Pasos de animal grande

Pasos de animal grande

El expresidente Álvaro Uribe Vélez compareció ante la Comisión de la Verdad el lunes 16 de agosto. Decir que "compareció" es una afirmación sujeta a polémica porque para algunos sectores de la opinión el acto dio la impresión de todo lo contrario. El presidente de la Comisión de la Verdad, el padre Francisco de Roux y sus acompañantes fueron ultrajados por el compareciente en consecuencia con su tesis de la ilegitimidad de esa Comisión.

Desde que empezó su intervención, el expresidente Uribe dejó claro que para él las instituciones derivadas del Acuerdo de la Habana son ilegítimas porque contrarían el Estado de derecho; sin embargo, la reunión que estaba sosteniendo, justamente con los miembros de una de esas instituciones —la Comisión de la Verdad—, era solo el resultado de su compromiso ciudadano con la verdad y la democracia, y por el respeto que siente por el padre de Roux.

En su larga intervención, un eje recurrente de reflexión del expresidente fue los falsos positivos; sobre ellos llegó a afirmar que los soldados lo indujeron al error. Según él, las directrices de su Gobierno siempre fueron exigentes y transparentes, privilegiando, desde el inicio de sus periodos presidenciales, la defensa de los derechos humanos; por ello su exigencia a las Fuerzas Armadas de “no contar muertos, sino disuadir violentos”. En otras palabras, privilegiar la desmovilización sobre las bajas en combate.

Esta afirmación del expresidente es contraria a la expuesta por el expresidente Santos y también a la postura de la Fiscalía. Según la versión de Santos, cuando él fue ministro de Defensa (2006-2009), en el segundo gobierno de Uribe, se encontró con la directiva del “body counting”, que justamente exige privilegiar las bajas sobre las desmovilizaciones.

Esta orden, al parecer, estimuló los falsos positivos y de allí la decisión de cambiar la directriz.

La Fiscalía, por su parte, imputó por falsos positivos al general Montoya, comandante del Ejército en el segundo gobierno de Uribe Vélez. Según la Fiscalía, el general desconoció la directiva 300-28 del 20 de noviembre de 2007, en la cual el Comando General de las Fuerzas Militares ordenó a todas sus unidades privilegiar como medición de los resultados las desmovilizaciones colectivas e individuales, sobre las capturas y estas sobre las muertes.

Como puede apreciarse, la directiva corresponde al año 2007; los dos periodos de gobierno de Uribe Vélez abarcan los años 2002-2010. Es decir, la directiva fue emitida en el primer año del segundo periodo. Siendo así, puede colegirse que, durante el primer gobierno y el primer año del segundo, la directiva era el “body counting”.

Seis años bajo la misma directiva: privilegiar las bajas.

Será la Comisión de la Verdad quien establezca la veracidad de los relatos de quienes ante ella comparecen. En el caso de los falsos positivos, la labor exige establecer responsabilidades porque es clave para avanzar en la no repetición. Por supuesto, la labor sería más fácil si los comparecientes lo hicieran en términos de constricción y aporte a la construcción de un mínimo común como nación: la paz.

Esto es lo deseable, pero difícilmente alcanzable porque la verdad histórica está cruzada por intereses y disputas políticas. En la situación del expresidente Uribe, no solo está en juego defender sus gobiernos pasados, actuales y por venir; también está en juego su libertad.

Las instituciones de la Justicia Especial para la Paz derivadas del Acuerdo son las instancias legales de justicia a las cuales deben someterse los actores del conflicto colombiano so pena de comparecer ante la Corte Penal Internacional (CPI) de no hacerlo.

De esta manera, aplicaría el dicho campesino empleado cuando se encuentran huellas de fiera: “son pasos de animal grande”, la CPI es una fiera que ronda al expresidente. Ante ese eventual riesgo, el expresidente continúa con su forma de hacer política: defendiéndose de quienes considera sus enemigos y, a la vez, manteniéndose vigente en la política nacional para poder defenderse. Al comparecer ante la Comisión de la Verdad empieza a protegerse de un posible llamado de la CPI. Y al dirigir en buena medida lo que fue su comparecencia ante la Comisión, y ante todo su público, sigue siendo un actor protagónico del presente mediato del país.

Por su parte, la Comisión de la Verdad logró uno de sus propósitos, necesario por su naturaleza: interrogar públicamente a uno de los principales representantes de los actores políticos del conflicto. No podía ser un diálogo fácil; ante las laceraciones causadas por el expresidente Uribe a los Comisionados, estos demostraron su coraje para realizar su labor por la paz, lo cual incluye el respeto por el compareciente.

Si la Comisión de la Verdad deriva en la Comisión de las Peleas poco avanzaremos en la construcción de paz en el país.

Temas destacados

Este espacio es posible gracias a

Paz

*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

Compartir
0
Preloader
  • Amigo
  • Lector
  • Usuario

Cargando...

Preloader
  • Los periodistas están prendiendo sus computadores
  • Micrófonos encendidos
  • Estamos cargando últimas noticias