Panorama de los grupos armados organizados en La Guajira

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Dos hechos recientes pueden indicar la real posibilidad de que un grupo de rearmados de la denominada “Segunda Marquetalia” esté incursionando desde Venezuela al departamento de La Guajira, especialmente al municipio de Maicao.

El pasado 25 de julio fue capturado en Maicao alias “Ariel” (ex comandante de los frentes 5 y 18 de las antiguas Farc). Según las autoridades se encontraba negociando la salida de clorhidrato de cocaína hacia Venezuela, y el 24 de agosto, varios concejales del mismo municipio, alertaron sobre la presencia de disidentes de las Farc en el corregimiento de Carraipía, lugar en el que estarían extorsionando a ganaderos y productores de queso.

Si bien La Guajira no presenta condiciones económicas para sostener una estructura militar de gran tamaño, ya que el contrabando de gasolina y víveres desde Venezuela ha disminuido dramáticamente, no hay cultivos de coca ni centros de procesamiento, y la logística para su exportación, es manejada por grupos locales que prestan servicios a organizaciones criminales de otros departamentos como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada. No hay minería de oro, y el carbón y su infraestructura están bien resguardados, podrían recurrir a la extorsión y el secuestro como forma de financiación de pequeñas unidades operativas (tipo comandos) lo que puede reeditar ciclos de violencia local.

Este escenario no es descabellado en la medida en que los lideres más mediáticos de la “Nueva Marquetalia”, Iván Márquez y Jesús Santrich, pasaron por lo menos los últimos diez años de su militancia en las Farc-EP dirigiendo el Bloque Martín Caballero desde territorio venezolano, lo que sin duda les permitió construir en el Estado Zulia una red de contactos sociales, políticos y logísticos que seguramente se mantiene activa. También es importante señalar que ex mandos del frente 59 que no hicieron parte del proceso (tampoco son disidentes), se “retiraron” en Venezuela y podrían servirles de base de apoyo. 

Otro factor de preocupación en La Guajira es la presencia del ELN, que el 6 de enero por medio de un comando armado al parecer perteneciente al Frente Luciano Ariza realizó en Villanueva (sur de La Guajira), desarrolló una acción de propaganda armada en conmemoración de los 55 años de esa organización ilegal, controlando varias calles del municipio, instalando un retén ilegal y haciendo pintas alusivas al ELN en varias paredes de la sede de La Universidad de La Guajira y sobre algunos vehículos. 

En febrero de este año la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), publicó un informe (Sin Dios ni ley. Un análisis de la situación de seguridad en la frontera) sobre la frontera colombo-venezolana, en el que afirma: “el Frente Luciano Ariza hace presencia en zona rural de Maicao en los corregimientos de Paraguachon y Majayura. La presencia del ELN se ha venido intensificando en el municipio de Maicao a partir de finales del año 2017 estableciéndose en la zona fronteriza con ubicación estratégica en territorio venezolano, especialmente en Guarero, donde se financia principalmente de la extorsión”.   

Y durante el paro armado realizado por esa organización ilegal entre los días 14 y 17 de febrero del año en curso, en el corregimiento Carraipía varios guerrilleros del ELN, que portaban armas largas y vestían uniformes militares, hicieron una acción de propaganda armada.   

Esta situación se ve agravada por la crisis institucional y social que vive Venezuela, lo cual ha hecho de la frontera con este país un espacio particularmente vulnerable a la violencia y la criminalidad. Ello, en la medida que los controles estatales del lado venezolano se han reducido, y el ELN y varias disidencias, rearmados de las antiguas Farc, son percibidos como aliados político-militares del actual gobierno venezolano por lo cual no son perseguidos.

También debe tenerse en cuenta que varios municipios fronterizos de La Guajira tienen parte de su territorio en la Serranía del Perijá, que es estratégica porque une el nororiente del Cesar y el centro y sur de La Guajira con Venezuela, además ha sido, y es utilizada, para el tráfico ilegal de material de guerra y como corredor de movilidad. La presencia en esta serranía, representa una ventaja táctica y estratégica para los grupos armados ilegales porque facilita su aprovisionamiento y su operatividad militar.

En este contexto, esta parte de la frontera colombo venezolana debe asumirse como un espacio estratégico en el que las acciones institucionales que se emprendan, pueden llevar a la consolidación de la construcción de paz desde desde un enfoque territorial o a la continuidad y ampliación de factores vinculados a la violencia armada. 

De ahí que sea imperativo acompañar la formulación e implementación de un plan integral (no solo militar) y participativo de intervención estatal, que permita construir en los municipios fronterizos de La Guajira, circuitos económicos legales, activar a la sociedad civil, y fortalecer las capacidades institucionales de las administraciones locales. 

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