidad, reutilizabilidad y reparabilidad de los productos, prohibir sustancias químicas tóxicas e incentivar producciones eficientes en el manejo y uso de energía y agua y promover la descarbonización de la cadena de producción.

La Ellen MacArthur Foundation propone Cinco objetivos para políticas universales de economía circular:

  1. Estimular el diseño para una economía circular
    • Materias primas y productos deben cumplir con los tres principios de la economía circular a partir del diseño y facilitar las 9R’s (reducir, repensar, rediseñar, reusar, reparar, remanufacturar, redistribuir, recuperar, reciclar). 
  2. Gestionar recursos para preservar el valor
    • Es importante promover el desarrollo de modelos de negocio circulares para mantener productos y materiales en (re)circulación y evitar pérdida de valor. Las nuevas políticas deben estar coordinadas con la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno (DRS, por sus siglas en inglés), entre otras.
  3. Crear condiciones económicas favorables para la transición
    • Este cambio de sistema requiere incentivos económicos y regulaciones para convertir soluciones circulares en la norma.
  4.  Invertir en innovación, infraestructura y competencias
    • La inversión pública y privada es clave para desarrollar competencias, oportunidades, innovación e infraestructura.
    • La transición también requiere educación. En Finlandia, Francia y Malasia los planes de estudio escolares incluyen la enseñanza de prácticas circulares, mientras en Colombia, el “Ministerio de Educación tiene la responsabilidad de acercar a la población estudiantil a la economía circular a través de estrategias pedagógicas como proyectos ambientales escolares y universitarios” (Enec).
  5. Promover la colaboración para el cambio de sistema
    • Alianzas público-privadas son una oportunidad para facilitar y escalar la economía circular. Chile y Brasil son grandes ejemplos de la efectividad de este tipo de alianzas.

La economía circular: oportunidades para todos

Una transición circular efectiva e incluyente se facilita con políticas cocreadas entre todos los actores de la sociedad. La economía circular es una oportunidad para la “renovación económica, innovación y transformación industrial” y ofrece soluciones para el 90% de la pérdida de biodiversidad y a la escases de agua potable (Ellen MacArthur Foundation).

El Foro Económico Mundial afirma que la economía circular ofrece beneficios económicos por USD 380 millones al año, mientras el Boston Consulting Group asegura que desperdiciamos 92 mil millones de toneladas de recursos: rediseñar el sistema liberaría USD 4.5 billones en el crecimiento del PIB al 2030.

En Colombia, la Enec estima que la economía circular podría lograr ahorros anuales por USD 11.7 mil millones, adicional a la creación de empleo. En el 2018, más de 129 mil empleos en el país estuvieron asociados a actividades ambientales. En la Unión Europea, entre el 2012 y 2018, los empleos bajo modelos circulares crecieron en un 5%, unos 4 millones de puestos de trabajo.

Lograr una transición a escala, justa e inclusiva hacia la economía circular nos exige pensar en el ODS 17 para abordar desafíos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación, el desempleo y las desigualdades, retos que afectan de mayor manera al sur global. En ALC tenemos todas las capacidades y habilidades para una transición hacia la economía circular, pero este cambio no solo requiere políticas, sino un cambio de mentalidad por medio de la educación para fomentar una cultura circular. 

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