Osiris y los bosques, una negociación en Egipto

Osiris y los bosques, una negociación en Egipto
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La conferencia de las partes que busca soluciones al cambio climático consensuadas a nivel global, COP27, se ha celebrado en Egipto y los bosques han sido tema de intensa discusión dentro de los mecanismos de mercado y no mercado, planteando un subrepticio tránsito entre líneas, creando caminos para el financiamiento de la gestión forestal en el Marco del Acuerdo de París.

Es tan icónico de esta región del planeta el rendir tributo al tránsito entre esta vida y una nueva vida después de la muerte que, al escuchar el nombre del país, emerge al instante la imagen de una sapiencia antiquísima y magnas pirámides, las estructuras más voluminosas y complejas jamás erigidas como parte de un ritual posterior a la muerte. 

En Egipto, según el antiguo rito, la muerte lejos de ser el final de la existencia es el principio de la eternidad guiada por la deidad Osiris a través de la momificación de los cuerpos, con la previa separación de sus vísceras resguardadas en vasos.

Esta historia mítica permite explicar bastante bien qué ha pasado con las decisiones políticas para los bosques durante la COP27 celebrada en la ciudad Sharm el Sheikh, ubicada muy cerca del epicentro del faraónico imperio.

Recordemos que la gestión de los bosques silvestres en el contexto del cambio climático tiene su expresión mas clara en el Marco de Varsovia sobre Redd+, un conjunto de decisiones desde la convención sobre el clima que proponen que para llevar financiamiento para conservar y manejar sosteniblemente las áreas forestales, al ser parte de la solución al clima cambiante, es buena idea entregar el dinero en la medida en que los países u otras jurisdicciones demuestren desempeño. Es decir, en la medida en que reduzcan sus emisiones reduciendo la pérdida del bosque.

Llevó cerca de 10 años estructurar Redd+ en su versión del marco de Varsovia, y en paralelo, con un tiempo similar, un mecanismo independiente pero homónimo en el mercado voluntario del carbono que, mediante la relevante participación del sector privado, ofrece una forma alternativa de demostrar resultados de mitigación del cambio climático por la gestión forestal. En sus dos versiones, con una cadena de pasos y requisitos técnicos, Redd+ por fin tuvo vida, y se financiaba mediante fondos multilaterales en su versión de la Convención o por la inversión de empresas privadas en los mercados voluntarios.

El momento cúspide del Redd+ de la Convención fue la destinación e inversión de recursos desde una ventana especifica en el Fondo Verde del Clima, cuyo financiamiento ha sido ejecutado durante el periodo 2018–2022. Sin embargo, la reinyección de fondos está en veremos, posiblemente a la espera sobre cómo caen los bosques en la reglamentación del Artículo 6 del Acuerdo de París, el artículo que crea una nueva versión de acciones cooperativas incluyendo dos posibilidades de mercados (6.2 y 6.4) y una de no mercados (6.8).

Es justo cuando el mecanismo parece madurar que pasan dos eventos conexos que determinarán su futuro: el aumento de la demanda de resultados voluntarios, instada a su vez por el Acuerdo de París que incluyó una nueva versión de los mercados internacionales. Así que, en la negociación del detalle operativo del acuerdo de París, sucedida recientemente en Egipto, Redd+ se enfrenta a un nuevo contexto ejecutivo sobre las preguntas: ¿cómo van los bosques y el desempeño por su cuidado en la nueva caja de herramientas del mundo para la lucha contra el cambio climático? ¿Hay un transido o nueva vida de Redd+ posimplementación del Acuerdo de París?

Ahora bien, en semejanza con las prácticas mortuorias de los antiguos egipcios, parece que Redd+ está siendo diseccionado y guardado en vasos para darle paso a una nueva etapa. En el Antiguo Egipto los órganos esenciales se guardaban en cuatro vasos llamados “canopos”. La idea era preservarlos en el transcurso de ese viaje que, comandado por Osiris, llevaría a carne y alma hacia su futuro. En la negociación durante la COP27, gran parte sobre la discusión del Artículo 6 se ha dado sobre cómo va Redd+, es decir, sobre los bosques en los mecanismos de mercado y no mercado creados desde el Acuerdo de París. Así como sobre su interacción con mercados voluntarios, lo que significa definir cómo operarán los resultados de mitigación desde los bosques en el Acuerdo de París y más allá.

El Artículo 5 del Acuerdo de París es, propiamente dicho, el de Redd+ e insta a mantener su financiamiento. Sin embargo, no se ha tenido apoyo político para decisiones específicas sobre el argumento imperante de que Redd+ ya está resuelto bajo las reglas del Marco de Varsovia. Es, entonces, en los mecanismos de mercado y no mercado, en el Artículo 6, donde se da la discusión ya que los bosques podrían generar resultados de mitigación objeto de transacciones internacionales, o se podría seguir financiando la gestión forestal desde una perspectiva de no mercado.

Durante la COP27 la decisión marco destaca que se siga financiando Redd+ en su versión del marco de Varsovia sin proponer nada nuevo. Sin embargo algunas versiones de los textos del previos Artículo 6 incluían a Redd+, pero cada vez que el acrónimo hubo conflicto. Redd+ apareció soportado en la posición de algunos países con grandes extensiones de bosques tropicales en Asia y África, que ven en esta mención la oportunidad de asegurar financiamiento desde la operación de la nueva versión de mercados internacionales de carbono. 

En oposición, otro conjunto de países de los Estados Insulares, América Latina y el Caribe y la Unión Europea plantearon que una mención explícita, sin detalles técnicos, podría conllevar a la inclusión de resultados de baja calidad en la contabilidad internacional, debido a la alta incertidumbre y sensibilidad en la medición de resultados de mitigación provenientes de los bosques. Es decir que, si no se delinea bien la forma de medir y de qué incluir lo forestal, podría llenarse el mercado internacional con resultados no derivados de acciones humanas; mejor dicho, aire caliente, y así mermar el ahínco para la mitigación en categorías claves como la energética, en la medida que se compensara con grandes volúmenes desde el sector forestal.

Siguiendo los textos finales es latente que la sabia decisión ha sido no nombrar a Redd+ específicamente, pero consolidando una arquitectura que pueda incluir el desempeño en la gestión forestal como parte de las transacciones internacionales y la financiación no basada en mercados. Es decir, se puede, pero no se destaca y se dan mandatos a los órganos subsidiarios de la convención (instancias técnicas) para que den insumos sobre el cómo pueden entrar, vía el diseño de detalles metodológicos y conceptuales bajo un marco de integridad ambiental, en otras palabras, con buena calidad y conteo pulcro a definir específicamente.

En paralelo, los actores del mercado voluntario han establecido mediante centros de pensamiento y activismo técnico una agenda y pasos para que los programas de certificación privados existentes puedan operar o tener participación en los mecanismos de mercados del Acuerdo de París.

Así las cosas, Redd+ tendrá larga vida, pero en diferentes versiones de sí mismo. Existirá la opción de que los países desembolsen recursos para los bosques sin que reclamen sus resultados, esto como continuación de las reglas del Marco de Varsovia, en una versión de implementación en el marco de los mecanismos de no mercado (Artículo 6.8 del acuerdo de París). También podría ser parte de acuerdos entre países donde el que compra reclama los resultados de mitigación para su contabilidad. Otra opción es que se establezcan métodos para su operación como proyectos en el artículo 6.4 y una última posibilidad es que Redd+ continue siendo categoría principal en los mercados voluntarios de carbono en los países tropicales.

Coinciden estas cuatro sendas evolutivas de Redd+ con los cuatro vasos canopos usados en el antiguo Egipto. Espero que coincidan también con su transcendencia histórica y, en el caso de los bosques, que ellos signifiquen las pirámides de su conservación, aportando a un clima estable. Queda el desafío, en cada país y jurisdicción con factibilidad para Redd+, de determinar cuáles vasos escoger y cómo rearmar un organismo funcional. Deberán establecer escenarios de mercados y criterios de decisión con la mira puesta en posicionar los bosques como parte de la solución y el bienestar de las comunidades que con los bosques conviven.      

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