¡No más cinismo con la agenda ambiental!

¡No más cinismo con la agenda ambiental!
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De los dos periodos electorales que tiene Colombia probablemente el de este año es el más complejo. Primero porque es en octubre y esto obliga a que durante todo el año la agenda pública esté en función de las campañas políticas. 

Segundo, significa el cambio de gobernantes locales, por lo que las campañas resultan más cercanas e impactan directamente a las personas, sus necesidades y condiciones de vida. Por lo cual se moviliza más gente y hay mayor participación ciudadana.

En esta ocasión es probable que las campañas estén muy condicionadas por la crisis económica, la pospandemia y, especialmente, la crisis climática que se ha agudizado en el país a causa de la prolongación del fenómeno de La Niña (para ser más exacto es el tercer periodo consecutivo).

Este fenómeno ha representado un desproporcionado aumento en la temporada de lluvias lo que tiene al país en crisis. Son numerosas las zonas aisladas, los territorios incomunicados, las vías y montañas colapsadas, las ciudades inundadas, los desplazados, afectados e incluso muertos.

Difícilmente hay una persona en el país que de manera directa o indirecta no se haya visto afectada por esta temporada de lluvias que cumple más de un año. Esto hace obligatorio que la emergencia climática, las estrategias de adaptación y mitigación de riesgos de las ciudades a causa del cambio climático sean protagonistas en las campañas de este año.

Pero cuidado, los problemas ambientales del país no se agotan en el fenómeno de La Niña. La deforestación, el bienestar animal, la minería ilegal, el tráfico de especies, la conservación de ecosistemas estratégicos como zonas protegidas, selvas y bosques, así como sus recursos naturales, la calidad del aire y el ruido son graves problemas que hoy no cuentan con una política efectiva y aquejan a millones de personas, deteriorando su calidad de vida e incluso siendo mortales.

Toda esta realidad ha permitido que los asuntos ambientales cada día ocupen mayor valor en los ciudadanos y las agendas públicas. Algo que los políticos saben pero pocas veces traducen en compromisos presupuestales y trabajo por una agenda ambiental efectiva.

En este escenario hay que ser muy cauteloso con los candidatos que este año se postulan, sus propuestas y sobre todo su verdadero compromiso ambiental. No basta con que compren o adopten un animal de compañía y se tomen fotos con él, o con realizar jornadas de limpieza o siembra sin trasfondo, con discursos sonoros pero con poco contenido o propuestas concretas.

Todo elector debe revisar las hojas de vida de quienes se postulan a los cargos electorales, qué han hecho, qué proponen y qué saben en materia ambiental.

Son muchos los candidatos o proyectos políticos que se presentan como “verdes” pero cuando han gobernado poco o nada han hecho por estos temas. Se debe tener especial cuidado con los políticos que utilizan la agenda ambiental para conquistar el poder, pero ya en sus cargos en vez de consolidar proyectos y políticas efectivas en materia ambiental o animalista sólo se orientan a asuntos efímeros, cosméticos y de poco valor.

Las propuestas serias en términos ambientales deben comprometer presupuestos reales y concretos y estar orientadas al bienestar animal, al manejo integral de residuos con un enfoque de economía circular, a la educación y cultura ambiental, a la gestión del riesgo, a estrategias de gestión y adaptación al cambio climático, programas de gestión de la calidad del aire y el ruido, políticas de protección de ecosistemas estratégicos, su biodiversidad y recursos.

El criterio debe ir más allá de la foto, el activismo, los posts y los discursos vacíos en términos ambientales, así suenen bien y se vean bonitos. Por favor profundice y preste atención porque las consecuencias de la crisis ambiental cada día se agudizan y el margen de maniobra cada vez es menor.

Por eso este año no se deje meter los dedos en la boca y no sea víctima del cinismo electoral. Ya no tenemos margen de error, la lucha contra la emergencia climática es un contrarreloj en el que no vamos bien y la única forma de ponernos al día es elegir gobernantes comprometidos, idóneos y responsables.

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