“(No) voy a la ciudad, voy a (tele)trabajar”

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6 millones de personas en Colombia pudieron estar en teletrabajo en los meses de cuarentena. En Bogotá fueron 1,9 millones de personas.

He leído varias discusiones sobre las ventajas y desventajas del teletrabajo. En esta entrada me gustaría referirme a una dimensión que no he visto: la posibilidad que da el teletrabajo a algunas personas de trabajar en Bogotá, con sus ventajas, pero estando fuera de Bogotá, con sus ventajas.

Me refiero a personas que antes de la pandemia iban todos los días a una oficina en Bogotá a trabajar y que ahora pueden hacer su trabajo en casi cualquier lugar del país por fuera de esta urbe. Me refiero a “Bogotá” por ser la más poblada del país, pero aplica para cualquier otra ciudad grande.

Si yo tuviera la oportunidad de hacer esto, lo haría; quizás lo busque más adelante. Veo varias ventajas a nivel individual en hacerlo. Una, ganar dinero con el nivel de salarios de Bogotá, pero vivir en otro lugar con precios mucho más bajos (por ejemplo, arriendos, finca raíz, comida, colegios, etc.). Otra: vivir en un lugar con menos congestión ambiental, menos tráfico, más seguro, donde el tiempo rinde más y se puede disfrutar mejor del ocio. Una más: quizás vivir cerca de la familia que se quedó allí cuando se migró.  

Veo otras ventajas a nivel social. Primero, que gente con buenos salarios los gaste en lugares del país diferentes a Bogotá puede ayudar a la reactivación y al crecimiento de esas economías. Sería como una redistribución de ingresos entre regiones. Segundo, se podría lograr una reducción no marginal de la población de Bogotá: esto implicaría menos carros, menos congestión ambiental, más espacio en las vías, etc. Tercero, que gente con alto capital humano termine viviendo fuera de Bogotá podría tener efectos sobre el capital humano de algunas regiones, lo cual también ayudaría a sus economías.

Seguramente habrá contras, efectos de equilibrio general sobre precios, y otras variables. Pero como estoy harto de problemas, no me esforzaré en pensar en ellos en esta entrada. Claramente todos estos efectos a nivel social, los positivos y negativos, dependerán del volumen de personas de las que estemos hablando.

No encontré datos de cuántas personas que trabajaban en Bogotá presencialmente antes de la pandemia se encuentran ahora haciendo teletrabajo o lo hicieron durante las cuarentenas. Así que haremos unas cuentas rápidas.

Según se dice aquí, 6 millones de personas en Colombia pudieron estar en teletrabajo en los meses de cuarentena; quizás un poco alto. La participación de Bogotá en el empleo formal está en 32 por ciento. Si estos 6 millones son formales, estamos hablando de 1,9 millones de personas.

Tampoco conocemos cuántas personas que están teletrabajando salieron de Bogotá. Para eso hice una encuesta por Twitter. Lo sé, nada representativo, pero a falta de datos… La encuesta fue la siguiente (133 observaciones):

A mí, 34,6 por ciento no me parece loco. Usando este dato y los que veníamos calculando, estaríamos hablando de unas 665 mil personas que trabajaban presencialmente en Bogotá y ahora hacen teletrabajo por fuera de la ciudad.

Nada despreciable. Quizás una sobrestimación. Pero aún así, si pensamos que es la mitad de esta cifra, sigue siendo nada despreciable. Ojalá sus empresas les permitan elegir dónde quedarse.

Voy a la ciudad / Voy a trabajar / Ahí está el placer / Lo voy a buscar. Esto lo cantaba Joe Arroyo con Fruko y sus tesos. Hoy, quizás, buscaría a Tani@ por fuera de Bogotá.

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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